Mensaje de Año Nuevo 2015

Si hay algo que puede enseñarnos la astronomía es que la Tierra no se renueva simplemente con dar vueltas al sol. El paso implacable de miles de años–miles de esas vueltas–produce más sedimentos en las continentes, más sales en los mares, pero falta mostrar si el corazón de los faraones era menos egolátrico que el de los secretarios sempiternos de los partidos comunistas en el gobierno; o falta ver si eran menos lascivos los mediterráneos de Pompeya y Herculano que algunos grandes ejecutivos del siglo XXI, verdaderos alimentadores del tristemente llamado turismo sexual.

La vida no se renueva simplemente con amaneceres y atardeceres, y a pesar de todas las poesías, la primavera no parece que haga sustancialmente mejores a quienes viven en regiones que tienen bien delimitadas las estaciones.

Las antiguas culturas estaban firmemente convencidos de la repetición de los ciclos climáticos, económicos y cósmicos. Por eso el budismo promete sacarnos de la rueda del Sámsara; por eso los mitos del “eterno retorno” entre los griegos (para extemporánea fascinación de Nietzsche); por eso las círculos del calendario maya; por eso Egipto mide su pulso con las periódicas inundaciones del Nilo; por eso la combinación de desencanto doloroso y cinismo divertido en tantos historiadores cuando se dan cuenta que registrar la secuencia de los siglos es como ver muchas veces la misma película con apenas algunos cambios de ropaje y utilería.

Y por todo ello el hastío que hace insoportable la vida a muchos hasta hundirlos en la depresión o el absurdo.

No: la vida no se renovará simplemente dejando que este planeta Tierra siga dando tumbos por un rincón de lo que hoy llamamos la Vía Láctea. Tampoco bastan las modas en el vestir ni la demencial carrera hacia placeres más exóticos, intensos o frecuentes. “No hay nada nuevo bajo el sol,” constata el Eclesiastés, cansado, ya en su tiempo, de ver cómo la cascada de los pequeños y grandes egoísmos se lleva la tajada más generosa de nuestros breves años en este suelo.

Y nada más habría que decir si no pudiéramos pronunciar el Nombre de Jesús. Su llegada, como acabamos de celebrar en Navidad, no es el comienzo de un ciclo: es, de hecho, el decreto de culminación de la historia humana en su conjunto. Sólo hay “año nuevo” para aquel que presiente, en Cristo y desde Cristo, que la Historia tiene un punto focal, una meta, un desenlace irreversible, de modo que cada año nos aproxima, como especie, como raza de Adán, a esa meta.

Precisamente porque la Historia no es cíclica; precisamente porque Cristo ha insertado para siempre una dirección irreversible en el conjunto del ser y quehacer humanos; precisamente por ello nosotros los cristianos sabemos qué decimos cuando saludamos: “¡Feliz Año Nuevo!” Es “nuevo” porque es inédito; porque pertenece a una secuencia irrepetible; porque no volverá jamás. Y es “feliz” solamente porque lleva el sello de Cristo, Buena Nueva de Dios Padre para todos los siglos.

3 comentarios

  
Teófilo
Pues entonces sí; desde Cristo sí: Feliz año nuevo padre. Valga mi comentario para felicitar también a todo el equipo de InfoCatólica, con su director a la cabeza.
Dios quiera que todos nosotros, cada uno en la medida del don que haya recibido, sigamos siendo instrumentos libres para que se cumpla su voluntad así en la tierra como en Cielo. En el 2015 y hasta que Dios quiera.
31/12/14 6:41 PM
  
Antonio
"Llevar el sello de Cristo"... efectivamente, ese tendría que ser nuestro único deseo y todo lo que nos aleje de ese ideal o nos borre ese sello debería ser erradicado de nuestras vidas. Si, amigo Nelson, cuán felices podríamos hacer a los demás, cuán gratas podrían ser nuestras vidas si ese sello de Cristo nunca desapareciese ni se apagase en nuestras almas. Me consta que Dios te concedió portar siempre su sello y así traernos a todos los que te leemos, vemos y oímos la maravilla de la Buena Nueva de Dios. Gracias por ser tan digno portador del "Sello".
31/12/14 7:05 PM
  
P. Bernardo Rodriguez
P. Nelson, quisiera felicitarle por este año nuevo del Señor, pero sobre todo por sus reflexiones, profundas y amenas, con que nos regala aquí y en You Tube. Sus reflexiones me han ayudado en multitud de ocasiones a la hora de predicar.
Dios le bendiga.
31/12/14 10:13 PM

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