Entrevista a mi padre espiritual: el P. Horacio Bojorge, SJ

Mucho es lo que un hijo espiritual le debe a su padre en Cristo.

El R.P. Horacio Bojorge, SJ, nuestro padre espiritual hace ya algunos años, ha sido no sólo una guía segura y un fino maestro del discernimiento, sino también un ejemplo apostólico a seguir que impide cansarnos al momento de tener que arar en este maremundi.

Su lucha por mantener un auténtico espíritu ignaciano, su humildad y su fortaleza para combatir el error, siguen siendo asombrosos a pesar de sus más de ocho décadas de vida.

Siempre dispuesto a aconsejar, ha sabido transmitirnos que  la caridad en la verdad debe vivida y predicada desde los tejados y desiertos, a pesar incluso, de la incomprensión de los “buenos".

Hay sólo un pecado que Dios no le perdonará: el haber aceptado aconsejarme espiritualmente… En fin. Nadie es perfecto.

Venga entonces la entrevista que accedió a concederme hace unas semanas para,

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


 1)      ¿Cómo descubrió su vocación sacerdotal y a la Compañía de Jesús?

Respondo: No diría que la descubrí yo, sino que me la mostraron. Me fueron preparando para que al mostrármela, la reconociera y siguiera.

Me resulta muy difícil responder a esa pregunta en forma breve. Porque es una historia que no puedo resumir. La he puesto por escrito cuando hace unos años me pidieron la historia de mi vocación para un libro con historias de vocaciones que luego no se publicó. Se encuentra aquí

               

2) Ud. se formó en Holanda en plena época de efervescencia y se ordenó durante el Concilio Vaticano II. ¿Qué recuerdos tiene acerca de esa época tempestuosa de la Iglesia? ¿Cómo debemos evaluar lo que sucedió en la Iglesia con el Vaticano II y después de él?

Respondo: En Holanda sólo tuve una etapa de mi formación: La teología. En realidad mi formación comenzó en el Noviciado en Montevideo, continuó con el Juniorado en Chile, la Filosofía en San Miguel (BA) en Argentina, la Teología en Holanda, el Instituto Bíblico en Roma y mi Tercera probación en Buenos Aires.

Holanda fue una etapa.

Para decirlo brevemente mirando hacia atrás los caminos que recorrí sin la perspectiva que vino con los años, vi y viví el proceso de protestantización del catolicismo y el desborde de la marea modernista que quiso embalsar san Pío X con la Pascendi.

 

3)      Hace poco ha escrito un trabajo acerca de la protestantización del catolicismo. ¿Le parece que, si Lutero se levantara hoy se sentiría a gusto? ¿Por qué?

Respondo: El proceso de protestantización al que me refería antes lo fui viviendo sin darme cuenta de lo que era. Recién en estos últimos años pude ponerle el nombre y comprender su esencia. Los escritos sobre la protestantización son en realidad más de uno, son cuatro que me gustaría ver reunidos en un solo libro. Han ido apareciendo impresos gracias a la hospitalidad de la revista Gladius.

                Pienso que Lutero mediría la magnitud del mal a cuyo desborde contribuyó substancialmente. Si está condenado para siempre, no me atrevo a decir lo que siente un condenado. Si está en el purgatorio, estará llorando el mal que hizo.

                La esencia de la herejía protestante ya tiene claros antecedentes cuya existencia señala ya la primera carta de San Juan.

 

4)      Alguna vez ud. habló de una cierta “conversión” que Ud. sufrió dentro de su propio ministerio, hacia un sacerdocio más clásico, tanto en lo teológico como en lo litúrgico: ¿podría explayarse un poco más?

Respondo: Yo hablaría más bien de una reconversión. Los comienzos de mi sacerdocio en Holanda están marcados por la secularización que se vivía en la Iglesia en Holanda, donde cursé mis estudios teológicos y fui ordenado sacerdote. Esa secularización impregnaba también la liturgia eucarística. Entre mis compañeros de teología se contaba Huub Oosterhuis y Ton Van der Stap (n. del entrevistador: dos famosos teólogos progresistas) y otros que lideraban la “renovación litúrgica” en Holanda y desde Holanda en el exterior. Yo no tenía capacidad entonces, ni había entre mis superiores ni formadores quienes me pusiesen en guardia contra lo que vivía. Eso contaba con el aval de mis superiores religiosos y no era objeto de crítica sino por parte de unos pocos jesuitas holandeses desprestigiados. La solución era para ellos irse a alguna capellanía en Alemania. En Holanda, tuve, como mis compañeros, una carpeta con variedad de Cánones optativos.

