Veinte reflexiones sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia

Quizás alguno de ustedes haya notado que nunca publiqué en este blog ningún comentario mío sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco. El año pasado no me sentí en condiciones de hacerlo correctamente, pero apoyé de todo corazón la gran obra de discernimiento y de defensa de la doctrina católica realizada por InfoCatólica y sus blogueros. Ahora, casi un año después de la publicación de ese importante y problemático documento pontificio, deseo aportar mis propios comentarios sobre algunos puntos salientes de la mencionada exhortación apostólica. No se trata de un análisis exhaustivo. Presentaré veinte reflexiones breves en el orden en que se suscitan al leer la Amoris Laetitia, a la que citaré como AL. 

1. “A pesar de las numerosas señales de crisis del matrimonio, «el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes, y esto motiva a la Iglesia»” (AL, n. 1). Sólo en este primer numeral de la larguísima AL se habla de la “crisis del matrimonio”, pero ni allí ni en el resto del documento hay ninguna referencia explícita a la caída dramática del número de los matrimonios sacramentales en muchos países, una caída tan grande que cabe hablar de una tendencia a la cuasi-desaparición del matrimonio sacramental. La familia cristiana está basada en el matrimonio cristiano (el matrimonio sacramental), por lo que una cuasi-desaparición del matrimonio cristiano equivale a una cuasi-desaparición de la familia cristiana. Es muy curioso y hasta chocante que este hecho evidente e importantísimo no sea objeto de una reflexión atenta y esmerada. Por otra parte, considerando la mentada crisis del matrimonio y el gran auge del concubinato, ¿es totalmente cierto que “el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes”?¿No es verdad que ese deseo de familia, especialmente entre los jóvenes, es hoy a menudo atenuado, distorsionado o sofocado por la mentalidad individualista, y que eso, en vez de ser un signo de esperanza, es una de las grandes causas de la actual crisis del matrimonio? Por último, decir que “el deseo de familia permanece vivo… y esto motiva a la Iglesia” ¿no es una descripción muy insuficiente y demasiado “horizontalista” de la motivación de la Iglesia para anunciar el Evangelio de la familia?

2. “Los debates que se dan en los medios de comunicación o en publicaciones, y aun entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, a la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o derivando conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas” (AL, n. 2). Aquí parece darse una caricaturización de la postura de los católicos fieles a la Biblia y la Tradición. El segundo “todo” está de más; y las “normativas generales” aludidas son mandamientos de la Ley de Dios, no “conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas”.

3. “No todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales. Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16,13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales, porque «las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general […] necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado»” (AL, n. 3). Se omite decir que muchas de las discusiones de los dos Sínodos de la Familia (2014-2015) se refirieron a cuestiones ya resueltas por el Magisterio, y afectan la necesaria unidad de doctrina y de praxis. Y se asoma aquí el peligro de una descentralización tal que arruine la unidad doctrinal de la Iglesia Católica.

4. “En ese contexto, el ideal matrimonial, con un compromiso de exclusividad y de estabilidad, termina siendo arrasado por las conveniencias circunstanciales o por los caprichos de la sensibilidad.” (AL, n. 34). Éste es el primero de los quince numerales de AL en los que las normas de la moral matrimonial católica son presentadas como un “ideal”, no como exigencias de la Ley de Dios (cf. AL, nn. 36, 38, 39, 57, 119, 148, 157, 230, 292, 297, 298, 303, 307, 308).

5. “Durante mucho tiempo creímos que con sólo insistir en cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia, ya sosteníamos suficientemente a las familias, consolidábamos el vínculo de los esposos y llenábamos de sentido sus vidas compartidas. Tenemos dificultad para presentar al matrimonio más como un camino dinámico de desarrollo y realización que como un peso a soportar toda la vida. También nos cuesta dejar espacio a la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus límites y pueden desarrollar su propio discernimiento ante situaciones donde se rompen todos los esquemas. Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas.” (AL, n. 37). La primera frase de este numeral denigra injustamente el pasado de la Iglesia Católica. Y el resto del numeral es peligrosamente ambiguo.

6. “Debemos reconocer la gran variedad de situaciones familiares que pueden brindar cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin más al matrimonio.” (AL, n. 52). Este texto parece dar a entender, entre otras cosas, lo siguiente: a) Las uniones entre personas del mismo sexo forman parte de “la gran variedad de situaciones familiares” que “debemos reconocer”; b) Las uniones homosexuales “pueden brindar cierta estabilidad”; c) Las uniones homosexuales pueden equipararse al matrimonio, pero no “sin más” (no “simplísticamente”, dice la versión italiana). Estos puntos (salvo quizás el segundo) son contrarios a la doctrina católica.

7. En la sección titulada Jesús recupera y lleva a su plenitud el proyecto divino (AL, nn. 61-66) no se cita explícitamente ninguno de los textos de los Evangelios sobre el carácter adúltero de las uniones de los divorciados vueltos a casar. Tampoco se los cita explícitamente en el resto del documento. De hecho la palabra “adulterio” no aparece nunca en el documento.

8. En la sección titulada Semillas del Verbo y situaciones imperfectas (AL, nn. 76-79) se aplica el concepto de “semillas del Verbo” a las situaciones familiares irregulares, lo que parece altamente problemático. Según la doctrina católica, las uniones concubinarias, adulterinas u homosexuales, en sí mismas, no son “semillas del Verbo”, sino “estructuras de pecado”.

9. “El amor de Dios es incondicional,… no se debe comprar ni pagar” (AL, n. 108). Esta afirmación no es falsa, pero parece muy incompleta. Es necesario añadir que estamos moralmente obligados a corresponder al amor de Dios con nuestro amor a Él y al prójimo. También otros pasajes del documento presentan ambiguamente el amor, caridad o misericordia de Dios como “incondicional” sin explicar claramente en qué sentido lo es (cf. AL, nn. 296, 297, 311).

10. Algunas corrientes espirituales insisten en eliminar el deseo para liberarse del dolor. Pero nosotros creemos que Dios ama el gozo del ser humano, que él creó todo «para que lo disfrutemos» (1 Tm 6,17). Dejemos brotar la alegría ante su ternura cuando nos propone: «Hijo, trátate bien […] No te prives de pasar un día feliz» (Si 14,11.14). Un matrimonio también responde a la voluntad de Dios siguiendo esta invitación bíblica: «Alégrate en el día feliz» (Qo 7,14). La cuestión es tener la libertad para aceptar que el placer encuentre otras formas de expresión en los distintos momentos de la vida, de acuerdo con las necesidades del amor mutuo. En ese sentido, se puede acoger la propuesta de algunos maestros orientales que insisten en ampliar la consciencia, para no quedar presos en una experiencia muy limitada que nos cierre las perspectivas. Esa ampliación de la consciencia no es la negación o destrucción del deseo sino su dilatación y su perfeccionamiento.” (AL, n. 149). Este insólito aval pontificio a “la propuesta de algunos maestros orientales” para “ampliar la consciencia” mediante la dilatación y el perfeccionamiento del deseo parece muy desconectado de la doctrina católica tradicional y de las reflexiones de los dos Sínodos de la Familia. Por una parte, las principales religiones o espiritualidades de Oriente  (el hinduismo y el budismo) buscan la expansión o ampliación de la consciencia para lograr la liberación del dolor y de la cadena de las reencarnaciones. En particular, en el hinduismo la referida “ampliación de la consciencia” busca la unificación con el dios Brahma o el dios Shiva. En busca de esos fines, dichas religiones o espiritualidades utilizan distintas técnicas de meditación (yoga, zen, meditación trascendental, etc.) que son incompatibles con la fe cristiana. Por otra parte, el oscuro numeral 149 se enmarca dentro de una sección titulada Amor apasionado (AL, nn. 142-162) y es seguido por una sub-sección titulada Dimensión erótica del amor (AL, nn. 150-152). En ese contexto, no es aventurado deducir que la propuesta de dilatar o perfeccionar el deseo para ampliar la consciencia se refiere al deseo sexual. Esta perspectiva, unida a lo dicho antes, evoca inevitablemente las perversas técnicas sexuales del tantrismo. Evidentemente, una alusión positiva a dichas técnicas es completamente inadmisible en un documento pontificio, por lo que este numeral (que es una cita implícita de un artículo de Mons. Víctor Fernández, ghost-writer del Papa Francisco) debería ser retirado de la exhortación apostólica.

11. “Los matrimonios necesitan adquirir una clara y convencida conciencia sobre sus deberes sociales. Cuando esto sucede, el afecto que los une no disminuye, sino que se llena de nueva luz, como lo expresan los siguientes versos: «Tus manos son mi caricia / mis acordes cotidianos / te quiero porque tus manos / trabajan por la justicia. / Si te quiero es porque sos / mi amor mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos». [204]” (AL, n. 181). La nota 204 dice: “Mario Benedetti, «Te quiero», en Poemas de otros, Buenos Aires 1993, 316.” Si un Papa quiere citar un poema que exprese la alegría del amor de la familia cristiana y su dimensión social, parece difícil que encuentre un poeta más inapropiado a esos efectos que el uruguayo Mario Benedetti, ateo, marxista y anticatólico. El poema citado, que desgraciadamente suele cantarse en las bodas católicas de mi país (Uruguay), es una canción de amor militante, denuncia política y crítica social de orientación marxista. “En la calle codo a codo somos mucho más que dos” –insinúa el poeta– porque somos parte de la multitud que impulsa la lucha de clases y la revolución socialista. De hecho Benedetti fue uno de los dirigentes principales del Movimiento 26 de Marzo, brazo político y fachada legal del grupo guerrillero de extrema izquierda Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros (MLN-T). Para transmitir con más amplitud el pensamiento de ese escritor, reproduciré un texto de un sitio web: “Mario Benedetti decía que la vida es un paréntesis entre dos nadas. Era ateo, sólo creía ‘en un dios personal, que es la conciencia: a ella es a la que le debemos rendir cuentas cada día’. En sus poemas cuestionaba la existencia de Dios, el paraíso o el infierno, como en Quién sabe: ‘¿Acaso dios te ayuda cuando tu cuerpo sufre?/¿o no es ni siquiera una confiable anestesia?/¿te importa mucho que dios exista? ¿o no?/¿su no existencia sería para ti una catástrofe más terrible que la muerte pura y dura?/¿te importaría si dios existe pero está inmerso en el centro de la nada?’ En Mutis expresó: ‘Dios morirá de viejo/pesaroso y hastiado/triste por no poder/encomendarse/a dios.’ No escatimaba para tocar a los símbolos religiosos como en Papam Habemus: ‘Tutor de los perdones/distribuidor de las penas/condona las condenas/condena los condones’.”

12. La sección titulada Discernir el cuerpo (AL, nn. 185-186) se refiere a 1 Corintios 11,17-34, un texto muy relevante para la cuestión de si dar o no la eucaristía a los adúlteros no arrepentidos. Sin embargo, se da a ese texto de San Pablo una novedosa interpretación “social” y parece criticarse la interpretación católica tradicional del mismo, por estar –supuestamente– “fuera de contexto”.

13. La reciente reforma del proceso canónico relativo a los casos de posible nulidad matrimonial parece estar basada, entre otras cosas, en la discutible idea de que muchos de los matrimonios celebrados por la Iglesia son en realidad nulos. Por eso llama mucho la atención que la larga sección titulada Guiar a los prometidos en el camino de preparación al matrimonio (AL, nn. 205-216) no aborde explícitamente el tema de la posible nulidad matrimonial ni plantee medidas concretas orientadas específicamente a evitar ese tipo de celebraciones.

14. “A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que «no están excomulgadas» y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial. Estas situaciones «exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas…»” (AL, n. 243). No es suficiente decir que las personas divorciadas que viven en nueva unión no están excomulgadas. A pesar de no estar excomulgadas, no pueden comulgar, según la doctrina católica. Además, es muy ambiguo y peligroso el llamado a evitar “todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas”. Hay discriminaciones injustas y discriminaciones justas. ¿Nuestro Señor Jesucristo discriminó injustamente a esas personas al enseñar que cometen adulterio?

15. “Al respecto, quiero recordar aquí algo que he querido plantear con claridad a toda la Iglesia para que no equivoquemos el camino: «Dos lógicas recorren toda la historia de la Iglesia: marginar y reintegrar […] El camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración […] El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero»” (AL, n. 296). No es correcto hablar, como se hace aquí, de dos lógicas o caminos en la historia de la Iglesia, uno acertado (el de Jesús) y otro equivocado. En realidad se trata de dos aspectos de una misma lógica o camino de Dios, quien dio a sus Profetas autoridad para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar” (Jeremías 1,10) y a sus Apóstoles el poder de atar y el poder de desatar.

16. “No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren. Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17)” (AL, n. 297). Sin embargo, Mateo 18,15-17 comienza diciendo “si tu hermano peca”, no “si tu hermano ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano”. Consideremos, por ejemplo, el Código de Derecho Canónico, can. 512 § 3: “Para el consejo pastoral [diocesano] deben designarse sólo fieles que destaquen por su fe segura, buenas costumbres y prudencia.” Alguien que integra una unión homosexual o tiene una notoria conducta homosexual no se destaca por sus buenas costumbres, por lo que no puede ser miembro de un consejo pastoral diocesano. Para llegar a esta conclusión, no importa si la persona profesa o no la ideología homosexualista, o si forma o no parte del lobby gay. Algo análogo vale para otros oficios o encargos eclesiásticos y otras malas costumbres.

17. AL n. 298 contiene la ya famosa nota 329. La doctrina católica sobre la imposibilidad de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar salvo en caso de arrepentimiento y propósito de enmienda está relegada a esa nota, que cita parcialmente a Familiaris Consortio n. 84 pero omite la parte donde el Papa San Juan Pablo II expresa esa doctrina con gran claridad y firmeza. Además, la nota 329 critica esa doctrina católica con un argumento falso (acusándola de hacer peligrar la fidelidad a la ‘nueva unión’ adulterina) y lo hace citando inapropiadamente un texto de la constitución Gaudium et Spes que habla del matrimonio legítimo, no de una de esas ‘uniones’.

18. Estas actitudes son fundamentales para evitar el grave riesgo de mensajes equivocados, como la idea de que algún sacerdote puede conceder rápidamente «excepciones», o de que existen personas que pueden obtener privilegios sacramentales a cambio de favores.” (AL, n. 300). Aquí parece que se rechazan algunos errores más extremos, sin rechazar otros errores más “moderados”. Entonces, ¿el sacerdote puede conceder excepciones si no lo hace rápidamente o puede conceder privilegios sacramentales si no lo hace a cambio de favores?

19. “Ya santo Tomás de Aquino reconocía que alguien puede tener la gracia y la caridad, pero no poder ejercitar bien alguna de las virtudes, de manera que aunque posea todas las virtudes morales infusas, no manifiesta con claridad la existencia de alguna de ellas, porque el obrar exterior de esa virtud está dificultado: «Se dice que algunos santos no tienen algunas virtudes, en cuanto experimentan dificultad en sus actos, aunque tengan los hábitos de todas las virtudes»” (AL, n. 301). Este texto es incorrecto, porque hace decir a Santo Tomás de Aquino algo totalmente contrario a su pensamiento. El P. José María Iraburu lo ha demostrado en detalle aquí. Por otra parte, un artículo de Michael Palakuk en la revista Crux demuestra que también en este pasaje capital de la Amoris Laetitia (como en otros pasajes de la misma), Mons. Víctor Fernández, actuando como un ghost-writer inescrupuloso, se ha auto-plagiado; pero además demuestra que este auto-plagio hace referencia a un artículo de Fernández que sostiene que todos los hombres están predestinados eficazmente a la salvación y se salvan. Copio aquí (traducidos por mí del inglés) algunos de los párrafos centrales del artículo de Palakuk. “Él [Fernández] dice que los católicos que creen que sólo los que ya están en ‘estado de gracia’ deberían recibir la comunión no sólo están excluyendo a otros; también parecen estar ‘mofándose’ o ‘jactándose’ de la gracia dada libremente. Fernández parece preferir, por el contrario, a los pecadores que se aproximarían a la mesa de la comunión sin ese tipo de jactancia, aunque –él dice con delicadeza– este enfoque ‘señala en la dirección de un diálogo con la doctrina de Lutero de simul iustus et peccator’ (que cada uno es a la misma vez tanto justificado como pecador). Fernández usa la frase plagiada para argumentar que las personas podrían estar en situaciones objetivamente pecaminosas y aún así estar ‘eficazmente predestinadas a la salvación’. Preocuparse de que tales personas se arriesguen a la condenación eterna es suponer que las creaturas humanas por sí mismas podrían revertir la voluntad de Dios. Éstas son las principales especulaciones del artículo. Si ellas son afirmadas, al parecer, la naturaleza esencial del cristianismo como algo que involucra una prueba y un período de prueba cambia; la ley moral se vuelve irrelevante; y la distinción entre pecado mortal y pecado venial se descompone. Es decir que el ensayo de Fernández es profundamente problemático. Sin embargo ahora una exhortación apostólica del Santo Padre hace referencia a él. Peor aún, un pasaje plagiado está arrancado directamente desde una línea de pensamiento que tiene una semejanza superficial con la del Santo Padre.” O sea, resumo yo, un documento papal plagia un artículo lleno de herejías.

20. Comprendo a quienes prefieren una pastoral más rígida que no dé lugar a confusión alguna” (AL, n. 308). No es ésa la alternativa real: no queremos más rigidez, sino más fidelidad.

Daniel Iglesias Grèzes 


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27 comentarios

  
Javierrr
Un artículo excelente y preclaro!
04/03/17 5:13 PM
  
claudio
Estimado, voy a hacer una pequeña reflexión sobre el punto 13 de los 20.
La afirmación que haces es justamente lo que creen los que sostienen esa postura, que la mayoría de los matrimonios son nulos desde su comienzo, por lo tanto no hay vínculo válido sacramental indisoluble.
Por eso se comenzó el tema invocando la "economía" griega que permite un segundo matrimonio, no funcionó por obvias razones sacramentales, la Iglesia no puede casar dos veces sin nulidad. Siguió con la modificación del proceso de nulidad canónico, que introdujo los términos "fracaso matrimonial" y "etc.", ambas ajenas al derecho. El fracaso no pude ser causa de nulidad ya que es posterior al vínculo. El etc. es inaplicable por no ser un tipo jurídico de nulidad además que sería una causal posterior.
Luego vinieron dos Sínodos y como allí tampoco anduvo lo que se quería, emergió AL. Acá empieza otro camino. La jerarquía de la Exhortación es menor a una Encíclica y a otros varios tipos de documentos eclesiales. Como era de esperarse no se dijo que los casados en nuevas nupcias podrían acceder a la comunión. Pero se sembró una duda peligrosa en el punto 306 sobre la moralidad de los actos y se mencionó la via caritatis, no se explicita qué es ni cómo se aplicaría.
Así estamos a la deriva en el mar..........................
04/03/17 5:57 PM
  
Juanlu - Sevilla
Fenómeno. Veo que usted es más capaz que el Romano Pontífice para guiar a la Iglesia. Y se habrá quedado tan pancho... Hay que ver unas cosas...

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DIG: Si he hablado mal, dime donde está el mal. Pero si he hablado bien, ¿por qué me acusas?
04/03/17 6:25 PM
  
Ana
😨 y yo que pensaba que el problema era solo la nota a pie de página. No puedo ni describir mi estado actual luego de leer esto

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DIG: No pierda la fe. Cristo sigue reinando en su Iglesia.
04/03/17 6:31 PM
  
Maria-Ar
Muyyy buen análisis!
Ya lo compartí!
+
04/03/17 7:01 PM
  
Maria-Ar

"DIG: Si he hablado mal, dime donde está el mal. Pero si he hablado bien, ¿por qué me acusas?"

Que grande Sr Daniel!!!!!
+
04/03/17 7:06 PM
  
claudio
No es para iniciar una polémica, pero parece que los que no tienen razones usan ataques personales, eso no está bien, discrepen todo lo que quieran pero dentro de cierta cordialidad. El ataque o el agravio demuestran siempre una sin razón argumental. Justamente el tema es mantener la unidad en la Fe. Hoy es esencial la unidad en la Iglesia. El Papa ha abierto una extraordinaria necesidad de expresarse y de estudiar, ha movido a la Iglesia a estudiar. Cosas elementales pero también de alta Teología Dogmática y Sacramental, hay opiniones y lecciones que no se hubieran realizado sin la existencia de esa necesidad de mantenerse en la recta Fe.
Recemos juntos.....quién puede tirar la primera.....

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DIG: Sí, oremos, pero también seamos fieles a la fe recibida de los Apóstoles y de todos los que nos precedieron en el signo de la fe.
04/03/17 7:39 PM
  
claudio
Eso es lo que -justamente- está sucediendo, personas que conozco a las que no se les hubiera ocurrido escribir y moverse, lo están haciendo, igual que tú, en defensa de la Fe, la única Fe, un sólo bautismo, un sólo Dios y Padre. Pase bien.............
PD. art. 212 CIC 212 § Los fieles..... § 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.
04/03/17 8:01 PM
  
Daniel Riquelme
"DIG: Si he hablado mal, dime donde está el mal. Pero si he hablado bien, ¿por qué me acusas?"

Preciso el parafraseo.

Saludos.
04/03/17 8:13 PM
  
Strauch
Gracias, don Daniel. Muy buen análisis, hecho con amor a la Escritura, a la Tradición, y al Magisterio de siempre.

Los papólatras, como siempre: a falta de aportar razones, ataques ad hominem. Les debería dar vergúenza.
04/03/17 8:20 PM
  
Esteban de Alemania
Este extenso análisis, si bien el autor mismo resalta que no pretende ser exhaustivo, muestra a bastanza, que la exhortación apostólica Amoris Laetitia

1. es tremendamente problemática en su totalidad y no solo en su peor capítulo, el 8, ni menos ahí solamente en la famosa nota 329 a pié de página.
2. destila desde el comienzo hasta su final una actitud por lo menos reservada y distanciada, cuando no resentida, hacia lo que la Iglesia ha enseñado hasta ahora sobre el matrimonio y las implicancias de esta doctrina para la pastoral matrimonial.
3. recurre regularmente a la falsa representación ridiculizante o directamente a la ridiculización y denigración sin más, tanto de la bimilenaria enseñanza matrimonial de la Iglesia como de todas aquellas personas, que siguen adhiriéndose a ella por fidelidad a Cristo.
4. finge asumir una posición razonable, ubicando a la -realmente católica- fidelidad a la tradicional enseñanza de la Iglesia respecto al matrimonio como una de dos posturas extremistas a evitar, y presentando así los sugeridos cambios como el camino sensato y moderado.
5 recurre a terminologia y conceptos provenientes de religiones o espiritualidades no cristianas y conectadas a prácticas que son incompatibles con la fe cristiana y cita sin necesidad favorablemente a un autor ateo, marxista y anticatólico.
6. practica la referencia deshonesta a autoridades reconocidas de la doctrina católica, tergiversando o simplemente mintiendo sobre lo que estos realmente dicen, para usarlos como avales de ideas contrapuestas a la doctrina católica.
7. practica la citación parcial deshonesta de un documento magisterial, omitiendo sun mensaje central, para avanzar exactamente aquella idea rechazada explícitamente por ese documento.
8. interpreta un texto decisivo de la Sagrada Escritura de una manera desconocida por toda la Tradición de la Iglesia, a la vez que desecha la interpretación católica tradicional del mismo como “fuera de contexto”.
9. incita a traspasar normas del Derecho Canónico con ligereza, pero induciendo que no fuese un traspase.
10. sugiere que el principio de no-discriminación -instrumento actualmente preferido por el mundo para imponer a los cristianos la dictadura del relativismo, persiguiendo despiadadamente a los que no se doblegan- debe ser el principio supremo del actuar de la Iglesia, desconociendo que existen discriminaciones injustas y discriminaciones justas.
11. enfoca la realidad del matrimonio y la familia, así como de las dificultades y crisis que estos atraviesan, desde una perspectiva horizontalista, que desconfía en el poder real de la Gracia de Dios y en la veracidad de la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio precedente, poniendo en su lugar la idolatría de la conciencia, entendida subjetivistamente como autónoma y autorizada para "discernir" en cada caso, si conviene o no seguir los mandamientos de Dios y la enseñanza y normas de la Iglesia.
12. es sumamente incoherente con la dudosa justificación usada por su autor para otras medidas muy discutibles de este pontificado, al no preocuparse por mejorar el camino de preparación al matrimonio de tal forma, que en futuro se evite la celebración supustamente masiva de matrimonios canónicamente inválidos.

