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26.06.09
Son muchas las personas que me han hablado de la entrevista que se realizó en la televisión catalana a Teresa Forcades. La mayoría de personas, algunos feligreses, me decían que esta religiosa enseñaba cosas sobre la píldora del día después y sobre el aborto muy diferentes de lo que decían nuestros obispos. La verdad es que yo no ví esta entrevista. Hasta hoy, cuando he leído la información en infocatolica y he tenido la paciencia de ver desde el principio hasta el final la famosa entrevista. Confieso que me he tomado una tila bien cargadita antes de escribir mis impresiones.
La monja en cuestión me ha parecido muy docta en materia médica. Tengo mis dudas sobre si lo que interesa de una monja benedictina es su competencia médica y sus investigaciones sobre los crímenes de las grandes industrias farmaceúticas o bien la Iglesia espera otra cosa de una monja de la orden de San Benito.
Teresa Forcadas habla con autoridad, yo diría que incluso va de estrella mediática. Con todo, mi impresión es que, en esta entrevista, ha sido como un pajarito cazado en una trampa bien preparada.
¿Cree esta monja que la hubieran invitado a hablar tanto rato en televisión si no fuera por su condición de religiosa, y de religiosa contestataria con la doctrina de la Iglesia precisamente?
Efectivamente, en el centro de la entrevista, el astuto periodista le lanza las dos cuestiones que realmente le interesan: la píldora del día después y el aborto. Y consigue con toda facilidad el objetivo que se propone: que la monja exponga una opinión distante de la enseñanza de la Iglesia.
Desde el punto de vista de la moral católica, la justificación que hace Forcades de la utilización de la píldora del día después en protocolos médicos de EEUU es del todo inaceptable. Como su desideratum de que esta píldora de muerte sea conocida por toda mujer y esté a su alcance.
Y sobre el aborto, su doctrina sobre el derecho de la madre a decidir sobre la vida de su hijo, es metafísicamente y teológicamente demencial. Puede que esta monja sepa mucho de medecina, pero por lo que respecta a su formación filosófica y teológica, su cabeza está muy desmueblada. Sólo faltaría que acabara enseñando en nuestra Facultad de Teología.
Aduce que habla en nombre propio y no de la Iglesia. Efectivamente, faltaría más que se arrogara hablar en representación de la Iglesia, pero debe ser consciente que está en el plató como monja, con un hábito, pintoresco si se quiere, pero hábito, y en las letras de la pantalla aparece continuamente su denominación de orígen, “monja benedictina".
¿No se da cuenta querida hermana del estropicio que nos está causando? Bastante trabajo tenemos para librar la batalla en defensa de la vida en el panorama cultural que bien conoce como para que esta monja se haga la simpática distánciandose de la enseñanza de la Iglesia. ¿Cómo se puede ser tan memo?
Dice la buena monja que bastante atareados andan los Obispos como para que tengan que ocuparse en saber quién es ella y qué dice. Pues sí, querida hermana, después de esta entrevista y del rebomborio que ha causado, los obispos y sus superiores van a tener que ocuparse de usted, para que esté calladita y quietecita (esto sería lo mejor) y si le dejan salir por la tele que no hable de temas de fe y moral católica. ¿Se ha fijado con que regocijo le manifestaba el entrevistador la distancia de sus opiniones con la del Magisterio de la Iglesia, especialmente con “la Conferencia Episcopal Española"? ¡Por Dios! ¿Una mujer tan lista como usted cómo puede ser tan incauta? O se cree usted de verdad las barbaridades que ha dicho y, en este caso, me parece que está desubicada. O, si no, si reconoce que ha metido la pata hasta al fondo, a retractarse tocan, aunque difícilmente podrá reparar el mal hecho.
Y esperemos que su Abadesa la llame a capilla y a retiro y a permanecer en silencio un largo tiempo.
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El Dr. Joan Antoni Mateo gestiona una sección muy popular
del semanario Cataluña Cristiana: El
Consultorio.
Es sacerdote de la Diócesis de Urgell en
Cataluña donde ejerce su ministerio sacerdotal. Profesor
en el Instituto de Teología Espiritual de Barcelona y en
el Instituto Santo Tomás de la Fundación Balmesiana
de la misma Ciudad. Se doctoró en la Pontificia
Universidad Gregoriana de Roma bajo la dirección del
conocido teólogo P. Jean Galot, S. J. También es
miembro de la Sociedad Mariológica
Española.
Puedes enviar preguntas a don Joan Antonio, hágase al
siguiente email: elconsultori@hotmail.com.
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