Sistach, por lo de la Peiró ya tiene dos amigos (I)
Antes de empezar, decirle a Don Emmanuel Cuyàs que un servidor también estuvo en la beatificación del Dr. Samsó junto a más de una decena de GG que por allí vi. Pegándome un madrugón pude penetrar en la Basílica de Santa María después de sortear la cola que se formó a la entrada. Una celebración que para nada fue diocesana ni archidiocesana (salvo la presencia sacerdotal): ni un autobús organizado se acercó con feligreses a Mataró, advertidos por esta página web que no iban a caber. Ello posibilitó que los parroquianos de Santa María pudieran acceder con normalidad a la beatificación. Las milongas de Sistach no pasaron de la fase dos (ver el artículo de Leo Messius en la sección Omnibus rebus de 21/I/2010). Perspicaz para la simbiosis con la demagogia y en el “quedar bien” con todo lo mediático, ni mencionó que era un acto que superaba el ámbito local como se había hartado de hacerlo en los dos meses previos. Su discurso modulable a las circunstancias es magistral.
Premio Naranja para Monseñor Angelo Amato quien arrancó los aplausos emotivos de la asamblea cuando glosó al final de la ceremonia la vida del nuevo beato. No eran palabras huecas. Él sí que se creía lo que estaba haciendo y diciendo.


Los dos últimos obispos de Lleida llevan el sello personal de Don Ricardo Carles. Don Francesc Xavier Ciuraneta fue su secretario particular en Tortosa y Barcelona, y Don Juan Piris fue su vicario y luego sucesor en la parroquia de San Fernando Rey de Valencia. Ambos fueron promocionados por su mentor al episcopado, ambos fueron obispos de Menorca y ambos volvieron a la península como obispos de Lleida. Ambos cayeron en la trampa del nacionalismo catalán y plantaron cara a Roma en el litigio de las obras de arte de la franja catalano-aragonesa.
Después del último verano se anunció, con pompa y circunstancia,
Sería de una ceguera obtusa y letal para cualquier examen de la realidad que quisiera obviar ese dato incontestable, el negar cómo el saldo del conjunto de festejos del sábado 23 de enero, entorno a la beatificación, ha resultado ampliamente positivo para los fines y objetivos planificados por S.E. el cardenal Martínez Sistach.
“¿Qué temperatura respira el Aula Conciliar?”. Pregunta y responde entre el 30 y el 31 de octubre de 1962, el padre Martín Descalzo: