14.10.17

Matrimonio clásico y amistad católica. Sermón de una misa de esponsales

 

Sermón   

 

Decía Charles Peguy que “Homero es nuevo cada mañana y el diario de hoy ha envejecido ya”. Eso es lo que sucede con los clásicos: no pasan de moda; no envejecen.

Esto mismo es lo que pensó la civilización occidental, hoy casi desaparecida y sólo languideciente en algunos “bolsones del autoritarismo” que se empecinan por proclamar a Jesucristo. Herederos como somos de la tradición greco-romana y católica, es imposible no guardar reminiscencia de aquellos textos, de aquellas ideas que acuñaron la cultura cristiana y hasta le dieron forma.

Nos encontramos dentro del marco de un matrimonio católico, coronación del noviazgo cristiano y promesa de futuras gracias para los contrayentes, si se mantienen fieles. Se trata de un antiguo rito –hoy casi en desuso– que crucifica a los esposos convirtiéndolos en amigos bajo el mismo yugo de la cruz, esa que es “escándalo para los judíos y necedad para los gentiles” (1Cor 1,23).

Esos amigos que por amor a Dios y por amor al otro se están crucificando se aman con amor de amistad, es decir, poseen ya esa virtud indispensable para todo hombre, pues, como decía Aristóteles, “la soledad, o es para los dioses o para las bestias, pero no para los hombres”. Es que es parte de su naturaleza política el querer tener amigos; pues uno se realiza en la pólis. Y como es virtud, es imposible alcanzar la santidad sin ella, es decir, sin amigos, de allí que “no hay ninguna persona normal que –aunque tuviese todos los bienes– no quisiese tener amigos”.

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10.10.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid. Conclusión (6-6)

 

El balance de la Controversia

El balance de este tipo de disputas públicas no suele ser fácil; especialmente porque, cuando el espíritu es el que litiga, la victoria o la derrota se miden por aproximación. Sea como fuere y si nos atenemos a la historia, no fue el planteo de Las Casas el que salió vencedor, sino el de Sepúlveda. La propaganda, sin embargo, hará que el tiempo y la repetición rebuznante hagan decir lo contrario.

En cuanto a Carlos V, el gran emperador y responsable de la lid, quedó satisfecho con lo realizado, en especial porque pudo corroborar que muchas de las afirmaciones de Fray Bartolomé eran gratuitas[1]. Ni hacía falta entonces abandonar las Indias, ni España era una potencia genocida[2].

Las Casas, como podrá suponerse, no quedaría satisfecho con la derrota; al contrario: se preocupará incesantemente por mostrar su aparente victoria para la posteridad. Vale decir que en su tiempo nadie le creyó, ni siquiera el mismo Melchor Cano –partidario de Las Casas en la Controversia- que ni quiso publicar su dictamen, incluso pasados ya seis años del episodio, para no desprestigiar a la orden. Ante esto, Las Casas ya casi desesperado, publicaría entre 1552 y 1553 ocho de sus Tratados sin pedir para ello la autorización requerida a los Consejos reales, manteniéndose en sus trece hasta su muerte, en 1566[3].

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6.10.17

Un obispo habla: Entrevista a Mons. Schneider por el P. Javier Olivera Ravasi

Aprovechando la visita que Mons. Athanasius Schneider hiciera a la Argentina, en el marco del XX Encuentro de Formación Católica organizado por el Círculo de Formación San Bernardo de Claraval, tuvimos la oportunidad de entrevistarlo gracias a la generosidad de sus organizadores.

Queremos aprovechar también para rendir nuestro agradecimiento público, no sólo a la Sra. Virginia Olivera de Gristelli y su señor esposo, Jorge, sino también a los jóvenes que, abnegada y sacrificadamente, organizaron uno de los encuentros católicos más importantes de nuestro país.

En cuanto a la entrevista, ofrecemos aquí, el vídeo y la transcripción que, creemos, vale la pena tomarse el tiempo para oírla, a fin de,

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

Post-post: para leer la entrevista en portugués, hacer clic aquí

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Un obispo habla: Entrevista a Mons. Schneider

Buenos Aires, 1º de Octubre de 2017

(por el P. Javier Olivera Ravasi)

Humilde, sereno y alegre, Mons. Schneider nos recibe durante una visita de apenas tres o cuatro días por Buenos Aires. Regala su tiempo y, como las almas grandes, no tiene prisa.

 

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Algún tema que desee obviar? –le digo antes de comenzar la entrevista.

 

Mons. Schneider: “Nada hay oculto que no sea develado”; pregunte lo que quiera –responde en un correcto italiano.

 

P. Javier Olivera Ravasi: Bueno –le digo– pero antes una pregunta medio incómoda: ud. es obispo auxiliar de Astaná, Kazajistán… “pero se la pasa viajando” –dicen por ahí…

 

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5.10.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (5-6)

d ¿Se justifica el sometimiento de los indios para “salvar a los numerosos inocentes que esos bárbaros inmolan”?

 

Las Casas debería haber sido abogado; sus intervenciones, para quien desee leerlas, así lo indican. “Niego el hecho de que existan tantas inmolaciones”, pudo haber expresado, casi como encontrándose ante un pliego de absolución de posiciones; despejaba rápidamente las cuestiones urticantes, negaba el todo o simplemente cambiaba de tema. Sin embargo, viéndose como acorralado respecto de los sacrificios humanos y las inmolaciones practicadas, debió decir algo…; y ese algo fue determinante, pues, lejos de abominarlos, alegó que dichos sacrificios expresaban la “profunda religiosidad” de los indios que, como tal, debía ser respetada… Sí; así como se lee: era la religión de ellos y había que tolerarla. Como vemos, el aggiornamento teológico no es algo nuevo…

Sepúlveda, sin chistar, obvió el exabrupto y apeló a la opinión jurídica reinante por entonces que consagraba el “derecho de injerencia” sobre otros pueblos cuando la vida de terceros inocentes estaba en juego. El párrafo de Dumont es tan extenso como claro:

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3.10.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (4-6)

6. El desarrollo de la Controversia y sus planteos

 

Apenas comenzada la disputa, las rispideces no dejaron de evidenciarse; y no podía ser de otra manera: Las Casas y Sepúlveda eran dos personalidades muy dispares; polemista acalorado el uno y humanista sereno el otro. Todo indicaba que la controversia sería interesante.

El tema planteado desde el inicio era, como decíamos más arriba, el modo de  hacer la conquista. Sin embargo, desde un inicio, se derivarían en otros como lo señala el mismo Soto, participante del debate:

“No han tratado esta cosa así, en general y en forma de consulta; mas, en particular, han tratado y disputado esta cuestión: a saber si es lícito a Su Majestad hacer guerra a aquellos Indios antes que se les predique la fe, para sujetarlos a su imperio y que, después de sujetados, puedan más fácil y cómodamente ser señalados y alumbrados por la doctrina evangélica, del conocimiento de sus errores y de la verdad cristiana. El Doctor Sepúlveda sustenta la parte afirmativa, afirmando que tal guerra no solamente es lícita, mas expediente. El señor obispo [Las Casas] defiende la negativa, diciendo que no tan sólo no es expediente, mas no es lícita, sino inicua y contraria a nuestra cristiana religión”[1].

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