6.04.13

Una reflexión de Newman sobre los cristianos y la política

“Los cristianos se apartan de su deber… no cuando actúan como miembros de una comunidad, sino cuando lo hacen por fines temporales o de manera ilegal; no cuando adoptan la actitud de un partido, sino cuando se disgregan en muchos. Si los creyentes de la Iglesia primitiva no interfirieron en los actos del gobierno civil, fue simplemente porque no disponían de derechos civiles que les permitiesen legalmente hacerlo. Pero donde tienen derechos la situación es distinta, y la existencia de un espíritu mundano debe descubrirse no en que se usen estos derechos, sino en que se usen para fines distintos de los fines para los que fueron concedidos. Sin duda pueden existir justamente diferencias de opinión al juzgar el modo de ejercerlos en un caso particular, pero el principio mismo, el deber de usar sus derechos civiles en servicio de la religión, es evidente. Y puesto que hay una idea popular falsa, según la cual a los cristianos, en cuanto tales, y especialmente al clero, no les conciernen los asuntos temporales, es conveniente aprovechar cualquier oportunidad para desmentir formalmente esa posición, y para reclamar su demostración. En realidad, la Iglesia fue instituida con el propósito expreso de intervenir o (como diría un hombre irreligioso) entrometerse en el mundo. Es un deber evidente de sus miembros no sólo asociarse internamente, sino también desarrollar esa unión interna en una guerra externa contra el espíritu del mal, ya sea en las cortes de los reyes o entre la multitud mezclada. Y, si no pueden hacer otra cosa, al menos pueden padecer por la verdad, y recordárselo a los hombres, infligiéndoles la tarea de perseguirlos.”

(John Henry Newman, Los arrianos del siglo IV).


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5.04.13

La fe y la razón: dos alas y dos brazos

En el célebre proemio de su encíclica Fides et Ratio sobre las relaciones entre Fe y Razón, el Papa Juan Pablo II dice que: “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad.”

Hoy quiero proponer otra metáfora, no opuesta sino complementaria a la de Juan Pablo II: la fe y la razón son también como los dos brazos con los cuales el espíritu humano trabaja y lucha en procura y en defensa de la verdad.

Valiéndonos de esta segunda metáfora, quizás nos resulte más fácil darnos cuenta del gran error cometido por los católicos que han renunciado completamente a usar “el brazo de la fe” en el ámbito político.

El catolicismo se enfrenta hoy, en nuestra civilización occidental, contra un enemigo mortal y muy poderoso, que podríamos definir quizás como el “humanismo secular”: una ideología compleja, de raíces racionalistas y liberales, con fuertes tendencias hacia el ateísmo, el secularismo y el relativismo, y claramente incompatible con la fe católica.

Los católicos mencionados más arriba (que son desgraciadamente muchísimos, la gran mayoría) se asemejan pues a un hombre que lucha contra un enemigo gigantesco y monstruoso (un Leviatán) con un brazo atado en la espalda; es decir, un soldado que incurre en la temeridad y la torpeza de usar un solo brazo en ese peligroso combate.

Ahora dejemos de lado la metáfora. La actividad política se basa siempre en una determinada visión (consciente o inconsciente) del hombre, de la sociedad, de la vida y del mundo. Si, al menos cuando actuamos en forma asociada, como colectivo, renunciamos a hacer uso de los datos de la fe, esa visión sólo podrá ser determinada por la vía racional, filosófica. Esa vía es practicable, pero difícil y de alcance en última instancia limitado.

El ser humano, con la sola luz de la razón natural, puede conocer muchas verdades fundamentales sobre sí mismo y toda la ley moral natural. Empero Santo Tomás de Aquino afirma, y con razón, que de hecho son muy pocos los que llegan a conocer todas esas verdades por esa sola vía, y que generalmente ello requiere muchos años de esfuerzo intelectual, para el que pocos están capacitados, y da como resultado una mezcla de verdades y errores; por lo cual Dios, Padre misericordioso, ha querido revelar sobrenaturalmente muchas verdades que de suyo son accesibles a la sola razón. Así todos pueden llegar a conocer esas verdades fácilmente y sin mezcla de error.

Los relativistas pretenden hacernos creer que la renuncia a las certezas de la fe religiosa es la condición de posibilidad de la convivencia democrática. Se trata de una falsedad y de un grave atentado contra nuestros derechos. Tenemos derecho a profesar nuestra fe no sólo como individuos aislados sino también como comunidad; y a actuar como cristianos (es decir, motivados e impulsados por nuestra fe cristiana) en todos los ámbitos, también el político.

Para nosotros los cristianos, hacerlo así es un deber fundamental de coherencia y fidelidad a Cristo.

Daniel Iglesias Grèzes


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31.03.13

Revista "Fe y Razón" (Nº 80 - 1º de abril de 2013)

Para acceder a todo el Nº 80, presione este enlace.

A continuación reproduzco el artículo editorial.


El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” es persona jurídica civil

Equipo de Dirección

1. Reconocimiento estatal de la personería jurídica de nuestra asociación

Después de varias complicaciones burocráticas, recientemente obtuvimos la prueba documental de los siguientes hechos:

• Por Resolución M. 439/12 del 31/05/2012, el Ministro de Educación y Cultura aprobó los estatutos de la asociación civil “Centro Cultural Católico Fe y Razón” y le reconoció la calidad de persona jurídica.
• El día 4/06/2012 la citada asociación quedó inscripta en el Registro de Asociaciones Civiles y Fundaciones de la Dirección general de Registros.

Agradecemos al Dr. Gustavo Ordoqui las múltiples gestiones realizadas para alcanzar este importante logro institucional.

2. Datos básicos sobre nuestra asociación

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” (CCCFR) fue fundado el 27/03/2010 en Montevideo, Uruguay.

Según sus estatutos, sus fines son los siguientes:
a) Fomentar la cultura, con espíritu cristiano.
b) Desarrollar iniciativas para la evangelización de la cultura.
c) Promover y defender la doctrina católica, incluyendo la Doctrina Social de la Iglesia.

Para ser admitido como socio del CCCFR se requiere:
a) tener al menos 18 años de edad;
b) profesar la fe católica;
c) solicitar la admisión por escrito a la Comisión Directiva del Centro;
d) ser admitido por la Comisión Directiva.

Las obligaciones de los socios son las siguientes:
a) abonar la cuota social: $ 150 (ciento cincuenta pesos uruguayos) por trimestre y por familia;
b) acatar las reglamentaciones y resoluciones sociales;
c) en lo posible, asistir a las Asambleas Generales (se realiza una Asamblea General Ordinaria por año);
d) en lo posible, contribuir al logro de los fines sociales.

El email del CCCFR es el siguiente: feyrazon@gmail.com

Por decreto de fecha 1/11/2010, Mons. Nicolás Cotugno sdb, Arzobispo de Montevideo, aprobó los estatutos del CCCFR, lo autorizó a denominarse “Católico” y lo reconoció como asociación privada de fieles y como persona jurídica eclesial.


Saludamos a todos nuestros socios, suscriptores y lectores deseándoles unas muy felices Pascuas de Resurrección. Que el Señor Resucitado les conceda experimentar la alegría de su presencia y la eficacia de su gracia, que hace nuevas todas las cosas.


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24.03.13

Dos argumentos contra el protestantismo

Los católicos creemos que todos quienes han recibido un bautismo válido (como el de las comunidades eclesiales protestantes históricas) son verdaderos cristianos, aunque no estén en perfecta comunión con la Iglesia Católica, la verdadera Iglesia de Cristo. Por ende, los protestantes son nuestros hermanos en la fe, aunque “hermanos separados”. En este artículo presentaré dos cuestionamientos a los fundamentos doctrinales de esa separación.

1. La definición del canon bíblico

En el contexto de la doctrina católica, el problema de la definición del canon bíblico (pese a su larga y complicada historia) admite una solución que básicamente es muy sencilla: la Iglesia fundada por Cristo y asistida por el Espíritu Santo tiene autoridad suficiente para determinar el canon bíblico, es decir para discernir cuáles libros están inspirados por Dios y cuáles no.

La Iglesia no es una mera organización humana, sino una institución divina y humana a la vez. El Espíritu Santo guía a los Pastores de la Iglesia para que ellos conduzcan a todo el Pueblo de Dios por caminos de fidelidad a la Palabra de Dios en Cristo. En esa Iglesia, por voluntad de Dios, hay diversas instancias de autoridad (los Obispos, sucesores de los apóstoles) pero hay también una autoridad última e inapelable (el Papa, sucesor de Pedro, la roca de la Iglesia). Por eso, cuando Roma habla con intención de definir una cuestión teológica, la discusión termina (1). La autoridad conferida por Cristo a Pedro y sus sucesores les permite dirimir de una vez para siempre cuestiones teológicas como la del canon bíblico.

En cambio, en el contexto de la doctrina protestante el problema del canon bíblico es completamente insoluble. La Biblia misma no determina el canon bíblico. Por lo tanto, dado el principio protestante de que la Biblia es la única autoridad en materia religiosa, no queda en pie autoridad alguna que pueda determinar el canon bíblico.

De hecho, los protestantes recibieron el canon bíblico (en principio) de la Iglesia Católica, aunque luego Lutero –contradictoriamente y sin fundamento válido alguno– se arrogó el derecho de modificar ese canon, quitando de la Biblia a siete libros del Antiguo Testamento.

En definitiva, para los protestantes la Biblia es un conjunto (o lista) no infalible de libros que infaliblemente transmiten la Palabra de Dios. La Carta a los Gálatas transmite infaliblemente la Palabra de Dios, pero el protestante no puede tener certeza de que esa Carta sea realmente Palabra de Dios.

La “solución protestante” del problema del canon bíblico (y de muchos otros problemas doctrinales) es demasiado “humana". Cada protestante apela directamente a la asistencia del Espíritu Santo para sostener su propia interpretación de la Sagrada Escritura, pero esas interpretaciones se contradicen entre sí. Unos protestantes creen en la validez del bautismo de los niños y otros no; unos protestantes creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y otros no; unos protestantes apoyan la legalización del aborto y otros no; y así sucesivamente, hasta el infinito… Por lo cual hoy hay decenas de miles de “iglesias” protestantes enfrentadas entre sí.

Pero en el problema del canon bíblico su posición es aún más débil, porque la Biblia no dice nada sobre cuál es concretamente el canon bíblico. ¿Cómo sabe el protestante que la carta a los Romanos es un libro inspirado por Dios? ¿Porque lo dice Lutero? ¿Quién dio a Lutero autoridad para decidir esa cuestión? ¿Y quién le dio autoridad para definir que los siete libros “deuterocanónicos” no son inspirados por Dios? En su rebelión contra la autoridad auténtica (de origen divino), los protestantes terminan sometidos a autoridades falsas, de origen meramente humano.

2. El fundamento del dogma de la Santísima Trinidad

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17.03.13

Revista "Fe y Razón" (Nº 79 - 18 de marzo de 2013)

Para acceder a todo el Nº 79, presione este enlace.

A continuación reproduzco el artículo editorial.


¡Viva el Papa!

Equipo de Dirección

1. El nuevo Papa

El miércoles pasado llegó a su fin el Cónclave con la elección de un nuevo Sucesor de San Pedro: el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, argentino y jesuita, quien en adelante se llamará Francisco.

Recibamos al Papa Francisco con alegría, lealtad y confianza, con espíritu de fraternidad, obediencia y caridad. Según su voluntad, sigamos orando por Benedicto XVI y por Francisco I; que el Señor conceda al primer Papa hispanoamericano mucha santidad, sabiduría y prudencia para desempeñarse como Vicario de Cristo en la tierra, Siervo de los Siervos de Dios.

2. “No sin grave daño”

Tenemos sumo agrado en anunciar finalmente la publicación de un magnífico libro del Lic. Néstor Martínez Valls, Presidente del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Este libro (el Nº 11 de la Colección “Fe y Razón”) lleva el siguiente título: “No sin grave daño”. La necesidad urgente de la filosofía tomista en la Iglesia y en el mundo. Se trata de una recopilación de los diecisiete primeros posts del blog de Néstor Martínez en el portal InfoCatólica: No sin grave daño.

Esperamos que muchos lectores de “Fe y Razón” compren este libro, que es un excelente aporte de Néstor a la difusión de la filosofía tomista. En el artículo correspondiente explicamos cómo adquirir el libro, ya sea en su versión impresa o en su versión electrónica. Aquí sólo añadiremos que si alguien quiere adquirir un libro impreso y no se anima a hacerlo por Internet, puede encargarnos un ejemplar, escribiendo al email de la revista: feyrazon@gmail.com.

El próximo número de “Fe y Razón” será publicado el 1º de abril, lunes de la primera semana de Pascua. Por lo tanto, desde ya deseamos a cada uno de ustedes y a sus familias una muy feliz y santa Pascua de Resurrección.

13.03.13

Néstor Martínez Valls, “No sin grave daño”. La necesidad urgente de la filosofía tomista en la Iglesia y en el mundo

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la publicación del undécimo título de su Colección de Libros “Fe y Razón”. Se trata de una excelente obra del Lic. Néstor Martínez Valls: “No sin grave daño”. La necesidad urgente de la filosofía tomista en la Iglesia y en el mundo.

Este libro de 181 páginas contiene un prólogo y diecisiete capítulos. A continuación reproducimos los títulos de los capítulos:

1. Non sine magno detrimento –2. Conocer y querer –3. Causalidad divina y voluntad creada –4. Fe y razón en el tomismo –5. Acerca del nominalismo –6. Algunos antecedentes históricos del voluntarismo y el nominalismo modernos –7. Por qué es importante el intelectualismo tomista –8. La prueba filosófica de la existencia de Dios por la contingencia de los entes –9. “Postilla” a la prueba de la existencia de Dios por la contingencia de los entes –10. “Postilla” II a la prueba de la existencia de Dios por la contingencia de los entes –11. Sobre el intercambio de argumentos –12. Acerca de la noción de “causa” y el principio de causalidad –13. La teoría fundamental: acto y potencia –14. Escotismo y Tomismo –15. Nominalismo y Filosofía Moderna –16. Breve análisis de algunas tesis centrales de la filosofía del Beato Antonio Rosmini –17. La “epistemología evolutiva” es absurda.


Texto de la contratapa:

“Pensamos que la gravísima crisis eclesial por la que ahora atravesamos se debe, entre otras cosas, muy principalmente a la falta de un pensamiento filosófico y teológico fundado en la capacidad de la inteligencia humana para conocer el ser de las cosas y abierto a la universalidad de la verdad, y que las etiquetas periodísticas o sociológicas de “conservadores” y “progresistas” en realidad encubren la existencia dentro del catolicismo de un conflicto filosófico y teológico que pone en juego la misma esencia de la fe cristiana; un conflicto entre el realismo filosófico, que es el único compatible con la Revelación divina, y las diversas formas de subjetivismo e idealismo que, derivadas todas ellas de una postura nominalista fundamental, caracterizan a la filosofía moderna, y que por desgracia han podido infiltrarse ampliamente en grandes sectores de la intelectualidad eclesial.

Como la verdad es una sola, entendemos también que en el tomismo se encuentra la única respuesta intelectual válida a la desorientación filosófica que caracteriza sobre todo a la época contemporánea, en la cual culmina el proceso disgregador iniciado en los albores de la modernidad. Volviendo a colocar al tomismo en un sitio de efectiva primacía en la formación católica, la Iglesia haría un servicio invalorable, también, a la cultura humana en general.”


Néstor Martínez Valls nació en Montevideo (Uruguay) en 1957. Se graduó como Licenciado en Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República en 1997. Es Profesor de Filosofía en la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” y en la Universidad de Montevideo.

Es socio fundador y Secretario Académico de la sección Uruguay de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITA), miembro de la Asociación “Familia y Vida” e integrante de la Mesa Coordinadora Nacional por la Vida. En 1999 fundó el sitio web “Fe y Razón” con el Diác. Jorge Novoa y el Ing. Daniel Iglesias. Desde 2011 es socio fundador y Presidente del Centro Cultural Católico “Fe y Razón” y colabora como blogger en el portal InfoCatólica. Su blog se denomina “No sin grave daño” y su dirección es: http://www.infocatolica.com/blog/praeclara.php


El libro puede ser adquirido, usando una tarjeta internacional, en Lulu, el mayor sitio de auto-publicación del mundo, en dos modalidades diferentes:

Como libro electrónico (e-book), en:
http://www.lulu.com/shop/n%C3%A9stor-mart%C3%ADnez-valls/no-sin-grave-da%C3%B1o/ebook/product-20744551.html

El e-book cuesta US$ 5. Es descargado inmediatamente por el comprador en formato PDF.

Como libro impreso, en:
http://www.lulu.com/shop/n%C3%A9stor-mart%C3%ADnez-valls/no-sin-grave-da%C3%B1o/paperback/product-20744428.html

El libro impreso cuesta US$ 10 más el costo de envío desde Estados Unidos. Lulu ofrece varios modos de envío, que difieren entre sí por su costo, rapidez y grado de seguridad. Es recomendable utilizar una forma de envío “rastreable” (garantizada por Lulu). Se puede comprar cualquier cantidad de ejemplares (de uno en adelante). Lulu imprime la cantidad de ejemplares pedida y los envía al comprador. Lulu permite ver la tapa y algunas páginas del libro, sin comprarlo.

Los once libros de la Colección “Fe y Razón” están disponibles en:
http://www.lulu.com/spotlight/feyrazon

7.03.13

El nacimiento de los Evangelios sinópticos –2

Comentario de: Jean Carmignac, La naissance des Évangiles synoptiques, François-Xavier de Guibert, Quatrième édition, Paris 2007.

3. El argumento de los semitismos

Para demostrar que los Evangelios sinópticos fueron redactados originalmente en hebreo, Carmignac emprende el estudio de los “semitismos”, es decir de las influencias semíticas que a veces afectan y deforman el griego del Nuevo Testamento.

Ya Orígenes y San Jerónimo explicaron muchas veces el griego del Nuevo Testamento mediante el hebreo. El estudio de los semitismos del Nuevo Testamento recibió un fuerte impulso en 1518, gracias a una obra de Erasmo. Su trabajo fue continuado por excelentes filólogos de las principales universidades de Alemania y Holanda. Los tratados y las tesis consagrados a este problema entre 1550 y 1750 superan la centena. Muchos de estos humanistas tenían una cultura prodigiosa: no sólo conocían el griego, sino también el hebreo, el siríaco e incluso el árabe. En cambio hoy muchos expertos en el Nuevo Testamento están tan especializados en griego que han descuidado un poco el hebreo.

Carmignac menciona especialmente a 16 autores del período histórico referido que contribuyeron a elaborar una teoría de los semitismos cada vez más completa. Sin embargo, hoy todo eso ha sido olvidado. A pesar de su valor científico, sus obras son hoy muy difíciles de encontrar.

El estudio de los semitismos recibió tres fuertes ataques sucesivos que lo debilitaron mucho. El primer ataque fue lanzado en 1556 por el protestante Teodoro de Beza, sucesor de Calvino en Ginebra. Según Teodoro de Beza y sus discípulos, Dios dictó a los escritores inspirados las palabras que debían usar; por lo tanto, admitir los semitismos del Nuevo Testamento equivale a acusar al Espíritu Santo de utilizar barbarismos o solecismos en la lengua griega. Hoy esta objeción nos resulta ridícula, porque sabemos bien que la inspiración divina de la Sagrada Escritura no es un dictado palabra por palabra, sino una acción de Dios en la inteligencia y la voluntad del hagiógrafo que respeta su personalidad. Pero en los siglos XVI y XVII esta objeción pareció irrefutable a muchos, que en consecuencia negaron los semitismos o los explicaron inventando una lengua especial del Espíritu Santo, la “lengua helenística”. Así podían afirmar que en el Nuevo Testamento el Espíritu Santo empleó a la perfección esta lengua forjada por Él mismo.

Hacia fines del siglo XVIII los semitismos sufrieron un segundo ataque, esta vez de parte del naciente racionalismo bíblico. Para explicar “racionalmente” el origen del cristianismo, los racionalistas debían suponer un cierto tiempo de fermentación entre la vida de Jesús y los relatos evangélicos. Así, Baur y la escuela de Tubinga retardaron la composición de los Evangelios al siglo II (años 130-170); pero cuanto mayor era ese retardo, más molestaba la presencia de los semitismos. “Entonces se estableció la moda, sea de descuidar este problema, sea de descartarlo por un vago recurso a la lengua materna de los evangelistas o a su deseo de imitar a los Setenta.” (p. 28).

“Hacia el fin del siglo XIX, quizás bajo la influencia de Franz Delitzch, el viento cambia y se vuelve a estudiar seriamente los semitismos” (Ídem). Pero entonces sobrevino el tercer ataque, esta vez de parte de la filología. El descubrimiento en Egipto de una gran cantidad de papiros contemporáneos de los comienzos de la era cristiana permitió a los filólogos estudiar más a fondo el griego bíblico y explicar algunos de los supuestos semitismos sin recurrir a las lenguas semíticas. Aunque este estudio tenía sólidas bases científicas, muchos filólogos hicieron una generalización indebida y así concluyeron que los semitismos no existían, o eran demasiado pocos y sin mucha importancia.

“Para salir finalmente de este diálogo de sordos (entre los adversarios y los partidarios de los semitismos) se debería retomar el problema desde la base y permanecer sobre el plano estrictamente científico.” (p. 29). Es lo que Carmignac intenta hacer en el resto del capítulo. (Continuará).

Daniel Iglesias Grèzes

Nota: La traducción del francés al español de los textos citados es mía.


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3.03.13

Revista "Fe y Razón" (Nº 78 - 4 de marzo de 2013)

Para acceder a todo el Nº 78, presione este enlace.

A continuación reproduzco el artículo editorial.


Oremos por el próximo Cónclave

Equipo de Dirección

1. Período de sede vacante

El pasado 28 de febrero comenzó para la Iglesia universal un período de sede vacante de carácter inusual, debido a la renuncia de Su Santidad Benedicto XVI al ministerio petrino. Dentro de pocos días se iniciará el Cónclave en el que se elegirá al próximo Sucesor de San Pedro.

Para calmar algunas inquietudes extremas y desenfocadas, recordaremos aquí que la renuncia de un Papa es un hecho previsto por el derecho canónico, es decir la ley de la Iglesia, del que hay varios antecedentes históricos. La renuncia de Benedicto XVI, aunque sorpresiva, fue un acto perfectamente legítimo; y quien sea electo en el próximo Cónclave será el nuevo Papa legítimo. No habrá dos Papas, ni un Papa y un antipapa, sino un solo Papa legítimo (el nuevo) y un “ex Papa”, Obispo emérito de Roma, que seguirá sirviendo a la Iglesia con alma y vida desde un monasterio de clausura, por propia y libre decisión, tomada en conciencia ante Dios.

¿Qué debemos hacer hoy nosotros, los fieles católicos? Evidentemente, orar por Benedicto XVI y por el Papa que vendrá; y en estos días, orar muy especialmente por los Cardenales que pronto se reunirán en el Cónclave, para que el Señor los ilumine y les conceda dejarse guiar por el Espíritu Santo, de modo que elijan a la persona más apta para desempeñar la gran responsabilidad del Vicario de Cristo en la tierra, Siervo de los Siervos de Dios. ¡Señor, danos otra vez un Papa santo, sabio y prudente!

2. Noticias de la casa

A partir de este número, la revista “Fe y Razón” será publicada dos veces por mes: el primer y el tercer lunes de cada mes, exceptuando enero.

En el próximo número de la revista se anunciará la publicación de un excelente libro del Lic. Néstor Martínez Valls, Presidente del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Este libro (el Nº 11 de la Colección “Fe y Razón”) llevará el siguiente título: “No sin grave daño” –La necesidad urgente de la filosofía tomista en la Iglesia y en el mundo. Se trata de una recopilación de los diecisiete primeros posts del blog de Néstor Martínez en el portal InfoCatólica: No sin grave daño.

A partir del número anterior, “Fe y Razón” premia a sus lectores más asiduos. Unos días después de la publicación de cada número, seleccionamos a tres de los suscriptores que leen la revista con mayor asiduidad, según nuestros datos estadísticos, y les regalamos libros electrónicos (e-books) de la Colección “Fe y Razón”. Ya hemos llevado a cabo dos premiaciones, por lo que seis suscriptores (de tres países diferentes) han recibido e-books de dicha Colección.

3. ¿Matrimonio igualitario?

Recientemente la Cámara de Senadores de la República Oriental del Uruguay comenzó a analizar el proyecto de ley de “matrimonio igualitario”, que legalizaría el llamado “matrimonio homosexual”. Por tal motivo nos parece oportuno recordar que, según la doctrina católica, las uniones homosexuales, por ser un grave mal moral y social, no deben gozar de ningún tipo de reconocimiento legal ni se les debe conceder, en cuanto tales uniones, ninguna clase de derechos. En otras palabras, las personas homosexuales tienen derechos por ser personas, no por ser homosexuales. Ni la homosexualidad puede ser fuente de derechos ni las uniones homosexuales pueden ser sujetos de derechos. Esta doctrina está expuesta de un modo muy claro y sintético en el siguiente documento de la Santa Sede: Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales; disponible en:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual-unions_sp.html

Hermanos en Cristo, sigamos rezando y trabajando por la defensa y promoción de los derechos del matrimonio y la familia en el Uruguay y en el mundo.

Que en esta Cuaresma el Señor nos conceda crecer en la fe, la esperanza y la caridad, en espíritu de oración y conversión.


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1.03.13

El nacimiento de los Evangelios sinópticos –1 (versión aumentada)

Comentario de: Jean Carmignac, La naissance des Évangiles synoptiques, François-Xavier de Guibert, Quatrième édition, Paris 2007.

1. Introducción

Jean Carmignac (1914-1986), sacerdote católico francés, fue uno de los principales especialistas a nivel mundial en los manuscritos del Mar Muerto. En 1961-1963, en colaboración con otros tres expertos, publicó en dos tomos los textos de Qumran, traducidos del hebreo al francés y comentados. Cuenta Carmignac que, al traducir esos textos, constató muchas relaciones con el Nuevo Testamento, por lo que se propuso escribir un comentario del Nuevo Testamento a la luz de los documentos del Mar Muerto. En 1963, habiendo comenzado con el Evangelio de Marcos, ensayó traducirlo del supuesto original griego al hebreo de Qumran (el hebreo del tiempo de Jesús, un poco distinto del hebreo bíblico y bastante diferente del hebreo de la Mishnah) para su simple uso personal, a fin de facilitar la comparación con los citados documentos. Había imaginado que esa traducción sería muy difícil; quedó muy asombrado al descubrir que, por el contrario, la traducción era muy fácil. Después de sólo un día de trabajo, quedó convencido de que el texto griego de Marcos era una traducción de un original hebreo. El traductor realizó su trabajo con extrema fidelidad, traduciendo del hebreo al griego palabra por palabra, e incluso conservando en griego el orden de las palabras exigido por la gramática hebrea. Ni siquiera un semita que hubiese aprendido muy tarde el griego habría sufrido un apego tan grande a su lengua materna. Al menos de vez en cuando se habría tomado alguna libertad, recurriendo a una fórmula corriente en griego. Pero no. Nuestro Evangelio de Marcos es la obra de un traductor que respetó al máximo (calcándolo) un texto hebreo (o tal vez arameo, otra lengua semítica, similar al hebreo) que tenía ante sí.

El autor sostiene que: “El griego de los Evangelios no es un mal griego: no contiene errores de concordancia, ni errores de conjugación, ni errores patentes contra la sintaxis… Tampoco es un griego torpe. No es como “mi” inglés, que es una mezcla de francés y de inglés, donde las influencias de las dos lenguas se armonizan mal, donde los giros son incómodos y torpes. En los Evangelios, ni incomodidad ni torpeza; muy por el contrario, una belleza simple y espontánea, que es la belleza habitual de la prosa semítica. Los Evangelios no fueron compuestos por semitas que conocían mal el griego y hablaban o escribían una jerga anfibia, intermedia entre las dos lenguas. Fueron redactados por personas que escribían bien, pero según los procedimientos semíticos, y fueron traducidos en un griego muy correcto por otras personas que querían calcar los términos de las primeras… El griego de los Evangelios… es el buen griego de un traductor respetuoso de un original semítico, del que conserva el sabor y el perfume.” (pp. 11-12).

¿Los Evangelios podrían ser la obra de griegos que imitaran el estilo semítico (concretamente, el de la Biblia de los Setenta, la primera traducción griega de la Biblia hebrea)? No se conoce ni una sola obra que reproduzca un estilo tan particular. “Que aquí o allá los autores de los Evangelios hayan retomado tal fórmula o tal expresión de los Setenta es del todo natural. Pero entre esos préstamos ocasionales y una mezcla continua, ¡qué diferencia! Incluso nuestros predicadores más enamorados del “estilo bíblico” están muy lejos de expresarse de continuo como Isaías, como los Salmos, como Marcos, Juan o Pablo. Y hacer de la lengua tan límpida de los Evangelios un ejercicio artificial “a la manera de…” es desfigurarla totalmente.” (p. 12).

Por otra parte, la comparación con los Setenta es pertinente en cuanto que también ésta es una traducción literal del hebreo (o, en algunos casos, arameo) al griego.

Carmignac afirma que Mateo es tan semítico como Marcos. Y acerca de Mateo poseemos el testimonio de Papías (hacia el año 130) y de varios Padres de la Iglesia posteriores que afirman conocer un Mateo hebreo. La gran mayoría de los exegetas sostiene la tesis de la prioridad de Marcos. Por lo tanto, en lugar de decir: “puesto que Mateo es posterior a Marcos, debe estar como él en griego”; ¿por qué no decir: “puesto que Marcos es anterior a Mateo, debe estar como él en hebreo”? (cf. p. 13).

“El caso de Lucas es diferente. Él ha compuesto manifiestamente su Evangelio en griego, como lo prueba el bello período griego que constituye su prólogo (1,1-4). Y sin embargo se observan en él los semitismos más inesperados, diseminados en medio de expresiones de un griego más elegante. Para explicar todo esto, la hipótesis más normal es suponer que él trabajó sobre documentos semíticos, traducidos muy literalmente, que insertó en su propia redacción, a veces retocándolos y a veces conservando su rugosidad.” (p. 14).

Dice Carmignac que, sin haber buscado resolver el famoso “problema sinóptico”, a medida que prosiguió su estudio se le impuso una hipótesis de conjunto al respecto. Él reconoce de buen grado que su hipótesis no tiene nada muy personal, porque todos sus detalles han sido ya propuestos por diversos sabios anteriores. “Yo no la considero como definitiva, porque todavía no he retraducido en hebreo la totalidad de Mateo y de Lucas. Pero… pienso que puedo considerar esta visión de conjunto como una hipótesis de trabajo, provisoriamente válida.” (p. 14).

Carmignac se propuso exponer los resultados de sus veinte años de estudio de los Evangelios sinópticos en gruesos volúmenes técnicos y después presentarlos al gran público en un pequeño volumen. “Pero varios amigos se coaligaron para persuadirme de comenzar por este pequeño volumen: ellos han hecho valer que yo me arriesgaba fuertemente a estar en el cementerio antes de haber terminado las grandes obras; y que después de ya varios años mis investigaciones no modificaron más mis conclusiones, por lo que yo podía honestamente comenzar a divulgarlas.” (pp. 7-8).

El tiempo demostró que el Padre Carmignac hizo muy bien en escuchar a sus amigos. Habiendo publicado El nacimiento de los Evangelios sinópticos en 1984, Carmignac falleció sólo dos años después. La mayor parte de sus investigaciones sobre este tema permanece inédita.

2. Traducciones anteriores

Para evitar errores en su traducción de los Evangelios al hebreo, Carmignac decidió comparar su propia traducción con traducciones anteriores. Su búsqueda de antecedentes arrojó grandes resultados. El autor afirma: “Actualmente conozco alrededor de noventa traducciones hebreas del Nuevo Testamento. Una treintena no conciernen más que a los Hechos, las Epístolas o el Apocalipsis. Pero unas sesenta conciernen a los Evangelios, en todo o en parte. Sin hablar de las múltiples citas de los Evangelios en los tratados medievales de controversia entre judíos y cristianos, de los que bastantes están redactados en hebreo” (p. 16).

Carmignac presenta una larga lista de esas traducciones anteriores. La gran mayoría son obras conservadas de traductores conocidos, aunque no siempre por su nombre. Estas obras cubren un período de 600 años, del siglo XIV al siglo XX. Muchas fueron compuestas por judíos y muchas otras por cristianos. Carmignac también enumera seis traducciones conservadas de origen desconocido y doce traducciones desaparecidas de origen conocido.

“Estas listas ciertamente no son completas. Pero el estado presente de esta documentación ya permite emprender un trabajo serio. Tantas traducciones, hechas por tantos autores diferentes, que a menudo no se conocían los unos a los otros, constituyen un tesoro inapreciable, en particular las de Delitzch, que son el fruto de 52 años de trabajo, con la colaboración de los mejores sabios de la época.

Toda esta ciencia, todos estos trabajos están a nuestra disposición. Cuando los traductores, en su gran mayoría, concuerdan sobre un punto, se lo puede considerar como sólidamente establecido. Cuando ellos divergen, como ocurre muy frecuentemente, se puede esperar que uno al menos ha acertado y un examen atento permite apreciar el valor de cada sugerencia.”
(pp. 21-22). Así, según Carmignac, podremos aproximarnos gradualmente a los textos originales de los Evangelios.

Lamentablemente esas traducciones, salvo unas pocas, son muy difíciles de encontrar. Por eso Carmignac consagró sus recursos a editar una colección de traducciones hebreas de los Evangelios. Llegó a publicar los cuatro primeros volúmenes y tenía otros en preparación. El Capítulo 2 concluye con estas palabras programáticas: “El ideal sería incluir en esta colección todas las traducciones existentes. Después de mí, quizás otro lo hará.” (p. 23).

Daniel Iglesias Grèzes

Nota: La traducción del francés al español de los textos citados es mía.


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19.02.13

Programa “Saber Amar” en Uruguay

Arriba a Uruguay directora del Programa Saber Amar, experta en formación en la afectividad y sexualidad de niños y adolescentes

Ante las urgentes necesidades en la formación de la afectividad y la sexualidad de los niños y adolescentes uruguayos, y las múltiples solicitudes de personas e instituciones, la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) auspiciará el programa Saber Amar, producido por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y que se emplea con mucho fruto en Ecuador, Chile, Argentina y Paraguay. Una de las autoras del programa, la Lic. María Judith Turriaga, con amplia experiencia en diferentes países, arribará en la última semana de febrero a Uruguay para una primera presentación del proyecto formativo y sus ejes principales.

La CEU procura no solamente brindar el material formativo, sino capacitar a los formadores para una buena utilización del mismo, de ahí la invitación a una de las autores del Proyecto. La presentación, de base antropológica, es pasible de ser compartida por quienes no tengan fe cristiana.

Presentaciones de la Lic. María Judith Turriaga

I) Martes 26 de febrero, de 9 a 12 hs.: Educación Afectiva y Sexual y Visión general del programa “Saber Amar”.

II) Miércoles 27, Jueves 28, Viernes 1º, de 9 a 17 hs.: Curso intensivo, que desarrolla los cinco ejes principales de “Saber Amar”: Eje antropológico, Eje psicológico, Eje fisiológico, Eje sociológico, Eje de los medios de comunicación.

Lugar: Colegio Seminario (Soriano 1472, Montevideo).

Preinscripción. Por razones organizativas, se solicita una preinscripción vía teléfono o correo electrónico a: 2418 4075 interno 227 – pastoral@seminario.edu.uy

Curriculum Vitae de María Judith Turriaga Eguiguren

Formación Académica:

• 1981-1985 Profesora especialista en Audición y Lenguaje, Instituto Mexicano de Audición y Lenguaje, México D.F.
• 1991-1995 Licenciada en Lingüística y Literatura, Facultad de Pedagogía, Universidad de La Sabana (Bogotá, Colombia).
• 1985-1999 Cursos de actualización y capacitación para profesores, Universidad de Piura (Perú).
• 1999- Programa doctoral en Educación, Departamento de Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Navarra (Navarra, España). Tesis en curso acerca de la formación de profesores para la educación corporal.

Experiencia profesional:

• 1984-1999 Profesora de niños, adolescentes y adultos con problemas de lenguaje y aprendizaje.
• 1984-1986 Profesora de terapia de lenguaje. Instituto Mexicano de Audición y Lenguaje.
• 1986-1991 Profesora de Pedagogía y Didáctica. Universidad Tecnológica Equinoccial. Quito, Ecuador.
• 1986-1998 Capacitación de docentes en las áreas de Pedagogía y Didáctica. Instituto Nacional de Capacitación Docente. Quito, Ecuador.
• 1986-1999 Profesora de Historia de América y Teoría del Conocimiento IB. Quito, Ecuador.
• 1999-2002 Profesora de Teoría del Conocimiento, Historia Universal e Historia del Ecuador, Coordinadora de los Programas de Filosofía para Niños y Estimulación Temprana en los Colegios “Los Pinos” de Quito y “Arrayanes” de Ibarra.
• 2002-2009 Capacitación a profesores de Educación para la sexualidad y la afectividad, Didáctica, Educación temprana y Educación personalizada en Ecuador, Perú y Chile.
• 2002-2008 Profesora de Historia del Pensamiento y Didáctica. Universidad de Los Hemisferios. Quito, Ecuador.
• 2006-2010 Directora del proyecto “Saber Amar” en todo el Ecuador.

Fuente: http://iglesiacatolica.org.uy/noticeu/arriba-a-uruguay-directora-del-programa-saber-amar-experta-en-formacion-en-la-afectividad-y-sexualidad-de-ninos-y-adolescentes/


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18.02.13

Dos enseñanzas postreras del Papa Benedicto XVI

En el último mes de su pontificado, Benedicto XVI nos está dejando muchas enseñanzas preciosas. Destacaré aquí sólo dos de ellas.

En primer lugar citaré parcialmente la lectio divina del Santo Padre Benedicto XVI del 8 de febrero de 2013 (tres días antes del anuncio de su renuncia), durante una visita al Pontificio Seminario Romano Mayor. Estas palabras forman parte de un excelente comentario espontáneo del Papa a un texto de la Primera Carta de San Pedro (1,3-5), ante los seminaristas de la Diócesis de Roma.

“Herencia es algo del futuro, y así esta palabra dice sobre todo que los cristianos tenemos el futuro: el futuro es nuestro, el futuro es de Dios. Y así, siendo cristianos, sabemos que el futuro es nuestro y que el árbol de la Iglesia no es un árbol moribundo, sino un árbol que crece siempre de nuevo. Por lo tanto, tenemos motivo para no dejarnos impresionar –como ha dicho el Papa Juan– por los profetas de desventura, que dicen: bien, la Iglesia es un árbol venido del grano de mostaza, crecido en dos milenios, pero ahora tiene el tiempo detrás de sí, y ahora es el tiempo en que muere. No. La Iglesia se renueva siempre, renace siempre. El futuro es nuestro. Naturalmente, hay un falso optimismo y un falso pesimismo. Un falso pesimismo que dice: el tiempo del cristianismo ha terminado. No: ¡comienza de nuevo! El falso optimismo era aquel de después del Concilio, cuando los conventos cerraban, los seminarios cerraban, y se decía: pero… no pasa nada, todo va bien… ¡No! No todo va bien. Hay también caídas graves, peligrosas, y debemos reconocer con sano realismo que así no funciona, no funciona donde se hacen mal las cosas. Pero también estamos seguros, al mismo tiempo, que si aquí y allá la Iglesia muere a causa del pecado de los hombres, a causa de su increencia, al mismo tiempo nace de nuevo. El futuro es realmente de Dios: ésta es la gran certeza de nuestra vida, el optimismo grande y verdadero que sabemos. La Iglesia es el árbol de Dios que vive eternamente y lleva en sí la eternidad y la verdadera herencia: la vida eterna.”

El texto original, en italiano, se encuentra aquí:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2013/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20130208_seminario-romano-mag_it.html (la traducción al español es mía).

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13.02.13

Revista "Fe y Razón" (Nº 77 - Miércoles de Ceniza 2013)

Para acceder a todo el Nº 77, por favor presione este enlace:

A continuación reproduzco el artículo editorial.

*****

¡Muchas gracias, Santo Padre!

Equipo de Dirección

1. Fin de un pontificado luminoso y purificador

Justo cuando este número 77 de “Fe y Razón” quedó listo para su publicación, se difundió la sorpresiva noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI. A último momento resolvimos incluir en este número el texto de su declaración del día 11 de febrero y añadir aquí una breve expresión de nuestro sentimiento de cariño y gratitud hacia el Santo Padre.

¡Muchas gracias, Benedicto XVI, por su larga y fructífera vida de abnegado servicio a Dios y a los hombres en la Iglesia de Cristo, como teólogo, sacerdote, arzobispo, cardenal! ¡Muchas gracias, muy especialmente, por sus casi ocho años de servicio en la Sede de Pedro, durante los cuales ejerció con humildad un magisterio luminoso y un gobierno purificador! Que el Señor lo bendiga copiosamente en el último tramo de su vida.

2. “Fe y Razón” se publicará dos veces por mes

Con alegría comunicamos que a partir del próximo mes de marzo, si Dios quiere, la revista “Fe y Razón” será publicada dos veces por mes: el primer y el tercer lunes de cada mes, exceptuando a enero. Cada número tendrá un tamaño de unas 20 páginas A4, algo menor al habitual hasta el momento (unas 30 páginas).

Además, dada la actual abundancia de material disponible, decidimos publicar en el Miércoles de Ceniza este número extraordinario (el Nº 77).

3. Un libro de filosofía tomista

Con mucho gusto les anticipamos que está prácticamente concluido el trabajo de edición del título Nº 11 de la Colección “Fe y Razón”: un libro de filosofía tomista del Lic. Néstor Martínez Valls, Presidente del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Este nuevo libro recopila los diecisiete primeros posts del blog de Néstor en el portal InfoCatólica: No sin grave daño.

A la brevedad posible les comunicaremos la noticia de la publicación de este excelente libro.

4. Premios a los lectores más asiduos

Hemos decidido premiar a los lectores más asiduos de la revista “Fe y Razón”, de la siguiente manera: varios días después de la publicación de cada número de la revista, seleccionaremos a tres de los suscriptores que leen la revista con mayor asiduidad, basándonos en los datos estadísticos proporcionados por el programa MailChimp. A esos tres lectores les regalaremos libros electrónicos de la Colección “Fe y Razón”.

Ya llevamos a cabo la primera premiación. Después de la publicación del Nº 76, tres suscriptores (de Argentina, Uruguay y España respectivamente) recibieron un archivo con la versión electrónica del título Nº 1 de la Colección: Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.

5. Un nuevo colaborador

Tenemos el agrado de informar que el Diác. Perm. Prof. Milton Iglesias Fascetto se ha unido al equipo de la revista “Fe y Razón” como colaborador.

Milton Iglesias Fascetto nació en Montevideo (Uruguay) en 1938. Durante muchos años fue Profesor de Matemática en Educación Secundaria y funcionario de un banco estatal. Hoy se encuentra jubilado de ambos empleos. Fue ordenado Diácono el 20 de diciembre de 1987. Integró el Consejo de Presbiterio Arquidiocesano de Montevideo hasta la creación del “Diaconerio” (Consejo formado por Diáconos Permanentes). También integró, en dos oportunidades, el Equipo Formador de candidatos al Diaconado Permanente. Desempeñó sus tareas diaconales en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced hasta 2008, cuando cesó por límite de edad. Continúa colaborando con la Comisión Arquidiocesana y la Comisión Nacional de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso. Es casado y tiene tres hijos y seis nietos. El pasado mes de diciembre cumplió 25 años como Diácono Permanente de la Arquidiócesis de Montevideo. Su blog es: Veritas de terra orta est. Además ha publicado varios libros sobre temas religiosos, los cuales están disponibles en esta página: www.lulu.com/spotlight/miglesias.

En diversos números anteriores de “Fe y Razón” publicamos varios artículos del Diác. Milton Iglesias, quien también es socio del Centro Cultural Católico “Fe y Razón” desde su fundación. Le agradecemos su valiosa colaboración y le damos una cálida bienvenida oficial al equipo de colaboradores de la revista.

6. Familia y Vida

En este número publicamos dos cartas de la Asociación Familia y Vida a los 31 miembros del Senado de la República, con referencia al proyecto de ley de “matrimonio igualitario”.

Dado que se acerca la fecha fijada para la votación de dicho proyecto de ley en el Senado, nuevamente exhortamos a todos nuestros suscriptores y lectores, especialmente los uruguayos, a trabajar esforzadamente en la defensa y promoción de los derechos del matrimonio y la familia en nuestro país.

Que el Señor conceda a cada uno de ustedes una Santa Cuaresma.

Oremos juntos por los Señores Cardenales, para que Dios los ilumine en el próximo cónclave; y oremos con fe por el próximo sucesor de San Pedro.

31.01.13

Revista "Fe y Razón" (Nº 76 - Febrero de 2013)

Para acceder a todo el Nº 76, por favor presione este enlace.

A continuación reproduzco el artículo editorial.


Por una verdadera reforma

Equipo de Dirección

1. ¡Bienvenido, Padre Iraburu!

Con gran alegría informamos que el Pbro. Dr. José María Iraburu ha aceptado unirse al equipo de la revista “Fe y Razón” como colaborador. José María Iraburu nació en Pamplona (España) en 1935, estudió en Salamanca y fue ordenado sacerdote en Pamplona (1963). Ejerció sus primeros ministerios pastorales en Talca, Chile (1964-1969). Doctorado en Roma (1972), enseñó Teología Espiritual en la Facultad de Teología de Burgos (1973-2003), alternando la docencia con la predicación de retiros y ejercicios en España y en Hispanoamérica, sobre todo en Chile, México y Argentina. Con el sacerdote José Rivera (+1991) escribió el libro Espiritualidad católica, que luego dio lugar a una Síntesis de espiritualidad católica. Con él y otros estableció en 1988 la Fundación GRATIS DATE. En el período 2004-2009 colaboró con Radio María, con los programas Liturgia de la semana, Dame de beber y Luz y tinieblas. Actualmente publica el blog Reforma o apostasía en el portal InfoCatólica.

El presente número de “Fe y Razón” incluye dos artículos del Padre Iraburu, tomados del citado blog. Agradecemos a Don José María su valiosa colaboración, que mucho nos honra.

2. Familia y Vida

En este número publicamos tres comunicados relacionados con la reciente legalización del aborto en el Uruguay: uno del Sr. Arzobispo de Montevideo y sus Obispos Auxiliares, otro de la Asociación Familia y Vida, y un tercero del Dr. León Muñoz (socio de la misma Asociación). Dejamos para el próximo número la publicación de dos cartas de la Asociación Familia y Vida a los 31 miembros del Senado de la República, con referencia al proyecto de ley de “matrimonio igualitario”.

Exhortamos a todos nuestros suscriptores y lectores a no bajar los brazos en el buen combate de la defensa y promoción del derecho humano a la vida y los derechos del matrimonio y la familia; y sobre todo los animamos a pedir a Dios la gracia de una verdadera reforma o conversión, individual y social.

Que el Señor bendiga y guarde día tras día a cada uno de ustedes.

29.01.13

Lecturas y chistes del verano austral

En el Hemisferio Sur estamos en verano; y el verano es mi “temporada de lectura”. Por lo tanto, ahora estoy leyendo mucho. En este post compartiré con ustedes unas brevísimas indicaciones sobre los libros que he leído desde Navidad hasta la fecha.

En primer lugar mencionaré dos libros que leí en formato digital en el Kindle, una pequeña maravilla tecnológica que nos trajo Papá Noel. Ambos libros digitales pueden ser descargados gratuitamente en Amazon.

Gilbert Keith Chesterton, What’s Wrong with the World.
http://www.amazon.com/gp/product/B0082SS5LS/ref=kinw_myk_ro_title

Un libro espléndido, en el que Chesterton, con su habitual agudeza, critica a fondo varias de las principales ideologías contemporáneas (imperialismo, feminismo, socialismo, etc.). La historia de Hudge y Gudge (dos políticos, uno conservador y otro progresista) es desopilante. Pese a que ciertas posiciones del autor (como su desagrado por el sufragio femenino) resultan hoy anticuadas, él siempre es un polemista notable y cuando menos hace pensar de verdad.

