Clara señal de haber perdido de vista lo sobrenatural

El Señor nos asegura en el Evangelio del XXXIII domingo de tiempo ordinario[14.11.2010]: “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (Lc. 21, 19). Esa promesa del Señor se ve bien reflejada en las condiciones de esta concesión de indulgencia plenaria a los fieles en peligro de muerte inminente:

“[…] Si no es posible la presencia de un sacerdote, la piadosa Madre Iglesia concede benignamente indulgencia plenaria, para ganarla en peligro de muerte, al fiel cristiano debidamente dispuesto, con tal que éste, durante su vida, haya rezado habitualmente algunas oraciones. Para ganar esta indulgencia plenaria es aconsejable utilizar un crucifijo o una cruz.

La condición con tal que éste haya rezado habitualmente algunas oraciones suple en este caso a las tres condiciones habituales requeridas para ganar indulgencia plenaria. El fiel cristiano podrá ganar esta indulgencia plenaria en peligro de muerte inminente aunque en el mismo día ya haya ganado otra indulgencia plenaria.

Esta concesión está tomada de la Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina, Norma 18. (“Manual de Indulgencias”, 1986)


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Esa indulgencia resalta la importancia de perseverar en la oración, al igual que esta recomendación de S. Josemaría Escrivá: “Ten pocas devociones particulares, pero constantes.” (“Camino”, 552). ¿No sería eso aburrido? Sí, si uno no rezara con intenciones puras. Así lo explica el mismo “santo de lo ordinario”:

“Necesito prevenirte todavía contra el peligro de la rutina —verdadero sepulcro de la piedad—, que se presenta frecuentemente disfrazada con ambiciones de realizar o emprender gestas importantes, mientras se descuida cómodamente la debida ocupación cotidiana. Cuando percibas esas insinuaciones, ponte con sinceridad delante del Señor: piensa si no te habrás hastiado de luchar siempre en lo mismo, porque no buscabas a Dios; mira si ha decaído —por falta de generosidad, de espíritu de sacrificio— la perseverancia fiel en el trabajo. Entonces, tus normas de piedad, las pequeñas mortificaciones, la actividad apostólica que no recoge un fruto inmediato, aparecen como tremendamente estériles. Estamos vacíos, y quizá empezamos a soñar con nuevos planes, para acallar la voz de nuestro Padre del Cielo, que reclama una total lealtad. Y con una pesadilla de grandezas en el alma, echamos en olvido la realidad más cierta, el camino que sin duda nos conduce derechos hacia la santidad: clara señal de que hemos perdido el punto de mira sobrenatural; el convencimiento de que somos niños pequeños; la persuasión de que nuestro Padre obrará en nosotros maravillas, si recomenzamos con humildad.” (“Amigos de Dios”, 150)

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Esa infancia espiritual que menciona S. Josemaría Escrivá la practicó a la maravilla Sta. Teresa de Lisieux. Su hermana Celina recuerda estos ejemplos de esa Doctora de la Iglesia sobre la importancia de ser prudentes para poder perseverar:

“Aunque [Sta. Teresa de Lisieux] nos recomendó obrar lo más perfectamente posible, juzgaba que no era necesario tratar de obrar mejor que las otras, sino conformarse en todo a los usos, pues un celo indiscreto puede perjudicar a sí misma y a las demás. «Por ejemplo, me decía, si estáis en retiro riguroso, descargada de las labores de la Comunidad, y hay ropa que tender en el granero, no os mezcléis con las Hermanas que hacen ese trabajo. Aunque se trate de un acto de caridad, es mejor abstenerse, como es costumbre, porque, una vez pasado vuestro fervor, la obligación que os habéis impuesto podría convertirse en cansancio para vuestra alma y cansar a las demás, las cuales se creerían obligadas a imitar vuestro ejemplo y tendrían miedo de rehusar algo a Dios no haciéndolo.

“O bien: si accidentalmente se pide a una Hermana ayuda para un oficio que no es el suyo, ha de conformarse en todo a lo que se le ha indicado, aun en el caso de que ella conciba el trabajo de una manera más perfecta, pues de lo contrario se corre el riesgo de disgustar a las oficialas habituales, que pueden tener sus razones para obrar como obran y que las demás ignoran.

“Puesto que en la vida acontece que la continuidad de una cosa cansa, es mejor no emprender, en plan de costumbre, sino lo que se cree poder cumplir con perseverancia.” (“Sta. Teresa de Lisieux: Consejos y recuerdos”)

El celo indiscreto nos puede hacer olvidar que lo que el Señor nos pide en nuestra vida cotidiana es muy sencillo: ocuparnos bien de nuestras obligaciones según nuestro estado en vida. Que Dios nos conceda la humildad necesaria para poder perseverar en Su servicio.

“Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: ‘Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer’” (Lc. 17, 10)


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Tiene otros ejemplos de cómo el celo indiscreto nos puede apartar de la Voluntad de Dios? ¿Qué aconseja para perseverar en la oración? ¿Qué reza habitualmente?

