Categoría: ........ - Doctores de la Iglesia
26.02.10
La Iglesia concede indulgencia plenaria los viernes de Cuaresma al rezo del Vía Crucis bajo ciertas condiciones, como “la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor” (Manual de indulgencias, 1986). Pero, S. Alfonso María de Lligorio, Doctor de la Iglesia y gran devoto de la meditación de la Pasión del Señor, se lamenta en “Preparación para la muerte”: “Habituados estamos a oír hablar de creación y redención, de un Dios que nace en un pesebre y muere en una cruz…” Por eso redactó en el s. XVIII un Vía Crucis muy popular (que muchos fieles rezarán esta Cuaresma en sus parroquias), que refleja esa preocupación por la insensibilidad de los fieles hacia el Sacrificio de Nuestro Redentor:
“Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este camino.” (Estación III)
“Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo. Compadece a tu Señor […]” (Estación X)
El santo contemplaba al Señor “consumido de dolores”, como muestra el sangriento crucifijo que pintó en su juventud [siguiente imagen] y que tan diferente es del crucifijo pintado por Diego Velázquez. Exclama S. Alfonso de Ligorio: “¡Oh amado Jesús mío, que para darme muerte feliz quisisteis sufrir muerte cruelísima en el Calvario!” (“Preparación para la muerte”)
1.10.09
En el Evangelio del XXVI Domingo de Tiempo Ordinario Jesús recuerda el castigo reservado para los que causan escándalo a: “uno de estos pequeñuelos que creen” (Mc. 9, 42). ¡Tan cerca de sí guarda el Señor a estos “pequeñuelos”! Entre ellos se encuentra Sta. Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (1873-1897) con su “caminito de infancia espiritual”.
El lector Norberto comparte este enlace (donde se pueden descargar las obras completas de esta Doctora de la Iglesia), al igual que esta bella reflexión de la santa:
“Hay en la tierra un árbol maravilloso, cuya raíz, ¡oh misterio!, se encuentra en el cielo… Acogido a su sombra, nada ni nadie te podrá alcanzar; sin miedo a la tormenta, bajo él puedes descansar. El árbol inefable lleva por nombre «amor». Su fruto deleitable se llama «el abandono». Ya en esta misma vida este fruto me da felicidad, mi alma se recrea con su divino aroma. Al tocarlo mi mano, me parece un tesoro. Al llevarlo a la boca, me parece más dulce todavía. Un mar de paz me da ya en este mundo, y en esta paz profunda descanso para siempre… Sólo el abandono me entrega a tus brazos, ¡oh Jesús mío!, y es el que me hace vivir la vida de tus elegidos.” (Poesía 52)
Pero, la misma santa confía a la Madre María de Gonzaga, su superiora pocos meses antes de morir:
“Pues, a juzgar por las apariencias, ¿existe acaso un alma menos probada que la mía? Pero ¡qué extrañada se quedaría mucha gente si la prueba que desde hace un año vengo sufriendo apareciese ante sus ojos…! […]Esta prueba no debía durar sólo unos días, o unas semanas: no se extinguirá hasta la hora marcada por Dios…, y esa hora no ha sonado todavía…”
También conmueve leer de esta santa:
“…debo de parecerle un alma llena de consuelos, para quien casi se ha rasgado ya el velo de la fe. Y sin embargo, no es ya un velo para mí, es un muro que se alza hasta los cielos y que cubre el firmamento estrellado… Cuando canto la felicidad del cielo y la eterna posesión de Dios, no experimento la menor alegría, pues canto simplemente lo que quiero creer.”
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El lector Joserra comparte aquí un fragmento de “Maurice y Teresa. La salvación por la confianza” de Patrick Ahern [libro comentado en un artículo de Zenit], Voz de Papel, pág. 84-86, en la que se narra una humillación pública de Sta. Teresita causada por un masón, que probó la fe de la santa y de muchos otros católicos franceses:
30.09.09
En el Evangelio del XXVI Domingo de Tiempo Ordinario, el Señor advierte: “si tu pie te hace caer, córtatelo” (Mc. 9, 45). S. Jerónimo (347-420), gran penitente desde su conversión en 366, hizo caso de ese pasaje, usando sus pies para escapar de ocasiones de pecado.
Bautizado en 366 solía visitar las catacumbas con sus amigos. Solía viajar para ganar conocimiento, pero finalmente viajó para alejarse a la soledad del desierto, viviendo como eremita y dedicando su tiempo a la oración y al estudio tras un sueño en la que unos ángeles le flagelaban y el Señor no le reconocía como cristiano por los libros paganos que leía. Se dedicó desde entonces al estudio de la Sagrada Escritura, encontrando fuertes tentaciones hasta en el desierto.
En 382, volvió a Roma para asistir a un concilio sobre el cisma de Antioquía. El Papa le hizo su secretario, pero dándose cuenta de que allí sus duras correcciones no eran siempre recibidas por otros, S. Jerónimo dejó la ciudad en 385 para irse a la Tierra Santa, donde se estableció en Belén. Allí le escribió Leta, nuera de Sta. Paula y cuñada de Sta. Eustoquia (dirigidas por el santo), pidiéndole consejo sobre cómo formar a su hija, a quien había consagrado al Señor desde que rezaba pidiendo hijos.
La carta de S. Jerónimo en respuesta a Leta [enlace en inglés - citas traducidas en el post] reconoce que: “Habrá una regla para los que viven en el mundo y otra para las vírgenes [como Paula] y los monjes”, pero bastantes consejos son buenos para la educación de todos los niños.
17.09.09
Un gran beneficio de leer y participar en InfoCatólica es poder aprender sobre la doctrina cristiana y profundizar en la fe católica. Pero, para los fieles, también podría haber beneficios espirituales como la posibilidad de ganar indulgencias parciales según la disposición de uno, como parece indicar el Manual de Indulgencias (1986).
Las “Normas sobre las indulgencias” indican estas condiciones para ganar indulgencias parciales: estar bautizado, no excomulgado, en estado de gracia, tener la intención al menos general de ganarlas. Además, cabe recordar que “La indulgencia parcial puede ganarse varias veces al día…” (200.21.3)
¿Cree que la siguiente indulgencia se puede ganar por InfoCatólica y otros sitios parecidos?
13.09.09
En los banquetes chinos no se suele comer arroz blanco a no ser de que se prepare arroz frito tres delicias, un plato fundamental en los restaurantes chinos. [Foto de avixyz en Wikimedia Commons]
La preparación es muy sencilla y rápida y el plato es muy económico porque se suele aprovechar lo que sobra de otras recetas. Con pocas cantidades de los diferentes ingredientes se puede preparar un plato muy bueno. Por eso, las siguientes medidas son sugeridas, pero variables según lo que uno tenga disponible y los gustos de cada uno. Las “tres delicias” se refieren a las diferentes clases de carnes y/o gambas añadidas al arroz con huevos revueltos.
[No, no me he equivocado de portal para este post, como verán más adelante.]
Bienvenidos a este espacio, en que la Palabra de Dios oída en el Evangelio dominical nos acompaña a lo largo de la semana y el ejemplo de los santos nos ayuda a ponerla en práctica.
Un saludo desde los EE.UU. (donde vivo con mi esposo y dos hijos) y que el Señor les bendiga siempre con Su Paz y Amor.
Puede ponerse en contacto en sarmientosdelavid@gmail.com
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