| « Amor-Inmolación en Guatemala | Cuando los niños hacen ruido durante la Misa » |
13.05.10
En 2006, a Elicko Taieb se le ocurrió poner sobre botellas de agua que iba a producir la jaculatoria que la Ssma. Virgen de Fátima pidió se rezara después de cada misterio del Rosario:
“Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas.”
La etiqueta también incluía una imagen de Jesús con Su corona de espinas y era una de varias producidas al estilo para “Spiritual Water” ("agua espiritual") con el fin de hacer que las personas se sintieran mejor. Más aún, decidió que el agua que vendiera fuera bendecido antes de ser puesto a la venta.
El seis de junio del mismo año (06.06.06), Brian Germann, un católico practicante que solía ser policía tuvo la idea de protegerse del mal en esa fecha que consideraba desfavorable. Pensó en beber agua bendita y también fundó una compañía para vender “Holy Drinking Water” (“Agua Bendita para beber”), aunque la diócesis local se puso en contra.
Según el sitio de la compañía, el 22 de diciembre del 2006 hizo la bendición un sacerdote católico, o sea que dada la negación de la diócesis local de apoyarle, se buscó un sacerdote católico de otra diócesis para bendecir el agua embotellada en el almacén. El año siguiente consiguió que clérigos de otras confesiones (anglicano, presbiteriano) lo hicieran también, y tiene la intención de que clérigos de todas las confesiones lo hagan en el futuro.
Brian Germann decidió poner sobre la etiqueta una advertencia a los pecadores de que el producto podría causarles diversas reacciones físicas. Hoy en día dice que su etiqueta dice: “Se bueno” y que la venta es sin fin de lucro y para recaudar fondos para proyectos humanitarios.
¿Qué tiene eso de malo? ¿No es un fin bueno el que proponen Elicko Taieb y Brian Germann? Lo mismo podrían pensarse los que compran esos productos o compran y vendn otros productos ya bendecidos. Pero, la Iglesia lo deja todo muy claro en el “Catecismo de la Iglesia Católica”, en la sección sobre el Primer Mandamiento de Dios:
“La simonía (cf Hch 8, 9-24) se define como la compra o venta de cosas espirituales. A Simón el mago, que quiso comprar el poder espiritual del que vio dotado a los apóstoles, Pedro le responde: ‘Vaya tu dinero a la perdición y tú con él, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero’ (Hch 8, 20). Así se ajustaba a las palabras de Jesús: ‘Gratis lo recibisteis, dadlo gratis’ (Mt 10, 8; cf Is 55, 1)]. Es imposible apropiarse de los bienes espirituales y de comportarse respecto a ellos como un poseedor o un dueño, pues tienen su fuente en Dios. Sólo es posible recibirlos gratuitamente de Él.” (2121)
—————————————————-
La simonía es un pecado contra el Primer Mandamiento, por el cual se nos manda adorar sólo a Dios. A la Ssma. Virgen María se le debe una grandísima veneración siendo ella la elegida entre todas las criaturas para ser Inmaculada desde su concepción y Madre de Dios, pero no la adoración a Dios. Las devociones marianas nos encaminan hacia el Señor y por Él a Dios Padre.
93 años después de la primera aparición de la Ssma. Virgen María en Fátima (Portugal), las tres partes del “secreto” de Fátima todavía suscitan interés y especulación sobre su significado. Hace 10 años, el entonces Cardenal Ratzinger (actual Papa Benedicto XVI) redactó un comentario teológico como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe que incluye:
“Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial. Éste es también el mensaje de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad hacia el corazón del Evangelio.”
Hacia ese amor de Dios Padre nos dirige el Señor a lo largo de Su ministerio público. En el Evangelio del VI Domingo de Pascua, el Señor declara a sus apóstoles: “Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió” (Jn. 14, 24). Dios Padre lo confirmó tras el Bautizo de Jesús cuando: “Se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi Predilecto.” (Mc. 1, 11) y durante la Transfiguración del Señor, cuando Dios Padre manda que se escuche a Jesucristo.
