17.03.16

(133) Que ha de entenderse rectamente qué cosa es el don de Dios

En algunos contextos en que se habla contra el pelagianismo o el semipelagianismo se emplea a menudo muy confusamente el concepto de don, como opuesto al de virtud, por ejemplo. Así, se habla de un orden del don compatible con el estado de pecado, o del concepto genérico de don sin distinguirlo de los llamados Dones del Espíritu Santo. En este post vamos a precisar algunas cosas al respecto.

 

I.- DON EN GENERAL Y GRATUIDAD

¿Qué es un don?

—En general, don es aquello que alguien da a otro por pura liberalidad.

¿Qué significa por pura liberalidad?

Según la RAE, liberalidad significa

«1. f. Virtud moral que consiste en distribuir alguien generosamente sus bienes sin esperar recompensa.

2. f. Generosidad, desprendimiento.

3. f. Der. Disposición de bienes a favor de alguien sin ninguna prestación suya.»

Es decir, por pura liberalidad significa que el donante da al donado algo que no le debe en modo alguno, y se lo da sin cobrarle lo que estrictamente vale; se lo da aun sabiendo que el donado no podrá jamás pagarle en estricta justicia lo que el don dado vale.

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10.03.16

(132) Una gran impiedad (Micropost V)

Gran impiedad comete quien se creyó ya salvado por su mucha piedad y sus muchos afectos superreligiosos, pero hace lo que Dios aborrece y cree que castigo no merece, sino agasajo y caricias de Dios.

 

Gran impiedad comete quien quiere mandar dentistas al infierno, para anestesiar contra la voluntad de Dios todo justo rechinar de dientes. Que una cosa es implorar misericordia y otra muy diferente es impugnar Su justicia.

 

Gran impiedad comete el pastor que asegura a los fieles no hay peligro de condenación por muchos pecados que se cometan sin arrepentirse. Más le valiera abandonar el sacerdocio y dedicarse a otros menesteres, tal vez montar una papelería o un almacén de ultramarinos, quizá un restaurante vegano o un puesto de chimichangas….  ¡cualquier OTRA cosa!

6.03.16

(131) Breve post contra la retorsión buenista, esta vez en una reflexión de Pagola

El buenismo teológico utiliza a menudo un arma muy sutil: la retorsión del significado. Mediante sutilezas casi inadvertidas, diluye lo bueno en tópicos y lugares comunes de intención deconstructiva, para que lo eterno e inmutable del bien, en este caso la Ley Natural, sea visto como algo meramente arbitrario y legalista, convencional y antievangélico.

De esta manera, el bien es arrojado contra sí mismo y queda anulado, disuelto en bondadismo.

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4.03.16

(130) Y otro micropost más, ahora contra la justificación extrínseca y la inutilidad de la gracia

Cuán horrorosa será la mancha del pecado, que necesita de Sangre para lavarla y “que salga”. Y es que el alma en gracia no puede convivir con el mal ni su tiniebla. Necesita Sangre de Dios para ABORRECER el mal y resistirlo de hecho. Y entonces, hay dos opciones:

o resiste por gracia el pecado, para no volver a la inmundicia de la enemistad con Dios (Trento, ses. VI),

o concierta sin gracia con el pecado, tolerándolo pasivamente, reclamando una imputación meramente externa, formal, judicial, de la justificación, que no vale para nada.

Es entonces cuando no importa el pecado.

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3.03.16

(129) Otro micropost, esta vez contra el ternurismo excesivo

Me pregunto si con tanta caricia de Dios el pecador se convierte, o sigue pecando sin temor, cual niño mimado que como respuesta a sus trastadas encuentra, como bonificación, una carantoña.

Es propio de Dios, cuando quiere, mostrarse como Padre bueno y cariñoso. Pero esta ternura ni es su única pedagogía, ni la muestra más importante de su amor, ni se produce al margen de la cruz del Verbo.

El centro de la pedagogía divina es la cruz del Hijo, el centro del amor divino es el sacrificio de su Primogénito.

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