John Henry Newman, Loss and Gain. The Story of a Convert.
http://www.amazon.com/gp/product/B0082RWOJI/ref=kinw_myk_ro_title

En esta novela, Newman narra la historia de la conversión al catolicismo de un alumno de la Universidad de Oxford en la época del auge del “movimiento de Oxford”, del cual el propio autor fue uno de los líderes principales. Como en el caso del mismo Newman, el proceso de conversión del personaje principal de la novela tiene un carácter marcadamente intelectual. El autor conoce y describe muy bien la atmósfera de Oxford de mediados del siglo XIX.

Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, La infancia de Jesús, Editorial Planeta, 2012.
http://www.amazon.es/La-infancia-Jes%C3%BAs-Benedicto-XVI/dp/B00AAI65RY

Este pequeño libro completa la excelente trilogía del Papa sobre Jesús de Nazaret. Los tres volúmenes están orientados a mostrar la identidad entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Por lo tanto, el Papa defiende decididamente la historicidad de los Evangelios; en este volumen, concretamente, defiende la historicidad de los Evangelios de la infancia. Pienso que esta obra triple está destinada a cumplir un rol muy importante y positivo en la formación teológica y bíblica.

Carlos Manini Ríos, Anoche me llamó Batlle, Montevideo 1973.

Una muy buena crónica política del Uruguay del período 1911-1919, dominado por la imponente figura de José Batlle y Ordóñez, el “constructor del Uruguay moderno”. En el post anterior cité varios pasajes de esta obra para poner de manifiesto el profundo anticatolicismo (y anticristianismo) de Batlle y Ordóñez.

Hermann Lais, Problemas actuales de la apologética, Editorial Herder, Barcelona 1958.

A pesar de que ya tiene más de medio siglo, este libro sigue siendo interesante. Esto es un ejemplo de que podemos seguir aprendiendo de la teología “preconciliar”, sobre todo en un área como la apologética, que sufrió una crisis importante en las décadas posteriores. Esta obra trata varios problemas de apologética general, de apologética cristiana y de apologética católica. El último capítulo (sobre la posibilidad de salvación de los no católicos) es especialmente interesante.

Scott Hahn, La fe es razonable. Cómo comprender, explicar y defender la fe católica, Ediciones Rialp, 3ª edición, Madrid 2012.
http://www.amazon.es/La-razonable-comprender-Biografias-Testimonios/dp/8432137057/ref=sr_1_fkmr0_2?s=books&ie=UTF8&qid=1359451186&sr=1-2-fkmr0

Muy buen libro. El fuerte del autor –a mi juicio– es la teología bíblica. De ahí que las partes más logradas de esta obra sean las referidas a la Biblia. Destaco algunas secciones especialmente buenas: la sección donde Hahn demuestra que la Misa está llena de Biblia y la Biblia está llena de Misa; la sección referida al cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en Jesús; y la sección donde destaca la importancia del Rey David en toda la Biblia, y particularmente en el Nuevo Testamento.

Fernando Otero, Adolescentes del siglo XXI. Historias de padres, Ediciones Logos, Rosario (Argentina) 2010.

El autor, un docente con larga experiencia en el trato con alumnos adolescentes y sus padres, ha reunido en este libro historias reales de padres y madres que intentaron educar a sus hijos adolescentes haciendo frente a las “novedades” de sus hijos y del ambiente que los rodea. El mensaje principal del libro es que en educación nunca está todo perdido: siempre es necesario actuar sin perder la ilusión.

Y esto es casi todo. Admito que también leí otras dos novelas: Harry Potter y la piedra filosofal; Harry Potter y las reliquias de la muerte. De ellas sólo diré que son entretenidas.


Basta de libros. Pasemos a la sección de chistes o, mejor dicho, de anécdotas estrictamente verídicas con valor humorístico. Hoy les contaré tres de esas anécdotas, según me las refirieron dos amigos.

1. Un sacerdote, profesor de teología, mira un libro que uno de sus alumnos (un seminarista) ha pedido prestado a otro seminarista. Se sorprende al ver que, en el margen de una de las páginas, el dueño del libro había escrito esta advertencia a su compañero: “¡Ojo! Es tomista”.

2. Un amigo mío, que fue seminarista, recuerda una misión que los seminaristas realizaron en un barrio pobre de Montevideo hace unos 30 años. Los responsables de la misión habían dicho a los seminaristas que no debían hablar de Dios a la gente, sino sólo de sus problemas y asuntos cotidianos. Mi amigo se acerca a dos señoras de modesta condición que conversan entre sí en la calle. De repente una de ellas lo llama. Mi amigo va pensando cómo hablar con ella de temas tales como el alumbrado público o el saneamiento. Pero la mujer, con sincero interés, le pregunta: “Dígame, ¿cómo era eso de la Trinidad?”

3. Un ultra-tradicionalista le dice a un amigo mío que la Misa debe ser en latín para que la gente no entienda y así se conserve mejor el sentido del misterio en la liturgia. Mi amigo le contesta: “pero entonces sería mucho mejor que la Misa fuera en chino; así se entendería mucho menos todavía.”

Daniel Iglesias Grèzes


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22.01.13

El anticristianismo de José Batlle y Ordóñez

1. Introducción

Don José Batlle y Ordóñez (1856-1929) fue sin duda el principal político del Uruguay en el siglo XX. Fue dos veces Presidente de la República (1903-1907 y 1911-1915) y dos veces Presidente del Consejo Nacional de Administración (1921-1923 y 1927-1928). Desde 1903 hasta su muerte dominó ampliamente el escenario político del Uruguay. Durante ese período lideró al Partido Colorado (el cual estuvo en el poder en forma ininterrumpida durante 94 años: 1865-1959) y dentro de él a su propio sector (el “batllismo”). Ejerció buena parte de su influencia a través del diario “El Día”, que él fundó y dirigió. Es considerado como el constructor del Uruguay moderno. Generalmente es presentado como anticlerical. El propósito de este artículo (cuyo objetivo es de índole histórica, no política partidaria) es demostrar que en realidad fue profundamente anticatólico e incluso anticristiano e irreligioso.

Me apoyaré sobre todo en citas del siguiente libro: Carlos Manini Ríos, Anoche me llamó Batlle, 2ª edición, Montevideo 1973 (en adelante citado como CMR). Su autor (hijo de Pedro Manini Ríos, quien fue durante muchos años uno de los más íntimos colaboradores de José Batlle y Ordóñez) fue un importante político colorado y periodista uruguayo. Escribió una crónica política del Uruguay del siglo XX en varios tomos. El libro citado es el primer volumen de esa crónica y cubre un período de ocho años: 1911-1919. Durante ese período se reformó por primera vez la Constitución de la República. La Constitución de 1830 había establecido al catolicismo como la religión oficial del Estado. La nueva Constitución (que fue aprobada en 1917 y comenzó a regir en 1918) separó a la Iglesia del Estado según el modelo francés de laicismo radical. A partir de ese momento la Iglesia Católica perdió gran parte de su influencia en el ámbito público de nuestro país. Batlle y Ordóñez fue el principal impulsor de esa separación. Escuchemos pues a Carlos Manini Ríos.

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17.01.13

Tres pensamientos

Quienes dicen que Jesús se equivocó al profetizar que el Reino de Dios llegaría durante su generación están en un serio error. Tanto llegó el Reino de Dios, que el mismo Jesús en persona es el Reino de Dios en plenitud. Un estudio sereno de los Evangelios muestra que Jesús relacionó siempre el Reino de Dios con su persona y que era consciente de su especial relación con Dios Padre y de estar implantando el Reino de Dios en el mundo. ¿Quién es si no el sembrador de la parábola, que esparce generosamente la semilla del Reino por doquier? (Y hay muchos otros textos evangélicos que van en la misma línea). Por eso Jesús llegó a decir: “El Reino de Dios está en medio de vosotros“. Y no se equivocaba.

En cuanto a la teoría de que Jesús era sólo un predicador común y corriente, no da cuenta de la inmensa desproporción entre la causa (el supuesto predicador común y corriente) y el efecto (la Iglesia cristiana). Los prejuicios impiden a muchos reconocer la grandeza de Jesús.


Hay quienes identifican virtud y salud. De esta identidad se deduce fácilmente la identidad entre falta de virtud y falta de salud, o sea entre pecado y enfermedad. Sin negar que en ese planteo hay un fragmento de verdad, sostengo que en rigor esa identidad es inválida. De entre los muchos argumentos de distinto tipo que podrían aducirse para refutar esa falsa identidad, me limitaré en esta ocasión a presentar un argumento de orden teológico-escriturístico. En efecto, la Palabra de Dios dice a este respecto lo siguiente: “Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: ‘Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?’ Respondió Jesús: ‘Ni él pecó ni sus padres, es para que se manifiesten en él las obras de Dios’” (Juan 9,1-3).


Quienes sostienen la existencia de muchas morales confunden las múltiples teorías o sistemas morales con la ley moral, que es necesariamente única, pues única es la naturaleza humana y única es la vocación universal a la santidad.

El hecho de que en distintos tiempos y lugares el conocimiento humano de la ley moral alcance grados variables y esté a menudo obscurecido por el error no es obstáculo para el reconocimiento de la unicidad de la ley moral.

Si no fuera así, la existencia de distintas teorías científicas a lo largo de la historia o en un momento dado nos llevaría a concluir que los seres humanos no viven en un único universo material regido por un único conjunto de leyes matemáticas, físicas, químicas, biológicas, etc.

Daniel Iglesias Grèzes


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13.01.13

La Iglesia y el Reino de Dios

Hace años alguien me escribió que, en una homilía, un sacerdote dijo lo siguiente: “Jesús no vino a instaurar su Iglesia, sino a empezar a construir el Reino, y en ese barco entramos todos.” Intentaré mostrar que esa afirmación contradice la doctrina católica.

1. ¿Qué quiso lograr Jesús?

Consideremos la primera parte de la frase en cuestión: “Jesús no vino a instaurar su Iglesia, sino a empezar a construir el Reino”. Esta proposición se parece mucho a una famosa frase –pretendidamente irónica– de Alfred Loisy, teólogo católico disidente (modernista) de principios del siglo XX: “Jesús anunció el Reino de Dios, y lo que vino fue la Iglesia". Loisy fue excomulgado por sus doctrinas heréticas.

Es verdad que Jesús vino para traer el Reino de Dios, es decir para salvarnos, para darnos la comunión con Dios. “Reino de Dios” y “salvación” pueden ser considerados como sinónimos. Donde Dios reina hay salvación y recíprocamente.

Por otra parte, al menos desde Orígenes (siglo III) la exégesis católica ha tenido claro que en definitiva Jesucristo mismo, en persona, es el Reino de Dios. En Él el Reino de Dios no sólo ha venido ya, sino que ha alcanzado su plenitud. Él mismo es nuestro Salvador y nuestra salvación.

Contrariamente a lo que insinúa la frase analizada, la Iglesia no es un producto accidental o secundario de la misión de salvación de Jesucristo, sino que es parte esencial de ella. La Iglesia es nada menos que el Cuerpo de Cristo, un Cuerpo cuya Cabeza es Cristo, nuestra salvación. La Iglesia hace presente socialmente a Cristo en el mundo de hoy y continúa su misión de salvación, animada por el mismo Espíritu de Cristo. Jesús se identifica plenamente con su Iglesia: “Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.” (Mateo 10,40); “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mateo 28,20).

El Concilio Vaticano II identifica el Reino de Dios y el Reino de Cristo (cf. constitución dogmática Lumen Gentium, n. 5), identificación muy obvia para la doctrina católica. Pues bien, el mismo Concilio dice que la Iglesia es en cierto modo el Reino de Cristo (o sea, el Reino de Dios): “La Iglesia o Reino de Cristo, presente actualmente en misterio, por el poder de Dios crece visiblemente en el mundo.” (Lumen Gentium, n. 3). La expresión “en misterio” significa que la presencia del Reino de Dios en la Iglesia es sacramental (la palabra griega “mysterion” fue traducida al latín como “sacramentum”). La Iglesia terrestre es el Reino de Dios en germen; la Iglesia celestial es el Reino de Dios en plenitud.

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6.01.13

La neuroteología

Una nueva disciplina científica denominada “neuroteología” ha descubierto que ciertas zonas cerebrales “se activan” durante ciertas experiencias místico-religiosas. En bien de la brevedad, supongamos que esto fuese una descripción aproximadamente correcta de un hecho real.

Hechos son hechos e interpretaciones son interpretaciones. El problema de la “neuroteología” es su tendencia a la interpretación materialista de esta clase de hechos.

Lo realmente importante aquí es la cuestión de la causalidad: ¿El fenómeno neurológico causa el fenómeno religioso o el fenómeno religioso causa el fenómeno neurológico? El propio nombre de la “nueva ciencia” hace pensar en una tendencia (científicamente injustificable) hacia la primera de ambas alternativas.

El hombre es una unidad de cuerpo y alma. Sus emociones, por ejemplo, afectan a estas dos dimensiones de su ser. Cuando siente vergüenza, su cara enrojece; cuando siente miedo, el latido de su corazón se acelera. Pero no siente vergüenza porque su cara enrojece ni siente miedo porque el latido de su corazón se acelera, sino al contrario. ¿Por qué habría de ser diferente en el caso de las “emociones religiosas"?

Ni siquiera es seguro que dos hechos concomitantes estén relacionados causalmente entre sí. Al menos en eso David Hume tenía razón.

Lamentablemente con demasiada frecuencia las estadísticas se usan para establecer relaciones disparatadas entre fenómenos concomitantes pero no relacionados causalmente entre sí (al menos en forma directa). Por ejemplo, se podría demostrar matemáticamente que existe una fuerte correlación positiva entre el porcentaje de cristianos en la población de un país y los puntos ganados por su selección en los campeonatos mundiales de fútbol. Pero de allí no se puede inferir que ser cristiano favorezca el talento futbolístico ni menos aún que la buena performance futbolística de una selección favorezca el crecimiento del cristianismo en su país.

Por otra parte tenemos el hecho de que la mística (al menos la cristiana) no puede de ninguna manera reducirse a determinadas emociones. La mística cristiana en sustancia no depende de ningún fenómeno extraordinario ni de emociones particulares. Por desgracia con mucha frecuencia la mística cristiana es casi totalmente desconocida en ambientes no creyentes. Los cristianos no sentimos a Dios a través de algún oculto sexto sentido. Lo conocemos por la razón y por la fe.

La religiosidad humana, en su esencia más propia, no tiene absolutamente ninguna relación con ninguna “sensación de infinito” ni de “pérdida de linealidad del tiempo", como sostienen los partidarios de la “neuroteología". Ésta no es la actual interpretación de los momentos místico-religiosos, sino tan sólo la interpretación de la corriente de pensamiento materialista. La fe cristiana provee una interpretación alternativa.

La ciencia no es ni puede ser materialista. El materialismo es la doctrina (filosófica, no científica) que postula que todo es materia. La ciencia experimental prescinde metodológicamente del espíritu, pero no lo niega ni puede hacerlo. Es decir, no trata del espíritu simplemente porque no es su tema. Cuando algunos científicos apoyan el materialismo no hacen ciencia, sino filosofía. Y no tienen derecho a utilizar el prestigio de la ciencia a favor de su falsa filosofía.

Daniel Iglesias Grèzes


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20.12.12

La alegría de la Navidad

Nuestra civilización occidental está enferma de tristeza y de angustia. Es natural que lo esté porque, en gran medida, ha perdido la fe cristiana y ha asumido una cosmovisión absurda: el ser humano no es más que un animal astuto, surgido por casualidad y destinado a la nada, cuya breve vida es totalmente intrascendente. Por eso el proverbial “hombre moderno” busca divertirse por medios cada vez más extraños y alienantes, tratando de olvidar su angustiosa situación (su futura muerte), y cayendo en realidad en diversas idolatrías y esclavitudes (basta pensar en el flagelo de la drogadicción). Así, sumido en una terrible oscuridad, ignorante de la verdad sobre sí mismo, en cierto modo muere (y mata) espiritualmente cada día.

