El "mexicano" incómodo de la Curia Romana

Nació en Torreón, en el estado mexicano de Coahuila, el 4 de noviembre de 1931. Nunca hizo alarde de su mexicanidad, siempre se consideró estadounidense. Su padre era un piloto de la Armada de Estados Unidos, ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, que se mudó a México para trabajar en una aerolínea. Su madre, Helen, una presbiteriana convertida al catolicismo. Se trata de Bernard Francis Law, el cardenal “incómodo” de la Curia Romana. Ayer salió de escena.

Este lunes el Papa Benedicto XVI le aceptó su renuncia como arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, uno de los cuatro templos papales importantes de la capital italiana junto con San Pedro, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán. Era el custodio de esa iglesia desde mayo de 2004.

Su rocambolesca vida ha estado marcada por las luces y las sombras. Tras su infancia mexicana estudió en escuelas estadounidenses de Nueva York, Florida y Georgia. También tuvo un fugaz paso por Barranquilla, en Colombia. Se graduó en historia por la Universidad de Harvard y luego entró al seminario. Ordenado sacerdote en 1961, doce años más tarde llegó a ser obispo de Springfield-Cape Girardeau.

Adquirió gran notoriedad entre el episcopado estadounidense por sus claras posiciones contra el aborto. En enero de 1984 Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Boston, puesto que lo lanzó a la “fama episcopal” y se convirtió, finalmente, en su “tumba”. Porque esa arquidiócesis y la gestión de Law se convirtieron en el símbolo de la crisis de los abusos sexuales contra menores perpetrados por sacerdotes católicos en Estados Unidos.

El trato del cardenal a los casos de pederastia terminó por volverse en el ejemplo de cómo no actuar. Decenas de casos registrados, superficialidad en el juzgar la gravedad de la patología del cura-pedófilo, cambio de parroquia de los sacerdotes acusados y la negativa a difundir información sobre las denuncias forman parte de la negra herencia de Bernard Law en Boston. Pese a todo en su momento se negó a presentar la renuncia. Sólo un escándalo de dimensiones incontenibles lo obligó salir de su país en 2002 y refugiarse en Roma, entre otras cosas para evitar la cárcel.

Por eso a muchos en El Vaticano no les cayó bien la decisión de Juan Pablo II de nombrarlo como arcipreste de Santa María la Mayor. Lo consideraron una “restauración”. Un precedente muy negativo. En ese puesto permaneció hasta ahora. Benedicto XVI le aceptó su renuncia apenas 17 días después que la presentó, el 4 de noviembre pasado, al cumplir la edad jubilatoria de 80 años.

Serafines susurran.- Que igual de inexplicable apareció la promoción ayer de Cesare Burgazzi como jefe de departamento de la Secretaría de Estado del Vaticano, la “oficina política” de la Santa Sede. Sobre todo porque se trata de un sacerdote italiano que protagonizó un extraño episodio en 2006.

La noche del 7 de mayo de ese año fue arrestado en la zona romana de Valle Giulia, cerca del parque Villa Borghese y conocida por albergar prostitución masculina, a menudo de menores de edad. El sacerdote fue detenido luego que, a bordo de un Ford Focus con placas del Vaticano, se dio a la fuga.

Todo ocurrió en cuestión de minutos. Dos agentes de la policía vestidos de civil se acercaron al auto del presbítero que estaba parado en situación sospechosa, pero antes que pudieran identificarlo el hombre al volante aceleró dándose a la fuga. Terminó su huida unos metros más adelante. ¿Resultado? Un juicio por “resistencia al arresto”, “lesiones” y “daño”.

En su momento el imputado se defendió sosteniendo no haber reconocido a los agentes y justificó su fuga por su temor a ser objeto de un robo o, por su puesto en El Vaticano, de un secuestro. Fue absuelto en 2009. Tras la sentencia la diócesis de Cremona, de la cual es originario, insistió en un comunicado que el tribunal había reconocido la “plena extrañeza” del sacerdote en los hechos.

“La decisión del Tribunal de Roma puso fin a un verdadero y propio calvario. Finalmente, luego de tres años, le ha sido plenamente restituida, a los ojos de la opinión pública, aquella honorabilidad que la Iglesia cremonesa nunca puso en discusión”, apuntó.

Pero el juez que lo absolvió, Ettore Pedicini, lo hizo porque “el hecho no constituye delito”. Entonces, ¿cómo se puede afirmar que era “totalmente extraño” a los acontecimientos? Que estuvo en el lugar, imposible negarlo. Sin afán de ser purista ni contradecir a la justicia, desconcierta saber que un prelado de la Santa Iglesia Romana anda frecuentando en horas de la noche lugares tan poco santos. Por lo visto esto no afecto su credibilidad en la Curia, su promoción está ahí a demostrarlo.

