Esto es, francamente, para llorar

Del Bosque y Álvaro

Hace unos cuantos días, cuando llegó a mi conocimiento la noticia que causa el artículo de hoy, tengo que reconocer que no podía creer lo que acababa de oír. Y como no he podido quitarme de la cabeza el caso, no he tenido más remedio que escribir sobre el mismo.

Es bastante duro tener que admitir ciertas cosas cuando tales cosas no están de acuerdo ni con la naturaleza humana ni con el mínimo sentido del decoro, la decencia o la humanidad.

Sabemos que cuando un ser humano es concebido y tiene, así, el derecho a nacer, lo que se espera del caso en cuestión es que, tras el correspondiente embarazo, vea la luz del día y sea un acontecimiento importante en la vida de una familia tal momento.

Se espera, además, que los padres que esperan al hijo lo hagan con ilusión porque traer al mundo una criatura es un regalo de Dios que no se puede despreciar ni hacer de menos.

Sin embargo, las cosas no siempre son como deberían ser ni responden a un comportamiento que se pueda llamar presentable porque aquí han fallado muchas cosas.

Digo que el concepto que se tiene de “hijo” se ha visto alterado con una reciente sentencia.

La noticia decía lo siguiente: “El Tribunal Supremo (TS) ha condenado a dos médicos dependientes del Instituto Catalán de la Salud a indemnizar con 90.151 euros a unos padres que tuvieron un bebé con síndrome de Down”.

Pues, a pesar de que la noticia es bastante terrible por el contenido de la tal decisión judicial, aún hay algo peor.

Como no se trata de una instancia penal en la que podría haberse producido actuación de oficio por parte de la autoridad (se trata de la Sala de lo Civil del alto tribunal) es de suponer que alguien ha denunciado la situación que, a su entender, era denunciable porque creía estar legitimado para interponer el recurso. Y se buscaba, entonces, la estimación de un derecho.

¿Qué derecho puede concurrir en este triste caso?

Al parecer se trata de uno que no es entendible pueda ser tenido por tal: el de los padres a tener un hijo según su gusto.

Alegan los padres de tan desdichado bebé (que ya no lo es tanto porque los hechos se remontan a 1996) que tenían el derecho a abortar y que, como no fueron informados de las posibles malformaciones físicas o síquicas de quien iba a nacer, entendían que se había violado tal derecho.

No digo yo que legalmente no puedan tener razón. Sin embargo, el fondo del asunto apunta hacia qué tipo de sentido tienen algunas personas acerca de lo que es un hijo.

Gracias a Dios, aunque no sé hasta cuando, la concepción es un hecho natural que, por mucho que se empeñe el ser humano, no puede controlarse en todos sus aspectos. Por eso cuando tras la fecundación se produce el desarrollo del nuevo ser humano, aquella persona que se forma no es culpable de cómo se está formando sino que es resultado de las combinaciones que la naturaleza tiene establecidas.

Así, cuando unos padres se creen en el derecho de pervertir el sentido de lo natural para interponerse de tal forma en el proceso de formación de un ser humano que haga imposible que nazca por no sé qué tipo de prevenciones, lo que hacen es pretender ejercer un derecho que no tienen y que no es otro que el de tener un hijo que se adapte a su pensamiento o forma de ser.

No gustó, a los padres, que su hijo tuviera el síndrome de Down porque eso supone, seguramente, dedicar un tiempo adicional a su cuidado. Por eso, desde que la ley del aborto está en vigor, aquí y en cualquier otro sitio, puede apreciarse una notable disminución de seres humanos con tal, digamos, afección física y síquica. Y eso no es casualidad sino la aplicación de una inhumana discriminación que estima posible deshacerse de las personas que no vienen al mundo en supuestas perfectas condiciones.

Pues entonces, se pueden poner en contacto, por ejemplo, con Vicente del Bosque, seleccionador nacional de fútbol para que les explique si se puede querer, o no, a un hijo con síndrome de Down y si tiene derecho a existir.

Lo digo porque, en el caso de Vicente no acudió corriendo a que le indemnizasen por la enfermedad de su hijo. Corrió, eso sí, seguro, a quererlo y a entregarle lo mejor de su vida y existencia porque, como hijo, se lo merecía. Y se llama Álvaro.

Y es que algunas decisiones son para llorar, de pena, por el proceder de determinadas personas.

Eleuterio Fernández Guzmán

Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:


Y, si puedes, da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7).

14 comentarios

  
Ikari
Esa noticia me recuerda a esas peliculas futuristas donde la humanidad se vuelve decadente. Aparte de lo grotesco de la noticia lo terrible es que se puede ampliar el abanico de niños no deseados según los estándares de la sociedad. ¿Imaginas si en un futuro se pudieran determinar antes de que nazca el bebe sus facciones y/o aptitudes? como no concuerda con lo que "quiero" (lo que digan los estándares sociales) lo aborto.