La Navidad cristiana ofrece un agudísimo contraste con este negro panorama. Sus sentimientos dominantes son dos: alegría y paz. Se trata de la verdadera alegría y la verdadera paz, la alegría y la paz que sólo Cristo puede dar y que el mundo busca en vano fuera de Él. Se trata de la alegría de saber que Dios es un Padre infinitamente bueno, que nos ha creado por amor y para el amor, para la feliz comunión de amor con Él por toda la eternidad. Un Dios que nos ama tanto que se hizo hombre en Jesucristo, para salvarnos. Se trata de la paz de la reconciliación con Dios nuestro Padre, en Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien nos amó y se entregó por nosotros, por cada uno de nosotros.

La fe cristiana no es como un salto al vacío, sino un acto de la inteligencia movido por la voluntad. Para una inteligencia abierta a toda la realidad no es muy difícil elegir entre la fe cristiana en Dios, que ilumina todo con su luz, y el ateísmo, que convierte toda la existencia y el universo entero en un gigantesco absurdo. En el principio no pudo ser ni el vacío ni el sinsentido; en el principio era el Logos, la Palabra Racional, la Sabiduría de Dios.

Supuesta la existencia de Dios, tampoco es muy difícil llegar a aceptar todo el contenido de la fe cristiana, comenzando por el gran misterio de la Encarnación: el Hijo de Dios hecho carne. Ofrezco aquí, comprimido al máximo, un argumento estético a favor de la religión cristiana. Un cínico podría pensar que el cristianismo es demasiado bello para ser verdad. En cambio yo pienso (y en este punto me guía la filosofía tomista) que el cristianismo es tan bello que tiene que ser verdad. ¿Acaso puede haber bajo el sol algo más hermoso que la Encarnación y la Pascua del Hijo de Dios? “Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3,16). ¿Cómo Dios podría haberse dejado ganar en amor, generosidad y belleza por una fantasía humana?

Según palabras de Jesucristo, los cristianos somos “luz del mundo”. Debemos llevar la luz de Cristo, verdadera, buena y bella, a un mundo agobiado y oprimido por falta de fe y de esperanza. Ofrezco aquí una sugerencia para la nueva evangelización. La Buena Noticia de Cristo está magníficamente resumida en el número 1 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica:

“¿Cuál es el designio de Dios para el hombre?
Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. En la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su Hijo como Redentor y Salvador de los hombres caídos en el pecado, convocándolos en su Iglesia, y haciéndolos hijos suyos de adopción por obra del Espíritu Santo y herederos de su eterna bienaventuranza.”

Si lográramos anunciar a todos los hombres este núcleo esencial del Evangelio, la alegría y la paz de Cristo brotarían o rebrotarían en muchos corazones.

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!” (Lucas 1,14). “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz».” (Isaías 9,5).

Les deseo a todos ustedes, compañeros o lectores de InfoCatólica, y a sus familias, una muy feliz y santa Navidad. Y ruego a Dios que en el Año de la Fe nos conceda crecer en la fe, la esperanza y el amor, en el conocimiento y la fidelidad a la doctrina cristiana.

Daniel Iglesias Grèzes


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15.12.12

Homosexualidad y discriminación

1. Discriminaciones justas e injustas

Según el diccionario, la palabra “discriminar” tiene dos acepciones:
• Separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra.
• Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad, generalmente por motivos raciales, religiosos, políticos o económicos.

El diccionario concuerda en este punto con la filosofía clásica. Según la noción clásica de justicia, “justicia” no es dar siempre a todos lo mismo, sino dar a cada uno lo que le corresponde. La justicia consiste en tratar de un modo igual los casos iguales y de un modo desigual los casos desiguales. Aplicando esta noción, resulta que hay dos tipos de discriminación: las discriminaciones justas (primera acepción del diccionario) y las discriminaciones injustas (segunda acepción del diccionario). Por ejemplo, es justo negar el derecho al voto a los menores de 18 años, discriminando (distinguiendo) su situación de la de los mayores de edad. En cambio, es injusto conceder subsidios estatales sólo a escuelas que brindan una educación secularista, discriminando (dando un trato de inferioridad) a las que brindan una educación religiosa.

El Artículo 8º de la Constitución de la República Oriental del Uruguay establece lo siguiente: “Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes.” Por lo tanto nuestra Constitución asume la misma concepción clásica que acabo de exponer. Ya que todas las personas son esencialmente iguales ante la ley, ésta no debe realizar discriminaciones injustas. Por consiguiente es inconstitucional que los impuestos pagados por todos los ciudadanos sean utilizados para financiar un sistema educativo que satisface sólo los intereses de algunos, los que tienen una ideología secularista. No obstante, la ley puede y debe realizar discriminaciones justas entre las personas, con base en sus diferentes conocimientos o capacidades ("talentos") o en sus distintas virtudes, incluyendo evidentemente las virtudes morales. Por consiguiente es constitucional negar el derecho al voto a los menores de 18 años, porque por lo general éstos aún no tienen la capacidad de discernimiento suficiente o los conocimientos requeridos para ejercer ese derecho.

2. La discriminación por “orientación sexual”

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13.12.12

El don de la vida

“Dios… insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente” (Génesis 2,7)

El Universo material creado por Dios, a través de un larguísimo proceso de evolución cósmica, se transformó en un lugar apto para el surgimiento de la vida. Los seres vivos manifiestan una organización interna y una adaptación externa maravillosas, que no pueden ser meros productos del azar. Otro larguísimo proceso guiado por la Providencia de Dios –la evolución biológica– produjo seres vivos cada vez más complejos. Finalmente Dios creó al hombre, animal racional, unidad de cuerpo y alma: cuerpo animado y espíritu encarnado. El alma espiritual e inmortal de cada ser humano es creada inmediatamente por Dios. Por su cuerpo el hombre se asemeja a los animales; por su espíritu, en cambio, se asemeja a su Creador. Como Él, es un ser personal, inteligente y libre.

“La gloria de Dios es el hombre viviente…” (San Ireneo, Adversus haereses 4,20,7)

El Universo material fue creado para el hombre; es su morada terrenal. El ser humano es la cumbre de la creación, el lugarteniente de Dios, a quien Él confía Su creación para que la cuide y la perfeccione por medio del trabajo. El hombre es el único ser del Universo material al cual Dios ama por sí mismo. A los demás seres los ama en razón del hombre y los destina a servirlo. La vida humana tiene un valor inmenso debido a la sublime dignidad de la persona humana. La vida de un único ser humano (cualquiera que sea) vale más, a los ojos de Dios, que todas las galaxias, las plantas y los animales juntos. Cumpliendo un mandato divino, los hombres han crecido en conocimiento y poder y se han multiplicado hasta dominar la Tierra. Como ser individual y como ser social, la vida del hombre es un reflejo de la vida íntima de Dios uno y trino.

“… y la vida del hombre es la visión de Dios” (San Ireneo, Adversus haereses 4,20,7)

Por naturaleza –es decir, en virtud de su creación– el hombre es un animal raro, siempre insatisfecho con los bienes que posee o disfruta durante su vida terrena. Su corazón está perpetuamente inquieto. Ningún placer, ningún conocimiento e incluso ningún amor logran colmarlo definitivamente. La Divina Revelación nos permite resolver este enigma de la existencia humana, enseñándonos que el fin último de la vida del hombre es sobrenatural. El hombre ha sido creado para la vida eterna, la participación en la vida divina, la plena comunión de amor con Dios en el Cielo. Sólo puede encontrar su felicidad perfecta en este destino trascendente, inalcanzable por las solas fuerzas naturales del hombre, pero asequible por medio de la Gracia, el amor absoluto de Dios, que dona Su mismo Ser al hombre de forma gratuita e indebida.

“El día que comieres de él, morirás sin remedio” (Génesis 2,17)

El hombre, destinado por la Gracia de Dios a la salvación –o sea, a la unión con Dios–, se encuentra sin embargo amenazado por la culpa. Creado libre, a imagen de Dios, tiene ante sí dos elecciones posibles: aceptar el amor de Dios, adorarlo y obedecerlo, desarrollándose y realizándose como persona; o bien rechazar el amor de Dios, odiarlo y desobedecerlo, degradándose y frustrándose absolutamente. Nuestros primeros padres pecaron. Su pecado no consistió en querer ser como Dios, sino en buscar ese fin desconfiando de Dios, a espaldas de su amor de Padre. Este pecado original destruyó la armonía integral de la vida del hombre y dio lugar a una terrible historia de deshumanización. No obstante, Dios no abandonó al hombre al poder de la muerte, sino que siguió buscando la salvación de todos.

“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Juan 11,25)

Al llegar la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su Hijo único al mundo, para salvar a los hombres. Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es el único Salvador del mundo. Él vino a darnos vida en abundancia, lo cual está significado por los milagros de las bodas de Caná, la multiplicación de los panes y la pesca milagrosa. Tanto amó Dios al mundo que nos entregó a su Hijo por amor en la Cruz, reconciliando al mundo consigo, y lo resucitó, dándonos nueva vida. Cristo resucitado nos da el Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, Señor y Dador de Vida. En el Espíritu Santo y en la Iglesia (Cuerpo de Cristo) el hombre redimido por Cristo (el cristiano) puede seguir a Jesús y cumplir la voluntad del Padre, viviendo una vida de amor y perdón, de abnegación y servicio, de justicia y santidad.

“No matarás” (Éxodo 20,14)

La Gracia de Cristo capacita al hombre para cumplir la ley moral natural, es decir para actuar conforme a la verdad, creciendo como persona. La ley dada por Dios a Moisés (el Decálogo), perfeccionada por Cristo, indica las exigencias de la ley moral natural. El quinto mandamiento prohíbe el homicidio. Toda vida humana es sagrada, desde la concepción hasta la muerte. El aborto buscado como un fin o como un medio, la eutanasia voluntaria, el suicidio y la guerra son realidades gravemente contrarias a la dignidad de la persona humana. Cristo nos enseña que el Decálogo halla su plenitud en el doble mandamiento del amor a Dios y al prójimo; este mandamiento implica el respeto, la defensa y la promoción del derecho a la vida, el primero de los derechos naturales del hombre.

Testigos del Evangelio de la Vida en una cultura de muerte

Sin la debida relación con el Creador, la creatura se diluye. En nuestra sociedad occidental contemporánea predomina la ideología secularista, que impulsa a prescindir de Dios, viviendo como si Él no existiera. En el contexto de esta ideología han proliferado formas de pensamiento y de acción contrarias al Evangelio de la Vida. En muchos países ha sido legalizado el aborto, y en algunos también la eutanasia. Las técnicas de reproducción asistida y la investigación sobre células madre implican con frecuencia la manipulación y destrucción de embriones humanos. Sobre nosotros se cierne hoy la amenaza de la clonación humana. En medio de esta cultura de muerte los cristianos son testigos del Evangelio de Jesucristo, de la Buena Noticia de Cristo acerca del hombre y de su vida.

La familia, santuario de la vida

La defensa de la vida debe comenzar en la familia, santuario de la vida y bloque básico del edificio social. En el matrimonio abierto a la fecundidad (conforme a la Ley de Dios) los esposos cooperan con el Creador, procreando a sus hijos. Éstos tienen derecho a ser engendrados de un modo humano y a nacer en una familia bien constituida. En su labor de educación de los hijos, los padres no deben descuidar la transmisión de los valores morales, especialmente el respeto a la vida humana. Las familias cristianas deben ser signos del amor de Dios Padre por la vida de los hombres. Unidas a Cristo en la Iglesia dan muchos frutos de justicia y solidaridad, practicando obras de misericordia corporal y espiritual. Siendo dóciles a las mociones del Espíritu de Dios, dan testimonio del sentido trascendente de la vida.

Daniel Iglesias Grèzes


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29.11.12

Revista "Fe y Razón" (Nº 75 - Diciembre de 2012)

Para acceder a todo el Nº 75, por favor presione este enlace.

A continuación reproduzco el artículo editorial.


¡Feliz Navidad!

Equipo de Dirección

1. Presentaciones del Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II

El Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II, organizado por el Centro Cultural Católico “Fe y Razón” en el contexto del Año de la Fe, se desarrolló con buena concurrencia de público durante cuatro sábados consecutivos en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso de Montevideo. A medida que obtengamos las presentaciones realizadas en dicho Ciclo, las publicaremos en nuestra revista. Por el momento disponemos sólo de la presentación del Ing. Daniel Iglesias Grézes, Nuevas amenazas a la vida humana según la encíclica Evangelium Vitae. Esta presentación, que es un resumen del Capítulo 1 de la Evangelium Vitae, puede ser vista, descargada o compartida en esta dirección:

http://www.slideshare.net/feyrazon/nuevas-amenazas-a-la-vida-humana-segn-la-encclica-evangelium-vitae

2. Colaboraciones

El presente número de “Fe y Razón” incluye colaboraciones, que mucho agradecemos, del Diác. Perm. Prof. Milton Iglesias (sobre el Adviento) y de Elizabeth Azarola y Dionisio Negueruela (sobre los Equipos de Nuestra Señora).

3. Derogación de la “Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo” (Ley Nº 18.987)

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se adhiere a la “Petición para la derogación parlamentaria de la ley de aborto” del Plenario de Organizaciones Pro-Vida del Uruguay e invita a todos sus socios y allegados uruguayos a firmar dicha petición, que está dirigida a todos los precandidatos a la Presidencia de la República y/o al Parlamento Nacional. Después de enumerar nueve hechos, la referida petición concluye así:

“Ante todo lo anterior, le solicito:
• Incluya en su programa de gobierno la derogación parlamentaria de la ley de aborto y comprométase públicamente en ello.
• Promueva una legislación que proteja la vida desde el momento de su concepción.
• Promueva una ley integral de apoyo a la maternidad.
• Fomente la adopción y cree un plan de adopción nacional ágil y eficaz.
• Haga pedagogía pública contra el aborto y fomente el respeto y valor de la Vida Humana, desarrollando para ello un plan integral en todos los ámbitos y muy especialmente en el de la salud y la educación.
• No destine fondos públicos a iniciativas que atenten contra la Vida Humana en cualquiera de sus fases.
• Instaure servicios de verdadera ayuda a las mujeres que cursan un embarazo con dificultades, brindándoles apoyo durante y después de su embarazo para que puedan llevarlo a término y ejercer una maternidad, en condiciones de contención y dignidad. Para ello es de urgencia el desmantelamiento de programas que van en la línea contraria y que proveen asesoramiento en métodos abortivos.”

4. ¡Feliz Navidad y feliz Año Nuevo!

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!” (Lucas 1,14).

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz».” (Isaías 9,5).

“Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3,16).

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” desea a todos sus socios y amigos una muy feliz Navidad y un buen año del Señor 2013.

Dios mediante, nos reencontraremos con ustedes el 1º de febrero de 2013.


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28.11.12

Proposición 17: Preámbulos de la fe y teología de la credibilidad (Sínodo de los Obispos)

En el contexto contemporáneo de una cultura global, muchas dudas y obstáculos causan un extendido escepticismo e introducen nuevos paradigmas de pensamiento y vida. Es de una importancia primordial, para una Nueva Evangelización, subrayar el rol de los Preámbulos de la Fe. Es necesario, no sólo mostrar que la fe no se opone a la razón, sino también destacar una serie de verdades y realidades que se refieren a una antropología correcta, que es iluminada por la razón natural. Entre ellas están el valor de la Ley Natural y las consecuencias que tiene para toda la sociedad humana. Las nociones de “Ley Natural” y “naturaleza humana” son susceptibles de demostraciones racionales, tanto en el nivel académico como en el popular. Tal desarrollo y emprendimiento intelectual ayudará al diálogo entre los fieles cristianos y las personas de buena voluntad, abriendo una vía para reconocer la existencia de un Dios Creador y el mensaje de Jesucristo, el Redentor.

Los Padres Sinodales piden a los teólogos que desarrollen una nueva apologética del pensamiento cristiano, es decir una teología de la credibilidad adecuada para una Nueva Evangelización. El Sínodo llama a los teólogos a aceptar y responder a los desafíos intelectuales de la Nueva Evangelización participando en la misión de la Iglesia de anunciar a todos el Evangelio de Cristo.

Sínodo de los Obispos

Fuente: http://www.vatican.va/news_services/press/sinodo/documents/bollettino_25_xiii-ordinaria-2012/02_inglese/b33_02.html

Nota: Esa página contiene una versión no oficial en inglés de las proposiciones finales elaboradas por el último Sínodo de los Obispos. La traducción al español es de Daniel Iglesias Grèzes.


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17.11.12

Nuevas amenazas a la vida humana según la encíclica Evangelium Vitae

En el contexto del Año de la Fe, el Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, con el apoyo de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”, organizó un Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II. Esta tarde (de 17:00 a 19:00), en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso (Tapes 956 casi San Juan, Montevideo), tendrá lugar la cuarta y última charla, en la que actuaremos como expositores el Lic. Néstor Martínez y yo.

Mi presentación es un simple resumen del Capítulo I de la formidable encíclica Evangelium Vitae del Papa Juan Pablo II. La he subido a Slideshare. La pueden encontrar en esta dirección:

http://www.slideshare.net/feyrazon/nuevas-amenazas-a-la-vida-humana-segn-la-encclica-evangelium-vitae

Los invito a leerla y a reflexionar sobre ella.

Daniel Iglesias Grèzes


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12.11.12

Descubrimientos arqueológicos relacionados con el Nuevo Testamento

El cristiano sabe que tanto la fe como la razón son dones de Dios, y que ambos le han sido dados para el conocimiento de la verdad. Sabe además que la fe y la razón no pueden contradecirse, porque la verdad no puede contradecir a la verdad. Por eso no teme que los avances de la ciencia puedan dañar la verdad de la doctrina cristiana. Esta proposición de orden general se aplica también al caso particular de las investigaciones arqueológicas relacionadas con el Nuevo Testamento. Éstas, lejos de dañar la fe cristiana, no hacen sino reforzar con argumentos racionales su credibilidad. Probaré esta afirmación presentando brevemente siete de los muchos descubrimientos arqueológicos del siglo XX que confirman la historicidad de diversos aspectos de los escritos neotestamentarios. Para ello utilizaré como fuente principal a Vittorio Messori, Hipótesis sobre Jesús, Ediciones Mensajero, Bilbao 1978, complementándola con algunos datos extraídos de varios sitios web.

1. Año 1920, Desierto del Medio Egipto

Bernard Grenfell descubre un papiro, que es redescubierto en 1934 por C. H. Roberts en la Biblioteca John Rylands de Manchester. Un año después Roberts publica su hallazgo: el papiro en cuestión es el fragmento de manuscrito más antiguo conocido del Nuevo Testamento hasta ese momento. Se lo denomina papiro P52 o papiro Rylands griego. Contiene un texto del Evangelio de Juan (18,31-33.37-38) y está datado como del período 100-125.

Se reconoce casi unánimemente que el Evangelio de Juan fue el último evangelio en ser escrito. Muchos estudiosos no cristianos del Nuevo Testamento ("críticos” o “mitólogos", según la terminología de Messori), sostenían que este evangelio había sido compuesto entre los años 150 y 200 o aún después. Sólo así se habría dispuesto de suficiente tiempo para la formación del “mito cristiano", que estaría expresado en la teología de Juan, claramente más desarrollada que la de los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). El descubrimiento del papiro P52 deshizo de un solo golpe todo un cúmulo de teorías contrarias a la fe cristiana (cf. V. Messori, o.c., p. 127).

2. Año 1927, Jerusalén

El arqueólogo francés L. H. Vincent descubre el Litóstrotos o Gabbata, el patio empedrado de la Torre Antonia, de aproximadamente 2.500 metros cuadrados, donde Poncio Pilatos pronunció la condena de Jesús.

“Pilatos sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal en el lugar llamado Litóstrotos, en hebreo Gabbata” (Juan 19,13).

“Litóstrotos” es una palabra griega que significa “empedrado"; “Gabbata” es una palabra aramea que significa “elevación". Para los enemigos de la historicidad de los Evangelios, se trataba solamente de símbolos mitológicos acerca de los cuales se tejieron muchas especulaciones… hasta que se comprobó que se trataba de un verdadero patio, empedrado al estilo romano (cf. V. Messori, o.c., pp. 167-168).

3. Año 1939, Herculano

Se descubre la marca de una cruz en una pared de la parte reservada a los esclavos en una casa patricia de esta ciudad, destruida por la erupción del Vesubio del año 79. En torno a la cruz estaban también los clavos que servían para fijar el nicho y el toldo que ocultaban el símbolo del culto cristiano. Este descubrimiento demuestra que el cristianismo llegó a Italia muy rápidamente y hace históricamente creíble el texto de Hechos 28,14, que supone la existencia de cristianos en Pozzuoli (cerca de Nápoles), ya en el año 61 (cf. V. Messori, o.c., p. 128).

4. Circa año 1960, Jerusalén

Se descubre la piscina de cinco pórticos llamada Betzata. Es un cuadrilátero irregular de unos 100 metros de largo y de una anchura de 62 a 80 metros, rodeado de arcadas en sus cuatro lados y dividida al medio por una quinta arcada.

“En Jerusalén, junto a la puerta probática, hay una piscina, llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco pórticos” (Juan 5,2).

“Es imposible enumerar las interpretaciones mitológicas a que dieron ocasión estas pocas palabras. Estaba fuera de duda… que para los desmitificadores “la piscina de los cinco pórticos” no tenía valor histórico sino simbólico. Las cinco tribus de Israel; los primeros cinco libros de la Escritura (el Pentateuco); un símbolo de la cabalística hebrea, para la que el número 5 representa las facultades del alma humana; los cinco dedos de la mano de Yahvé; las cinco puertas de la Ciudad Celeste… Son algunas entre las infinitas hipótesis ideadas por los mitólogos, que trataron también de establecer osados paralelos con religiones y cultos orientales. Cualquier explicación era buena…; sólo se excluían las hipótesis de que pudiera tratarse del simple recuerdo de un lugar real", hasta que “de los pesados volúmenes de los mitólogos alemanes, la piscina vino a parar a los planos de Jerusalén de los turistas” (V. Messori, o.c., p. 167).

El filósofo y exegeta Claude Tresmontant ha llamado la atención acerca de un detalle importante del versículo citado aquí (Juan 5,2). El redactor del cuarto evangelio utiliza el tiempo presente para decir que en Jerusalén “hay” una piscina llamada Betzata. Esto es un claro indicio de que dicho evangelio fue escrito antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70, o sea mucho antes de lo que supone la gran mayoría de los expertos, los que sitúan la fecha de composición de esta obra hacia el año 95.

5. Año 1961, Cesarea del Mar

Una expedición italiana descubre una lápida calcárea de 80 cm de altura y 60 cm de anchura, con una inscripción que confirma que Poncio Pilato fue prefecto de Judea en tiempos de Jesús, bajo el Emperador Tiberio.

“En el secular debate sobre los orígenes del cristianismo no faltó siquiera quien puso en duda que Pilato fuera en realidad administrador de Palestina en el momento en que Jesús fue condenado a muerte. Y ¿los escritores no cristianos que hablan de ese funcionario? “Interpolaciones de copistas cristianos", respondía despectiva cierta crítica” (V. Messori, o.c., p. 169).

6. Año 1962, Cesarea del Mar

El arqueólogo Avi Jonah descubre una lápida de mármol negro del siglo III AC, con una inscripción que menciona la localidad de Nazaret.

“También sobre Nazaret y el calificativo de Nazareno aplicado a Jesús, se desencadenó toda una tormenta de interpretaciones. Un mito, con toda seguridad: un nombre simbólico de una ciudad imaginaria", hasta que “en la fosa de los excavadores israelitas quedaban enterradas las innumerables teorías elaboradas para explicar las razones por las que los evangelistas habían inventado una localidad llamada Nazaret” (Ídem, pp. 168-169).

7. Año 1968, Cafarnaum

Se descubre la casa de San Pedro bajo el pavimento de una iglesia del siglo V dedicada al apóstol.

“Se trata de una pobre vivienda, igual en todo a las que la rodean excepto en un detalle: las paredes están cubiertas de frescos y graffiti (en griego, siríaco, arameo y latín) con invocaciones a San Pedro en que se pide su protección. Es cosa averiguada que la casa fue transformada en lugar de culto desde el siglo primero: es, pues, la iglesia cristiana más antigua que se conoce. Y testimonia que, ya antes del año 100…, no sólo prosperaba el culto de Jesús, sino que llegaba a maduración la “canonización” de sus discípulos, invocados ya como “santos” protectores” (Ídem, p. 128).

8. Conclusión

“Confesaba el P. Lagrange a sus ochenta años, después de cincuenta años de estudio en Palestina con la sola preocupación de confrontar los detalles que proporcionan los evangelios, con la realidad de las costumbres, historia y arqueología del propio terreno: “El balance final de mi trabajo es que no existen objeciones “técnicas” contra la veracidad de los evangelios. Todo cuanto refieren los evangelios, hasta los últimos detalles, encuentra confirmación precisa y científica". No son palabras de apologética huera. Los centenares de severos fascículos de la rigurosa Revue Biblique, dirigida por el propio P. Lagrange, lo confirman.

Como ha observado el célebre orientalista inglés, sir Rawlinson: “El cristianismo se distingue de las demás religiones mundiales precisamente por su carácter histórico. Las religiones de Grecia y Roma, Egipto, India, Persia, del Oriente en general, fueron sistemas especulativos que no trataron siquiera de darse una base histórica. Exactamente lo contrario del cristianismo". (Ídem, pp. 158-159).

Concluimos que la ciencia brinda un sólido apoyo a la doctrina católica sobre el carácter histórico de los Evangelios:

“La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión” (Concilio Vaticano II, constitución dogmática sobre la Divina Revelación, Dei Verbum, n. 19).

Daniel Iglesias Grèzes

28.10.12

Revista "Fe y Razón" (Nº 74 - Noviembre de 2012)

Para acceder a todo el Nº 74, por favor presione este enlace.

A continuación reproduzco el artículo editorial.


Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida

Equipo de Dirección

1. Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II

El sábado pasado, en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso (Tapes 956 casi San Juan) de Montevideo, comenzó el Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II, organizado por el Centro Cultural Católico “Fe y Razón” en el contexto del Año de la Fe, con el apoyo de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”. Este Ciclo continuará en el mismo lugar durante los próximos tres sábados. A continuación incluimos el programa completo del Ciclo. Recordamos que la entrada a estas charlas es libre y gratuita.

Sábado 27/10/2012 - 17:00-19:00 - La obra filosófica de Karol Wojtyla
Ec. Rafael Menéndez, El personalismo tomista de Karol Wojtyla.
Lic. Néstor Martínez, Tomismo y personalismo.

Sábado 03/11/2012 - 16:30-18:30 - La encíclica Fides et Ratio
Mons. Antonio Bonzani, La continuidad entre el Vaticano I y el Vaticano II en el compromiso de la fe según la Fides et Ratio.
Prof. Ignacio Pérez Constanzó, La Fides et Ratio ante la filosofía y ante la cultura.

Sábado 10/11/2012 - 17:00-18:30 - La encíclica Veritatis Splendor
Pbro. Sebastián Pinazzo, La respuesta de Juan Pablo II frente a algunas tendencias de la teología moral surgidas en la segunda mitad del siglo XX.

Sábado 17/11/2012 - 17:00-19:00 - La encíclica Evangelium Vitae
Lic. Néstor Martínez, El nuevo concepto de embarazo a la luz de la Evangelium Vitae.
Ing. Daniel Iglesias Grèzes, Nuevas amenazas a la vida humana según la Evangelium Vitae.

2. Monseñor Antonio Bonzani

El Pbro. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”, ha sido nombrado Capellán de Su Santidad, recibiendo de esta manera el título de Monseñor. Al querido Padre Antonio, amigo y colaborador de “Fe y Razón”, le damos nuestras felicitaciones por este reconocimiento a su abnegada y fiel labor apostólica.

3. Aborto y reproducción artificial

Durante el mes de octubre, la “Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”, que legaliza el aborto bajo muy amplias condiciones, fue aprobada por la Cámara de Senadores (por 17 votos contra 14) y promulgada por el Poder Ejecutivo. Uruguay se convirtió así, lamentablemente, en el segundo país de América Latina (después de Cuba) en legalizar el aborto. Recordamos a nuestros lectores que, según la doctrina católica, es preciso resistir y combatir esta ley inicua mediante la objeción de conciencia y otros medios pacíficos, y seguir trabajando en pos de su pronta derogación.

Con profunda consternación informamos que durante ese mismo mes la Cámara de Representantes de nuestro país aprobó el proyecto de “Ley de Reproducción Humana Asistida”, contrario al orden moral natural de muchas y muy graves formas, y que, EN LA VOTACIÓN GENERAL DEL PROYECTO, DICHA APROBACIÓN FUE UNÁNIME. Recordamos a nuestros lectores que, según la doctrina católica, la inseminación artificial y la fecundación artificial son gravemente inmorales. Empero, el citado proyecto de ley no sólo legaliza esas técnicas de reproducción humana artificial (que tienden a convertir al ser humano en un producto industrial más), sino que también legaliza su aplicación a mujeres solas o a parejas que no son matrimonios, la donación de esperma y de óvulos, y la congelación y destrucción de embriones “sobrantes”, y establece el carácter secreto de las donaciones de gametos, por lo que en general se prohibirá que las personas engendradas mediante estas técnicas conozcan la identidad de uno o dos de sus progenitores biológicos. Por si todo esto (y más) fuera poco, un legislador ha propuesto que, cuando el proyecto sea tratado por el Senado, se le agregue la legalización del alquiler de úteros. Esperamos que los uruguayos provida, cuya atención quizás ha estado centrada de un modo casi exclusivo en el tema del aborto, se opongan de un modo más enérgico e incisivo contra este cúmulo de barbaridades. Por lo demás, la fecundación artificial está muy ligada a prácticas abortivas y eugenésicas.

Rogamos a Dios nuestro Padre que, en este tiempo de tribulación, en Uruguay y en todo el mundo, nos conceda renovar nuestra fe en Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y dar un testimonio más coherente y atractivo de esa fe, tanto en el nivel individual como en el nivel comunitario.


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18.10.12

El movimiento del Diseño Inteligente (William Dembski)

Según el darwinismo, causas naturales no dirigidas son las únicas responsables del origen y el desarrollo de la vida. En particular, el darwinismo descarta la posibilidad de que Dios o cualquier inteligencia rectora jueguen un rol en el origen y desarrollo de la vida. Dentro de la cultura occidental, el ascenso del darwinismo ha sido verdaderamente meteórico. Y sin embargo a lo largo de este ascenso siempre ha habido disidentes que consideraban inadecuada la visión darwinista de que causas naturales no dirigidas podían producir toda la diversidad y complejidad de la vida.

Hasta mediados de la década 1980-1990 este disenso era esporádico, estaba centrado en gran medida a nivel de bases y buscaba principalmente influir en la opinión pública a través de los tribunales (y no era muy eficaz en eso). Con el movimiento del Diseño Inteligente, este disenso ahora se ha vuelto focalizado, prometiendo abatir el dominio cultural del darwinismo tanto como los movimientos de la libertad en Europa Oriental abatieron el dominio político del marxismo al final de los años ’80.

El movimiento del Diseño Inteligente comienza con la obra de Charles Thaxton, Walter Bradley, Michael Denton, Dean Kenyon y Phillip Johnson. Sin emplear la Biblia como un texto científico, estos académicos criticaron al darwinismo por razones científicas y filosóficas. Por razones científicas ellos encontraron al darwinismo inadecuado como marco de trabajo para la biología. Por razones filosóficas ellos encontraron al darwinismo irremediablemente entreverado con el naturalismo, la visión de que la naturaleza es autosuficiente y por ende no necesitada de Dios o cualquier inteligencia rectora. Más recientemente, académicos como Michael Behe, Stephen Meyer, Paul Nelson, Jonathan Wells y yo han dado el siguiente paso, proponiendo un programa de investigación positivo en el que las causas inteligentes se convierten en la clave para entender la diversidad y complejidad de la vida.

