InfoCatólica / Remedios Falaguera / Archivos para: 2013

7.10.13

No confundamos el fundamental papel de las mujeres en la Iglesia!!!!

¿Y el papel de la mujer en la Iglesia? – le pregunto al Papa Francisco el P. Antonio Spadaro sj, director de la revista La Civiltà Cattolica, en la entrevista, durante el viaje de vuelta de Río de Janeiro, publicada el pasado 19 de septiembre.¿Cuál debe ser el papel de la mujer en la Iglesia? ¿Qué hacer hoy para darle una mayor visibilidad?

Desde luego, constituir una plataforma política a lo Teresa Forcades… Va a ser que NO!!!

Al contrario. La contestación de Su Santidad fue muy clara.Vino a decir algo asi como que no hay que confundir la función con la dignidad. Y continuaba exhotando en la necesidad de ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Temo la solución del ‘machismo con faldas’, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón. Pero los discursos que oigo sobre el rol de la mujer a menudo se inspiran en una ideología machista. Las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar. La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia. María, una mujer, es más importante que los obispos (…) En los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino. Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia.

Y es que…estoy harta de repetirme, es muy cansino, pero parece que hay quien no quiere darse cuenta, las mujeres tenemos un papel especial en “abrir las puertas al Señor, en seguirlo y en comunicar su Rostro, porque la mirada de fe necesita siempre la mirada sencilla y profunda del amor”. Como nos recordaba Juan Pablo II: “la mujer se encuentra en el corazón mismo del acontecimiento salvífico”.

¿Les parece poco? Pues a mí, mujer-esposa, mujer- madre, mujer-profesional, y por supuesto, mujer- católica, me parece que mi papel en la Iglesia tiene mucha más influencia, mucho más peso, que cualquier majadería que se les pueda ocurrir a personajillos… ummm …mejor dejo esta frase sin acabar….

Como se afirma en el mensaje de conclusión del Concilio Vaticano II : “¡Reconciliad a los hombres con la vida … Velad por el porvenir de nuestra especie…. sed guardianas de la pureza, del desinterés, de la piedad… ayudadlos una vez más a guardar la audacia de las grandes empresas, al mismo tiempo que la paciencia y el sentido de los comienzos humildes… a vosotras, que os está confiada la vida, en este momento tan grave de la historia, vosotras debéis salvar la paz del mundo…La sociedad os llama por todas partes”.

Casi ná!!!!

29.08.13

Gracias por todo lo que me habéis dado

El final del verano ya está aquí. En la mayoría de casos nos resistimos,física y mentalmente, a mirar pa’lante. Con tristeza y abatimiento somos conscientes de que nos va a resultar difícil, muy difícil, la vuelta a la vida ordinaria, al trabajo acumulado, los madrugones, los atascos,… Hemos estado demasiado bien y nos acongoja volver a la rutina. Pero es el momento de decir adiós.

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13.06.13

Esclavitud infantil

Hoy se celebra Día Mundial contra el Trabajo Infantil. “¡No al trabajo infantil en el trabajo doméstico!” es el lema elegido en la campaña de este año. Y como bien señala Guy Ryder, Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “el trabajo infantil constituye una violación fundamental de los derechos humanos…. En este Día mundial, queremos dejar patente que no hay lugar ni excusas para el trabajo infantil en el trabajo doméstico, ni en ninguna otra forma de trabajo”.

Nadie duda que se está haciendo todo lo posible para erradicar este “deplorable fenómeno en constante aumento, especialmente en los países pobres”, señala el Santo Padre Francisco al final de la audiencia de hoy. Y continúa: “todos los niños deben poder jugar, estudiar, orar y crecer, en la propia familia, en un contexto armónico, de amor y de serenidad. Esta gente, en vez de dejarlos jugar, los hace esclavos”.

Y cavilaba esta mañana, recordando la obra de la pensadora alemana Hannah Arendt en la que distingue las tres actividades fundamentales del ser humano: la labor, el trabajo y la acción, que a esta plaga indigna y ruin no la podemos considerar textualmente un trabajo. No señores. Llamemos a las cosas por su nombre. Trabajar no es esclavitud, ni explotación infantil, ni opresión al indefenso, ni tiranía, ni mucho menos, un castigo divino.

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30.04.13

Dignidad humana y trabajo

“Tomó, pues, el Señor Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase” Gen 2:15

Decía Juan Pablo II en la Encíclica Laborem Exercens que el trabajo no sólo es “un bien «útil» o «para disfrutar», sino un bien «digno», es decir, que corresponde a la dignidad del hombre, un bien que expresa esta dignidad y la aumenta. Queriendo precisar mejor el significado ético del trabajo, se debe tener presente ante todo esta verdad.

El trabajo es un bien del hombre —es un bien de su humanidad—, porque mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido «se hace más hombre».

De la misma manera,

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20.04.13

Aprendí de ella

“¡Cada vocación sacerdotal proviene del corazón de Dios, pero pasa por el corazón de una madre!” San Pío X

Por fin ha llegado el momento de presentarles a mi nueva “criatura”: Aprendí de ella, publicado por la Editorial Sekotia y con prólogo de Mons. José Ángel Saiz Meneses, Obispo de Terrassa y Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española.

En su contraportada podemos leer: Tú, madre de sacerdote, predestinada desde la eternidad para vivir el privilegio de tener un hijo sacerdote y custodiarlo, consciente de la responsabilidad que lleva consigo el título de “guardianas del ser humano”, eres la gran protagonista de estas páginas. A partir de vuestras experiencias y reflexiones, podremos avivar –sí, también a ti madre que siempre te mantuviste en la sombra–, nuestra gratitud por sembrar y custodiar en los corazones de vuestros hijos, como María Santísima, Madre de Jesucristo, Sumo y Eterno sacerdote, la grandeza, la belleza, la bondad y la verdad de Dios.

Cada una de vosotras cultivasteis de modo exquisito la semilla de la fe en los tiernos corazones de vuestros hijos y abonasteis la tierra de vuestros hogares con amor maternal, cariño , cuidados, piedad, ejemplaridad, alegría, paciencia, entrega, gratitud, servicio, perdón, compañía, protección… en definitiva, vuestra humanidad; por eso, habéis sido capaces de crear el ambiente humano y sobrenatural adecuado para favorecer la fidelidad de estos jóvenes dispuestos a ser sal de la tierra y luz del mundo en el ejercicio del ministerio sacerdotal. Es cierto que muchas de vosotras habéis pasado desapercibidas a lo largo de la historia, pero vuestra piedad, valentía, compromiso y generosidad se han puesto al servicio de toda la humanidad y sois un ejemplo para las mujeres del siglo XXI. Madres ejemplares y heroicas, buenas y piadosas, generosas y dispuestas, que no solo habéis tenido la valentía de dar la vida con generosidad y alegría, sino que, sabiéndose colaboradoras de Dios, habéis instruido a vuestros hijos en la amistad con Jesús y les habéis ayudado a “crecer en edad, sabiduría y gracia” para ser sal de la tierra y luz del mundo, en el ejercicio del ministerio sacerdotal.

De hecho, como bien señala un refrán judío, “como Dios no podía estar en todas partes, hizo a las madres”. ¡Son tantas cosas las que agradecerles!

Espero que disfrutéis de su lectura tanto o más que lo que yo al escribirlo.