Aprobado General
“Conviértete y cree en el Evangelio” . Éstas fueron las palabras que me dijo el sacerdote al imponerme la ceniza. Y me dieron que pensar. Me sentí directamente aludido y me planteé eso de convertirme y creer en el Evangelio. Al fin y al cabo, la Cuaresma es tiempo de conversión. ¿Pero convertirme de qué? ¿A qué? ¿En qué?
Bueno, se me ocurrió pensar de momento que está bien pasar una especie de ITV cada Cuaresma, y reparar lo que se haya estropeado de nuestra condición de cristianos a lo largo del año. ¿Podría ser ése el sentido de la conversión? Menos da una piedra.
Pero se me quedaban pobres la cuaresma y el rito de imposición de la ceniza. Así que seguí ahondando. ¿No es éste un símbolo de la penitencia que nace del arrepentimiento? -pensé luego-.Eso me pareció mejor: el arrepentimiento es el “ penediment” en catalán, que corresponde al me poenitet latino, el saberle mal a uno lo que ha hecho. Es donde tiene su razón de ser y su sentido la penitencia. Y ese arrepentimiento, ese pesar por haber pecado -entendí-, es de oficio y toca en Cuaresma, que es también el tiempo de la penitencia sacramental. Es decir que por ser cristianos, nos reconocemos pecadores ante Dios y destinamos un tiempo del año litúrgico a celebrar la penitencia. “Pecadores, Señor, nos confesamos…”


La Generalitat de Catalunya está realizando una loable obra a favor de la conservación de las especies más amenazadas de nuestro ecosistema. Recluidos en el parque de Yellowstone de Catalunya Religió, la web que debe aparentar que todo el monte eclesial catalán es orégano, encontramos a nuestros amigos: el oso Yogui Carbonell y a su inefable compañero Bubu Llisterri.
Lo anunciaba hace unos días mi buen amigo Oriolt, que Catalunya Cristiana podía empezar a tener problemas, por el viraje irresponsable de su actual director, el Rvdo. Jaume Aymar. Otros compañeros ya han comentado en esta misma web, actitudes del Rvdo. Aymar y de otros miembros de la extinta Casa de Santiago, que se caracterizan por su heterodoxia doctrinal y por una gestión nefasta de las responsabilidades a ellos encomendadas. 