Después de Holanda fui a Roma donde estuve tres años hasta obtener mi licenciatura en Sagrada Escritura. En todos esos años celebré la misa diaria solo en una capillita en un entrepiso del Instituto Bíblico.

Cuando volví al Río de la Plata en agosto de 1969 estaban llegando aquí los oleajes de la anarquía litúrgica postconciliar.

El efecto más deletéreo de este fenómeno era que calcinaba la piedad interior. Y eso lo padecí. Aun tratando de recuperar el espíritu de oración y los consuelos de la piedad, durante varios años.

Y esto seguía pasando aun cuando gracias a la lucidez de algunos compañeros y jesuitas mayores fui recuperando la memoria de las gracias iniciales, añoradas nostálgicamente, pero que parecían perdidas para siempre.

 

5)      Si todo esto es así, algunos se preguntan cómo es que se volcó en un momento hacia ciertos grupos carismáticos los cuales, muchas veces, dejan bastante que desear en el ámbito litúrgico.

Respondo: En la misa transformada después del Concilio, que se había hecho próxima a la misa reformada no sólo en las formas, sino en su esencia, es decir en su debilitada calidad cultual, no encontraba yo alimento no sólo de la devoción sensible, sino del fervor de la fe. Y eso reducía los efectos de mi predicación, que se movía en un estilo de docencia en el plano intelectual más que en el propiamente religioso, es decir religante con Dios y a los hombres con Dios.

Sufría con la incapacidad de reencender el fervor de los fieles, porque me experimentaba yo mismo carente del fuego a contagiar.

El antiguo carisma católico del fervor eucarístico había desaparecido del ambiente, aunque subsistiera en las almas de los combatidos “conservadores”. Aquel fervor que me había enseñado a comulgar y adorar en íntimo diálogo, se había extinguido en mí y en el mundo católico. Eran años en que desaparecieron las adoraciones eucarísticas, el incienso, la procesión de Corpus. El fervor era ahora político y se cultivaba en las comunidades de base.

Eso a mí ya no me ilusionaba ni me engañaba más.

El movimiento carismático y en particular la “Comunidad de Convivencias” con Dios fundada por el jesuita Alberto Ibáñez, fue el lugar donde pude reencontrarme con lo carismático en la Iglesia.

Había desaparecido el rito tradicional de la Misa. El principio anárquico protegía la eclosión carismática. Y la Comunidad de Convivencias brindaba una forma de Ejercicios Espirituales, a la vez bíblica, ignaciana y encauzada en moldes libres pero acotados y protegidos de los desbordes del movimiento carismático carente de moldes.

Allí empecé a ejercitar la oración en espíritu, en lenguas, y puedo decir que recuperé el fervor, el espíritu de adoración, alabanza, acción de gracias. En suma un espíritu religioso, que el tsunami postconciliar había barrido.

 

6)      Dentro de su enorme gama apostólica, varias almas se han visto beneficiadas por su consejo espiritual; incluso hay algunos que lo han llamado “el profeta oriental” por ese don de discernimiento raras veces visto; ¿podría dar un consejo espiritual o lecturas a realizar en vistas de afinar el discernimiento propio al momento de tener que analizar cuál es la voluntad de Dios para cada una de nuestras vidas?

Respondo: En el postconcilio, los secularizados habían declarado anticuados los ejercicios de San Ignacio. Habían abandonado el discernimiento ignaciano. A lo más se aplicaba ahora el llamado discernimiento comunitario que iba a la par con las dinámicas de grupo y las comunidades de base.

