El cura taurino
Uno de los seis sacerdotes ordenados el pasado domingo por el Cardenal Martínez Sistach es un notorio aficionado a los toros. Se trata de Mossèn Sergi Notó Ruiz. Mi enhorabuena por su coraje y valentía. Tanto por su vocación sacerdotal como por su afición taurina. Dos de las connotaciones más mal vistas (y más políticamente incorrectas) en la Cataluña de nuestros días. La secularización ambiental perjudica ostensiblemente que afloren vocaciones presbiterales. En cuanto a su hobby taurómaco, se halla muy próxima la aprobación por el parlamento catalán de la ILP que va a prohibir los toros en el Principado. Un auténtico atropello para todos aquellos a quienes nos gustan los toros y vamos a la Monumental, pagando la entrada de nuestro bolsillo, sin recibir ni un euro de subvención. Seguro que el bueno de Mossèn Notó estará de acuerdo conmigo, no en vano es un habitual en los tendidos barceloneses, donde ya acudía de muy pequeño de la mano de sus padres.
Pero además de su intrepidez y atrevimiento, nos hallamos ante un sacerdote joven y suficientemente preparado. Licenciado en medicina, con don de gentes y un buen bagaje intelectual. Los requisitos que precisa un sacerdote del siglo XXI. Aparte de ello, ha tenido la enorme suerte de servir como diácono en una de las parroquias germinantes: la de la Virgen de los Desamparados de Hospitalet de Llobregat. Su carta de presentación es irreprochable.



Mn. Josep Maria Turull
Sondeo de opiniones positivas realizadas aquel año
En el día de hoy, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Santo Padre clausura el Año Sacerdotal convocado coincidiendo con el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney. Lógicamente nuestro cardenal y su séquito se encuentran allí, en este año en que nuestro arzobispo quiere estar al lado del Pontífice en todas partes. Llama la atención la "romanidad" de la que algunos de los colaborades del cardenal presumen estos días, sobre todo teniendo en cuenta que cuando están en Barcelona son muy poco romanos por no decir anti-romanos.
Los catalanes católicos nos hemos “enmirallat” (hemos querido emular con admiración) en la Iglesia en Francia desde los años sesenta. El tremendo impacto de la Nouvelle Théologie en Cataluña se explica por la existencia de un presupuesto cultural interno que tendía a ver a Francia como la madre buena, culta y europea desplazada por la madrastra España, ignorante, gris, franquista y opresora. 




