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6.05.20

Breve historia de la Comunión en la mano. Orígenes histórico de su uso y desuso

 

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Historia de la comunión en la mano. P. Javier Olivera Ravasi, SE


Breve historia de la Comunión en la mano.

Orígenes histórico de su uso y desuso

P. Javier Olivera Ravasi, SE

11 de Marzo de 2020

(el presente texto ha sido modificado en algunas citas en Mayo de 2023)

La administración del Cuerpo de Cristo corresponde al

sacerdote por tres razones: porque él consagra en la persona de

Cristo…  porque el sacerdote es el intermediario

designado entre Dios y el pueblo… porque por reverencia

a este Sacramento, nada lo toca sino lo que está consagrado”

(Santo Tomás de Aquino, S. Th, III, q. 82, a. 13) 

 

A raíz de varias consultas sobre el tema de la posibilidad o no de la comunión en la mano, nos hemos visto obligados a resumir su historia, su conveniencia e inconveniencia, basándonos, principalmente, en el excelente trabajo de Mons. Juan Rodolfo Laise titulado, La comunión en la mano. Documentos e historia, Vórtice, Buenos Aires 2005, 152 pp[1], al cual remitimos.

Con las presentes líneas sólo hemos querido acercar al público en general la historia del uso y desuso de esta práctica hoy en día tan extendida que comenzó siendo un permiso excepcional y hoy parece norma general.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE


1) Contexto del permiso para recibir la comunión en la mano

En el documento de Pablo VI titulado “Memoriale Domini. De modo Sanctam Communionem ministrandi[2] del año 1969, el Papa planteaba que, en algunos lugares, se venían cometiendo diversos abusos litúrgicos al impartir la Sagrada Comunión en la mano con la excusa de que se seguía, de ese modo, un uso antiguo.

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21.04.20

Vuelven las misas a las iglesias. Carta de Mons. Víctor Fernández y pedido de la Conferencia Episcopal Argentina

¡Deo gratias!

Ese gran político converso del siglo XX que fue Charles Maurras (converso a pesar de haber sido injustamente excomulgado), repetía que, para poder analizar con certeza los hechos de la realidad social, era necesario anteponer la política (“politique d’abord”, decía). Es decir, pensar la vida de la polis, fuese la polis que fuese. Incluso la eclesial.

Y no se equivocaba.

Un ejemplo de esto es lo que sucedió en el México de 1929: luego de tres años de la suspensión del culto decretada por la misma jerarquía eclesiástica, los obispos decidieron aceptar los famosos Arreglos, a pesar de que los mismos serían un fracaso. ¿Por qué lo hacían? Se planteaba que, luego de tanto tiempo, el pueblo mexicano no sólo podía volverse inmoral sino excesivamente independiente de la misma jerarquía.

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20.04.20

De pluma ajena. Coronavirus : ¿la crisis del mundialismo globalizante?

Por razones de higiene mental, aunque sobre todo por la necesidad de una perspectiva histórica política que nos permita analizar con visión más amplia las mordeduras e insidias de la pandemia actual, dejemos de lado momentáneamente los terrores prensa-dirigidos, las contraacusaciones sobre el origen y las rutas del bicho, las guerras bacteriológicas, las conspiraciones de brujas (que las hay nomás…), las megamanipulaciones, las delaciones promovidas por tanto demócrata suelto con urgencias de dictadura y la imposición de solidaridades obedientes a las directivas de gurúes salvadores del mundo.

Presentamos aquí la descripción fina, irónica y bien documentada de un gran pensador político francés, Philippe de Villiers, universitario con formación específica en política y administración pública, ex candidato presidencial, diputado nacional, secretario de estado, diputado del Parlamento Europeo, escritor y empresario de alto nivel, creador del parque temático-histórico Puy-du-Fou, multipremiado internacionalmente y sobre el cual Que no te la cuenten ha informado con detalle aquí, aquí y aquí.

Por supuesto, el autor hace referencia a particularidades de la situación francesa y europea (reproducidas sin niguna originallidad por estos lares), pero – lo más importante – señala que la irrupción programada o inesperada de la pandemia actual desnudó el fracaso de los esquemas ideológicos de un mundo feliz globalizado y sin fronteras que pretenden todavía seguir imponiendo la tiranía de lo irreal y lo antinatural. De Villiers describe cómo esas utopías han causado no solo la crisis sanitaria sino también la migratoria, la financiera y la económica, por desconocer lo que nuestro autor llama “el cuadrado mágico de la supervivencia”.

Nos hemos demorado a propósito en reproducir este artículo del 18 de marzo pasado: quisimos dejar que se decante su vigencia en confrontación con otras opiniones y, sobre todo, con el desarrollo de los acontecimientos. Es significativo que desde diversas regiones doctrinales o políticas muchos observadores han coincidido con el diagnóstico (para nosotros, el más amplio y profundo) del católico De Villiers sobre la ineficacia y la perversidad de los mundializadores. Citamos y recomendamos la lectura de tres artículos o entrevistas : 1. El del centroizquierdista Hubert Védrine, ex secretario general de Mitterand y ex canciller francés, ahora mundialista arrepentido (aquí); 2. El del sutil filósofo Alain Luc Finkielkraut, de religión judía y miembro de la Academia francesa (aquí). 3. El del politólogo ruso Alexander Duguin, de religión ortodoxa y consultor del presidente Putin (aquí).

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17.04.20

Sostenimiento del culto ¿en tiempos de Coronavirus también?

Como todos sabemos por nuestro Catecismo elemental, existen en la Iglesia Católica, los Mandamientos de la Ley de Dios (los famosos “10 mandamientos”, dados a Moisés en tablas de piedra, para que no se nos “olviden”…)

Pero también están los otros “mandamientos” (o preceptos) de la Santa Madre Iglesia (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2042-2043):

1) «Oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles».

2) «Confesar los pecados mortales al menos una vez al año».

3)  «Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua».

4) «Abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia».

5) «Ayudar a la Iglesia en sus necesidades».

En tiempos de “Controlavirus”, la Iglesia, como era de esperar, ha exceptuado a los fieles de los tres primeros preceptos, al estar –como muchos estamos– en prisión domiciliaria.

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15.04.20

Almas del purgatorio, coronavirus y misas gregorianas

El actual Catecismo de la Iglesia Católica dice en su número 2447 lo siguiente:

         "Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales” (nro 2447). 

Y una de esas obras de misericordia es “orar por los difuntos".

Por los vivos muchas veces rezamos pero…, ¿por los muertos? Pocas. Bastante pocas. Y son ellos los que más necesitan de nuestras oraciones y sacrificios, principalmente, en la Santa Misa. 

En estos tiempos de “Controlavirus” (modo ironía ON), hemos tenido la gracia de encontrarnos con un buen número de sacerdotes que, silenciosa y abnegadamente, siguen ejerciendo su ministerio sacerdotal, yendo allí donde las almas los requieran: al enfermo necesitado, a administrar una unción, confesar o dar una comunión o bautismo de emergencia… ¡Si resulta realmente un gozo el ver que, en distintas partes del orbe, hay hombres excelentes que siguen en pie, dando el todo por el Todo!

Pero, como se imaginarán, al no haber culto público en muchísimas parroquias, tampoco hay ingresos…

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