Pero algunos jesuitas habían permanecido fieles a los ejercicios y se destacaron en el cultivo de los estudios ignacianos y la práctica del discernimiento y de acompañar ejercicios. Yo fui invitado a participar de un grupo pequeñísimo de estudios de los ejercicios y en particular de las reglas de discernimiento, que dirigía el jesuita argentino Miguel Angel Fiorito al que acompañaba otro jesuita mayor, el P. Jaime H. Amadeo, el entonces Maestro de Novicios de la Provincia Argentina, P. Andrés Swinnen, el jesuita uruguayo Daniel Gil Zorrilla (que luego fue obispo primero de Tacuarembó y luego de Salto, Uruguay). Este grupo que se reunió dos veces por año en 1976 y  1977 en el Noviciado de la Provincia Argentina en San Miguel. Mi integración a él fue a título de biblista, como asesor en asuntos exegéticos.

El P. Daniel Gil, dejó el resultado de aquellos estudios en un libro hoy desgraciadamente olvidado e inhallable: Discernimiento según San Ignacio. Editorial Centrum Ignatianum spiritualitatis, Roma 1980, 390 págs. Es una “Exposición y Comentario Práctico de las dos series de reglas de discernimiento de Espíritu contenidas en el libro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola”.

Es fue el fundamento de mi conocimiento teórico-práctico del discernimiento espiritual ignaciano. Ese conocimiento se completó acompañando retiros de mes personalizados (no predicados) durante años, a religiosas, religiosos, sacerdotes, seminaristas y algunos laicos.

Fue además un conocimiento y experiencia que se ampliaba en todas las instancias pastorales.

Afortunadamente, mi docencia a seminaristas duró poco y pronto me vi liberado para viajar por todas partes en el interior del Uruguay y por casi todas las Provincias argentinas. De esta manera, el confesonario también fue un lugar donde se me enseñaba el discernimiento. Y creo que, como reconocen algunos fieles, se me concedió el carisma de discernimiento para el bien de los fieles.

 

7) Ud. ha escrito y hablado mucho acerca del matrimonio y la familia cristiana ¿Cómo se puede de un modo concreto vivir una vida de testimonio cristiano cuando a veces las familias se encuentran desalentadas incluso por la jerarquía eclesiástica?

Respondo: Me resulta difícil responder a esa pregunta en abstracto y de manera universal aprovechable o útil para todos. Depende mucho de los recursos que pueden tener los esposos. En primer los recursos humanos: algún sacerdote, otros esposos amigos. En Argentina quizás eso sea más factible. En Uruguay es un asunto tenebroso y conozco a pocos que se les plantee angustiosamente. Así es, desgraciadamente, aquí.

 

8)      “La Iglesia hace agua por todos lados”, llegó a decir Benedicto XVI hace unos años; ¿por dónde cree que es necesario comenzar para reparar la Barca?

Responder: Los Apóstoles nos dejaron la respuesta cuando acudieron al Señor que dormía a popa. Darnos por incapaces de hacer nada y acudir al Señor confiadamente y aguardar que actúe él. La Barca es suya. Y de hecho ¿Qué hizo S.S. Benedicto cuando ya no pudo nada? La entregó al Señor.

                En cuanto a nosotros, por lo pronto, no temer que nos ahoguemos nosotros, le pase lo que le pase a la barca, ya que los hechos nos dicen – y nuestro Dios habla con hechos – que esas olas no han podido con nosotros. No somos ni navegantes, ni tripulantes, ni marineros, somos simplemente pasajeros en la barca azotada por los vientos, como dice el P. Alfredo Sáenz. Nuestro chaleco salvavidas es la confianza, no admitir desconfianza y confiar en Aquél que me ha preservado hasta ahora en la fe y en la amistad con Dios. Más aún, que me ha hecho progresar en fe y en amor en medio de estas tormentas, donde hemos visto desaparecer en el oleaje a tantos y tantos.

Así que no nos hagamos acreedores al mismo reproche del Maestro, al parecer asombrado al despertarse: “¡hombres de poca fe! ¿por qué han dudado?”. “Lo que no mata, engorda”, dice un refrán. Me ha hecho pasar por el desierto de la desolación secularista y me ha sacado vivo de él, y mejor.

 

9)      Estamos a 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima y, según se ve, los errores de Rusia se han esparcido por todos lados: ¿Se podría pensar que esta suerte de dictadura de la teoría de género y de la homosexualidad tiene relación con los errores que según la Virgen se esparcirían por el mundo? ¿Cómo afecta esto a la Iglesia?

