InfoCatólica / Razones para nuestra esperanza / Etiquetas: liberalismo

22.12.16

Lo que está en juego en la actual crisis de la Iglesia

La barca de Pedro en la tormenta

Un sacerdote católico muy peculiar

Raymond Gravel (1952-2014) fue un católico de la provincia canadiense de Quebec. En su juventud fue prostituto en bares de la Gay Village de Montreal. En 1982 entró al seminario y años más tarde fue ordenado sacerdote. Como sacerdote, fue controvertido sobre todo por su apoyo público al aborto, la eutanasia y el ‘matrimonio homosexual’. En 2006 recibió una dispensa del obispo de Joliette (Quebec) para entrar en política y fue elegido Miembro del Parlamento de Canadá por el partido Bloc Québécois.

En 2008, después de que Gravel se opuso a la Ley C-484, que habría reconocido el daño a un feto durante un crimen como una ofensa distinta del daño a la madre, y de que apoyó la concesión de la Orden de Canadá al Dr. Henry Morgentaler, médico pionero del aborto en Canadá, la Santa Sede le ordenó que eligiera entre dejar el sacerdocio y dejar la política. Gravel renunció a la política y siguió ejerciendo el sacerdocio.

En 2010 Gravel fue destituido por sus posturas disidentes de un puesto de responsable de la catequesis en la Diócesis de Joliette y presentó una demanda por medio millón de dólares contra la agencia católica pro-vida LifeSiteNews por identificarlo como ‘pro-aborto’, mientras que él se identificaba como ‘pro-elección’.

En 2014 Gravel murió de cáncer, a los 61 años.

Leer más... »

8.11.15

Discurso del Biglietto (Beato Cardenal John Henry Newman)

Cardenal Newman

Le agradezco, Monseñor, la participación que me hecho del alto honor que el Santo Padre se ha dignado conferir sobre mi humilde persona. Y si le pido permiso para continuar dirigiéndome a Ud., no en su idioma musical, sino en mi querida lengua materna, es porque en ella puedo expresar mis sentimientos, sobre este amabilísimo anuncio que me ha traído, mucho mejor que intentar lo que me sobrepasa.
En primer lugar, quiero hablar del asombro y la profunda gratitud que sentí, y siento aún, ante la condescendencia y amor que el Santo Padre ha tenido hacia mí al distinguirme con tan inmenso honor. Fue una gran sorpresa. Jamás me vino a la mente semejante elevación, y hubiera parecido en desacuerdo con mis antecedentes. Había atravesado muchas aflicciones, que han pasado ya, y ahora me había casi llegado el fin de todas las cosas, y estaba en paz.

¿Será posible que, después de todo, haya vivido tantos años para esto? Tampoco es fácil ver cómo podría haber soportado un impacto tan grande si el Santo Padre no lo hubiese atemperado con un segundo acto de condescendencia hacia mí, que fue para todos los que lo supieron una evidencia conmovedora de su naturaleza amable y generosa. Se compadeció de mí y me dijo las razones por las cuales me elevaba a esta dignidad. Además de otras palabras de aliento, dijo que su acto era un reconocimiento de mi celo y buen servicio de tantos años por la causa católica, más aún, que creía darles gusto a los católicos ingleses, incluso a la Inglaterra protestante, si yo recibía alguna señal de su favor. Después de tales palabras bondadosas de Su Santidad, hubiera sido insensible y cruel de mi parte haber tenido escrúpulos por más tiempo.

Esto fue lo que tuvo la amabilidad de decirme, ¿y qué más podía querer yo? A lo largo de muchos años he cometido muchos errores. No tengo nada de esa perfección que pertenece a los escritos de los santos, es decir, que no podemos encontrar error en ellos. Pero lo que creo poder afirmar sobre todo lo que escribí es esto: que hubo intención honesta, ausencia de fines personales, temperamento obediente, deseo de ser corregido, miedo al error, deseo de servir a la Santa Iglesia, y, por la misericordia divina, una justa medida de éxito.

Y me alegra decir que me he opuesto desde el comienzo a un gran mal. Durante treinta, cuarenta, cincuenta años, he resistido con lo mejor de mis fuerzas al espíritu del liberalismo en religión. ¡Nunca la Santa Iglesia necesitó defensores contra él con más urgencia que ahora, cuando desafortunadamente es un error que se expande como una trampa por toda la tierra! Y en esta ocasión, en que es natural para quien está en mi lugar considerar el mundo y mirar la Santa Iglesia tal como está, y su futuro, espero que no se juzgará fuera de lugar si renuevo la protesta que hecho tan a menudo.

Leer más... »