Para no perder “la mamella”
El pasado 4 de noviembre esta sección comentaba los ejercicios de cínico equilibrismo de nuestro nacionalprogresismo.
Así hablábamos de cómo Jordi López Camps se adhería por una parte al manifiesto Santità, Benvenuto in Catalogna publicado bajo auspicios de Manent en el Corriere de la Sera. Y por otra, de cómo el mismo López Camps, como fundador de Cristians pel Socialisme se adhería, como miembro de tal entidad, a la charlotada antipapal del Pino organizada por Església Plural.
También comentamos cómo Jordi Llisterri puso asimismo un huevo en cada cesto. Por una parte puso su web, financiada por todos, a disposición del manifiesto pro Papa para que actuara de plataforma en la red desde donde poder adherirse. Mientras que el Centre d’Estudis Francesc Eiximenis, del cual es miembro, y la revista Foc Nou, de la cual es director, se adherían como miembros fundadores de Cristianisme segle XXI al acto del Pino.

Escribo este artículo el día 16 de noviembre, fecha en la que el santoral nos recuerda que se celebra la fiesta de Santa Gertrudis. ¡Que casualidad! Porque mi escrito va a ir dedicado a otra Gertrudis que también es religiosa y para más señas abadesa del monasterio de Sant Pere de les Puel·les en Barcelona. Su nombre ha aparecido en casi todos los medios de comunicación por haber mandado un comunicado en que comenta y matiza algunos aspectos de la celebración de la Santa Misa que nuestro Romano Pontífice celebró en la basílica de la Sagrada Familia.
Nuestro cardenal-arzobispo ha publicado
Benedicto XVI, el hombre más clarividente que pisa hoy la tierra, nos ha advertido. Poco espacio dejan sus palabras para las dudas y las exégesis: “Pero es igualmente cierto que en España ha nacido también una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como hemos visto precisamente en los años ‘30” . Más claro, el agua. A Rubalcaba le parece que le ha fallado al Papa el instinto diplomático. Ya, pero el Papa no vino a verle a él, sino a los católicos. Y a éstos iban dirigidas sus palabras. Para éstos, las palabras del Papa son el faro que con su luz impedirá que tropecemos de nuevo en la misma piedra: en la de los años 30 del siglo pasado.
Hemos asistido recientemente a la ceremonia de Dedicación de la Basílica de la Sagrada Familia. El cuarto elemento litúrgico de santificación del templo es la luz (los tres anteriores son: el agua, el santo óleo y el incienso). Pudimos ver cómo para coronar la ceremonia de consagración, se encendían las velas del altar y a continuación las originales lámparas eléctricas diseñadas por Gaudí, que forman parte de la estructura del templo. La luz es un elemento litúrgico de primerísimo orden, que además de su utilidad práctica tiene el más alto simbolismo religioso.