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7 comentarios

  
Francisco Javier
Yo personalmente rezo el Angelus, la Coronilla de la divina misericordia y el Rosario. Además del Padrenuestor y 3 Avemarías antes de acostarme.

Uffff! Dicho todo parece que me paso el día rezando :) jaja ¡Y ojalá así fuera por todo el bien que hace!

Yo soy joven, pero creo que lo importante para perserverar en la oración es "gustarla", "saborearla" y "disfrutarla". A mí me gusta mientras rezo "oralmente" tanto en silencio como mental, ejercitar la "imaginación" en torno a lo que estoy rezando o las intenciones que estoy pidiendo.

Por ejemplo, si rezo por mi familia me esfuerzo por imaginarlos felices y contentos y con los abrazos de Jesús y María. O si rezo por el Santo Padre me gusta visualizar a la Iglesia rezando fervorosamente por él y a una buena Curia aconsejandole rectamente y todos bendecidos por el Espíritu. O si rezo por la Justicia me gusta imaginarme a Cristo realizando un juicio justo y bendiciendo a los buenos y reponiendo todas las faltas de los malvados.

También en el Rosario meditar los misterios. Los misterios dolorosos son un poco tristes y duros de imaginar... ¡pero ayudan mucho! También el sufrimiento es bueno para los cristianos (que la cultura de hoy en día del "solo placer" nos ha hecho olvidar que nuestro dolor puede ser causa de reparación y ayuda a los demás ;)!)

A mí me funciona :)

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Francisco Javier, muchas gracias por compartir su experiencia con la oración meditada. Me parece muy bueno que reserve momentos fijos para la oración a lo largo del día.

Rezar el Rosario a diario es maravilloso. Si uno no tiene la costumbre de rezarlo, podría comenzar rezando parte del Rosario a diferentes horas del día. La Coronilla de la Divina Misericordia que menciona es algo que no se tarda mucho en rezar (unos 5 minutos) y que por eso se podría rezar fácilmente a diario.

La cantidad de tiempo que podemos dedicar al Señor cada día se limita por las horas del día, pero la calidad de nuestra oración depende de nuestro amor. Eso lo oí hace poco de un sacerdote y me hace prestar mejor atención no sólo a lo que rezo cada día, sino también cómo lo hago. Le ruego que no se olvide en sus oraciones de los que pasamos por aquí. Un saludo.
20/11/10 6:50 PM
  
Norberto
La pérdida de visión sobrenatural empieza a manifestarse por una aversión hacia la autoridad de la Iglesia y una permisividad moral, son dos signos, hay más, que resultan sintomáticos.

Creo, que sin perjuicio de prácticas de piedad que ayudan, la mejor de todas es la lectura y meditación de la Palabra, pues entrando en su fondo, con la ayuda del E. Santo se va formando una mentalidad de fe, que ve los acontecimientos de modo sobrenatural, sin excluir fallos, lagunas y errores, naturalmente, pero aun ésto se ve de otra forma.

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Norberto, ha escogido mencionar una práctica muy recomendada por la Iglesia que también está indulgenciada:
50 Lectura de la sagrada Escritura

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que lea la sagrada Escritura con la veneración debida a la palabra divina y a manera de lectura espiritual. La indulgencia será plenaria si lo hace por espacio de media hora por lo menos.
Esa cita es del "Manual de indulgencias" (1986), donde se puede encontrar otras oraciones y prácticas piadosas recomendadas por la Iglesia. Un saludo.
20/11/10 9:24 PM
  
Odet
Siempre debemos rezar,Jesucristo oró mucho al padre en su vida pública,creo que en el monte Tabor,en la Transfiguración y como nó en Getsemaní.Nos enseñó el Padrenuestro,ésta y el AveMaria no deben faltar en las oraciones de un catolico,el Gloria tambien.
Yo rezo la Corona de los 7 dolores que me dijiste ML.y la he recomendado a familiares,es verdad que es mejor tener un horario fijo y las oraciones bien memorizadas.
Gracias María.

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Odet, en una de las parroquias en las que asisto a Misa se está reorganizando una Confraternidad de Madres Cristianas (grupo internacional) y sé que esas madres rezan una oración cortita todos los días y tienen como patrona a la Virgen Dolorosa.

Aunque el Señor dirigía palabras a Su Padre antes de los grandes milagros y delante de la muchedumbre, le gustaba también apartarse de las multitudes para rezar a Dios Padre en las montañas antes del amanecer, por ejemplo, lo cual nos demuestra la necesidad de dedicar tiempo a la oración personal.