Por medio de este enfoque doble de criticar al darwinismo por una parte y proveer una alternativa positiva por la otra parte, el movimiento del Diseño Inteligente ha ganado rápidamente adherentes entre los mejores y más brillantes en la academia. Ya es responsable de que el darwinismo haya perdido su ventaja en el mercado intelectual. Si llegare a ser completamente exitoso, el Diseño Inteligente desbancará no sólo al darwinismo, sino también al legado cultural del darwinismo. Y dado que ningún aspecto de la cultura occidental ha escapado a la influencia del darwinismo, similarmente ningún aspecto de la cultura occidental escapará a una reevaluación a la luz del Diseño Inteligente.

¿Qué es entonces el Diseño Inteligente? El Diseño Inteligente comienza con la observación de que las causas inteligentes pueden hacer cosas que las causas naturales no dirigidas no pueden hacer. Las causas naturales no dirigidas pueden ubicar piezas de un juego de palabras cruzadas sobre un tablero, pero no pueden arreglar las piezas como palabras o frases con significado. Obtener una configuración con significado requiere una causa inteligente. Esta intuición de que hay una distinción fundamental entre causas naturales no dirigidas por una parte y causas inteligentes por la otra ha sustentado los argumentos de diseño de los siglos pasados.

A lo largo de los siglos los teólogos han argumentado que la naturaleza exhibe características que la naturaleza misma no puede explicar, sino que en cambio requieren una inteligencia más allá y por encima de la naturaleza. Desde Padres de la Iglesia como Minucio Felix y Basilio el Grande (siglos III y IV) a escolásticos medievales como Moisés Maimónides y Tomás de Aquino (siglos XII y XIII) y a pensadores reformados como Thomas Reid y Charles Hodge (siglos XVIII y XIX), encontramos a teólogos haciendo argumentos de diseño, argumentando desde los datos de la naturaleza hasta una inteligencia que opera más allá y por encima de la naturaleza.

Los argumentos de diseño son algo viejo. En verdad, los argumentos de diseño siguen siendo un elemento básico de los cursos de filosofía y religión. El más famoso de los argumentos de diseño es el argumento del relojero de William Paley (como en la Teología Natural de Paley, publicada en 1802). Según Paley, si encontramos un reloj en un campo, la adaptación de medios a fines del reloj (es decir, la adaptación de sus partes a la función de dar la hora) aseguran que es el producto de una inteligencia, y no meramente el resultado de procesos naturales no dirigidos. Así también, las maravillosas adaptaciones de medios a fines en los organismos, sea al nivel de organismos completos o al nivel de varios subsistemas (Paley se centró especialmente en el ojo del mamífero), aseguran que los organismos son el producto de una inteligencia.

Aunque es intuitivamente atractivo, el argumento de Paley había caído en desuso hasta hace poco. En los últimos cinco años el diseño ha experimentado un resurgimiento explosivo. Los científicos se están empezando a dar cuenta de que el diseño puede ser formulado rigurosamente como una teoría científica. Lo que ha mantenido al diseño fuera de la corriente principal de la ciencia en estos últimos 130 años es la ausencia de métodos precisos para distinguir los objetos causados inteligentemente de los objetos causados no inteligentemente. Para que el diseño sea un concepto científico fructífero, los científicos tienen que estar seguros de que pueden determinar confiablemente si algo es diseñado.

Johannes Kepler pensaba que los cráteres lunares habían sido diseñados inteligentemente por habitantes de la Luna. Ahora sabemos que los cráteres fueron formados naturalmente. Es este temor de atribuir falsamente algo al diseño sólo para ver esa hipótesis derribada más tarde lo que ha impedido que el diseño entrara en la ciencia propiamente dicha. Con métodos precisos para discriminar los objetos causados inteligentemente de los causados no inteligentemente, los científicos ahora son capaces de evitar el error de Kepler.

Lo que ha emergido es un nuevo programa para la investigación científica conocido como Diseño Inteligente. Dentro de la biología, el Diseño Inteligente es una teoría de los orígenes y el desarrollo biológicos. Su tesis fundamental es que se necesitan causas inteligentes para explicar las estructuras complejas y ricas en información de la biología, y que estas causas son empíricamente detectables (1).

Decir que las causas inteligentes son empíricamente detectables es decir que existen métodos bien definidos que, con base en características observables del mundo, son capaces de distinguir confiablemente las causas inteligentes de las causas naturales no dirigidas. Muchas ciencias especiales han desarrollado ya tales métodos para delinear esta distinción –notablemente la ciencia forense, la criptografía, la arqueología y la búsqueda de inteligencia extraterrestre (como en la película Contacto).

Siempre que estos métodos detectan causalidad inteligente, la entidad subyacente que descubren es información. El Diseño Inteligente correctamente formulado es una teoría de la información. Dentro de tal teoría, la información se convierte en un indicador confiable de causalidad inteligente, así como en un objeto adecuado para la investigación científica. Así el Diseño Inteligente se convierte en una teoría para detectar y medir información, explicar su origen y rastrear su flujo. Por lo tanto el Diseño Inteligente no es el estudio de causas inteligentes per se, sino de las vías de información inducidas por causas inteligentes.

Como resultado, el Diseño Inteligente no presupone un Creador ni milagros. El Diseño Inteligente es teológicamente minimalista. Detecta inteligencia sin especular acerca de la naturaleza de la inteligencia detectada. La “complejidad irreducible” del bioquímico Michael Behe, la “información activa” del físico David Bohm, la “complejidad funcional” del matemático Marcel Schützenberger y mi propia “información compleja especificada” son rutas alternativas hacia la misma realidad.

Es la detectabilidad empírica de causas inteligentes lo que hace al Diseño Inteligente una teoría completamente científica y lo distingue de los argumentos de diseño de los filósofos, o lo que ha sido llamado tradicionalmente “teología natural”. El mundo contiene eventos, objetos y estructuras que agotan los recursos explicativos de las causas naturales no dirigidas, y que pueden ser explicados adecuadamente sólo recurriendo a causas inteligentes. Los científicos están ahora en posición de demostrar esto rigurosamente. Así lo que ha sido una duradera intuición filosófica está siendo ahora realizado como un programa de investigación científica.

El Diseño Inteligente implica que el naturalismo en todas sus formas debe ser rechazado. El naturalismo metafísico, la visión de que las causas naturales no dirigidas gobiernan completamente el mundo, debe ser rechazado porque es falso. El naturalismo metodológico, la visión de que por el bien de la ciencia la explicación científica nunca debería exceder las causas naturales no dirigidas, debe ser rechazado porque ahoga la investigación. No se gana nada pretendiendo que la ciencia pueda salir adelante sin causas inteligentes. Más bien, dado que las causas inteligentes son empíricamente detectables, la ciencia debe permanecer siempre abierta a la evidencia de su actividad.

¿Dónde deja esto a la creación especial y la evolución teísta? Desde el punto de vista lógico, el Diseño Inteligente es compatible con todo desde el creacionismo más crudo (por ejemplo, Dios interviniendo en cada punto para crear nuevas especies) hasta la evolución más sutil y de mayor alcance (por ejemplo, Dios fusionando sin costuras todos los organismos en un gran árbol de la vida). Para el Diseño Inteligente la primera cuestión no es cómo los organismos llegaron a ser (aunque ésta es una cuestión de investigación que es necesario abordar), sino si ellos muestran señales claras y empíricamente detectables de ser causados inteligentemente. En principio, un proceso evolutivo puede exhibir tales “marcas de inteligencia” tanto como cualquier acto de creación especial.

Si usted es cristiano, ¿cuál es la utilidad teológica del Diseño Inteligente? Es importante darse cuenta de que el Diseño Inteligente no es una estratagema apologética para embaucar a la gente con el Reino de Dios. El Diseño Inteligente es un programa de investigación científica.

Dicho esto, el Diseño Inteligente sí tiene implicaciones para la teología. El desafío más severo a la teología en los últimos 200 años ha sido el naturalismo. Dentro de la cultura occidental, el naturalismo se ha convertido en la posición predeterminada para toda investigación seria. Desde los estudios bíblicos hasta el derecho, la educación, el arte, la ciencia y los medios, se espera que la investigación proceda sólo bajo la suposición del naturalismo.

C. S. Lewis lo dijo de esta manera: “Las hipótesis naturalistas… te encuentran en todas partes… Esto viene en parte de lo que podemos llamar una “resaca”. Todos tenemos el naturalismo en nuestros huesos y ni siquiera la conversión quita instantáneamente la infección de nuestro sistema. Sus hipótesis se apresuran a regresar a la mente en el momento en que se afloja la vigilancia.” (Cita de su obra Milagros).

Haciendo evidente el diseño en la naturaleza, el Diseño Inteligente promete curar a la cultura occidental de esta desafortunada resaca de la Ilustración. En verdad, el Diseño Inteligente suministra la más clara refutación del naturalismo a la fecha. El naturalismo mira a la ciencia para justificar su rechazo del propósito en la naturaleza. El Diseño Inteligente muestra que el naturalismo fracasa en sus propios términos. Por cierto, hay buenas razones filosóficas para rechazar el naturalismo –la misma existencia del mundo y la inteligibilidad del mundo plantean preguntas que la ciencia no puede responder, y que señalan más allá del mundo. El Diseño Inteligente muestra que también hay buenas razones científicas para rechazar el naturalismo. (2)

William Dembski

Fuente: http://www.arn.org/docs/dembski/wd_idmovement.htm
Publicado originalmente en Cosmic Pursuit, Primavera de 1998.
Traducido del inglés por Daniel Iglesias Grèzes.

Notas del Traductor

1) Como se verá luego, Dembski no quiere decir que la ciencia sea capaz de demostrar por sí sola la existencia de Dios.

2) Para profundizar en el tema del Diseño Inteligente, son recomendables los siguientes libros: Phillip Johnson, Proceso a Darwin; Michael Behe, La caja negra de Darwin; Jonathan Wells, Íconos de la evolución; Guillermo Gonzalez y Jay Richards, El planeta privilegiado.

15.10.12

La visión cristiana de la historia

El primer capítulo del libro Cuatro visiones de la historia universal de José Ferrater Mora se denomina “San Agustín o la visión cristiana". A continuación citaré algunas partes de dicho capítulo y haré mis propios comentarios críticos. Refiriéndome principalmente a la doctrina común de la Iglesia, intentaré mostrar que ese capítulo presenta la visión cristiana de la historia de un modo sumamente distorsionado.

“Para el cristiano la historia se hace, en efecto, posible mediante el pecado, es decir, mediante el quebrantamiento de la ley divina, el afán de conocer el bien y el mal, el apartamiento de Dios, la soberbia. Pero el pecado es sólo la posibilidad y el fundamento de la historia, su condición necesaria y no su misma sustancia.” (José Ferrater Mora, Cuatro visiones de la historia universal. San Agustín, Vico, Voltaire, Hegel, Alianza Editorial, Madrid 1988, pp. 32-33).

Para el cristiano la historia se hace posible, no mediante el pecado, sino mediante el libre acto creador de Dios, que pone en la existencia al hombre, ser histórico. El amor de Dios Creador es el fundamento de la historia. El pecado es sólo una de las dos posibles respuestas libres del hombre al amor de Dios. No forma parte de la esencia del hombre ni de la historia.

Salvo que interpretemos “conocer” como “practicar", el afán de conocer el bien y el mal no es equivalente al pecado. De lo contrario los moralistas pecarían al dedicarse al estudio de la ciencia moral. Cuando Dios prohibió a Adán y Eva comer del “fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal” (cf. Génesis 2), estableció que no le corresponde al hombre cambiar a su antojo la ley moral natural, porque ésta le es dada al hombre por Dios en unión indisoluble con la naturaleza humana.

“Si, como hemos dicho, la naturaleza era para el griego lo permanente, el gran todo al cual cada ser individual vuelve en cumplimiento de la universal justicia de la restitución, para el cristiano es el mal, pero el mal necesario e indispensable, porque tiene su sentido en la realización del drama de la historia.” (o.c., p. 34).

Para el cristiano la naturaleza no es el mal ni un mal, sino un bien, aunque un bien finito. El primer capítulo de la Biblia (Génesis 1) repite con llamativa insistencia la valoración positiva de Dios acerca de la naturaleza creada: “Y vio Dios que era bueno". Según la doctrina cristiana, el mal no es la naturaleza, el universo material o el ser finito (esta identificación es propia del maniqueísmo, no del cristianismo), sino un desorden introducido en el orden natural. Particularmente, el mal moral o pecado es el acto humano contrario a la naturaleza humana, es decir contrario a la razón y a la ley moral.

“La personalidad del hombre consiste en este su estar enmascarado, en este su desempeñar el papel que le corresponde, que le ha sido asignado de antemano desde aquellos tiempos en que no había nada, ni siquiera tiempo, porque todo estaba en el seno de Dios como modelo y paradigma.” (o.c., p. 35).

Según la antropología cristiana, la persona humana es un ser inteligente y libre, un espíritu encarnado que se desarrolla históricamente en relación con Dios y las demás personas. Ciertamente Dios, en su omnisciencia, conoce eternamente la historia completa de cada persona humana, pero esto no implica que la predetermine anulando su libertad. El hombre desempeña en la historia, no un rol que le fue asignado arbitrariamente por Dios antes de crearlo, sino el rol que el mismo hombre ha elegido para sí, dando una respuesta libre al libre amor de Dios, aunque siempre bajo el influjo misterioso de la Gracia.

“El hombre ha sido hecho, como diría Unamuno, para acompañar la soledad de Dios.” (o.c., p. 36).

Según la doctrina cristiana, el hombre ha sido hecho para compartir la gloria de Dios. Dios es el Ser perfectísimo, infinitamente feliz por Sí mismo. No sufre de soledad ni de ningún otro mal, ni antes ni después de crear al hombre. Su plenitud divina es inmutable. Dios crea al hombre sin necesidad alguna, por un acto libérrimo de su amor infinito. “Dios es amor", nos enseña San Juan, y la esencia del amor consiste en hacer el bien al ser amado desinteresadamente.

“Sin la libertad, el hombre hubiera sido bestia o ángel. Con la libertad sola, sin auxilio divino, habría sido ángel rebelde, demonio.” (o.c., p. 36).

Sin la libertad, el hombre habría sido bestia, no ángel. Según la teología cristiana, el ángel es un espíritu puro, inteligente y libre. Con la libertad sola, pero sin la Gracia sobrenatural, tendríamos a un hombre en “estado de naturaleza pura", no un demonio. Un hombre así (que Dios podría haber creado si lo hubiera querido) carecería de un fin último sobrenatural (la participación en la naturaleza divina), pero podría ser feliz alcanzando su fin puramente natural.

“Si nos atenemos a la moderna imagen evolutiva de la historia, resulta sorprendente que el hombre comience por ser, no un bruto que se desliga de la naturaleza, sino un ser que, después de haberle sido dada la imagen y figura de Dios, vuelve a revolcarse en el barro que constituye lo más alejado de Dios que pueda concebirse, lo que los neoplatónicos y, junto con ellos, los primeros padres de la Iglesia, llamaron indistintamente el no ser, el mal y la materia.” (o.c., pp. 36-37).

Quizás el contraste entre la moderna imagen evolutiva y la visión cristiana de la historia resulte sorprendente para quienes tienden a olvidar la esencia espiritual de la historia humana, que no es nunca un desarrollo mecánico, sino una sucesión temporal de actos en última instancia indeducibles, irreductibles a una ley matemática, física o biológica.

Los Padres de la Iglesia no confundieron nunca el no ser, el mal y la materia, tres cosas muy distintas entre sí para un cristiano. La nada (el no ser) no es mala ni es material, simplemente porque no es. Para ser malo, como para ser material, es necesario ser (lo contrario del no ser).

Si bien el no ser no es de suyo un mal, el mal sí es un determinado tipo de no ser: la privación de algo exigido por la naturaleza del ente en cuestión. Aunque para ser malo hay que ser, no se es malo por lo que se es, sino por lo que no se es, y no por cualquier cosa que no se sea, sino por no ser lo que la naturaleza exige que se sea. Y ésa es justamente la doctrina de San Agustín.

Ya dijimos antes que para el cristiano el ser material no es un mal, sino un bien (aunque ciertamente un bien finito, no el Sumo Bien que es Dios). Dado que el mal es un desorden del ser, que considerado en sí mismo es bueno, en definitiva el mal resulta ser un parásito del bien. Lo malo existe sólo gracias a la medida de bien que contiene. No hay, en la cosmovisión cristiana, nada que sea absolutamente malo desde todo punto de vista posible, porque todo ha sido creado bueno por Dios.

