Un optimismo dramático
La Cuaresma es un tiempo especialmente propicio para revisar nuestro camino ante Dios y una Cuaresma más, vuelve a sorprender el optimismo que manifiesta el Cardenal Martínez Sistach. Dios se lo conserve, pero en la verdad. Aunque su activismo carente de sentido y valor en muchos casos, no nos permita albergar excesivas ilusiones.
Ya son varios los años que lleva de Pastor en esta diócesis y aunque no entró de nuevo, entonces se le podían dispensar sus primeros pasos, en cuanto a nombramientos y decisiones a todas luces erróneas. Desde el principio pareció seguir una línea pastoral marcada por la desviación progresista y por infiltración nacionalista, al rodearse de unos responsables de probada discrepancia con respecto a la catolicidad. No obstante, condenar prematuramente su apuesta pastoral, hubiera sido una falta de prudencia ya que como legítimo Pastor se merece un margen de confianza, y antes de la condena se debe enjuiciar de manera ponderada.

El pasado domingo, descubierto por la pregunta que formulaba Antoninus Pius el pasado miércoles 10 de marzo sobre quien está detrás de la web “El integrismo es pecado" , Albert Manent (el de la izquierda de la foto), la joven esperanza de la “Iglesia catalana”, reaccionaba con el recurso típico de su generación ideológica. 
No se trata de un resultado parcial de baloncesto, sino del número de seminaristas que poseen ambas diócesis en el presente curso 2009-2010. Con motivo del Día del Seminario, la Conferencia episcopal española ha publicado
Benedictus qui venit in nómine Dómini. Bendito Benedicto, que viene en nombre del Señor. Así es. Benedicto XVI, un papa que se distingue por su admirable capacidad de poner en valor la doctrina de la Iglesia y con ella la moral, es una bendición para la diócesis de Barcelona, el mayor foco de neopaganismo de España.