Los laicos en la Iglesia y en el mundo

La VII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en Roma durante el mes de octubre de 1987, trató el tema de la vocación y misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo. Al término de sus trabajos, los Padres sinodales pidieron al Sumo Pontífice que, a su debido tiempo, ofreciese a la Iglesia universal un documento conclusivo sobre los fieles laicos. El 30 de diciembre de 1988, San Juan Pablo II emitió la exhortación apostólica post-sinodal Christifideles Laici, cuyo objetivo es suscitar y alimentar una más decidida toma de conciencia del don y de la responsabilidad que todos los fieles laicos tienen en la comunión y en la misión de la Iglesia.

Partiendo de la parábola de los obreros de la viña (Mateo 20,1-16), el Papa desarrolla el tema de la vocación cristiana: Dios llama a cada uno de nosotros a trabajar en su viña. A nadie le es lícito permanecer ocioso. En la parábola la viña representa el mundo, que debe ser transformado según el designio divino. Sin embargo, la viña encierra un misterio: los fieles cristianos no son simplemente los obreros que trabajan en la viña, sino que forman parte de la viña misma (Juan 15,5: “Yo soy la vid; vosotros los sarmientos"). La Iglesia misma es, por tanto, la viña evangélica.

Unidos a Cristo y a su Iglesia por el Bautismo, sacramento de la fe, los fieles laicos deben tener conciencia no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia. Los fieles laicos participan según el modo que les es propio del triple oficio de Jesucristo, sacerdote, profeta y rey. La modalidad que distingue a los fieles laicos es su carácter secular, es decir su inserción en las realidades temporales y su participación en las realidades terrenas. Todos los hijos e hijas de la Iglesia son llamados por Dios a la santidad. Los fieles laicos deben santificarse en el mundo, o sea en la vida profesional y social ordinaria.

El misterio de la Iglesia es un misterio de comunión. La participación de los fieles laicos en la vida de la Iglesia asume distintas formas personales o asociadas, e incluye el ejercicio de diversos ministerios, oficios, funciones y carismas confiados por el Espíritu Santo para enriquecer a la Iglesia-Comunión.

La comunión eclesial es una comunión misionera. Los fieles laicos son corresponsables de la misión de la Iglesia: anunciar el Evangelio a todos los hombres con la fuerza del Espíritu Santo. Dada la actual situación del mundo y de la Iglesia, ha llegado la hora de emprender una nueva evangelización. El Papa desarrolla las líneas principales que deben seguir los cristianos para vivir el Evangelio sirviendo a la persona y a la sociedad.

La gracia de Dios es multiforme. Existe en la Iglesia una variedad de vocaciones particulares según las diversas edades, sexos, cualidades y condiciones de vida. San Juan Pablo II dedica un mensaje particular a los niños, los jóvenes, los ancianos, los enfermos, etc. y nos habla de la colaboración de los hombres y de las mujeres en la misión de la Iglesia.

Por último el Papa destaca la importancia de la formación de los fieles laicos, que deben madurar continuamente para dar siempre más fruto. Parece conveniente que, respondiendo a este llamado del Vicario de Cristo, los laicos dediquemos algunas horas a la lectura y meditación de la riquísima exhortación apostólica Christifideles Laici.

Daniel Iglesias Grèzes


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1 comentario

  
María de las Nieves
El misterio de la Iglesia es un misterio de comunión que se hace visible y participativo en Jesucristo entregado en la Eucaristía momento celebrativo de comunión plena con ÉL y de todos los fieles entre sí representados por Cristo Cabeza, el Sacerdote Ministerial.
La participación de los fieles laicos en la vida de la Iglesia implica su propia vida,de consagrados, ser iglesia por participación es desde el misterio trinitario crecemos por gracia en la conciencia divina, partícipes desde ya en una vida incoada.

La iglesia asume distintas formas personales de vocación ,sacerdote, matrimonio, religioso o soltero pero todos naciendo en una familia cristiana iglesia doméstica comunidad primera de referencia .Es necesario potenciar la misión desde la vocación personal de cada uno en forma de Asociaciones de fieles laicos o religiosos con proyectos o ministerios, enseñanza, sanidad,convivencias,catequesis ,vida pública,polítíca e incluye el ejercicio de diversas funciones de servicio comunitario, inspiradas por carismas confiados por el Espíritu Santo para hacer la Iglesia comunidad de creyentes en Jesucristo,Dios vivo y eterno.

Los cristianos somos y formamos la Iglesia del Señor,vivimos para ÉL Y morimos para Él.Es necesario asociarse como comunidades cristianas con la parroquia o la Iglesia local -Diócesis- los fieles laicos deben potenciar colegios cristianos donde han decaido las vocaciones religiosas.

Enriquecer a la Iglesia con proyectos misioneros en su lugar de origen, en la tienda ,en el trabajo, en la escuela ,en el hospital pero asociados con misión común eclesial.No es el Estado el que debe organizar todo.
La Iglesia debe cumplir función terrena y celeste. Empecemos en nuestras casas,en nuestras vidas,en nuestras familias.
04/05/14 12:16 PM

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