Desde el comienzo, la predicación del Señor pide la conversión de los pecadores y una y otra vez insiste en que vino no por los justos sino por los pecadores, animándoles a seguirle por la vía estrecha. Ntra. Sra. de Fátima también pidió que se hiciera penitencia. Se llamó la Señora del Rosario y en cada una de sus seis apariciones a los pastorcillos de Fátimo pidió el rezo diario del Rosario. Les dijo:
;¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: “Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!“
‘Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón."(www.corazones.org)
En la última aparición en Fátima de la Ssma. Virgen María a los tres pastorcillos, en la que muchos presenciaron el milagro del sol, cuando le preguntó Lucía si curaría a los enfermos, respondió:
‘Unos si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.’
Y tomando aspecto mas triste dijo: ‘Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido.’
Allí no se ve una forma tan fácil para llegar al Cielo como comprar y beber agua bendita, sino una advertencia más clara que el agua de una verdadera Madre que pide que no se peque más, demostrado por la enmienda de vida para recuperar la limpieza del alma que Dios nos concedió el día de nuestro bautizo.
[Foto de Virgen de Fátima en Wikimedia Commons: Manuel González Olaechea y Franco]
Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Ha visto alguna vez algo bendecido puesto a la venta? ¿Sabía que no se podía comprar ni vender nada bendecido? ¿Por qué cree que no se puede hacer?
Siguiente post – 2o. Misterio Luminoso – “El que me ama guardará mi palabra” (Jn. 14, 23)
9 comentarios
"El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Unico Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión." (2110)Por la superstición, como dice, se atribuye algo "mágico" a lo que ha sido bendecido, y al venderlo se menosprecia la bendición de Dios, apropiándose uno de ella. Muchas gracias por sus oraciones.
2122 ‘Fuera de las ofrendas determinadas por la autoridad competente, el ministro no debe pedir nada por la administración de los sacramentos, y ha de procurar siempre que los necesitados no queden privados de la ayuda de los sacramentos por razón de su pobreza’ (CIC can. 848). La autoridad competente puede fijar estas ‘ofrendas’ atendiendo al principio de que el pueblo cristiano debe contribuir al sostenimiento de los ministros de la Iglesia. ‘El obrero merece su sustento’ (Mt 10, 10; cf Lc 10, 7; 1 Co 9, 5-18; 1 Tm 5, 17-18).Un saludo, y lo siento por publicar con tanto retraso su comentario. Estos últimos días mis obligaciones familiares no me han permitido ocuparme del blog como me gustaría.
18. El fiel cristiano que usa con devoción algún objeto de piedad (crucifijo o cruz, rosario, escapulario, medalla) debidamente bendecido por cualquier sacerdote o diácono, gana indulgencia parcial. Si el objeto de piedad ha sido bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier obispo, el fiel cristiano que lo usa con sentimiento de piedad puede ganar indulgencia plenaria en la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, pero añadiendo la profesión de fe, con cualquier fórmula legítima.Otra cosa que quisiera añadir sobre el tema es que los objetos de piedad bendecidos no deberían de ser tirados a la basura, sino que por respeto a Dios, que los tocó con Su bendición, se debería de quemarlos o enterrarlos donde otros no los encontrarán fácilmente (para evitar sacrilegios). Al menos, eso es lo que he oído de sacerdotes. Un saludo y siento que no haya publicado su comentario hasta ahora.
Dejar un comentario
Bienvenidos a este espacio, en que la Palabra de Dios oída en el Evangelio dominical nos acompaña a lo largo de la semana y el ejemplo de los santos nos ayuda a ponerla en práctica.
Un saludo desde los EE.UU. (donde vivo con mi esposo y dos hijos) y que el Señor les bendiga siempre con Su Paz y Amor.
Puede ponerse en contacto en sarmientosdelavid@gmail.com
| Lun | Mar | Mié | Jue | Vie | Sáb | Dom |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | > >> | |||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | |||