InfoCatólica / Que no te la cuenten / Categoría: España y América

19.10.17

Fray Bartolomé de las Casas, en 3 minutos

Extracto de un vídeo sencillo pero excelente sobre Fray Bartolomé de las Casas. El vídeo completo se encuentra aquí

 


 

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10.10.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid. Conclusión (6-6)

 

El balance de la Controversia

El balance de este tipo de disputas públicas no suele ser fácil; especialmente porque, cuando el espíritu es el que litiga, la victoria o la derrota se miden por aproximación. Sea como fuere y si nos atenemos a la historia, no fue el planteo de Las Casas el que salió vencedor, sino el de Sepúlveda. La propaganda, sin embargo, hará que el tiempo y la repetición rebuznante hagan decir lo contrario.

En cuanto a Carlos V, el gran emperador y responsable de la lid, quedó satisfecho con lo realizado, en especial porque pudo corroborar que muchas de las afirmaciones de Fray Bartolomé eran gratuitas[1]. Ni hacía falta entonces abandonar las Indias, ni España era una potencia genocida[2].

Las Casas, como podrá suponerse, no quedaría satisfecho con la derrota; al contrario: se preocupará incesantemente por mostrar su aparente victoria para la posteridad. Vale decir que en su tiempo nadie le creyó, ni siquiera el mismo Melchor Cano –partidario de Las Casas en la Controversia- que ni quiso publicar su dictamen, incluso pasados ya seis años del episodio, para no desprestigiar a la orden. Ante esto, Las Casas ya casi desesperado, publicaría entre 1552 y 1553 ocho de sus Tratados sin pedir para ello la autorización requerida a los Consejos reales, manteniéndose en sus trece hasta su muerte, en 1566[3].

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5.10.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (5-6)

d ¿Se justifica el sometimiento de los indios para “salvar a los numerosos inocentes que esos bárbaros inmolan”?

 

Las Casas debería haber sido abogado; sus intervenciones, para quien desee leerlas, así lo indican. “Niego el hecho de que existan tantas inmolaciones”, pudo haber expresado, casi como encontrándose ante un pliego de absolución de posiciones; despejaba rápidamente las cuestiones urticantes, negaba el todo o simplemente cambiaba de tema. Sin embargo, viéndose como acorralado respecto de los sacrificios humanos y las inmolaciones practicadas, debió decir algo…; y ese algo fue determinante, pues, lejos de abominarlos, alegó que dichos sacrificios expresaban la “profunda religiosidad” de los indios que, como tal, debía ser respetada… Sí; así como se lee: era la religión de ellos y había que tolerarla. Como vemos, el aggiornamento teológico no es algo nuevo…

Sepúlveda, sin chistar, obvió el exabrupto y apeló a la opinión jurídica reinante por entonces que consagraba el “derecho de injerencia” sobre otros pueblos cuando la vida de terceros inocentes estaba en juego. El párrafo de Dumont es tan extenso como claro:

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3.10.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (4-6)

6. El desarrollo de la Controversia y sus planteos

 

Apenas comenzada la disputa, las rispideces no dejaron de evidenciarse; y no podía ser de otra manera: Las Casas y Sepúlveda eran dos personalidades muy dispares; polemista acalorado el uno y humanista sereno el otro. Todo indicaba que la controversia sería interesante.

El tema planteado desde el inicio era, como decíamos más arriba, el modo de  hacer la conquista. Sin embargo, desde un inicio, se derivarían en otros como lo señala el mismo Soto, participante del debate:

“No han tratado esta cosa así, en general y en forma de consulta; mas, en particular, han tratado y disputado esta cuestión: a saber si es lícito a Su Majestad hacer guerra a aquellos Indios antes que se les predique la fe, para sujetarlos a su imperio y que, después de sujetados, puedan más fácil y cómodamente ser señalados y alumbrados por la doctrina evangélica, del conocimiento de sus errores y de la verdad cristiana. El Doctor Sepúlveda sustenta la parte afirmativa, afirmando que tal guerra no solamente es lícita, mas expediente. El señor obispo [Las Casas] defiende la negativa, diciendo que no tan sólo no es expediente, mas no es lícita, sino inicua y contraria a nuestra cristiana religión”[1].

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29.09.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (3-6)

4. La rectificación de Carlos V y las Leyes Nuevas

Justos e injustos títulos, denuncias e intrigas, exageraciones y realidades. Tal era el ambiente que se vivía por entonces y tal era el planteo que Carlos V debía soportar. El emperador era un hombre sincero, recio pero de conciencia finísima. ¿Cómo debía actuar? Era tal su preocupación que, como señala Dumont, entre los años 1537 y 1542, él se planteó seriamente la posibilidad de abandonar completamente las Indias[1] y retornar su alma a la “paz” del continente europeo.

Juan Ginés de Sepúlveda

Carlos V sabía que si había algo que no debía hacerse era una injusticia; y esto era claro para un monarca católico. Tales preocupaciones fueron las que lo llevaron a promulgar, el 20 de noviembre de 1542, las mundialmente conocidas como “Leyes Nuevas[2] donde se suprimirá el régimen de encomiendas (sin carácter retroactivo, es decir, seguían vigentes hasta la muerte del titular); la medida, absolutamente impopular para los españoles en América, traería sus consecuencias. Había sido Fray Bartolomé, de gran influencia sobre la persona del emperador, quien había solicitado su supresión total a cambio de que se enviasen negros a América en lugar de los indios (dicha proposición la mantendrá tanto en 1516 como en sus Avisos de 1543).

Sí, así como se lee: cambiar indios por negros, pues éstos eran menos hombres que aquéllos. Volveremos sobre este tema.

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