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10.08.09

La evangelización de América (I): La sincera preocupación de los Reyes Católicos

A las 5:52 PM, por Alberto Royo
Categorías : América

DESDE EL PRIMER MOMENTO, LOS REYES CATÓLICOS SE INTERESARON POR LA EVANGELIZACIÓN DEL NUEVO MUNDO

Dejando aparte las leyendas negras que rodean a la Reina Isabel y a mucho de cuanto al descubrimiento de América se refiere, acudamos a los datos fehacientes de que disponemos para admirar la solidez de las bases religiosas que en esta gran obra se pusieron: Como es sabido, desde el momento en que Cristóbal Colón llegó de su primer viaje a Lisboa, Portugal (4 de marzo de 1.493) antes de presentarse ante los reyes, se difundió la existencia de un Nuevo Mundo, por lo que Fernando e Isabel, se apresuraron de dar cuenta del descubrimiento al nuevo papa Alejandro VI. El papa celebró la noticia con grandes festejos en Roma y contestó a Fernando e Isabel: “Os mandamos, en virtud de santa obediencia que así como prometéis, y no dudamos cumpliréis, destinéis a las tierras e islas susodichas, varones probos y temerosos de Dios, doctos, instruidos y experimentados, para doctrinar a los dichos indígenas y moradores en la fe católica e imponerles en las buenas costumbres, poniendo toda la diligencia de vida en los que hayáis de enviar” (Bula Inter Caetera, 6 de Mayo de 1493).

Por eso, vemos que en el segundo viaje, Cristobal Colón viene acompañado de Fray Bernardo Boil como vicario apostólico y también viajan con él, Fray Juan de la Duela y Fray Juan Tisin y Fray Ramón Pané. Este último resultó el primer etnógrafo de los nativos de La Española y el primer evangelizador al aprender la lengua de los habitantes de Macoris Abajo, logrando convertir a varios indígenas a la fe cristiana. Llegaron en el segundo viaje también, Diego Colón, hermano del Almirante, Ponce de León, Alonso de Ojeda, Diego Velázquez, Juan de la Cosa y unas 1.500 personas, entre labradores, acompañados de ganado, plantas, semillas -entre ellas semillas de arroz y caña de azucar listos para establecerse en las nuevas tierras. Al llegar a La Española, Colón fundó La Isabela, el primer poblado hispano del Nuevo Mundo, en el norte de La Española, oportunidad para que Fray Bernardo Boil, vicario apostólico cantara la primera Misa en el Nuevo Mundo, el 6 de enero de1.494 en la festividad de la Epifanía.

Pensemos por un momento, cómo fue la vida de aquellos primeros pobladores que enfrentaron un clima diferente, dificultades para conseguir alimentos, desavenencias personales, pocas comodidades de vivienda y la dificultad más dificil: la lengua, barrera infranqueable para comunicarse con los aborígenes. Todo se combinó para que los indígenas se alejaran provocando una reacción violenta de los que llegaban que se sentían incomprendidos y a la vez necesitaban de aquellos seres que la Corona pedía fueran instruidos en la fe católica. Fue una amarga y dificil exxperiencia y una profunda crisis para los primeros pobladores de Las Antillas.

El vicario apostólico Fray Bernardo Boil se desanimó y en carta a los Reyes Católicos, fechada el 2 de febrero de 1494 manifestó que su estancia era inútil. Los legos Tisin y de la Duela, regresaron en busca de refuerzos. Así que en septiembre de 1494, los Reyes aceptaron la renuncia del vicario por enfermedad; sólo quedó Fray Ramón Pané, hombre sencillo y de firmes convicciones que se esmeró en aprender la lengua de los indígenas y enseñó una catequesis simple, logrando las primeras conversiones a la fe católica.

Los Reyes insistían al Almirante en la necesidad de “atraer a los naturales de las nuevas tierras convirtiéndolos a la fe católica y considerándolos listos para recibir los sacramentos por los religiosos, de manera que Dios nuestro Señor sea servido”. Los Reyes sabían del malestar en La Española y las inquietudes de los Frailes, enviando con plenos poderes a Francisco de Bobadilla, acompañado del capellán Fray Alonso del Viso y a varios franciscanos encabezados por Fray Francisco Ruiz, íntimo auxiliar del Cardenal Cisneros, Arzobispo de Toledo de gran influencia ante la Reina Isabel La Católica. También cruzaron el mar Fray Juan de Transierra, Fray Rodrigo y Fray Juan de Robles.

Al enviar a Fray Francisco Ruiz y sus hermanos a Las Antillas, confirmaron la intención de hacer realidad los propósitos de ganar las almas de aquellos indígenas perdidos en aquel mundo lejano y cuya conversión era de transcendental importancia. Por las cartas de los recién llegados, se conocen los malestares físicos de Fray Francisco Ruiz, que regreso a Europa. Sus compañeros dedicaron su tiempo instruyendo y bautizando a los indígenas dispuestos y al regresar en octubre de 1.500 habían bautizado cerca de tres mil nativos. Estos religiosos redactaron un “Memorial” sobre su impresión del gobierno de la Colonia, insistiendo en la idea de continuar el proceso de las nuevas cristiandades, copia de las dioceses españolas.

