4.03.16

(130) Y otro micropost más, ahora contra la justificación extrínseca y la inutilidad de la gracia

Cuán horrorosa será la mancha del pecado, que necesita de Sangre para lavarla y “que salga”. Y es que el alma en gracia no puede convivir con el mal ni su tiniebla. Necesita Sangre de Dios para ABORRECER el mal y resistirlo de hecho. Y entonces, hay dos opciones:

o resiste por gracia el pecado, para no volver a la inmundicia de la enemistad con Dios (Trento, ses. VI),

o concierta sin gracia con el pecado, tolerándolo pasivamente, reclamando una imputación meramente externa, formal, judicial, de la justificación, que no vale para nada.

Es entonces cuando no importa el pecado.

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3.03.16

(129) Otro micropost, esta vez contra el ternurismo excesivo

Me pregunto si con tanta caricia de Dios el pecador se convierte, o sigue pecando sin temor, cual niño mimado que como respuesta a sus trastadas encuentra, como bonificación, una carantoña.

Es propio de Dios, cuando quiere, mostrarse como Padre bueno y cariñoso. Pero esta ternura ni es su única pedagogía, ni la muestra más importante de su amor, ni se produce al margen de la cruz del Verbo.

El centro de la pedagogía divina es la cruz del Hijo, el centro del amor divino es el sacrificio de su Primogénito.

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1.03.16

(128) Micropost antibuenista

1.- Contemplas el fervor apostólico de los santos y te quedas pasmado. ¿Cómo tantos y tantos, a diferencia suya, afónicos de bondadismo, pueden caer tan bajo? ¡Cómo dejan de anunciar a Cristo y lo acallan, cegados de buenismo extremo, encarcelando el temor de Dios entre barrotes de optimismo temerario, o bajo piedras de aconfesionalidad!

Dobleidentidados y querenciosos de mundo, no quieren salir del cerco tramposo del diálogo y más diálogo y bla bla bla. Y a muchos parece más evangélico no predicar que alzar la voz en el desierto, o mientras te devoran los leones.

26.02.16

(127) Gracia

Estos veinte aforismos sobre la gracia son glosas que he escrito sobre Filipenses 2, 13, un pasaje central en la Escritura, fundamento de la doctrina de la gracia del tomismo:

«Es Dios quien obra en vosotros el querer y el obrar, según su beneplácito».

 

1.- Dios no ama al ser humano como Espectador, sino como Autor.

 

2.- No hay forma de ir por delante de Jesús. Él siempre se adelanta a nuestros buenos pensamientos, para dárnoslos en bandeja, y que además parezca que nos cuestan, que son un logro de nuestra mucha virtud.

 

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15.02.16