Se puede ganar indulgencia plenaria con las debidas condiciones con la visita al Santísimo Sacramento para adorarlo durante al menos 30 minutos. Eso es recomendable, pero sobre todo la Misa diaria. ¡Qué maravilloso poder recibir al Señor en la Comunión a diario!
20/11/10 9:48 PM
  
JSC
Gracias MªL. por el tema que has escogido y cómo lo expones.
Pues bien, yo soy muy inconstante en mi vida de oración, el trabajar a turnos supongo que me impide una rutina normal, aunque son escusas, claro. No obstante me consagro cada día a la Santísima Virgen en cuerpo y alma. Rezo el Ángelus cuando me acuerdo. Y el Rosario casi siempre. Rezo por las intenciones del Santo Padre, eso por supuesto. Y leo vida de santos y el evangelio lo más que puedo.
Aunque soy muy católico caótico y desordenado, hago lo que puedo y para compensar lo desastre que soy trato de tener mi relación con Dios y mis reflexiones a lo largo de todo el día. Pero insisto soy un desastre y pasto de grandes tentaciones contra las que lucho sin rendirme pero que son humillantes para todo aquel que quiere amar como Él, a lo cual, modestia a parte, nunca renunciaré.
Es curioso que la última doctora de la Iglesia sea el apóstol de la primera de las virtudes.
Gracias ML por tu Blog y catequesis.
j

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JSC, me impresiona que busque ratos de oración a pesar de su horario. Comprendo muy bien cómo no siempre nos es posible cumplir con todo lo que nos proponemos, pero cada día es una nueva oportunidad para demostrarle algo más de amor al Señor.

No me sorprende que se consagre a la Ssma. Virgen María todos los días, ya que se notaba particular devoción a esta Madre nuestra en anteriores comentarios que había dejado en el blog. Que no se olvide de los que pasamos por aquí en sus oraciones.
21/11/10 12:08 AM
  
Ana
Yo también rezo el rosario a diario y me encanta encontrar devotos de la Divina Misericordia, también la rezo a diario y a las tres de la tarde os recordaré de forma especial.

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Ana, muchísimas gracias por sus oraciones. Un saludo.
21/11/10 6:03 PM
  
Daniel M.
Hola María Lourdes. Quería responder a la primera pregunta hablando de algo que me pasaba no hace mucho tiempo.

En el camino Neocatecumenal existe el carisma del salmista, carisma que por la gracia de Dios he recibido. Recuerdo que las primeras veces que me mandaron a que llevara la guitarra a las eucaristías, sólo para acompañar (es decir, que yo no cantaba sino que sólo me correspondía hacer las notas que hacía el salmista "principal" y tocar igual que él), me concentraba tanto en tocar bien la guitarra que no le prestaba atención a los cantos ni a la liturgia. Claro que cuando me di cuenta de esto, empecé a concentrarme más en escuchar los cantos, la liturgia y en vivir la eucaristía, y en segundo lugar quedaba acompañar con la guitarra. No sé si este ejemplo viene al caso pero es lo primero que se me ocurrió cuando leí tu post.

Y bueno con respecto a lo otro... Digamos que los comentarios de los demás lectores me han hecho sentir casi como un pagano, jajaja. La verdad es que oro todos los día pero sólo en la noche. Hago mi oración seguida del Padre Nuestro y un Ave María y me acuesto a dormir, y por lo general no vuelvo a orar hasta el otro día, a menos que tenga celebración de palabra, eucaristía, laudes o unas que otras vísperas de vez en cuando. Pocas veces he rezado el rosario solo en mi vida (es decir, sin contar las veces que lo he hecho en la iglesia o reunido en algún otro lugar) y muchas veces me han dado ganas de fortalecer mi oración rezando también por las mañanas pero no he logrado crear ese hábito.

A pesar de todas mis faltas con respecto a la oración, debo recalcar la importancia de tener una hora fija para rezar. Muchas veces me iba a la cama muy tarde y cuando llegaba el momento de orar me comenzaba a quedar dormido. Por eso trato de acostarme temprano, en lo posible, de otro modo podía pasar uno o dos días sin orar (¡y a veces lo hacía!).

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Daniel M., aprecio mucho la sinceridad con la cual responde a esas preguntas.

Ya que ha tomado la costumbre de rezar al acostarse, ¿qué tal hacerlo al levantarse también? Así comenzará y terminará el día poniéndose en la Presencia de Dios.

Este adviento, que está a la vuelta de la esquina, voy a intentar seguir mejor un horario fijo. ¿Se anima a hacerlo también? Espero que sí. Un saludo.
21/11/10 9:30 PM
  
Salvador
Me considero una persona desordenada y caotica también, pues he tratado de levantarme temprano para hacer oración mental, me cuesta mucho!! pero durante el dia trato de buscar el momento de rezar el Rosario, la Coronilla, leer la Sagrada Escritura con método y el Angelus, rezo con mis hijos por las noches. Pero creo que si hace falta orar con meditación al menos 15 minutos. Pongo en mis oraciones alos que han escrito. Un saludo desde México

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Salvador, muchas gracias por compartido su "horario" espiritual y sobre todo por sus oraciones. Un saludo.
22/11/10 7:28 PM

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