Los Reyes Católicos el 16 de septiembre de 1501, designaron como nuevo gobernador a Nicolás de Ovando y por Real Celula ordenaban … “que a los frailes que pasan a las Indias, se les señale navío y lleven todas las cosas de manera que vayan bien aposentados…” . Trece sacerdotes y cuatro legos miembros de la Orden de San Francisco abordaron la nave Santa María de la Rabida y acompañados del nuevo Gobernador y 2500 personas partieron el 13 de febrero de 1502 de San Lúcar, llegando al Puerto de Santo Domingo en la Española el 15 de abril de 1502. Fue el comienzo de una intensa actividad evangelizadora a la que se unirián Agustinos, Dominicos, Jesuitas y otros Franciscanos. Esos religiosos fundaron universidades, hospitales, conventos, escuelas de arte y oficios, aprendieron y conservaron la cultura indígena -hubo excepciones y siempre existen-, pero fue una labor positiva y afianzadora.

Sobre el extremo interés de la Reina Isabel por la evangelización de los indios, basta leer su testamento. El breve texto que transcribimos a continuación pertenece al codicilo que la Reina Isabel la católica agregó a su testamento. El mismo fue dictado en el castillo de la Mota, en Medina del Campo, el 23 de noviembre de 1504. En el documento la soberana hace mención al tema americano, al parecer su conciencia estaba algo preocupada por los “agravios” que podrían haberse hecho, o hacerse en lo futuro a los indígenas; por ello, ruega a su esposo Fernando el católico, a su hija la princesa Juana y a su yerno el archiduque Felipe el hermoso que remedien toda posible injusticia y que recuerden que el principal fin por el que (según la reina) les han sido concedidos los territorios del Nuevo mundo, es la evangelización de sus moradores:

Item, por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, descubiertas y por descubrir, nuestra principal intención fue al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro Sexto, de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir y traer los pueblos de ellas y convertirlos a nuestra santa fe católica, y enviar a las dichas Islas y Tierra Firme, prelados y religiosos y otras personas doctas y temerosas de Dios, para instruir [a] los vecinos y moradores de ellas en la fe católica, y enseñarlos y doctrinarlos [en] las buenas costumbres, y poner en ello la diligencia debida, según más largamente en las letras de la dicha concesión se contiene; por ende suplico al Rey mi señor muy afectuosamente, y encargo y mando a la dicha Princesa mi hija y al dicho Príncipe su marido, que así lo hagan y cumplan y que este sea su principal fin, y en ello pongan mucha diligencia, y no consientan ni den lugar que los Indios vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido lo remedien y provean por manera que no se exceda en cosa alguna lo que por las letras apostólicas de la dicha concesión nos es infundido y mandado.

En 1511 se crea la primera diócesis latinoamericana en Santo Domingo, a las que seguirán Puerto Rico (1511), Concepción de la Vega (1512) y la Abadía de Jamaica (1515). En 1547, Santo Domingo sería elevada a Arquidiócesis, constituyéndose en cabecera de la Iglesia en el Caribe. En 1513, Vasco Núñez de Balboa logra introducirse por el istmo de Panamá y descubre el Océano Pacífico, al que denominó Mar del Sur. En el mismo año, se constituye en diócesis Panamá, que sería la primera diócesis erigida en tierra firme. Desde ese momento se convierte esa región algo así como en un centro de operaciones. De Castilla de Oro salen expediciones civilizadoras hacia la América Central y por el istmo de Panamá pasa la corriente cristiana hacia la América del Sur. Los mercedarios fueron los capellanes de muchas de estas arriesgadas expediciones y los primeros en construir conventos en Guatemala y otros puntos de América Central.

2 comentarios

Comentario de Luis Alberto
Muy interesante su artículo, Padre.

Qué pena que esto no se enseñe en los colegios.
Antes bien, impera un sentimiento de vergüenza por nuestra Historia, por la que parece que encima tuviéramos que pedir perdón.

Si, como dicen algunos, la Historia se comporta como un péndulo, espero con ansiedad el cambio de ciclo, aunque supongo que esto no se produce solo, sino que entre todos tenemos que arrimar el hombro para que así suceda.
27/08/09 11:15 AM
Comentario de Luis Zapata
Paz y Bien
Excelente Articulo, que lastima que estando en America para la Jornada Mundial de la Juventud, Su Santidad Francisco no pase por Panama donde se celebrara los 500 años de instauración de la Primera Diócesis en Tierra Firme. Un acontecimiento que merece ser resaltado y considerado para la evangelización de America. Saludos Luis Zapata
12/07/13 6:48 PM

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