11 comentarios

  
Felipe Ignacio
Es hora de aplicar los criterios de San Pío V, a decir de sus biógrafos. Citan que "dio y exigió ejemplo de humildad, obediencia, comunión y firmeza doctrinal y disciplinaria en la Santa Sede y en toda la Iglesia".
22/11/11 9:32 PM
  
Dr. Sonnel
Con perdón del blogger que descuento es bien intenciondo esta columna parece más bien de prensa del corazón.
22/11/11 9:49 PM
  
Eric Culpe
Andrés, no digas que es mexicano, porque estoy seguro que él no hace alarde de ello. 100 % gringo.
No hay forma de agarrar el escándalo de abusos sexual. Se pagaron billones de dólares para que gentes como Weakland, Mahony y Law no pisarán la cárcel, que es donde merecían estar, por no proteger a los más vulnerables de sus ovejas. Y para colmo, el premio de consolación: la basílica de Santa María la mayor, que le dió JP 2, desde donde se podía dar una vida cual no hay dos, codeandose con la crema de la sociedad romana y sus funciones. Lo del padre Maciel siguió los mismos patrones de sobreprotección. Y tuvo que venir Benedicto XVI a hacer justicia terrena, pero de la justicia divina, no podrán escabullirse. Lamentable.
22/11/11 10:21 PM
  
Gregory
Bueno los errores se pagan y duro, o como alguien dijo el mundo es permisivo y no perdona, la Iglesia no es permisiva pero perdona. Si el hombre fue absuelto ahora han arrojado oscuridad a su credibilidad y ha quedado marcado y en entredicho. Con respecto a Law no veo nada de rocambolesco en su vida salvo que su madre fue presbiteriana y era mexicano de nacimiento, Merry del Val fue Obispo y cardenal antes del los 40. Creo que algo bueno hizo en su vida pienso yo
22/11/11 10:21 PM
  
Ángeles
Cielos!! me queda claro que hay que hacer mucha oración por nuestros sacerdotes, pero mucha!! gracias Andres, que Dios te bendiga!
22/11/11 10:58 PM
  
Tony de New York
"Cesare Burgazzi" es una BOMBA por estallar!

Ufff..... como se protejen entre ellos.
22/11/11 11:31 PM
  
Norverto
Oiga amigo, pero esa son de las cosas que no se pueden aceptar... esto es, que tu te hagas como especie de chivo loco... y como el antiguo presidente de mi país: sordo, ciego y mudo ( a ti lo segundo). Lo que esta a la vista no necesita espejuelos... Que ciertos sacerdotes y seminaristas anden por discotecas y otros lugares, incluso, que llega de cuando en cuando prostitutas por las puertas de ciertos colegios vaticanos a reclamar sus pagas... no creo que sea nada nuevo... es bastante común. No entiendo por que te rasgas las vestiduras... Aunque quieres quitarte hierro tu mismo, diciendo que no tienes afán de ser purista... pero eso es lo que estas haciendo, presentandote como el que mas... Por favor...
23/11/11 10:04 AM
  
mori
Dice mucho en la Santa Sede el momento en que se acepta una renuncia.

Es usual que a un Obispo (que debe presentar su renuncia antes de cumplir los 75 años), le acepten su renuncia algunos meses después de cumplir la edad requerida. Es decir, que a un Obispo le acepten la renuncia a sus 75 años y 3 ó 4 meses, no dice nada de él.

Pero que en la Iglesia le acepten la renuncia a una persona el día de su cumpleaños 75 (o 80 en el caso del Cardenal en cuestión), dice muchísimo: es un claro gesto reprobatorio de la Iglesia hacia su gestión. Diplomáticamente, es un gesto enorme.

Se ha hecho antes y se seguirá haciendo. La Iglesia no acostumbra hacer fuertes declaraciones en contra de un Obispo saliente que ha tenido malas actuaciones. Se limita a gestos como estos. Y conociendo muy poco de diplomacia vaticana, cualquiera sabe lo que significan.
23/11/11 2:11 PM
  
Gregory
No hay nada peor que la doble vida y en un sacerdote es algo triste. De todos modos no me vanaglorio de los malos sacerdotes sino de los buenos y por supuesto que no hace falta ser cura para tener una doble vida asi que ya saben todos los que quieran ser coherentes.
23/11/11 6:15 PM
  
Mori
Simplemente fue su tiempo.

80 años.

Me dà gusto y ligera envidia su larga carrera sacerdotal.

El prestigio del Cardenal està en su lugar justo, donde se debe.
24/11/11 12:59 AM
  
Matias de Argentina
Hay que ser fiel al Papa! Pero...
Pero creo que YO y no él deberia hacer los nombramientos de Santa Maria la Mayor.
La fama de dos ministros manchada por solo unas pocas monedas. Que barato, que facil, que poco cuesta con los medios de hoy tomarse estas libertades.

24/11/11 1:04 AM

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