7.01.17

(158) Inconveniencias eclesiales, XII: el principio situacionista de implenitud y su rechazo en la Veritatis splendor

El prestigio que posee el principio situacionista de implenitud (o incompletitud) de la ley moral en la teología moral católica, supone para la Iglesia un tremendo mal, y es causa de innumerables errores, desviaciones y ambigüedades doctrinales.

Sabiamente, San Juan Pablo II alude al error contenido en este principio fundacional de la moral de situación en la carta encíclica Veritatis splendor, resumiéndolo así: busqueda de «una libertad ilusoria FUERA de la verdad misma.»

Como vimos en anteriores posts, la moral de situación está sustentada en este principio, que nosotros, para facilitar su certero y rápido diagnóstico, hemos denominado así:  principio situacionista de implenitud de la ley moral:

principio situacionista: porque es el fundamento de la teología moral de situación y otras teologías heterodoxas derivadas de ella, y

de implenitud (o incompletitud): porque este fundamento está localizado FUERA de la ley moral. O como dice Pío XII, ha sido desplazado del centro a la periferia.

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29.12.16

(157) Inconveniencias eclesiales, XI: autonomía de los valores y movilismo historicista en Bernhard Häring

En anteriores artículos hemos analizado el exceso de lenguaje situacionista de Amoris lætitia, y en concreto su parecido conceptual con la teología del legalismo del teólogo redentorista Bernhard Häring.

El P. José María Iraburu, en su excelente post  (409) El elogiado P. Bernhard Häring, moralista anómico, traza con línea maestra los errores y peligros que supone su sistema anómico.

En este post que menciono, un lector, Esteban de Alemania, dejó un muy oportuno y certero comentario que copio y comento aquí, resaltando en rojo lo que me parece especialmente relevante:

 

Comentario de: : Esteban de Alemania [Visitante]

«Desde la abadía cisterciense de Heiligenkreuz en Austria ha emanado un artículo en el blog “sancrucensis” en lengua inglesa del teólogo moral Edmund Waldstein, O.Cist. (su abuelo ha sido fuertemente citado por Benedicto XVI y padre y madre enseña(ron) teología moral en EEUU), en el cual tambien toca el tema de la afinidad del Papa Francisco con la teología de Bernhard Häring, mostrándola a partir de su preferencia por “iniciar procesos antes que ocupar espacios” (Evangelii Gaudium,223).

 »Waldstein relata, que Bernhard Häring solía citar fuera de contexto una frase del Cardenal Newman para justificar su casi veneración de la conciencia errada. Esta queda manifiesta en una cita de Bernhard Häring, que yo espontáneamente traduciría así al castellano : "Es muy importante, no hablar del juicio erróneo de la conciencia de una manera meramente estática. Sería un error fatal, si un pastor o confesor u cualquier otra persona quisiese presionar a alguien a actuar en contra de una conciencia errada o impidiera el desarollo de su conciencia insistiendo indiscretamente en una norma objetiva” [Bernhard Häring, Frei in Christus, vol. 1 (Freiburg: Herder, 1989), p. 242].

 »Waldstein concluye que “parte de la razón por la cual Häring piensa que es tan importante respetar la conciencia de esta manera es, que él piensa que existen casos, en los cuales la conciencia de hecho acierta, mientras que la “norma objetiva” enseñada por la Iglesia yerra.”

 »Waldstein ve demostrado en ello “la influencia del historicismo moderno sobre el pensamiento de Häring. El piensa, que la respuesta apropiada al amor de Dios es elaborada lentamente a través de la historia y que la Iglesia aprende, que ciertas cosas no sirven para tal respuesta, por la voz profética de personas que se oponen a ella en conciencia. (…) Esto es una versión suave de ciertos hilos de historicismo moderno, heredados de Hegel. Habiendo abandonado la naturaleza y un orden telelógico objetivo, Hegel y algunos de sus seguidores otorgan a la historia un rol análogo al ocupado por la naturaleza en la filosofía clásica. La historia juzga sobre cuáles desarollos sociales están de acuerdo con el florecimiento de la libertad humana y cuáles no lo están. Por ello la omnipresencia en la moderndad del hablar sobre “el juicio de la historia". Häring está proponiendo algo similar para la vida de la Iglesia.”

 »Waldstein indica, que incluso los seguidores “suaves” de Hegel, “asumiendo términos historicistas, estos tienden a formular conclusiones, que implican el entendimiento moderno del bien, básicamente subjetivista, y el entendimiento de la libertad que resulta de el. Thomas Stark [tambien profesor universitario en Heiligenkreuz] ha demostrado, como estos problemas se materializan en la teología del Cardenal Kasper.

 »Con lo cual para mí se cierra el círculo: El idealismo alemán, con Hegel y Schelling, es el fundamento filosófico de los dos autores teológicamente mas influyentes en el pontificado del Papa Francisco, Kasper y Häring. Teológicamente su cátedra se ubica mucho mas en Tübingen que en Roma, aunque resida en Santa Marta.»