Lo que más me asombra es, que a estas alturas haya todavía católicos, que en su día defendían ardientemente el Magisterio en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI y niegan hoy, que hay un inmenso problema con esta exhortación apostólica y el pontificado que la produjo. ¿Será un carrierismo descarado, que simplemente se ofrece al poder de turno, para asegurar sus privilegios? ¿Será una insana papolatría voluntarista que asume incluso rasgos de stalinismo? No lo sé y no lo entiendo.
04/03/17 8:34 PM
  
Anonimo
Brutal.
Estoy todavía mas desolado al leer su fundamentado artículo.
Es todavía peor de lo que pensaba. Mas profundo el error y mas asentado.
04/03/17 8:54 PM
  
vicente
ayudar a las personas a descubrir la belleza del matrimonio y la familia cristianas.
04/03/17 8:55 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Felicito de corazón a mi compatriota y amigo, por la lucidez de sus análisis.
Bien empleado estuvo el prolongado silencio, antes de ofrecer estos tan necesarios esclarecimientos. Se ve que los preparó con honda reflexión y caridad, para brindar luz a tantos, que andan confundidos.
¡Que El Espíritu Santo lo siga asistiendo, para dar ayuda eficaz, como lo viene haciendo con tanta eficacia desde "Fe y Razón"!

---

DIG: ¡Muchas gracias, Padre Miguel! ¡Y feliz Domingo!
04/03/17 9:48 PM
  
Cristian Iglesias
Estimado Daniel: Felicitaciones por esta reflexión tan esclarecedora... Valió la pena la espera.
¡Dios lo guarde!
Cristian Iglesias
Mar del Plata
Argentina
05/03/17 12:46 AM
  
Juan Argento
"Además, la nota 329 critica esa doctrina católica con un argumento falso (acusándola de hacer peligrar la fidelidad a la ‘nueva unión’ adulterina) y lo hace citando inapropiadamente un texto de la constitución Gaudium et Spes que habla del matrimonio legítimo, no de una de esas ‘uniones’."

Recordando el texto que en la nota 329 sigue a la referencia a Familiaris Consortio:

"En estas situaciones, muchos, conociendo y aceptando la posibilidad de convivir «como hermanos» que la Iglesia les ofrece, destacan que si faltan algunas expresiones de intimidad «puede poner en peligro no raras veces el bien de la fidelidad y el bien de la prole» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 51)."

notemos que la cita a Gaudium et spes es incorrecta en DOS sentidos, no solamente en uno.

- Uno es el que señalas en el artículo: la fidelidad a la cual Gaudium et spes se refiere es a la de esposos unidos en matrimonio legítimo.

- El otro es que el término "bonum prolis" que aparece dos veces en el texto oficial de Gaudium et spes, una en el párrafo final de la sección 50 y la otra en el párrafo inicial de la sección 51, no tiene el sentido de "el bien de la prole" sino el de el primero de los tres "bona" - o sea bienes o características buenas - inherentes al matrimonio identificados por S. Agustín: bonum prolis o procreatividad, bonum fidei o fidelidad, y bonum sacramenti o indisolubilidad. Más precisamente, el bonum prolis, como característica buena inherente al matrimonio, es su aptitud para la realización de su primer fin esencial: la generación y educación de la prole.

Lo anterior queda clarísimo si leemos el texto oficial en latín del pasaje en cuestión de Gaudium et spes:

"Ubi autem intima vita coniugalis abrumpitur, bonum fidei non raro in discrimen vocari et bonum prolis pessumdari possunt: tunc enim educatio liberorum necnon fortis animus ad prolem ulteriorem suscipiendam periclitantur."

Es claro que el "bonum prolis" que el pasaje dice que peligra si la fidelidad es comprometida es exactamente lo relacionado al primer fin del matrimonio: la educación de los hijos existentes y la fortaleza de ánimo para recibir los hijos ulteriores.
05/03/17 1:03 AM
  
Carlos de México
Estimado D. Daniel,

Felicidades por la claridad de sus razonamientos. Coincido con todos. A la vuelta de 1 año de la promulgación de este documento, sólo constato con profunda tristeza que la Iglesia no es más en la que me bauticé, formé y crecí, y a la que amo entrañablemente. Por supuesto, sigo siendo católico y fiel seguidor de Cristo, pero no en los hombres que ahora gobiernan e intentan desvirtuar Su enseñanza.

[Editado]

Yo hago lo que el papa dice, oro por él todos los días. Dios nos libre de que este incipiente deterioro eclesial desemboque en un cisma, porque, como siempre ha sido en la historia, el pueblo de Dios, esa gran masa anónima y sin la formación suficiente para discernir, se inclinará por los falsos profetas, por los orfebres de los nuevos becerros de oro y por los personajes políticamente correctos y sensibleramente atractivos.

Que María Santísima escuche nuestra plegaria e interceda ante su Hijo y Señor nuestro. Amén.

