Escuela vaticana para los astrónomos del futuro

Del Vatican Insider

Son jóvenes científicos de todo el mundo, la mayoría originarios de países en vías de desarrollo. Futuros astrónomos que, desde el pasado 3 de junio, viven una particular experiencia de formación a la sombra del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, la residencia estiva del Vaticano. Ellos no tienen dudas: la Iglesia católica no es enemiga de la ciencia y casos como el de Galileo Galilei son cosa del pasado.

Un total de 25 alumnos provenientes de 23 países distintos forman parte del grupo seleccionado por la Specola Vaticana (el observatorio astronómico de la Santa Sede) para participar en la decimotercera edición de su escuela de verano. Una iniciativa que comenzó en 1986 y se realiza cada dos años.

Durante los 26 días del curso (concluirá formalmente el 29 de junio) los participantes recibirán lecciones teóricas y prácticas con algunos de los expertos más reconocidos en la sede de la Specola, ubicada en uno de los extremos de la residencia de Castel Gandolfo, la villa pontificia situada a unos 25 kilómetros al sur de Roma y donde el Papa suele pasar largos periodos de descanso.

Su hospedaje y comida corre por cuenta del Vaticano, gracias a un sistema de becas. Este año los organizadores de la escuela, sacerdotes-astrónomos de la Compañía de Jesús y responsables de la gestión del observatorio papal, decidieron centrar la misma en el tema “La formación y evolución de las masas estelares”.

No importó el sexo, la raza o la religión al momento de seleccionar a los asistentes. Como explicaron los jesuitas en una nota de presentación: “ante la paridad de otras condiciones, se tiende a favorecer jóvenes provenientes de países en vías de desarrollo y de asegurar una cierta equidad en la distribución geográfica de los países de proveniencia”.

Argentina, Brasil, Perú, Honduras, Costa Rica y Chile son los países de Latinoamérica representados. Pero también destacan Nepal, Armenia, Georgia, Madagascar, Tailandia, Bulgaria, Eslovaquia y Vietnam, así como las “potencias”: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Italia y Canadá.

En entrevista con el Vatican Insider la mexicana Giannina Dalle Mese Zavala, de 28 años y miembro del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), subrayó la historia del observatorio vaticano, uno de los más antiguos del mundo, y reconoció la excelencia de su curso de verano.

Esa idea que la Iglesia se opone a la ciencia quedó atrás, aquí se observa todo lo contrario. Durante las lecciones los sacerdotes nos transmiten sus conocimientos sin ningún tipo de límite o condicionamiento de tipo religioso. No existe obstrucción a la ciencia, los jesuitas estudian diversos temas y luego publican artículos en revistas científicas, sin problema alguno”, señaló.

El miércoles 6 de junio los jóvenes se levantaron muy temprano, antes del alba y se dirigieron al telescopio ubicado en la terraza del palacio papal de Castel Gandolfo. Desde allí pudieron admirar a detalle la alineación de Venus con el Sol, una especie de eclipse que no volverá a ocurrir sino hasta el año 2117. Se despertaron de madrugada sólo por gusto, ya que la observación tuvo un sentido recreativo. Tal fenómeno ha sido estudiado ya hasta su mínimo detalle y de él se conoce prácticamente todo.

Antes de la conclusión de la escuela estiva ellos asistirán a una audiencia general de los miércoles con el Papa Benedicto XVI en El Vaticano. “Estoy doblemente contenta porque soy científica pero también católica. No veo contradicción en eso”, apuntó Giannina Dalle Mese.

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