En la teleserie "La Riera" (TV3) aparece un sacerdote que aconseja las relaciones pre-matrimoniales
El párroco de Santa María de Mataró autoriza que se grabe en su parroquia
Leí indignada el escrito de Pisum Sativum Maritimum en la sección "De omnibus rebus" del 30/05/2010 en que se informaba que el párroco Mn. Joan Barat autorizaba a TV3 para que convirtieran la capilla del Santísimo Sacramento de la basílica de Santa María de Mataró como plató para grabar escenas de la teleserie de TV3 "La Riera". El escrito de Sergi Pàmies que apareció en La Vanguardia deja bien claro el estilo indecente y amoral de la citada serie.
Por si esto no fuera suficiente leo en esa magnífica página que es Forum Libertas, de la que soy asidua lectora, el siguiente titular: "TV3 manipula la realidad católica: ‘inventa’ sacerdotes que aconsejan relaciones sexuales prematrimoniales". Me parece verdaderamente vergonzoso por parte de la televisión pública catalana que se manipule de esa manera, pero aún me parece peor que ni nuestro cardenal ni el departamento de comunicación de la diócesis, ni ningún representante oficial del arzobispado haga llegar una protesta pública por este hecho, y es absolutamente deplorable que el párroco Mn. Barat abra de par en par las puertas de la iglesia, y sin compensación alguna, ponga todos los medios parroquiales, sacristán de pago incluído, para que los de TV3 tengan todas las facilidades para grabar esta penosa serie. Dios mío, pobre beato Dr. Samsó, menudos sucesores que tiene en su querida basílica.

Este domingo de Corpus amaneció lluvioso en Barcelona. Fue una lluvia fina, suave, persistente; que cesó totalmente a partir del mediodía. A las 18,30 h. estaba programada la tradicional procesión del Corpus por las calles adyacentes a la Catedral. La celebración de la Misa estaba prevista en la propia plaza de la Seu. Al aire libre. ¡Qué gran alegría! Una celebración católica en la calle. Después de las protestas por las beatificaciones intra muros del Doctor Samsó y del Padre Tous, se iba a celebrar públicamente una misa en las calles de Barcelona. Ciertamente, por la mañana la llovizna parecía amenazar la suspensión del acto. Pero, repito, antes de las cuatro de la tarde ya había parado de llover y salió tímidamente el sol. Las nubes alternaban con los claros y se descartaba cualquier amenaza de chubasco. Nadie se iba a mojar en la plaza de la Catedral. Eso creíamos los que nos desplazamos allí. Ingenuos. El acto se suspendió, pese a la bonanza atmosférica que se observa en la foto, tomada poco antes de la hora en que estaba señalado su inicio. La misa se celebró en el interior de la Basílica así como la procesión que finalizó en el claustro. La verdad es que la asistencia de fieles fue numerosísima, teniendo que cerrar las puertas de la Catedral. Pero Jesús Sacramentado no salió a las calles de Barcelona. Ahí se quedó la tarima para la misa, con su funda ya completamente seca.
Queridos hermanos en Cristo:
“Que 1965 iba a ser un año difícil para la vida de la Iglesia es algo que podía pronosticarse al concluir la pasada sesión conciliar sin necesidad de ser profeta: el tenso final de la tercera etapa había sembrado por toda la superficie de la Iglesia un clima polémico, arisco, que no podía menos de dar sus amargos frutos en los meses siguientes…”