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DIG: La Iglesia Católica es la misma ayer, hoy y siempre, porque es la Esposa de Cristo, santa e inmaculada, unida indisolublemente a su Esposo, Nuestro Señor Jesucristo. En las tormentas de la Iglesia, estemos siempre alegres en la esperanza, don del Espíritu Santo, que nunca defrauda. ¡Feliz Domingo!
05/03/17 2:03 AM
  
Gloria
Preocupada y triste.si.porque lo que usted escribe alli. Es.verdad.si.aumque muchos nos queramos hacer los desentendidos...Donde quedan entonces cientos de añossiguiendo la fidelidad y tradicion del Sacramento que nos enseñaron nuestros Abuelos y Padres.como tradicion ala Doctrina de la.Iglesia?
A mi me.enseñaron que no podia cambiarse ni una silaba de la Biblia. Que Jesus es el mismo ayer . Hoy y Siempre y que quiem comulga en pecado mortal bebe su propia condena....y eso parece.ser lo que se promueve.pienso que se cansaria y perderia el interes y el cultivar las.virtudes que llevan a las parejas a formar un matrimonio catolico que exige compromiso y entonces quedariamos en las mismas.condiciones de los grupos de garaje que los casa cualquiera.nunca.se.comfiesan
Nunca.comulgan.porque no tienen Sacramentos y asi la vida es muy facil.em el pecado. .Aqui ademas de la oracion
Hay que hacer mucha oracion y Oracion.para discernir y de pronto no adelamtarnos a lo que nunca sucedera
Pues la Yglesia es de Dios. Y si llegamos a ser motivo de escandalo. EL MISMO LA DEFENDERA...Y actuara con su verdadera Misericordia y Justicia




05/03/17 2:34 AM
  
Luis Enrique
Perdonad las herejías que realiza un ciudadano de la calle. Cuando el Santo Padre anuncia que hay matrimonios no queridos por Dios, nulos, y que la Iglesia no puede discernirlos (ni idea cómo lo sabe) cuando el 98% de católicas usan métodos de anticoncepción (EEUU) cuando los jóvenes católicos son promiscuos, cuando a las ideas de la Iglesia se les dictamina de ignorantes por todos los medios sociales al alcance del hombre (el mundo), cuando se trata de eliminar el matrimonio católico en aras de nuevas uniones, cuando caen multas por defender lo que pone el CIC, cuando el ofender sentimientos religiosos se propone como relativo, etc.. El Santo Padre dispone del discernimiento con el sacerdote (el penitenciario no sea una sala de tortura) para que una pareja sea estable para toda la vida, que se apoye en la comunión, que el amor a Dios sea lo primero en nuestras vidas, y que nos queramos como Cristo nos amó, sin distinción, y no haya rigidez en los nueve mandamientos posteriores (no había grabadoras) que los hijos tengan durante toda su vida un padre y una madre, etc... para que el Amor y la Misericordia de Dios prevalezca por encima de todo.

No quiero añadir, aunque dejo el esbozo, de cómo ve o compara (creo) el Santo Padre a los Pastores que nos han guiado hasta ahora, en tiempos de Jesús los Pastores fueron los fariseos; por ello la necesidad de dialogar. No imponiendo esta forma de pensar

Por ello creo en la necesidad de un nuevo Concilio y no en una imposición, aunque después de él volvamos los católicos a las catacumbas.



05/03/17 11:13 AM
  
jordi
1. Amoris, el documento más extenso de la historia eclesial, más de 50.000 palabras, se redactó en unos imposibles 45 días, entre el fin del Sínodo del 2015 y su presentación a
la Congregación de la Fe.

2. Estos documentos tardan un año en redactarse. Eso implica que se redactó ya en el 2013 como borrador básico secreto (la teologia de rodillas), dirigió ocultamente los Sínodos de 2014-15 (despreocupación sinodal por la vida), hay textos plagiados de 10 y 20 años, superó una crisis en el 2015, y no ha sido sometido a ninguna consulta internacional de expertos.

3. Por ello, parece una imposición autoritaria de una hermenéutica de la ruptura... Francisco debe contestar los dubia, convocar un Sínodo u ordenar interpretar Amoris según la recta doctrina.
05/03/17 10:53 PM
  
Luis Enrique
(...)

Ven, Espíritu Divino,
manda Tu Luz desde el Cielo.
Padre Amoroso del pobre,
Don, en Tus Dones Espléndido,
Luz que penetras las almas,
Fuente del mayor consuelo.
Ven, Dulce Huésped del alma,
Descanso de nuestro esfuerzo,
Tregua en el duro trabajo
Brisa en las horas de fuego,
Gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías Tu Aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte Tus Siete Dones,
según la fe de tus siervos;
por Tu Bondad y Tu Gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos Tu Gozo eterno.
06/03/17 2:03 AM
  
Ricardo de Argentina
Excelente análisis, Daniel, felicitaciones y muchas gracias.
07/03/17 2:30 AM
  
Alejandros
Se está cumpliendo la 2ª de Tesalonicenses 2.
07/03/17 9:00 PM
  
IUFF
No somos expertos como los anteriores comentaristas. Lo que deseamos afirmar basados no en especulaciones sino en REALIDADES experientadas en el IUFF desde hace 25 años, es que , aunque ciertos intelectuales no lo crean ni vean -cegados por su suficiencia- es que el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes. ¡Sí señores!

