E-cristians se moviliza ante la visita del Papa
No podía ser de otra manera. Sí existe un movimiento genuinamente catalán que pueda garantizar una movilización considerable no es otro que e-cristians. Ya lo han hecho en anteriores ocasiones. Su actividad en defensa de la vida resulta verdaderamente encomiable. Han iniciado una campaña internáutica de bienvenida al Santo Padre. Su objetivo es dar a conocer la visita papal en las calles barcelonesas. El verdadero anhelo de los católicos del siglo XXI: salir del círculo cerrado de las sacristías. Necesitan dinero (¡faltaría más!) y hacen una llamada para las aportaciones de los fieles. Creen que con 4.500 euros será suficiente. Tirado de precio. Piensen que Catalunya Religió (el portal de Llisterri) nos cuesta 25.000 euros al año. A tocateja. Pagados por el contribuyente. Sea cristiano, ateo o agnóstico. Y nadie protesta, ni en aras a la obligada laicidad. E-cristians conseguirá la aportación que se propone. Aportación voluntaria que saldrá del bolsillo de cada uno de sus fieles. Del trabajo logrado con el sudor de su frente. O de sus dolores de cabeza. A los Llisterri et altri no les gustará, ya sabemos la que montaron con la bienvenida española al Papa. Les dolía que se hubiesen gastado dinero. ¡Ni que fuera suyo! Cuando ellos disparan con pólvora de rey. Pagada por todos.

La gran misión de la Iglesia es cambiar el mundo para acercarlo todo lo posible a Dios. Es la Iglesia la que tiene que cambiar el mundo, no el mundo a la Iglesia (verdad de Perogrullo, ¿no?). No valen los milagros de Mahoma, argumentando que puesto que el mundo no está dispuesto a cristianizarse, será la iglesia la que decida mundanizarse. 

Albert Manent con el Dr. Joan Bonet i Baltà el año 1970
Don Joan Enric Vives, copríncipe de Andorra y además obispo de Urgell andaba estos últimos días muy nervioso, no es de extrañar que la visita de alguien tan importante como el presidente francés Nicolás Sarkozy le hiciera perder la calma. Y es que para una persona de tanta humildad como él, ésta era la ocasión más clara de ponerse a su nivel, de poder presumir de copríncipe a la misma altura que el presidente galo. No importa que el señor Sarkozy sea de un partido conservador (fundado con el auspicio entre otros de Don José María Aznar), nada propicio a las "nacionalidades" como la Catalunya Nord, era su momento de gloria y las cuestiones políticas se olvidan a la hora de salir en las fotos.