19.06.10

Despedida

Sólo unas palabras para despedirme de todos mis amigos de Infocatólica, porque voy a empezar a escribir periódicamente en www.diarioya.es . Mis artículos se recogerán en un banner del diario Ya, que se titulará “Contracorriente”. Naturalmente que seguiré pendiente de Infocatólica, que se ha convertido en un referente muy importante de la información religiosa en la red. Os agradezco a todos la buena acogida que me habéis dispensado durante todos estos meses, tiempo del que no tengo nada más que buenos recuerdos. Y no quiero acabar estas líneas de despedida sin manifestar mi agradecimiento especial a Luis Fernando, que fue el que me invitó a participar en Infocatólica y con quien he mantenido y seguiré manteniendo un trato de amistad. Deseo lo mejor para Infocatólica y para todos vosotros.

Un abrazo inmenso.

Javier Paredes

11.03.10

La primera Semana Santa de la Historia

Es impresionante el realismo con el que Llorente narra la Pasíón, en este libro que se titula La Primera Semana Santa de la Historia; es decir, los días 3, 4 y 5 de abril del año 33, desmenuzados hora a hora para contarnos la inmensidad que sufrió Jesús para redimirnos. Llorente que es un reconocido dentista de Madrid con muchos años de experiencia, confiesa en la solapa del libro no ser ni teólogo, ni escritor, ni profesor y pide disculpas por haberse atrevido a escribir un libro, sin ser consciente que de su pluma ha salido un espléndido y vibrante relato de la pasión de la Pasión. En honor a la verdad, hay que decir que ha dado a la luz un gran libro sustentado en este trípode: una rigurosa documentación, un estilo sencillo y un amor a Jesucristo de verdad, sin medias tintas. La edición está repleta de fotografías en color, de esquemas y planos. Y todo ello publicado con tipo de letra tan generoso, que permite leer hasta sin gafas.

El libro, además de recoger las ideas fundamentales de la extensa bibliografía sobre la Pasión, entre las que destacan las últimas noticias descubiertas en los estudios sobre la Sábana Santa, tiene una gran aportación original. Llorente confiesa que como desde niño se aficionó a construir maquetas, cuando descubrió el plano del Calvario realizado por el arquitecto griego Cristós Katsimbinis, no pudo por menos que reconstruir el monte donde nuestro Salvador quiso redimirnos. Tanto la maqueta del Calvario como la del sepulcro, reproducida en una serie de fotos, arrojan mucha luz para entender como sucedieron aquellos acontecimientos. Todo este trabajo se ha enriquecido con dieciséis grabados en color de Victoria Paredes. Esta artista ha conseguido expresar con unos sencillísimos trazos la admirable grandeza del perdón de Dios, mediante el sacrifico de Jesucristo, siempre acompañado por su madre, la Santísima Virgen, en este original Via Crucis de Victoria Paredes. Y cuando al final del libro, el lector piensa que ya no hay lugar para más sorpresas, emerge una y no menor, prueba evidente y lección plástica y magistral de que la vida pudo más que la muerte y de que fue en ese monte donde Cristo y María Corredentora nos rescataron para la vida que, en su compañía y por su misericordia, nunca tendrá fin.

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25.02.10

El martirio de la coherencia

El martirio de la coherencia es una expresión que se la escuche por primera vez a Juan Pablo II, mejor dicho se la leí en la red. Sucedió que asesinaron a una monja de un país del Próximo Oriente y cuando fueron a visitarle las autoridades religiosas de aquella nación, tras las palabras de consuelo, el Santo Padre les dijo: “Y a partir de ahora tienen que aprender a vivir el martirio de la coherencia que será el martirio del siglo XXI“. Y cuando le volví a escuchar esta misma expresión, repetidas veces, me salió el historiador que uno lleva dentro y llegué a la conclusión de que en los últimos veinte siglos los católicos han sufrido toda una serie de persecuciones, que pueden ser agrupadas en una triple tipología martirial. Vaya por delante que tan característico de los cristianos es la caridad como la persecución, porque como ya dijo el Señor no va a ser el discípulo distinto que el maestro. Por eso sería incomprensible la actitud de un cristiano que en medio de un ambiente descristianizado prefiriera hacerse el graciosote y se mimetizase en un paisaje de pecado, en lugar de jugársela y trabajar para cristianizar todas las estructuras temporales como nos pide el Concilio Vaticano II.

El primer tipo de martirio se caracteriza porque el perseguidor no conoce la verdadera naturaleza espiritual de la religión católica. Este es el caso de los emperadores romanos que arrojaron a los cristianos a las fieras, el de los liberales del siglo XIX que organizaron las matanzas de frailes o el de los comunistas que masacraron a miles de católicos por haber cometido el delito de “oler a cera“. En este caso, ya que los perseguidores se habían propuesto exterminar a la Iglesia Católica, bien puede decirse que les salió el tiro por la culata, porque la sangre de los mártires fue semilla de más cristianos. Sin duda, que al lado de miles de mártires hubo también casos de cristianos que no quisieron responder y cedieron ante el martirio. En su juicio particular Dios les habrá pedido cuentas y habrá sopesado su comportamiento.

