HABÍA ESTADO XVII

Escrito por Norberto

- Sí, es cierto, Roma sigue estando allí, sin embargo el mundo es otro porque la salvación que el Mashiaj nos consiguió, alcanza a lo alto, lo ancho y lo profundo, el cosmos ha sido recreado y el hombre ha sido redimido. Nada es igual, nadie es igual, y de esto puedo dar testimonio sin temor a equivocarme.

- Creo que es bueno para los hebreos el que haya sucedido esto, tenían una promesa y se ha cumplido; ahora están divididos, todo cambio tarda en fraguar, con tiempo y paciencia conseguirán unirse. Pero, ese alcance cósmico que me comenta no lo entiendo, ¿cómo puede un judío ofrecer logros cósmicos?, solo una criatura divina, intuyo, puede conseguir algo así, y este no es el caso. Y los dioses conocidos – griegos, babilonios, romanos, egipcios - no me inspiran la menor confianza.

- Pero Él, me amó y se entregó por mí, me refiero a Yehoshúa Bariosef, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!. De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Saúl, había pronunciado sus anteriores frases mirando a los ojos de Loukás, que asistía, atónito, al relato de su paciente, cuando hubo pronunciado Abbá sus ojos miraban a su interlocutor pero su espíritu no estaba allí, su mente estaba en cierto recodo del camino de Yerushaláyim a Damascus . El médico observaba, sin perder detalle el arrobamiento de Saúl, pues no estaba claro si el status corporis era debido a un cuadro de hipotensión o a otra causa por lo que le tomó el pulso, sin que reaccionara el paciente: era un éxtasis, ya lo había observado antes, pero la suspensión de los sentidos que conocía, tenía causas precisas, ninguna de ellas presente en esta ocasión.

- Me amó y se entregó por mí, repitió de nuevo, y volvió en sí, el médico respiró aliviado, Saúl advirtiendo el rictus de su interlocutor le preguntó:

- ¿Ha pasado algo?, me encuentro como si estuviera de vuelta, pero bien, muy bien.

Loukás le explicó que había sufrido una lipotimia sin desvanecimiento – él sabía que eso era imposible, pero tampoco tenía explicación mejor, el caso era quitar preocupación y carga a su paciente – como un vahído sin pérdida de la consciencia, eso tranquilizó, más si cabe a Saúl.

- YHWH ha sellado una Nueva Alianza para quienes estaban lejos del Mashiaj, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Ahora, los que en otro tiempo estaban lejos, están cerca por su sangre, unos y otros, ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos somos uno en Yehoshúa Mashiaj.

- Todo lo que me dice es muy nuevo para mí. Por tanto déjeme que lo reflexione, hay que entender lo que me ha dicho en una clave nueva, no tengo capacidad de exégesis para esos términos y conceptos desconocidos. Tal vez algún día los entienda y pueda dialogar sobre ello.

- Me tiene a su disposición. Sobre lo que ha pasado antes, solo decirle que le agradeceré su discreción sobre ello a nuestros comunes amigos.

- Cuente con ello, tengo que ir a Tarso, para hacer unas pruebas médicas con el colega que le dije, no sé cuando, pues tengo algunos pacientes en fase terminal y quiero poner mi ciencia a su disposición para que sufran lo menos posible en su tránsito a la muerte. Se trata de gente muy humilde, pobre sin paliativos y quiero estar a su lado.

- YHWH se lo pague, los pobres son sus predilectos.

Norberto.