Manent desbarra
Como ya se informaba en estas páginas la semana pasada, el inefable Albert Manent ha escrito en La Vanguardia (constituido en el vocero del catolicismo catalán de café) un articulito que se las trae, pero no porque por enésima vez se diga que el grupo que dirige el “integrismo de extrema derecha” sueñe con tener poder eclesiástico y recuperar lo perdido”, sino porque es un cúmulo de disparates. En su afán por atacarnos, cae en el ridículo más risible y sonrojante. El poder no nos ha interesado ni nos interesa y no lo decimos por quedar bien, sino sencillamente por la papeleta que conlleva para el que tiene que ejercerlo. ¡Menuda responsabilidad! No, no: que se lo queden los que lo detentan… y que arreglen lo que han arruinado, que ésa es su obligación y no ir cargando el muerto al que venga detrás. Faltaría más que los responsables del desastre de la Iglesia catalana se vayan de rositas, bien prebendados y pensionados, y que los entuertos los arreglen otros: ¡pues no, señor! No queremos sus cargos ni regalados, pero sí exigimos, como católicos de base que somos, que hagan honor a ellos y que se desempeñen en ellos como Dios manda, como pastores y no como lobos rapaces.

Hace un cierto tiempo dije que nuestro ecónomo (entre otros muchos cargos) el Rvdo. Antoni Matabosch necesitaba clases de catalán ya que en la información de la última jornada de "Germanor" (Dia de la Iglesia Diocesana) había traducido presbíteros por preberos, una traducción muy literal del catalán "prevere".
Era humanamente comprensible la inmensa satisfacción que se reflejaba en el semblante de Monseñor Vives tras ser nombrado arzobispo “ad personam” de Urgel. Se acababa de apuntar un gran tanto. Un nombramiento que había recalado en su antecesor, Monseñor Martí Alanís, el mismo día en que se le había designado coadjutor, como premio de consolación a sus treinta años como prelado de la diócesis pirenaica; recaía en su persona tras solo nueve años de obispo residencial y con quince años de antelación a la edad de renuncia. Además, la distinción se había logrado con una inusual rapidez, fruto de la habilidad de Monseñor Ladaria, que es hoy en día el puente más eficaz entre el tándem Sistach-Vives y la Santa Sede.
El Periódico de Catalunya del día 11 de marzo del 2010, informa que Gaspar Hernández será el director de un nuevo programa de TV3 llamado Bricolatge emocional , una versión aplicada a televisión del programa de radio L’ofici de viure, que presenta desde el 2007 en Catalunya Ràdio, y que es uno de los más descargados de España.
17 DE NOVIEMBRE: VOTACIONES SOBRE EL ESQUEMA