El cardenal Cipriani, el cura del “gato matado” y una nueva iglesia

La disparidad de criterios dentro de la Iglesia Católica es una situación absolutamente normal. Entre Pedro y Pablo, en los Hechos de los Apóstoles, vemos cómo uno y otro defienden posturas encontradas sobre el asunto de los judíos convertidos al cristianismo y los gentiles que entraban en la Iglesia. El capítulo 15 de los Hechos es la prueba.

En Perú el asunto de la Universidad excatólica y expontificia ha llenado muchas páginas en los últimos meses. La unidad del episcopado peruano en torno a la decisión de Roma es plena. Salvo la de un obispo emérito, monseñor Bambaren que ha salido por los cerros de los Andes, quien solo ante el peligro ha arreado contra toda la Conferencia Episcopal de aquel país. El cardenal Cipriani le ha contestado en público invitándole al diálogo y a la serenidad. Algo que ocurrirá Dios mediante.

Este cardenal de Lima, es miembro del Opus Dei, es conocido en España como “el teólogo de Fujimori”. Este apelativo se lo ha colocado un excura experto en todo, pero maestro de la nada, llamado Juan José Tamayo.

El cardenal Cipriani tuvo un gesto hace cinco años, cuando ocurrió el terremoto de la zona de Pisco, donde murieron 500 personas. Prometió levantar un templo nuevo y lo ha conseguido con la ayuda de muchas personas y del cura que entonces había en esa feligresía, donde se portó como un gran samaritano con todos los afectados, que ahora está en la parroquia La Milagrosa de Lina, el padre Alfonso Berrade de origen español, del que hablé hace unos días cuando fue zaherido y ofendido acusado de “haber matado un gato”.

Así es, la parroquia de San Clemente está representada en la fotografía que está encima de estas líneas. Será bendecida por el cardenal y el obispo de la diócesis de Pisco monseñor Héctor Eduardo Vera. La ceremonia tiene lugar mañana domingo a las 11.

Se han hecho colectas, se han realizado rifas, han existido donaciones y limosnas libres de personas particulares y de instituciones privadas y públicas.

La alegría de aquella comunidad cristiana es muy grande, sobre todo en esta víspera del gran acontecimiento de disponer de un nuevo templo parroquial de San Clemente.

Felicitamos al cardenal de Lima, al obispo de Pisco y al padre Alfonso Berrade. Todos son protagonistas de historias amargas, pero mañana vivirán una bella historia con final feliz tras el tremendo terremoto que asoló Pisco en el verano de 2007.

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Tomás de la Torre Lendínez

4 comentarios

  
Caminant
La condición humana es así,don Tomás:y con estos bueyes toca arar,dicho sea con cierta ironía.
Lo bueno es conservar el espíritu firme(con oración y esperanza...no hay más que eso.O Dios o nada.Y seguir el camino marcado.
Leí hace un tiempo una frase que me gustó:
"No le digas a Dios que tienes un gran problema. Dile al problema que tienes un gran Dios".
Un abrazo,pater.
01/09/12 3:18 AM
  
Dahrendorf
Toda la diócesis ha aportado en las colectas dominicales para esa causa. La iglesia se derrumbó como consecuencia del terremoto y el padre Alfonso se salvó porque Dios quiso. Por cierto la parroquia en la que está (la de los gatos) se llama Virgen Milagrosa.
01/09/12 6:35 AM
  
Ferdustre
Un gran día para dar gracias a Dios por la Iglesia nueva y tan grande y bonita, levantada y conseguida con tantos esfuerzos y sacrificios.
En cuanto a la otra cuestión, muchas veces de la educada y civilizada controversia nace la auténtica verdad.
01/09/12 11:22 AM
  
Gregory
Es una hermosa Iglesia sin duda algo muy digno, que el Señor les guie.
01/09/12 4:11 PM

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