Respondo: Me importa siempre, cuando se habla de los errores de Rusia, precisar que la Virgen se refería a la Rusia Soviética que ella veía sobrevenir. Y a ellos pertenecía ya el amor libre, es decir el sexo sin amor. Así que sin duda lo que vemos promovido por la escuela de Frankfurt, esta revolución cultural anticristiana y antitea era aquello a lo que Nuestra Señora se refería sin lugar a dudas.

En cuánto cómo afecta esto a la Iglesia, pienso que es para la Iglesia parte de la gran tribulación y del ataque del dragón que arrastra con su cola dos terceras partes de las estrellas. Por eso va junto con la gran apostasía, pero a la vez con la manifestación de que quienes salieron de entre nosotros no eran de los nuestros. Si durante los tiempos del catolicismo en la Iglesia estaba mezclado el trigo con la cizaña creo que puede ser el momento y lo está siendo en que la cizaña es apartada por los Ángeles y el trigo reunido para el granero. ¿El fin del catolicismo iría junto con la plenitud de los salvados? Sobre estos temas sólo tengo preguntas y conjeturas de posibles…

 

 

10) ¿Cree Ud. que nos encontramos cerca del “fin de los tiempos” o más bien cerca de una época próxima al reinado del Corazón Inmaculado de la Virgen?

Respondo: Si la plenitud de los tiempos comienza con la concepción virginal y el parto virginal y me pregunto si no termina con el triunfo de su Corazón Inmaculado. O si acaso el triunfo de su Corazón Inmaculado no es o no coincide con el fin de los tiempos, es decir la consumación de la Iglesia y las Bodas del Cordero. Pero son preguntas pues no tengo conocimientos para proponer nada al respecto.

 

Entrevista realizada por el P. Javier Olivera Ravasi

8 de Julio de 2017

Que no te la cuenten…

15 comentarios

  
Francisco Javier
El simple hecho de ver a un jesuita vivo coherente con las enseñanzas tradicionales de la Iglesia si que me deja sorprendido . Creia que despues del padre Jorge Loring ya no quedaban jesuitas buenos sobre la tierra.
19/07/17 3:56 PM
  
Miguel Grosso (desde Argentina)
Muy buena entrevista. Dios bendiga a este santo!!!
19/07/17 4:26 PM
  
Juan Fermin
Que fenómeno el Profeta Oriental jajajaj
Dios lo Guarde
19/07/17 4:28 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Me alegro de esta entrevista, que saca a la luz
el gran ejemplo de "martirio incruento", que ha
sabido sufrir con paciencia y elegancia mi compatriota y amigo el P. Bojorge.
En varias oportunidades compartimos el común dolor, al ver los vaivenes y vendavales, por los que se anda zarandeando la barca de Pedro.
Combatimos ambos corrientes mayoritariamente politizadas, marxisadas, tanto en el Instituto de Teología de Montevideo, como ante "teólogos"
(¿ - ?) muy aplaudidos, pero desviados de modo
palpable del Evangelio vivido en la tradición de la
Iglesia.
Sus libros no son teoría, sino fruto de profundización personal y exposición clara y asequible de los tesoros insondables de Cristo.
Hemos de agradecer su heroico testimonio.
19/07/17 5:53 PM
  
Alejandro Jara
Gracias por la entrevista. Tengo una consulta. En la respuesta a la pregunta 3 el padre Horacio dice: " La esencia de la herejía protestante ya tiene claros antecedentes cuya existencia señala ya la primera carta de San Juan". ¿A qué capítulo o versículos de la Carta se refiere? Gracias.
19/07/17 6:03 PM
  
Rexjhs
Muchas gracias padre Olivera. De tal palo tal astilla. La heterodoxia en que ha ido cayendo la compañía de Jesús es un ejemplo dramático del ataque del Demonio a una de las columnas de la Iglesia. Los frutos de ese contagio venenoso los vemos hoy, tristemente, en toda su potencia. Y lo padece toda la Iglesia.
19/07/17 10:23 PM
  
Tulkas
¿Y esos escritos sobre la protestantización del catolicismo dónde se pueden encontrar?

Aunque nada mejor que la práctica: acudir a una "misa" anglicana presidida por un varón (aunque no lo recomiendo porque las órdenes anglicanas nunca se sabe de dónde vienen...)

