No se duerma Padre Puig, que han ganado los suyos
El Padre Enric Puig acabó rendido sus días al frente de la coordinadora diocesana de la visita papal. Más de una vez se le pudo ver dando una cabezadita (como en la foto) aunque fuera escuchando al mismísimo cardenal Martínez Sistach. Los nervios, el amateurismo, la intensa presión del arzobispo, las concretas instrucciones vaticanas y el ruido mediático desequilibraron su ritmo de sueño y provocaron que le cogieran en más de un renuncio. Ahora muchos alaban su gestión, pero todos lo hacen con la boca pequeña: la visita del Papa fue un éxito, a pesar del Padre Puig. La organización de la ceremonia en la Sagrada Familia fue absolutamente teledirigida desde Roma, sin que dieran opción alguna a la coordinadora barcelonesa. De igual forma sucedió con toda la logística: los viajes papales se preparan minuciosamente desde la Santa Sede por Alberto Gasparri, dejando a las diócesis locales solo lo concerniente a la presencia de los fieles. Ese era el principal cometido del jesuita y ahí es donde naufragó lamentablemente. No es solo Germinans que ha venido denunciando el boicot de algunas parroquias y de muchos colegios religiosos, sino que lo han recogido otros medios tan dispares, como El Triangle o Forum Libertas. Es un hecho indiscutible que el gran recibimiento en la Plaza de la Catedral o la presencia en las calles barcelonesas durante el recorrido del Papamóvil se consiguió gracias a las parroquias germinantes y a los nuevos movimientos. La actividad desplegada por Enric Puig fue totalmente baldía.

La conferencia la dió Fra Enric Cortès, capuchino, se tituló "Visita del Papa. Reflexió sobre el missatge evangèlic respecte la funció de Pere " ( Visita del Papa. Reflexión sobre el mensaje evangélico en referencia a la función de Pedro ), y se dio el día 18 de noviembre del 2010 a las 20 horas en una Sala de Grupos (entrada Riera de Sant Miquel 1 bis) del Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya de los capuchinos en Barcelona . La asistencia la cifro en unas 30 personas, algo menos de un cuarto del aforo; excepto unos cinco, el resto eran ancianos. Hubo risas en algunos momentos en referencia a ello.
Procesión de Corpus Christi en Paris 1830
La pregunta explicitada de otra manera es esta: ¿acaso la contrarreforma tridentina no contempló el papel de apóstoles de los laicos, pues se trata de una novedad del Concilio Vaticano II prefigurada por la aparición de la Acción Católica contemporánea a finales del siglo XIX? Voy a tratar de responder desmenuzando la historia.