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DIG: Estimado/a Sr/(a). del IUFF:

1) Parto de la base de que la familia se basa en el matrimonio y de que el fin esencial primario del matrimonio es la procreación y educación de los hijos.
2) Constato además estas REALIDADES: durante los últimos 25 (y más) años la tasa de matrimonios y la tasa de natalidad han descendido radicalmente en Uruguay y en muchos otros países, mientras que a la vez han crecido mucho los concubinatos, los divorcios, las uniones homosexuales, los abortos, las esterilizaciones, etc.
3) Concluyo que, aunque obviamente el "deseo de familia" no se ha extinguido, está muy debilitado en nuestra sociedad individualista, utilitarista, liberal y secularista, y "especialmente entre los jóvenes". Es entre los jóvenes donde el matrimonio está en mayor crisis; y en algunos grupos sociales casi ha desaparecido del horizonte. Por ejemplo (y lo digo con conocimiento de causa por mis 25 años de trabajo en una ONG que atiende a personas sin techo), en el sector de menor nivel socioeconómico (las personas muy pobres o indigentes) el matrimonio (y por ende la familia natural, querida por Dios) casi ha desaparecido. Y no veo que muchos de esos jóvenes anhelen casarse y construir su casa (su familia) sobre roca (la roca del matrimonio legítimo, natural o sacramental, indisoluble y abierto a la vida).
4) Todos éstos son hechos evidentísimos y muy relevantes, pero algunas personas se niegan a verlos en toda su magnitud, quizás debido a un "optimismo" psicológico o ideológico que las aleja de la realidad.

Por otra parte, no admito su ataque ad hominem: dice que estoy "cegado por mi suficiencia". Supongo (aunque, por su anonimato, no lo puedo saber a ciencia cierta) que Usted no me conoce; y, aunque quizás me conozca un poco, en realidad no sabe si soy soberbio o humilde. Curiosamente, mi nombre (Daniel) significa en hebreo "Dios es mi Juez". Mi nombre es verdad: Él y sólo Él es mi Juez, gracias a Dios.

Fraternalmente en Cristo,
Daniel Iglesias
10/03/17 6:04 PM
  
JCA
Buen resumen. Con la presentación de las dubia, que se centran en los puntos más problemáticos --los del capítulo 8--, se perdió la perspectiva de que AL está salpicado de errores en toda su extensión. Esta recapitulación era muy necesaria.
12/03/17 2:35 PM
  
Juan Sebastían.
Mmm... La verdad es que no veo tales errores en Amoris Laetitia, así que los que leen para condenar al papa como hereje o los que lo interpretan como un papa Liberal, están es leyendo lo que queren leer y no lo que objetivamente dice.

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DIG: No he condenado al Papa Francisco como hereje ni lo he acusado de ser liberal. He hecho veinte reflexiones críticas sobre la Amoris Laetitia citando textos de ese documento y dando argumentos, contrariamente a lo que usted hace: descalifica globalmente mi artículo sin citar ninguna de sus partes y sin ofrecer ningún argumento; lo cual no sirve de nada para hacer avanzar la discusión.
22/03/17 11:10 PM
  
Juan Sebastían.
(...) La teología escolástica... no pasa de ser más que una mera interpretación subjetiva de Aristóteles. (...)

Yo: “Padre, en un debate sobre si Dios castiga, negué la infalibilidad de la iglesia”

Sacerdote: “Hijo, Dios no castiga, lo que nos pasa a nosotros es una consecuencia directa del mal, más no es querida ni causada por Dios. La Iglesia decía eso en esas épocas porque todavía no se había comprendido mejor a Dios..."

Yo: “...Lo que hicieron los padres conciliares de los concilios de Trento Y Letrán fue que a sabiendas de que Dios no castiga, definieron que sí castiga para beneficiarse materialmente de las indulgencias plenarias”.

(...) Una vez en un grupo de oración,... alguien dijo: “es que en esas épocas se nos decía que Dios sí castiga debido a que los que definieron eso se beneficiaban de las indulgencias (cosa que ni los verdaderos católicos niegan como hecho real)”. Y entonces el Padre dijo: “sí, está acusación fue verdad, tanto así que por eso fue que Lutero se salió de la Iglesia..."

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DIG: No publico su mensaje entero porque está fuera de tema. Usted pone al principio como excusa dos frases sobre la Amoris Laetitia (una muy confusa y otra una opinión que no aporta nada al debate) y luego se lanza a lo que le interesa: continuar (fuera de lugar) la discusión sobre si Dios castiga o no. En su largo alegato no da argumentos, sino que se limita a repetir su opinión y a descalificar mi posición, tratándola reiteradamente de ridícula e infantil. No es una forma apropiada de discutir.

Publico sólo algunos extractos de su comentario para que se vea a qué niveles de ignorancia y de infidelidad han llegado algunos católicos (incluso sacerdotes).
05/04/17 11:07 PM

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