(ACI Prensa/InfoCatólica) El pasado 2 de junio, la agrupación Milagro Eucarístico Perú 1649 conmemoró el 377.º aniversario de la primera aparición del Divino Niño del Milagro Eucarístico de Eten, en la provincia de Chiclayo, norte del Perú. Con motivo de la fecha, la agrupación renovó su invitación a los fieles a acercarse a la Eucaristía y a vivirla con mayor fe, unidad y devoción.
El prodigio de 1649
El milagro se remonta al año 1649, en la antigua localidad de Santa Magdalena de Ciudad Eten, cuando en la víspera de la solemnidad del Corpus Christi «el Divino Niño apareció sobre una hostia consagrada» durante la celebración de la Misa. Meses después, el 22 de julio de ese mismo año, fiesta de Santa María Magdalena, se produjo una nueva aparición del Divino Niño. Acto seguido, la imagen desapareció y en su lugar quedaron visibles «tres corazones entrelazados que simbolizan a la Santísima Trinidad».
Estos hechos, consignados por las autoridades eclesiásticas de la época, están preservados en documentos históricos que actualmente se custodian en el Convento de San Francisco de Lima y en el Archivo General de Indias de Sevilla, España.
El Papa León XIV y su vínculo con el milagro
La conmemoración estuvo marcada por el recuerdo de las palabras del entonces obispo de Chiclayo, Robert Prevost, hoy Papa León XIV, quien fue uno de los principales impulsores del reconocimiento del milagro por parte del Vaticano. Durante una celebración en Eten, Prevost declaró: «Este bello regalo, ese gran regalo que Dios, fuente de toda vida y de todo lo que es bueno... este regalo que Dios ha otorgado aquí, en este lugar, con ustedes y para ustedes, se da precisamente para experimentar esta alegría de estar unidos en la comunión de la Iglesia con el Niño del Milagro».
En 2019, Prevost presentó al Papa Francisco un documento sobre la historia del Milagro de Eten que recopilaba «20.000 testimonios de fe». Ese mismo año afirmó: «Este milagro está aprobado sobre la base de una tradición continua en la ciudad de Eten».
La fe que se transmite en el hogar
La celebración también dio lugar a nuevos testimonios de fe. Arabella, madre de Gabriel Crosby Sánchez, relató con emoción cómo, desde muy pequeño, encomendó a su hijo a la protección del Niño del Milagro y lo llevó cada sábado a las llamadas «Misas de Promesa». Con el tiempo, esa práctica dio sus frutos: hoy Gabriel sirve como acólito en la parroquia de San Juan Vianney, en el distrito de Magdalena del Mar, Lima. Su historia es, para la comunidad, una prueba sencilla pero elocuente de que la fe se transmite en el hogar y que, vivida con perseverancia, tiene el poder de transformar vidas.
Peregrinación espiritual en preparación a la visita del Papa
La agrupación Milagro Eucarístico Perú 1649 expresó gratitud por la acogida brindada por la comunidad de Magdalena del Mar, donde la imagen del Divino Niño del Milagro fue recibida recientemente. Asimismo, renovó su invitación a los fieles a sumarse a la peregrinación espiritual que recorre diversas regiones del país —incluidas el centro de Lima, Comas, Lurín y Bellavista— como preparación para la esperada visita del Santo Padre al Perú.