“A la luz primitiva, a la claridad y transparencia de su origen, ha sucedido la confusión y la multiplicidad, la verdadera noche en que, de Adán a Jesucristo, ha imperado, en medio de la ignorancia de los pueblos, una sola y única revelación del Dios escondido, la revelación incompleta manifestada al pueblo judío, el que ha dado muerte temporal y vida eterna al Hijo de Dios.” (o.c., pp. 37-38).

Según la doctrina cristiana, de Adán a Jesucristo el Dios escondido se ha revelado no sólo mediante la revelación sobrenatural manifestada al pueblo de Israel (que no es exactamente lo mismo que el pueblo judío) sino también mediante lo que podríamos llamar “revelación natural": Dios puede ser conocido a la luz de la sola razón por todos los hombres, también los anteriores a Jesucristo. Las obras de Dios dan testimonio de Él, son signos que nos hablan del Dios escondido.

Por otra parte, desde el punto de vista de la historia, no fue el pueblo judío en su conjunto quien dio muerte temporal al Hijo de Dios, sino muchas altas autoridades y una parte de ese pueblo, junto con autoridades romanas. Y por cierto el pueblo judío tampoco fue quien dio vida eterna al Hijo de Dios: el Hijo, en cuanto Dios, posee la vida eterna por su naturaleza divina; y en cuanto hombre, recibió la vida eterna de Dios Padre, quien lo resucitó de la muerte.

“Mas esta libertad, que tan graciosamente le es dada al hombre, es sólo, por lo pronto, la libertad para el pecado, la libertad para la historia.” (o.c., p. 43).

Según la doctrina cristiana, Dios da gratuitamente al hombre el don de la libertad, no para el pecado, sino para que, auto-poseyéndose, sea capaz de auto-donarse libremente a Dios, alcanzando así su realización plena en el seno de la comunión con Dios. Esa libre decisión del hombre se desarrolla en la historia y se consuma en la eternidad.

Nótese que Ferrater Mora se contradice. En este punto identifica historia y pecado, aunque antes había escrito que el pecado no es la sustancia de la historia (véase la primera cita).

“Pero si la Iglesia es condición no es causa suficiente, y por eso aun en ella son pocos los elegidos y son muchos los condenados.” (o.c., p. 45).

Sobre la cuestión de la posibilidad de salvación de los no cristianos de buena voluntad ha habido sin duda en los últimos siglos un importante desarrollo doctrinal en la Iglesia Católica. Ahora bien, Ferrater Mora extiende aquí hacia adentro de la Iglesia lo que se podría ver como cierto “pesimismo” de San Agustín con respecto a esa cuestión. Es cierto que no basta pertenecer exteriormente a la Iglesia para alcanzar la salvación, sino que para esto se debe pertenecer a ella “en espíritu y en verdad". Pero la Iglesia Católica en cuanto tal nunca ha enseñado oficialmente que sean muchos más los condenados que los salvados, ni en el mundo en general, ni mucho menos dentro de la Iglesia en particular.

“Esta justicia de condenar a todos y esta misericordia de salvar a algunos es lo que da su angustioso sentido a la visión agustiniana de la historia y lo que hace de ella, al tiempo que el reino de la desesperación, el fundamento de la esperanza.” (o.c., p. 46).

Según la doctrina de San Agustín y de la Iglesia, ni la justicia divina condena a todos los hombres ni la misericordia divina opera sólo a favor de algunos. Exceptuando a Jesús y María, todos los hombres han pecado y ninguno de ellos podría salvarse por sí mismo; pero la muerte y resurrección de Cristo han redimido objetivamente a todos los hombres de la historia. También para San Agustín, como para San Pablo, “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". Pero, agrega Agustín, “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti". La gracia de Dios, ofrecida a todo hombre, requiere la libre cooperación del hombre para realizar la obra de la justificación. Por lo tanto la visión agustiniana y cristiana de la historia no es el reino de la desesperación, sino una visión de esperanza teologal. Aunque esté sumido en el peor de los pecados, el hombre puede esperar la salvación de Dios, si se abre con fe amante a Su misericordia y Su perdón. Esta salvación regalada gratuitamente por Dios es doblemente indebida, porque el hombre es creatura y pecador, pero no es injusta.

“En la visión agustiniana no acaba todo bien, como en la comedia, ni todo mal, como en la tragedia; en ella mueren, con una eterna muerte sin reposo, los réprobos o los condenados, pero viven con una vida sin más inquietud y desasosiego los que, debiendo ser también condenados, han resultado, por una elección que escapa a la razón humana y acaso a toda razón, inscritos en el registro de una ciudad que está constituida desde siempre, pero que sólo quedará colmada cuando la historia, ese sueño que es una pesadilla, haya terminado de ser soñada. Puede que no haya que acusar demasiado a Dios de su aterrador dictado, porque acaso la pesadilla también a Él alcanza y somos nosotros la visión que aparece constantemente en sus sueños. En los sueños de Dios, que si tal fuera cierto, serían para el hombre más reales que la realidad.” (o.c., p. 47).

En la visión agustiniana y cristiana de la historia los bienaventurados no son los que debían haber sido también condenados pero han sido elegidos arbitrariamente por Dios para la salvación. Quizás Ferrater Mora confunde a San Agustín con Calvino. Dios es justo y la justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. El juicio de Dios concuerda con la opción que cada hombre ha hecho a lo largo de su vida, opción por el amor o el egoísmo, por Dios o contra Dios, opción a la que la muerte da un carácter definitivo. El motivo por el cual unos se salvan y otros se condenan no escapa totalmente a la razón humana, ni menos aún a toda razón: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer… Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer…” (Mateo 25,34-42).

Quizás el sistema teológico con el que San Agustín (no el Magisterio de la Iglesia) intentó analizar el profundo misterio de la relación entre la Gracia de Dios y la libertad del hombre se presta en parte al malentendido en el que incurrió Ferrater Mora. Pero ese sistema agustiniano no pretende borrar ni borra las líneas maestras del Evangelio de Cristo que hemos enunciado sintéticamente.

El primado absoluto de la gracia de Dios, aun respecto de la respuesta libre del hombre, es un dato del Evangelio (Juan 15,5: “separados de Mí, nada pueden hacer"), subrayado por San Agustín y reafirmado por el Magisterio de la Iglesia en la condena del pelagianismo y el semipelagianismo. Esta doctrina católica no llama a la desesperación, sino a la confianza en Dios y al reconocimiento del Misterio insondable del Dios que es al mismo tiempo Amor, justicia y misericordia para con los pecadores.

La historia no es una pesadilla ni tiene sentido alguno acusar de nada a Dios, el Ser perfectísimo, infinitamente Bueno. También es absurdo suponer que Dios mismo puede sufrir pesadillas.

A modo de conclusión, nos preguntamos cómo es posible que un filósofo tan distinguido como José Ferrater Mora haya cometido errores tan gruesos y numerosos en una breve descripción de la visión cristiana de la historia. Dejando de lado la posibilidad de un intento deliberado de tergiversación, nos queda sólo la alternativa del desconocimiento. Por desgracia, ese desconocimiento está demasiado generalizado: hay en el ámbito de nuestra civilización “occidental y cristiana” demasiadas personas, incluso muy cultas, que ignoran casi todo lo esencial acerca del cristianismo o tienen de él una noción profundamente equivocada. Esto puede ser más excusable en el caso de personas poco instruidas, pero resulta menos comprensible en el caso de un gran filósofo, que además ha escrito sobre el cristianismo.

Daniel Iglesias Grèzes


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7.10.12

Hay un solo Dios

Estimado lector, tal vez usted crea que en la actualidad el politeísmo subsiste sólo en el seno de pueblos primitivos, en regiones muy remotas del globo. En ese caso le sorprenderá saber que miles de uruguayos profesan una religión politeísta y que con frecuencia se ve a sus predicadores, vestidos de impecable traje y corbata, recorriendo en parejas las calles de nuestras ciudades. Nos referimos a la religión de los mormones, fundada en los Estados Unidos durante el siglo XIX por Joseph Smith, quien murió acribillado mientras disparaba seis tiros contra una multitud que pretendía lincharlo por sus secretas costumbres polígamas. Posteriores informes oficiales de su iglesia le atribuyeron 27 esposas.

Aunque el principal libro sagrado de esta secta (el Libro de Mormón) sostiene que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios, Joseph Smith (en su libro “Doctrinas y Convenios", que los mormones consideran también inspirado por Dios) enseñó a sus seguidores que estas tres personas son tres dioses distintos. Pero Smith no se detuvo en el triteísmo: según su doctrina, el universo material es eterno, existen innumerables mundos habitados y cada uno de ellos tiene sus propios dioses. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son solamente los dioses de nuestro mundo.

Más aún, el mormonismo es un evolucionismo radical: según la doctrina mormona, el Padre es sólo un hombre de carne y hueso (de otro planeta) que ha alcanzado un alto estado de evolución, y los seres humanos pueden aspirar a una metamorfosis similar.

Este Dios Padre habría engendrado, de la Madre Celestial (otro ser divino), a todos los espíritus que existen o existieron en la Tierra. Jesucristo o Jehová sería el Hijo primogénito de Dios, engendrado por la unión carnal de Dios Padre con la Virgen María. En las bodas de Caná, Jesús habría contraído matrimonio con María Magdalena, Marta y la otra María, con quienes habría tenido hijos.

Incrementando su blasfemia, la doctrina mormona sostiene que Satanás sería otro de los hijos de Dios, hermano de Jesús, y que el pecado de Adán habría sido un acto meritorio: Adán cayó para que los hombres pudiesen existir, proveyendo a millones de espíritus preexistentes de tabernáculos mortales, un paso necesario para alcanzar finalmente la exaltación en el estado divino. Además, según la doctrina sostenida oficialmente hasta hace pocos años por la Iglesia mormona, ese estado divino, asequible para todos los mormones blancos, estaba vedado a las personas de raza negra.

La teología de los mormones, al igual que su visión de la historia del continente americano, es racionalmente indefendible. Tiene mucho más en común con la “teología” de la serie de ciencia ficción Stargate –Puerta a las Estrellas–, que con la doctrina cristiana.

Los paganos del Imperio Romano acusaron erróneamente de ateísmo a los cristianos, porque éstos no adoraban a ninguno de sus falsos dioses. Con verdad, en cambio, se puede decir que el mormonismo es una religión atea, puesto que ninguno de sus innumerables dioses es el Ser Absoluto, Necesario, Perfectísimo, Eterno, Infinito, Omnipotente y Creador del universo, el único Dios verdadero.

Daniel Iglesias Grèzes

Nota: Los datos sobre la doctrina mormona están tomados de Julio C. Elizaga, Las sectas y las nuevas religiones a la conquista del Uruguay, Editorial La Llave, Montevideo 1988, pp. 58-79.

Véase también: http://www.miapic.com/que-ensena-el-mormonismo


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3.10.12

Revista "Fe y Razón" (Nº 73 - Octubre de 2012)

Para acceder a todo el Nº 73, por favor presione este enlace.


Artículo editorial del Nº 73


Cultura cristiana y “cultura de la muerte”

Equipo de Dirección

1. V Encuentro de Centros Culturales Católicos del Cono Sur

Del 18 al 21 de septiembre de 2012, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tuvo lugar el V Encuentro de Centros Culturales Católicos del Cono Sur, promovido por el Pontificio Consejo de la Cultura. El CIES (Centro de Investigación en Ética Social), de Argentina, actuó como co-organizador y anfitrión del Encuentro. El tema central del Encuentro fue: “Identidad, Cultura y Diálogo: misión y necesidad de los Centros Culturales Católicos para la actual evangelización de América”.

El Encuentro contó con 50 participantes provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Perú, México e Italia: seis obispos, tres presbíteros y 41 laicos. De Uruguay participaron: Mons. Pablo Galimberti (Obispo de Salto), la Dra. Susana Monreal (de la Universidad Católica del Uruguay), el Emb. Mario Cayota (por el CEDIDOSC) y el Ing. Daniel Iglesias (por el Centro Cultural Católico “Fe y Razón”). Mons. Carlos Alberto de Pinho Moreira Azevedo, Delegado del Pontificio Consejo de la Cultura, representó a la Santa Sede.

El Encuentro se desarrolló principalmente en el Círculo Militar, compuesto por el bellísimo Palacio Paz y un buen hotel. Se realizaron diversas ponencias sobre la identidad de los Centros Culturales Católicos (CCC), la acción y cometido de los CCC ante los desafíos de la cultura contemporánea, y la dimensión misionera y la espiritualidad de los CCC a la luz del Documento de Aparecida. También hubo dos conferencias abiertas a todo público en el Teatro del Globo, dictadas respectivamente por el Dr. Alfredo García Quesada, Consultor del Pontificio Consejo de la Cultura, y el Dr. Pedro Luis Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras y de la Academia Nacional de Educación. Además, los participantes presentaron a los CCC representados en el Encuentro, intercambiaron experiencias y reflexionaron en grupos sobre el Documento de Trabajo propuesto por el Pontificio Consejo de la Cultura. Las principales conclusiones y propuestas fueron presentadas al plenario por un representante de los CCC de cada país. Por Uruguay le tocó desempeñar dicha tarea al Ing. Daniel Iglesias.

La Santa Misa fue celebrada el miércoles 19 en la Catedral de Buenos Aires, presidida por el Cardenal Jorge Bergoglio SJ, Arzobispo de Buenos Aires; el jueves 20 en la Iglesia del Socorro, concelebrada por cinco Obispos; y el viernes 20 en la Basílica de Luján, presidida por el Sr. Obispo de Luján.

El Encuentro se desarrolló en un clima de fraternidad cristiana. Hacia el final del mismo los participantes firmaron una declaración (la “Declaración de Buenos Aires”), orientada a estimular el trabajo conjunto de los CCC de la región.

2. Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II

En el contexto del Año de la Fe, el Centro Cultural Católico “Fe y Razón” está organizando un ciclo de charlas sobre el pensamiento de Juan Pablo II. La primera charla del ciclo tendrá lugar el sábado 27 de octubre de 17:00 a 19:00 horas en la sede de la Asociación Uruguaya de la Orden de Malta (Canelones 1544 casi Salto, Montevideo) y tendrá como tema central el pensamiento filosófico de Juan Pablo II. El Ec. Rafael Menéndez disertará sobre “El personalismo tomista de Karol Wojtyla” y el Lic. Néstor Martínez disertará sobre “Tomismo y personalismo”. Después de las dos ponencias habrá una ronda de preguntas y respuestas.

El ciclo se completará con las siguientes charlas, en el mismo horario y en el mismo lugar:
• Sábado 3 de noviembre: La encíclica Fides et Ratio.
• Sábado 10 de noviembre: La encíclica Veritatis Splendor.
• Sábado 17 de noviembre: La encíclica Evangelium Vitae.

Más adelante anunciaremos los nombres de los expositores y los títulos de las ponencias de esas otras tres charlas.

La entrada a estas charlas es libre y gratuita. Aunque no es imprescindible, pedimos a los interesados en las charlas que confirmen su asistencia enviando un email a: feyrazon@gmail.com.

3. Un paso hacia la legalización del aborto en el Uruguay

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” deplora la aprobación de la legalización del aborto por parte de la Cámara de Representantes, por 50 votos contra 49, el pasado martes 25 de septiembre, y exhorta a todos sus lectores a oponerse a esta iniciativa, a la que aún le falta la aprobación de la Cámara de Senadores y la promulgación del Poder Ejecutivo para convertirse en ley.

En este número publicamos la proclama del gran acto pro-vida realizado el lunes 24 de septiembre en la principal avenida de Montevideo y las reflexiones del Lic. Néstor Martínez sobre la triste y lamentable jornada legislativa del día siguiente. Nuestro Centro se adhiere a esa proclama y a esas reflexiones. También publicamos un artículo del Dr. Ricardo Pou-Ferrari, Médico Ginecólogo uruguayo, sobre la despenalización del aborto provocado. Agradecemos al Dr. Pou-Ferrari su valioso aporte.