Protocolo, protocolos y ritos
Me sorprendió desde el primer día, a mí colaborador de postrema hora pero entusiasta seguidor desde la primera, que una web como Germinans dedicada al debate, a la reflexión y a la crítica sobre la situación de la Iglesia en Cataluña, que una página pues de esas características dedicase tanto espacio y casi diría tanta pasión a la liturgia.
Pero he aquí que unas cuantas anécdotas de la vida cotidiana me han hecho entender que quizá sean los artículos que directa o indirectamente versan sobre la liturgia y su lamentabilísimo estado en nuestra Iglesia, los que nos muestran con más crudeza la descomposición que ha traído el “progresismo” a la “Iglesia catalana” (hablo de ésta, no porque sea la única que incurre en este disparate, sino por ser la que vivo y sufro).

El próximo día 28 de enero se va a cumplir un año del alumbramiento con fórceps de Sebastià Taltavull como obispo auxiliar de Barcelona. Desde entonces, el clero y la feligresía barcelonesa se pregunta: ¿dónde está Taltavull? Lleva un año de obispo auxiliar y para muchos es un perfecto desconocido. Pero sí existe respuesta al interrogante: en el Palacio Episcopal. Allí lo encontrarán a todas horas. ¿Recibiendo visitas? Quiá! Rodeado de papeles. “En la firma”, como se suele decir en el entorno judicial. Ejerciendo de mero y simple vicario general. Un número dos - absolutamente número dos- de la diócesis. Su misión de amanuense se ha visto notablemente incrementada con la última tarea que le ha encomendado el cardenal: elaborar el temario de formación permanente para sacerdotes y diáconos, con el título “El prevere, amic de Crist”.
Don Renzo, Excelencia Reverendísima, aunque usted no nos ve a los de a pie y sólo se ha entrevistado con los prelados de nuestra tierra, permita que le escriba esta carta un presbítero catalán, nacido en Cataluña, que habla y escribe en catalán, que celebra en catalán, que ama profundamente a su tierra y que le importa un cuerno que Cataluña sea o no un estado libre e independiente o España una unidad de destino en lo universal. Lo que a mí realmente siempre me ha importado, sin embargo, es la Iglesia, Una Santa Católica y Apostólica (los catalanes añadimos en el Credo también lo de “Romana”).
Sentadito en un banco compartido con otros cuatro fieles, he asistido a la beatificación del Dr. Josep Samsó Elias en la Basílica de Santa María de Mataró. Yo, pobre fiel del pueblo de Dios aquí bautizado y confirmado, pero algo entendido en las cosas de su Iglesia, he vivido con mucha emoción el anuncio de la glorificación pública de quien nunca conocí, pero a quien siempre admiré, he procurado imitar y al que muchas veces me he encomendado.