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Aquí lo encontrará: http://infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1611041214-la-protestantizacion-del-cato
19/07/17 11:47 PM
  
Adriana
Pues padre, siendo su padre espiritual supuse correctamente, que era uno de los jesuitas ortodoxos, que ya son muy pocos.
20/07/17 3:04 AM
  
hornero (Argentina)
Reconforta encontrar y saborear la médula del cristianismo en esta entrevista. ¡Felicitaciones y agradecimiento al P. Olivera y al P. Bojorge! Pienso que las preguntas y respuestas se corresponden con los actuales mensajes de la Virgen en San Nicolás y al P. Gobbi. María ha iniciado un Tiempo nuevo, su Aurora, de la Señora Vestida de Sol, que lleva adelante el combate final y decisivo contra satanás. Tiempo de gran Esperanza, nos dice; y nos alienta,como S.J.P.II, a cruzar el umbral de la esperanza. No hay la menor duda de que lo que viene con ello es muy bueno.
20/07/17 3:49 AM
  
Néstor
Muy buena entrevista, me parece que habría que aclarar el concepto de "fin del catolicismo" dado que en el Credo profesamos nuestra fe en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica, e indefectible, además.

Saludos cordiales.
20/07/17 2:11 PM
  
Miriam de Argentina
Un santo sacerdote de Dios. Servidor bueno y fiel. Un lujo tenerlo de padre espiritual. Que hermosa entrevista! El padre Horacio siempre tan humilde y con esa actitud de que no nos quedemos mirando al que señala el Cielo, sino que miremos al Cielo. Dios nos muestra a través de él lo que puede obrar en aquellos que se dejan modelar por El. Gracias padre Javier por esta entrevista. Y que tengan una exitosa presentación del segundo tomo del libro " Me quiero casar" en Buenos Aires. Bendiciones
20/07/17 2:40 PM
  
Javier Olivera Ravasi
Respuesta del Padre Bojorge sobre una consulta

Acerca de la Carta de San Juan que cito en la entrevista, vaya lo que sigue:


Cuando digo “la esencia de la herejía protestante ya tiene claros antecedentes cuya existencia señala ya la primera carta de San Juan”, me refiero a lo siguiente.

“1 Juan 1: 1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida,
2 - pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó -
3 lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
4 Os escribimos esto para que nuestro gozo sea completo.
5 Y este es el mensaje que hemos oído de él y que os anunciamos: Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna.
6 Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos la verdad.
7 Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
8 Si decimos: «No tenemos pecado», nos engañamos y la verdad no está en nosotros.
9 Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia.
10 Si decimos: «No hemos pecado», le hacemos mentiroso y su Palabra no está en nosotros.