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EFG


Pues estoy casi seguro que lo están intentando.
16/09/10 1:10 AM
  
Pioquinto
Don Eleuterio, le saludo respetuosamente, como siempre. Su post me recuerda que cuando los médicos advirtieron a una pareja que su criatura venía con malformaciones congénitas y que lo mejor era que abortaran al producto. Los padres no consintieron y a los 21 años , aquél producto ganó el concurso de Miss Italia. Cuántas Miss Italias, cuántos Beethovens, cuántos Einsteins y cuántos Pelés no habrán muerto ya? Pero la cultura de la muerte se impone en nuestras narices.


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EFG


Es una pena que por intereses egoístas muchas veces no se tenga en cuenta la vida de la persona que va a nacer. Y eso, sobre todo, porque es un ser humano distinto de la madre y, por eso, con la dignidad intacta.
16/09/10 2:38 AM
  
Maricruz Tasies
Oh, cielo santo, Eleuterio, estas son las cosas que me dejan sin aliento y como queriendo, efectivamente, llorar.

No nos permitamos desesperar, por amor a Dios, que si para algo creemos en la Encarnación sea para insistir a tiempo y a destiempo para que sus criaturas mantengan viva la consciencia de la altísima dignidad y finalidad para la que hemos sido creados.




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EFG


La desesperación debe estar, por supuesto, alejada del cristiano porque es el sentimiento contrario a la esperanza que nunca debemos perder porque creemos en Dios y, al fin y al cabo, en la naturaleza divina de los seres humanos.
16/09/10 6:12 AM
  
rastri
- Tiempo al tiempo: Y decir que la Ciencia de la Genética no pueda llegar a programar individuos, que a su vez estos se multipliquen a tenor de sus génes heredados ya programados: Es de ignorantes, científicamente admitido; Cuando no de estúpidas piedras de tropiezo programados para obstaculizar la misión de los que sí entienden: "Qué es eso de la herencia genética recibida y transmitida". Ya sea por la Cracia de Dios, en, por y para Él; O en, por y para este mundo, que es la desgracia de Satanás.



Y no son los más peligrosos quienes como ciegos y sordos de "nacimiento" no pueden ver ni oír; Ni de estas cosas entender- porque ellos fueron genéticamente preprogramados para contradecir a los que en otra vida creen.

-Sino aquellos que como lobos con vestimenta de corderos, -mitad aullador mitad balador- fueron preprogramados para estar en los dos bandos; Sea en el de los que creen en Dios, o el de los que sólo creen en el Mundo, según fuera la ocasión. Que en cualquier caso, siempre será hacer del Cristo Dios rey de este oscuro y pútrido Mundo; Y no el del Dios, que no siendo de este Mundo, Sí que quiere cambiarlo todo.
Aunque para ello haya que desintegrar el todo ser y estar de de esta Mundo.

16/09/10 8:58 AM
  
Nova
Que unos padres monstruosos reclamen una indemnización por no haber podido matar a su hijo a tiempo, dado que venía con síndrome de Down, me parece el colmo del esperpento y del horror. Y, que encima se la otorguen, es ya la repera, por decirlo finamente.

Hay gente que no debería poder tener hijos, lo digo completamente en serio. Y es una pena que otros que sí lo merecen, en cambio, no puedan. Que un don tan grande como la paternidad esté otorgado también a unas bestias como éstas... Los designios del Señor son inescrutables, desde luego...

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EFG


Todo esto es tan triste...
16/09/10 10:42 AM
  
Jordi Morrós
Sólo un par de comentarios.

Primero, la noticia es de agosto de 2007. Por el redactado del post en algún momento pensé que era de la semana pasada.

Segundo, una vez leída la noticia tal y como se publicó en el gratuito "Veinte minutos" a mi me suena más a un vulgar caso de sacadineros ante la administración sanitaria más que a un caso paradigmático sobre el drama humano del aborto. En la noticia no se aclara si los padres estaban decididos o no a abortar sino tan sólo que han obtenido los 90.000 mil euros del ala que no está nada si además consideramos que los pagamos entre todos.



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EFG


Respecto a lo primero, tiene Ud. toda la razón.

El caso es que como la noticia la escuché vía radio al buscar en internet para conocer más de ella, obtuve dicha información que, al parecer, era la que había yo oído. Daba la impresión de que era ahora cuando recibían la "indemnización" por tal caso. Sin embargo, confundido como me ha dejado Ud. he tratado de encontrar la que, en verdad, escuché, que me parece que era la que aquí le pongo:



http://radiocristiandad.wordpress.com/2010/09/08/padres-indemnizados-por-no-haber-asesinado-a-su-hijo/

Pido disculpas por no haber sido lo bastante diligente como para no confunfir las cosas.
16/09/10 10:45 AM
  
Luis López
Eleuterio, el razonamiento del TS es el siguiente: la ley española despenaliza el aborto en caso de símdrome de Down, y reconoce a los padres el derecho a ser informados de las posibles deficiencias del feto. Si por una "negligencia" no se advirtió a los padres de que esa posibilidad, se ha violado el derecho de los padres y existe el derecho a ser indemnizados o resarcidos por cuando el sostenimiento de un hijo con Down es más costoso y complicado que el de un hijo sano. Los padres fueron "engañados" (digámoslo así) porque esperaban un hijo sano, amparándose en los informes médicos equivocados, y no lo han obtenido. Hay pues un error, y todo error con consecuencias económicas es compensable en dinero.

Ciertamente es un caso asqueroso, más por la demanda de los padres que por la decisión del TS. Pero es coherente con la naturaleza de la ley, que permite asesinar fetos con deficiencias. Y si la ley lo permite, casos así no pueden extrañar.


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EFG



Es que hay leyes que son intrínsecamente perversas.
16/09/10 10:47 AM
  
Jordi Morrós
Como continuación del comentario anterior sólo os hago presente que, al menos aquí en Cataluña, ha sido una práctica habitual entre ciertos picapleitos (no me atrevo a llamarles "abogados") la de acudir a los despachos donde se tramitan las altas en los hospitales para ofrecer diligentemente sus servicios al primer ciudadano que pillen con el atractivo de obtener sustanciosas ganancias monetarias ante cualquier posible negligencia médica.

Por descontado que desconozco por completo si este caso del año 2007 se incluye en este tipo de prácticas en mi opinión no demasiado edificantes.
16/09/10 10:50 AM
  
Nova
Aunque las cosas sean como usted dice, Jordi Morrós, tratar de sacar dinero a la Administración o a un hospital privado, so capa de que no se ha podido abortar es una inmoralidad espantosa. Y, si yo fuera Magistrado del TS, creo que me negaría a firmar una sentencia como ésta, por muy legal que sea.

Es horrible comprobar, una vez más, hasta qué punto el pecado ciega y obceca la mente humana y hasta dónde puede llegar el egoísmo humano. ¡Dios mío, ven pronto!
16/09/10 11:01 AM
  
marcial

Supongo que cuando la criatura crezca sus padres le explicarán el asunto: de cómo acudieron a la "justicia" porque no pudieron matarlo a tiempo, y de cómo la "justicia" les procuró un dinerillo que se gastaron en viajes y alguna chuchería.

Ahora, tiempo al tiempo. Con el tiempo, se planteará el matar a la descendencia no deseada una vez nacida. En cuyo caso, ninguna razón lógica impedirá a un niño no deseado acribillar a balazos a sus padres. Pues si estos pueden matarlo a él por la sospecha de alguna tara, él puede matarlos a ellos por la certeza de su deformidad moral.

16/09/10 7:47 PM
  
luigi

Por desgracia, el "buenismo", esto es, el exceso de "caridad y comprensión cristiana" para con la madre abortista, degeneró en que la sociedad justificara que tanto hombres como mujeres adultos pudieran fraguar el asesinato de hombrecitos y mujercitas pequeñines, fetales, sin recibir el reproche social, ni mucho menos castigo penal alguno.

El "buenismo" es uno de los peores pecados de la Iglesia.



16/09/10 8:57 PM
  
María
Mucha gente se olvida, de que los hijos aún no nacidos ,NO son nuestros son de DIOS, aunque los llevemos en nuestro seno,y aunque se uniereran nuestras células....el único que da la vida es DIOS.
Nos hace depositarios, de sus criaturas.
Hoy en dia se le teme mucho a la enfermedad y si a un feto se le ven posibles defectos y enfermedades se le.. elimina, pues cuantos niños nacen sanos! y luego a lo largo de la vida enferman o se quedan postrados...y que quieren hacer eliminarlos tambien.... pues ya se estan pareciendo a un conocido nazi Aleman que hacia eso sólo porque no eran de raza aria , queria que todos fueran perfectos y rubios y de ojos azules.......
Osea un demente...eso es a lo que estamos volviendo, a una sociedad demente......
16/09/10 10:41 PM
  
jorge carlos
Pregunta al Tribunal

¿qué sanción hubiere cabido si el caso hubiere sido al revés?

Si los médicos hubieren informado "erróneamente" a los padres de que el niño que vendría sería Down, y los padres hubiesen decidido abortar, ¿cuál sería la pena por haber abortado erróneamente?.
17/09/10 12:31 AM
  
María
jorge carlos

Aquí la culpa recaería sobre los padres, por el hecho de haber querido abortar a un niño down, si NO hubieran querido abortar bajo ningun concepto...ahora disfrutarian de se hijo .


Saludos
17/09/10 10:26 AM

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