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18.01.10

María Dolores Vila-Coro: In memoriam

Ante todo quiero agradecer a cuantos amigos de esta página han rezado por mi padre, recientemente fallecido: ¡Rezar por los difuntos es un gran consuelo y a la vez una obligación, derivada de la Comunión de los Santos! Muchas gracias. Y pocos después de enterrar a mi padre, recibí la noticia del fallecimiento de María Dolores Vila-Coro. En su memoria, reproduzco a continuación mi artículo publicado en el semanario Alba:

María Dolores Vila-Coro fue una de las primeras colaboradoras de Interconomía. Cuando este grupo de comunicación tenía una décima parte de la plantilla actual, la profesora Vila-Coro tenía un espacio fijo en el programa “De las Artes y las Letras” que yo dirigía. No se ahorró ni un solo esfuerzo, por eso prefería venir al estudio a intervenir por el teléfono, porque pensaba –y estaba en lo cierto- que una entrevista radiofónica tiene más fuerza si se hace cara a cara. Ella se consideraba suficientemente pagada con dar a conocer su doctorado en Biojurídica y Bioética que impartía desde su cátedra de la UNESCO. Son muchos los recuerdos que guardo a lo largo de tantos años, desde que descubrí su libro “Huérfanos biológicos”. Todo su pensamiento, limpio y valiente, queda custodiado en sus publicaciones. Además del anteriormente citado, cabe mencionar “La Bioética en la encrucijada”, a lo que hay que añadir sus artículos en revistas especializadas y en periódicos. Pero de todos los recuerdos, nunca he escrito el coherente y ejemplar comportamiento que María Dolores Vila-Coro tuvo con motivo de la inicua ley de Ana Pastor que abrió la investigación con embriones.

Precisamente porque era bien conocida la postura de Vila-Coro, una auténtica pro vida, ajena al “malminorismo” por lo que nunca se vendió al sistema, fue convocada al despacho de la entonces ministra del PP junto con otras personalidades de la Bioética para apoyar la ley Pastor. En esa reunión, deslumbradas por el poder, con gran escándalo se cayeron algunas torres tan altas, como las columnas de incienso que emitieron desde la prensa elogiando semejante ley. Cuando me comentaba todos aquellos dolorosos acontecimientos para la causa pro vida, yo los recibía como un impresionante ejemplo para no ceder en lo que no se puede ceder, aunque uno se quede prácticamente solo. Porque de las personas que acudieron al despacho de Ana Pastor, las que no se plegaron al poder se pueden contar con los dedos de una mano y sobran tres. Por eso y por muchas cosas que guardo para mí, cuando supe de su fallecimiento, parafraseando uno de sus libros, me dije: los pro vida de España nos hemos quedado “huérfanos bioéticos”.

Javier Paredes

24.11.09

Católicos y vida pública

Católicos y Vida Pública

Los sé de buena tinta, porque mi informador no tiene necesidad engañarme. Mi buen amigo me contó con todo lujo de detalles cómo surgió hace once años lo de los Congresos de Católicos y Vida Pública. La verdad de la historia es que ni el lujo era tanto ni muchos los detalles: sólo había unas tazas de café y aunque era por las mañanas, ni siquiera había bollos ni churros madrileños. Porque fue en una cafetería de la Castellana donde a los remolinos que hacían las cucharillas en las tazas, en movimiento concéntrico, se le empezó a dar vueltas a una idea, a una buena idea.

Por entonces las fechorías de algunos católicos en la vida pública, su doble vida no se justificaba todavía con el recurso del mal menor. Hace once años la coartada era muy tosca. Hace poco más de una década la esquizofrenia moral se justificaba estableciendo esta distinción: existía una vida pública y otra privada. Por eso en aquel café, presidido por Alfonso Coronel de Palma, cuando alguien dijo que no, que sólo había una vida cuajada de unidad y de publicidad, porque la vida de los cristianos no se puede ocultar debajo del celemín, el presidente del CEU de entonces expuso la necesidad de convocar a unas sesiones bajo el lema “Católicos y Vida Pública”. No era fácil poner en marcha la iniciativa, pero para eso ya estaba Carla Díaz de Rivera, que además de patas y ruedas para que echase a andar la idea de Alfonso, le puso alma, vida, y las oraciones que mendigó por muchos conventos de clausura. Y así año tras año hasta hoy, en que Alfredo Dagnino y Francisco Serrano han cogido el testigo de Alfonso, de Carla y de cuantos detrás de ellos han trabajo tanto para hacer posible estos congresos.

Y contra esta iniciativa, el sistema que cobija el mal de la hipocresía y de la doble vida ha sabido protegerse al perfeccionar la mentira sobre la que se asienta con un doble recurso. En primer lugar hizo creer a la sociedad que el bien no existe y que sólo es posible actuar en la vida pública guiados por el mal menor, que les permite a los rectores de la vida publica en cualquier momento hacer de mangas capirotes. Y en segundo lugar convenció a gran parte de la sociedad de que España era un jardín florido y hermoso, y un buen día, cuando llegó Zapatero al poder, todas las flores se marchitaron; por eso, el día que se entronice a Rajoy en la Moncloa, el jardín volverá a florecer, con más rosas incluso de las que había antes.

Lo que sorprende es que a pesar de la simpleza y la brutalidad del argumento anterior, esté tan generalizada la aceptación de la muerte y la regeneración floral. Y lo está por lo que de comodidad ofrece, porque si Zapatero tiene la culpa de todo entonces nadie tiene nada que rectificar. Y además, si todas las soluciones de nuestros males se resuelven llevando a Rajoy a la Moncloa, no es necesario que nadie mueva un solo dedo. De manera que por este camino sobran todas las soluciones que no sean las políticas, y de este modo se eleva a dogma el lema totalitario de que fuera del PP no hay salvación, auténtica apoteosis de la esquizofrenia moral que convierte a la vida pública y la vida privada en dos líneas paralelas que jamás se juntan. Y como el sistema no va a permitir que le destruyan su coartada, en consecuencia se deduce que en un futuro, el éxito moral de los Congresos de Católicos y Vida Pública será inversamente proporcional a la presencia de los peperos en los mismos.

Javier Paredes