¿Lo veremos en el muro?

Al inicio de su pontificado el Papa se resistía a pensar en una visita apostólica a México. “Ha sido un país muy privilegiado por los anteriores papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI", le decía a quien le avanzaba la hipótesis de viajar a esas tierras. Y tenía razón. Tiene razón. Pero algo ocurrió en las últimas semanas. El pensamiento de Francisco mutó y ahora tenemos la certeza que el pontífice estará en ese país pronto, muy pronto. ¿Qué pasó entonces? Aquí lanzamos una hipótesis.

Papa_MuroEn las últimas semanas Jorge Mario Bergoglio se reunió con diversos personajes ligados a México. Al menos a tres de ellos les pidió información sobre ciudades de la frontera con Estados Unidos, del lado mexicano. Él es así. Amante de los “canales paralelos". Es decir, gusta de consultarse personalmente con colaboradores de su confianza. Esto por fuera de la Secretaría de Estado, la oficina de política interior y exterior de la Santa Sede. Cuando comienza a preguntar por aquí y por allá sobre un tema, se sabe que algo trae entre manos.

Así fue. Esas interrogaciones eran el inequívoco preludio de lo que vendría después, la confirmación formal de su gira apostólica. Lo hizo la mañana del sábado 7 de junio durante su audiencia privada con el presidente Enrique Peña Nieto, en su biblioteca personal ubicada en el segundo piso del Palacio Apostólico. Poco más de 24 minutos estuvieron encerrados ambos, en el cara a cara. Un encuentro ameno, propio de unas buenas relaciones mutuas. El Papa dedicó un tiempo adecuado y prudente a la cita, nada excepcional, pero tampoco exiguo.

Un justo medio se podría decir. Con algunos mandatarios Francisco tiene una mayor empatía, con otros menos. Así, por ejemplo, con el presidente uruguayo José Mujica dialogó en privado por más de 50 minutos, mientras con Juan Manuel Santos, el colombiano, apenas 17. Y eso que este último tenía mucho para tratar, considerando las negociaciones de paz con la guerrilla impulsadas por su gobierno.

Volviendo al tema, en esa audiencia el Papa dio su palabra a Peña Nieto de que irá a México. Así lo comunicó el presidente en un posterior encuentro con la prensa en un salón ubicado a unos pasos de la Plaza de San Pedro. Y el viaje se hará, no obstante el boletín emitido por la sala de prensa de la Santa Sede después de la audiencia no hiciera referencia al mismo. Sólo se centró en los temas abordados: “Emigración, la lucha contra la pobreza y el desempleo, así como las iniciativas encaminadas a combatir la violencia y el tráfico de drogas".

El Vaticano no suele confirmar viajes papales en comunicados emitidos después de encuentros del pontífice con presidentes. Sencillamente no es la práxis, sobre todo si las giras no tienen fecha establecida, como es este caso. Fechas confirmadas, pues. Porque aunque no sea oficial, todo indica que Francisco aprovechará la VIII Jornada Mundial de las Familias para visitar Estados Unidos y México.

Esa manifestación nació como el encuentro del Papa con las familias católicas del mundo. Por eso en Roma dan por hecho que Francisco estará presente. Pero la próxima edición está prevista del 22 al 27 de septiembre de 2015 en la ciudad de Philadelphia. Todavía falta mucho tiempo para una confirmación definitiva, sobre todo porque en los siguientes 15 meses muchas cosas pueden pasar. Igual el itinerario se está delineando, en calidad de propuesta. Y en el mismo no se puede descartar un recorrido del líder católico por la frontera norte mexicana.

A decir verdad, en sus consultas él nunca habló del muro fronterizo con Estados Unidos. Pero resulta demasiado sugestivo pensar en la posibilidad de un gesto sin precedentes: una oración del obispo de Roma en esa pared de división, símbolo del drama de los migrantes ilegales. Lo hizo en Lampedusa, cuando arrojó al mar una corona de flores y rezó por los africanos muertos en esas aguas mientras buscaban un futuro mejor. Lo hizo en Palestina, cuando oró frente al muro divisorio de Israel con los territorios de Cisjordania.

En México tendría la oportunidad de enviar un mensaje de profundo valor simbólico. Podría rezar por los miles de fallecidos en su travesía hacia el norte por el desierto, pero también ofrecería una contribución diplomática de importancia superlativa a un debate que se encuentra empantanado en el Parlamento estadounidense: el de la reforma migratoria. Su gesto podría ser el empujón definitivo que necesita el presidente Barack Obama, cuya popularidad va a la baja en su segundo mandato. El mismo presidente ha expresado en público su admiración por el Papa, un sentimiento que comparte la mayoría de los estadounidenses.

Además Obama tiene una deuda pendiente. Aunque su reelección la ganó por un soplo gracias al apoyo de las comunidades hispanas, no ha respondido a sus compromisos con ellos. Es cierto, por un lado mandó un proyecto de reforma migratoria el Congreso, pero lo hizo sabiendo bien que no cuenta con la mayoría para su aprobación. Por otro lado no ha suspendido ni ha limitado las deportaciones salvajes, aunque está en sus manos. Más bien hizo todo lo contrario. Desde su llegada al poder en 2009 hasta la actualidad, las expulsiones de inmigrantes del país superaron los dos millones. Durante la actual administración se rompieron todos los récords de deportaciones, incluso por encima de antecesores como George W. Bush.

En septiembre de 2015 al presidente le quedarían unos 16 meses más de gobierno, el último tramo de gobierno. Un apoyo papal entonces le vendría muy bien y si destraba la reforma, la podría entregar como una herencia de civilidad y justicia de su paso por la Casa Blanca.

1 comentario

  
María
Lo del muro está muy bien, pero no hay ninguna obligación de emigrar a otro país, salvo en casos de guerra, más me gustaría que se pusiera delante de una clínica abortista a rezar, o al menos que fuera más explícito contra el aborto, porque en España mueren más de 100.000 niños al año antes de nacer, y en Estados Unidos no me lo quiero ni imaginar. porque al final nos parecen horribles las fronteras de los países, cosa hasta cierto punto lógico que existan, pero que se asesinen a niños en el vientre de su madre y encima subvencionado con los impuestos, pues una pequeña cosa del ámbito privado que no hay que remover ni ser pesados.
21/06/14 8:29 AM

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