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2.12.16

(156) Inconveniencias eclesiales, X: Amoris Lætitia y la teología del antilegalismo de Bernhard Häring

Amoris Lætitia parece plantear su análisis de la situación de los divorciados en nueva unión calificando como rigorista todo tipo de juicio moral definitivo al respecto. Ni bien del todo ni mal del todo, ni blanco ni negro. Afirmar que una situación es blanca o negra, es decir, buena o mala, verdadera o falsa, es etiquetada como afirmación rígida:

«298. Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral.»

Aunque reconoce que no es el ideal moral:

«(298) Debe quedar claro que este no es el ideal»

Es decir, el estado de los divorciados vueltos a “casar” no es ni blanco ni negro; se reconoce que ciertamente no es el ideal, pero que no debe catalogarse como situación en una categoría “rígida”, sino polivalente o indefinida: transgresión de la ley, no transgresión de la ley, aproximada transgresión de la ley, etc. Es lo que hay que discernir, en lugar de juzgar aplicando la ley al caso. Por categoría rígida, evidentemente, se refiere a su relación específica y unívoca con la Ley Moral, como se puede notar en todo el Capítulo ocho.

No es justo, enseña A.L., juzgar la situación irregular respecto a la ley moral, pues esto daría lugar a un juicio rigorista, en que quedaría en exceso definida su bondad o mal respecto a la ley moral. Y no es justo, se pretende mostrar, porque la ley moral, según A.L., no basta para valorar la fidelidad de una persona a Cristo, que no puede “medirse” por su conformidad con la ley divina, sino respecto al discernimiento, que no juicio, de la propia conciencia:

«304. Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general.»

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21.11.16

(155) Elogio del reaccionario

«Ahora bien: sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman, de los que según sus designios son llamados.» (Romanos 8, 28)

 

I.- EL RÍO REVUELTO Y EL MAELSTROM

Visto de cerca, sin la debida perspectiva, el remolino del Maelstrom no parece más que un río revuelto. Pero es ambas cosas: el remolino final, la gran batalla, y al mismo tiempo el torrente en que podemos ahogarnos, pero también la turbación temporal en que pescar con provecho y afianzarnos cual roca, erguidos por gracia contra la corriente. 

—Y es que en río revuelto se puede pescar bien, si socorridos por el Pescador divino se resiste la corriente que progresa hacia el abismo. Hay que tener alma de roca y corazón de pescador de hombres. Y hacer muy nuestro el lema de Don Juan de Borja en sus Empresas Morales: Ferendo Vincam: sufriendo venceré.

 
Y es que paréceme que tanta confusión en el seno de la Iglesia es como río revuelto: muchos se ahogarán en él, si el diablo les empuja y ellos se dejan, pero otros muchos obtendrán buena pesca, si saben por gracia resistir las olas y no hundirse, y Cristo les capitanea.
 
No dudemos, hermanos, a la hora de dilucidar cuál es la roca: la roca es la Iglesia católica, la roca es la Ley Natural, la roca es la sana doctrina que libera, la roca es la gracia.

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16.11.16

(154) Inconveniencias eclesiales IX: crisis de lenguaje, crisis de fe

Nuestro refranero, no pocas veces rico en sabiduría, lo dice claro: al buen entendedor, pocas palabras le bastan. La Veterum Sapientia lo enseñaba así, tajantemente, como un dardo: inteligenti pauca.

Pocas palabras cumplen al buen entendedor, se dice en el Libro de Buen Amor, y en La Celestina se omite la mitad, de tan conocida: A buen entendedor… Cervantes en la segunda del Quijote lo recalca: al buen entendedor, pocas palabras.

En la lista de refranes del Seniloquium, ya en el siglo XIV, se consigna el refrán de manera actualísima: A buen entendedor, pocas palabras.

Por eso, quien predica ha de saber que el buen entendedor no necesita más palabras que las precisas. Que captará el sentido, sea verdadero o falso. Pero que el mal entendedor lo entenderá al revés y quedará sumido en confusión

Es necesario, pues, dominar el lenguaje con la ayuda de Dios y el fruto de sus dones; utilizarlo bien, con belleza y verdad, sea conceptual, de imágenes, metafórico, técnico, filosófico, teológico. Todo lenguaje al servicio de la Iglesia debe ser lo más competente posible, ardientemente sobrenatural. De Escritura y Tradición. Sin renunciar a los tesoros de expresión forjados a través de los siglos por la cultura cristiana.

La inflación de voces fatuas y el retorcimiento del sentido fragmentan la doctrina y entorpecen la comunicación, suscitando conflicto y divisiones.

Es la verborrea interminable de la mala metafísica, el bla bla bla que te vuelve embabiado, que te uniforma político-correctamente, sectorizándote de buenismo poliédrico.

 

Es el problema del espíritu de vértigo en el discurso teológico, causante de seísmos en el sentido de la fe, productor de oleajes en la mente, piedra de demolición de ciudades enteras de doctrina; es el problema de las paráfrasis cansinas que disfrazan el error y lo camuflan de borrón y cuenta nueva, de una cosa y otra que ambas valen, aun siendo contrarias. Es el problema, hermanos, del sí pero también no, de la ausencia de precisión y el bisturí mellado, que no sirve para curar. Es el problema de la neoteología católica de estos tiempos.

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