Un nombramiento anunciado
En la mitad de la década del ’60, el Padre Oswald Gomis [arzobispo emérito de Colombo, predecesor inmediato de Ranjith] era editor del periódico Gnanartha Pradeepaya. En ese tiempo, yo era un columnista en ese semanario católico cingalés. Recuerdo que un joven visitaba con bastante frecuencia la oficina del editor. El Padre Gomis me presentó una vez al joven como su “hijo espiritual”, agregando que el muchacho tenía un gran futuro en la Iglesia.
Es tradicional que un sacerdote que acepta el rol de gurú o guía espiritual de un laico lo llame “niño espiritual”. Muchos de mi generación incluso recuerdan cómo el Cardenal Thomas Cooray se dirigía a los laicos como “niños”, de una manera encantadora, aunque no condescendiente como algunos inferían.
De cualquier forma, poco pensé en ese momento que, décadas después, el hijo espiritual iba a suceder a su padre espiritual como Arzobispo de Colombo, titular metropolitano de la Iglesia Católica en Sri Lanka. Incluso cuando los católicos no creen en el destino o en el camino de las estrellas, tal y como las Escrituras han iluminado algunos eventos próximos, el futuro del joven Patabendige Don Malcolm Ranjith parecía estar escrito en su rostro. Mis notas dicen que así lo parecía, de acuerdo a las predicciones de, al menos, dos santos misioneros.










