Hijos de la Iglesia, de nuestra tierra y de nuestro tiempo
Desde su aparición en el espacio virtual, Germinans Germinabit ha suscitado toda clase de reacciones. Nos elogian, nos atacan, se toman distancias… y todo eso está bien, no sólo por un sano ejercicio dialéctico, sino porque gracias a ello se mantiene y enriquece un debate necesario cual es el de la situación religiosa de Cataluña y particularmente la de Barcelona, asunto de primera importancia para nosotros que somos católicos y que consideramos que el futuro de nuestra sociedad catalana pasa precisamente por su reafirmación católica. Pero si aceptamos el disenso y las críticas, lo que no podemos admitir es que se nos infame y se nos calumnie, atribuyéndonos posturas que jamás hemos defendido o tergiversando las que realmente asumimos. Es, pues, oportuno, conveniente, “justo y necesario", que esclarezcamos qué somos y que no somos, la gente que estamos comprometidas en este proyecto.


El pasado sábado fallecía el Rvdo. José Mariné Jorba, a la edad de 90 años. Era uno de esos pocos sacerdotes que aguantó las embestidas del progresismo postconciliar barcelonés y se mantuvo firme en sus convicciones, en unos años muy difíciles donde muy pocos apostaron por la tradición y por mantener las cosas positivas que fueron desapareciendo de nuestras iglesias a pesar de que el Concilio no las había prohibido.
Hacía tiempo que no daban señales de vida y han reaparecido. Quieren celebrar sus diez años de existencia. Deseo muy respetable. Pero la sensación que nos transmiten es el de una liquidación por falta de existencias. Reparen en la entrevista que han concedido sus dos últimos baluartes (los sacerdotes Félix Musoll y Vicenç Fiol, en la fotografía) 
Siempre he experimentado un desesperado amor por la palabra escrita. La historia de Germinans, a las puertas de este cuarto año de aventura, es preciso que la relate yo, a mi manera, como mejor sepa, y con el tono que me es propio.