1 Juan 2
1 Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo”, etc.


Son los pasajes en primer lugar que a partir del 1,5 y subordinados a él, en los que el apóstol dice "Si decimos pero..." 1,6 opuesto a 1,7; 1,8 opuesto a 1,9; 1,10 opuesto a 2,1; en orden inverso de posición encadenando oposiciones de palabras con obras 1,10 con 2.1-3. En 2,3-4.5. vuelve al "si decimos pero...”
En 2,3 (“en esto sabemos que le conocemos: en que guardamos sus mandamientos”) da un principio de discernimiento de la verdadera comunión con Dios y los hermanos en la fe. En 2,8 hay una inclusión con 1,5 con el tema de la luz. En 2,6 "quien dice que permanece en Él (pero no permanece en la comunión con los hermanos) lo cual se explicita en el 2,9, está tratando de los que se apartan de la comunión con los hermanos pretendiendo que ellos sí pertenecen a Dios y están en comunión Dios. Es decir, el apóstol está hablando de la existencia de herejes que pretenden ser ellos los justos y acusan a los fieles de ser injustos. Esto es ya el esquema de todas las herejías, es decir de los partidos. El apóstol asegura a los que están en comunión con él, de que están en la luz. Y a los que se apartan de su comunidad, de estar en tinieblas aunque digan que ellos permanecen en la luz apartándose de la comunión. Esto se hace mucho más claro en el pasaje de 1 Jn 2, 18-29.
Volviendo un poco atrás, en el pasaje 2,12 al 15, se vuelve a los creyentes que están en comunión con él para reasegurarlos de su unión trinitaria con el apóstol como padre suyo (hijos, hijitos) y de su configuración con Dios Padre porque conocen al Hijo, su configuración con Dios Hijo porque conocen al Padre, y su configuración con El Espíritu Santo porque son fuertes, permanecen en la palabra y la palabra en ellos y vencen al Demonio.
El tema de la permanencia, opuesto a la la airesis-herejía, es decir a la apostasía, a la salida de la Iglesia pretendiendo que se permanece en comunión con Dios, es el que demuestra que se trata del mismo fenómeno de la herejía de todos los siglos.
En los versículos 15, al 17 hay una exhortación a no amar al mundo sino al Padre como secreto de la permanencia en la comunión con las personas divinas y la comunidad eclesial.
La herejía, toda herejía, todo partido que fragmenta la comunión (1ª Corintios 1, 10-13) y hace salir del nosotros divino humano eclesial, se define en los versículos 2, 18 y siguientes como un salir o un permanecer y allí se le bautiza como anticristo, en el sentido de una falsa autoatribución de ser los auténticos cristianos en oposición a los que permanecen fieles al principio (El Padre, el Hijo, el Apóstol)
"Salieron de entre nosotros porque no eran de los nuestros". Ahí está el “nosotros”, que no es un nosotros eclesial separado del divino, sino inclusivo. Es un nosotros divino-humano-eclesial.
Esto nos conduce al tema de la koinonía, la comunión, que aparece también en las cartas de san Pablo y se remonta naturalmente a las palabras del Señor "permaneced en mi amor". La permanencia es la fidelidad a la vinculación primera, al origen de la fe por el Espíritu santo que crea la comunión de cada persona con las divinas.
En el capítulo tercero vuelven las oposiciones que son criterio de discernimiento de quienes están en verdadera comunión filial con Dios y quiénes no. Ya somos hijos, pero aún no se ha manifestado lo que seremos (3.1).
Las oposiciones son ahora de "todo el que" contra "todo el que"referido ahora no a los dichos sino a las conductas. Y las antítesis continúan oponiendo acciones contrarias hasta que culmina en la gran oposición del versículo 3,8 el Hijo de Dios se manifestó (luz divina, manifestación, Encarnación) para deshacer las obras del diablo. El versículo 3,10 dice claramente que este es un principio de discernimiento de la verdadera pertenencia: "En esto se reconocen los Hijos de Dios y los Hijos del Diablo" que están mezclados en la comunidad. Aquí se engancha el pensamiento con el de Cristo en la parábola del trigo y la cizaña.
Para finalizar: es claro que ya los apóstoles se encontraron en la Iglesia el fenómeno de la hairesis, herejía, apostasía eclesial. Y ya los apóstoles afirmaron que el que se apartaba de la comunión eclesial se apartaba de la real comunión divina. Se salía del nosotros uno e indiviso.
Este es el mismo argumento de las cartas de san Clemente, lo cual demuestra que en la comunidad de Corinto habían triunfado los carnales sobre los fieles, encaramándose a los puestos hegemónicos de la comunidad cristiana en Corinto.
Nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo en la Iglesia. El protestantismo es de la misma naturaleza. Y eso lo dijo ya muy bien Balmes en el pasaje que cito de él en "Proceso de protestantización del catolicismo". Balmes afirma en ese pasaje que el protestantismo de la reforma es de la misma naturaleza que todas las herejías.
Fin
20/07/17 4:20 PM
  
Martinna
¡Gracias a Dios! Sea por siempre alabado.
Leer esto anima muchísimo. Es muy interesante todo lo que cuenta sobre cómo el Señor le fue llevando a lo largo de su vida a la fe verdadera y al lugar donde tenía que estar según su divina voluntad.

Ha llamado mucho mi atención lo que dice sobre cómo su abuela y madrina lo encomendaba al Señor. Me motiva para hacer lo mismo por mis nietos, seguir pidiendo a Dios por ellos y confiar en su misericordia y amor para con nosotros. En estos tiempos tenemos muy difícil educarles en la fe con tanto en contra, así que El provehera lo que necesitamos.

Por edad somos de la misma época y entiendo lo que comparte sobre lo que sucedía en la Iglesia, los cambios, las circunstancias, lo que pasamos... Pero aquí estamos a pesar de todo por la gracia de Dios...Bendito sea.
20/07/17 9:35 PM
  
Javier Olivera Ravasi
Para Néstor:

Respuesta del Padre Bojorge a lo que él llama "EL FIN DEL CATOLICISMO"


Querido Padre:

Por eso no digo "el fin de la Iglesia" sino fin del catolicismo que es algo distinto según entiendo. Me refiero a lo que socialmente en las encuestas se declara católico y no vive según la fe de su bautismo, ni en relación con Dios trino.
Ya Benedicto XVI habló de la reducción numérica de la Iglesia. Pero nuestro Señor Jesucristo mismo avisa "Cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará fe sobre la tierra?".

Y san Juan e su primera carta advierte que hay muchos anticristos dentro del nosotros visible de la comunidad eclesial. Ya entonces; "salieron de entre nosotros porque no eran de los nuestros". Pero con su salida tampoco queda purificada la comunidad de los que permanecen hasta que el Señor los separe. Por eso continúa diciendo: "Y esto sucede para que quede de manifiesto que no todos son de los nuestros". Podría glosarse que en la Iglesia viva "no son todos los que están hasta que en un momento los separan". Porque el apóstata, el anticristo, se queda y quiere pasar por el verdadero católico, acusando a los fieles auténticos de no serlo.

El fin del catolicismo no es pues el fin de la Iglesia.

En el Apocalipsis se habla de que la cola de la serpiente barre dos tercios de las estrellas. O sea las apaga, extingue su brillo. Eso coincide con el dicho sobre la venida del hijo del hombre. El fin del catolicismo lo entiendo pues algo así como el fin de lo que la Iglesia, pueblo peregrino tiene de asimilado a lo mundano.

La plenitud de los tiempos comienza con el Hijo de Dios nacido de Mujer. Terminaría con las bodas del Cordero con la Iglesia como una novia purificada (suma de toda la historia santa, comunión de los santos) que a una voz con el Espíritu aspira a la venida de Cristo. A su manifestación.

El catolicismo hoy, no aspira a nada de eso. Aspira a evitar la cruz y el martirio. Aspira a hacer su negocio con la etiqueta católica. Es lo que hay de simoníaco interior a la Iglesia. Y hasta lo de culto de Lucifer, como da a entender Malachi Martin en su novela la casa barrida por los vientos. La venida del Señor es el fin del negocio con la fe. A eso llamo yo fin del catolicismo. Claramente lo distingo de la Iglesia.

P. Horacio Bojorge
21/07/17 4:38 AM
  
Sofía
¡Que alegría tan enorme leer esta entrevista al padre Bojorge! Se me acabarían los elogios antes de que hubiera conseguido ser justa con él por todo lo que ha supuesto para mi espíritu y para mi alma y también para mi cuerpo, haberlo conocido. Mi agradecimiento es inmenso porque leyéndolo y escuchándolo se ha hecho posible que la Luz y la Gracia de Dios penetren poco a poco en mi corazón. Bendigo mil veces a Dios por haber puesto en mi camino al padre, sin él no hubiera sido capaz de mantenerme unida a Dios, sin él no me hubiera enamorado de Jesús, sin el, francamente, no sé donde estaría ahora.
Animo a todos, laicos, sacerdotes, creyentes o no, a que consulten la obra del padre Bojorge. A que escuchen sus audios a que vean sus vídeos; Dios le ha dado la facultad de que a través de él, nos llegue a nosotros Su Luz. Pienso que además de su capacidad de discernimiento el padre Bojorge es también un profeta. Un profeta de hoy y como los antiguos, un profeta de Dios.
Si alguien está despistado con entrar en su pagina www.santoy buenamor.com es suficiente. De ahí pueden sacar referencias de toda su obra. Y también le deseo todo éxito con su 2º tomo de "Me quiero Casar" no por Vd. padre, por toda la gente que lo pueda leer, así como con el resto de su obra. Dios obra maravillas a través de ella
Bendigo a Dios por habernoslo dado y le pido, como siempre, que lo cuide muchísimo.
Su hija,
Sofía
26/07/17 3:00 PM

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