Moral conyugal: tabúes, licitudes y pecados según la doctrina católica (2-2)

c) Los actos preparatorios y complementarios 

Hemos indicado que los elementos subjetivos del acto conyugal son el placer pleno masculino, el femenino y la simultaneidad entre ambos. Puede haber muchos factores que dificulten alguno de ellos, como frigidez masculina o femenina, intemperancia masculina o simplemente dificultad para lograr la simultaneidad. Por tal motivo, tienen relación con el acto sexual conyugal otros actos que se denominan “preparatorios” y “complementarios”[1], y que tiene como fin el capacitar al varón, a la mujer o a ambos para realizar el acto conyugal, o bien simplemente fomentar el amor entre los esposos.

Por regla general, se dice que es lícito todo cuanto se haga en orden al debido fin del acto conyugal y que sea necesario o conveniente para facilitar ese acto con tal que se cumplan dos condiciones: 1º) no envuelva peligro próximo de polución y, 2º) se haga con intención de realizar el acto principal o fomentar el amor conyugal. De modo más concreto podemos decir:

  • El ritmo sexual del varón y de la mujer son diversos y varían según las personas; sea como fuere, por la misma naturaleza es el esposo quien –habitualmente– llega más rápidamente al acto sexual pleno (orgasmo) que la mujer; es por ello que, para lograr la unión plena (y aunque no sea imprescindible) podrán mutuamente ayudarse en las intimidades conyugales “preparando” el acto conyugal pleno. Esto evitará que los cónyuges no se sientan “usados” por el otro para una mera satisfacción pasional, al no haber llegado a la plena satisfacción, habiendo puesto todos los medios de su parte. Es a esto lo que podemos denominar “actos preparatorios” del acto conyugal. En cuanto a la moralidad entonces, hay que decir que:
  • Son lícitos los actos preparatorios del acto conyugal (tactos, abrazos, besos, etc.) mientras cumplan las dos condiciones arriba mencionadas (no envuelva peligro próximo de polución y se haga con intención de realizar el acto principal -penetración del miembro viril en la vagina de la mujer y eyaculación en ella- o fomentar el amor conyugal. En este ámbito, por más que suenen fuertes los términos, pueden entrar el denominado “sexo oral” (del esposo a la esposa o viceversa)[2] con el fin de llegar juntos al acto conyugal completo y sin que haya –de nuevo lo recalcamos- peligro de polución. La licitud moral de estos actos dependerá del fin que se tenga, es decir, siempre y cuando se haga uso de ellos para facilitar el acto conyugal completo y teniendo en cuenta la virtud de la caridad, a saber: si uno de los cónyuges no quisiera prestarse a alguno de los actos por pudor, vergüenza, u otra razón, el otro cónyuge deberá aceptarlo como se aceptan tantas otras razones en el matrimonio.
  • El llamado «abrazo reservado»: es la unión física de los esposos (cópula) seguida de la separación sin que se haya producido el orgasmo (a no ser accidental e involuntariamente, es decir: no premeditadamente). San Alfonso dice que de ordinario hay pecado mortal a causa del peligro próximo de polución, a menos que los esposos tengan hecha experiencia de lo contrario. Vermeersch sostiene la licitud cuando hay grave causa (por ejemplo, si no pueden tener un nuevo hijo, ni recurrir a los períodos infecundos) y si el peligro de polución es raro.
  • Los actos íntimos fuera del acto conyugal, que suelen denominarse «intimidades o actos imperfectos»: su moralidad depende del riesgo de producir el orgasmo de modo independiente del acto sexual completo; por tanto, se pueden considerar lícitos mientras no encierren este peligro e ilícitos cuando hay peligro próximo de que el acto termine de modo innatural.
  • Consumación del placer sexual por parte de la mujer. Los moralistas señalan que, a la mujer que no ha experimentado el placer completo durante el acto conyugal rectamente realizado, le es lícito procurárselo ella sola o su cónyuge, inmediatamente después del acto sin que ello entrañe una masturbación. La razón de ello es sencilla: el placer u orgasmo es un complemento natural del acto sexual completo, al que tiene derecho tanto el varón como la mujer, cuando ha puesto todos los medios lícitos.
  • Imágenes, pensamientos, deseos o recuerdos. También es lícito el pensamiento, recuerdo o deseo gozoso del acto conyugal entre los legítimos esposos, con tal que no envuelva peligro próximo de polución. Porque para quien es lícita una determinada acción, es también lícito el pensar, desear o gozarse en ella. Obviamente por ello, no sería lícito el deseo, la imaginación o recuerdo de alguien que no fuese el cónyuge, ni tampoco las imágenes (películas, vídeos, etc.) que estimulen el acto pues, de esta manera, se estaría faltando a la fidelidad conyugal.

 

d) La anticoncepción dentro del matrimonio

La anticoncepción consiste en la separación voluntaria y artificial de las dos dimensiones del acto sexual, la unitiva y la procreativa, buscando la unión sin fertilidad. En línea de principio recordemos que «la reinciden­cia en los pecados de anticoncepción no es en sí misma motivo para negar la absolución; en cambio ésta no se puede impartir si faltan el suficiente arrepentimiento o el propósito de evitar el pecado»[3]. Esto significa que si hay recaídas, éstas pueden deberse tanto a la fragilidad (a pesar de que la intención sea firme y sincera) como a la falta de un propósito sincero. El confesor debe discernir ante cuál de las dos situaciones posibles se encuentra.

 

a. Tipos de anticoncepción

La anticoncepción conyugal, de cualquier forma que se practique es siempre pecado mortal: «la Iglesia siempre ha enseñado la intrínseca malicia de la anticoncepción, es decir, de todo acto conyugal hecho intencionalmente infecundo»[4]. Se divide en natural y artifi­cial:

  • Natural: consiste en la efusión del semen fuera de la vagina por retirarse el varón prematuramente con intención de que no haya fecunda­ción («onanismo» propiamente dicho); pueden asimilarse a este caso, los lavados vaginales por parte de la mujer.
  • Artificial: consiste en el recurso a medios artificiales como preservativos, pesarios, píldoras anticonceptivas, dispositivos intraute­rinos, inyecciones anticonceptivas, sustancias espermicidas, etc. En este orden de cosas hay que recordar que «una malicia moral específica y aún más grave se encuentra en el uso de medios que tienen un efecto abortivo, impidiendo la anidación del embrión apenas fecundado o también causando su expulsión en una fase precoz del embarazo»[5].

 

La calificación moral no cambia en el caso del recurso al preservativo cuando uno de los cónyuges es portador de una enfermedad contagiosa y su intención principal se limita a evitar el contagio del cónyuge sano. El problema moral no proviene aquí de la intención (que es buena) sino del medio u objeto del acto el cual entraña una disociación de los dos significados del acto conyugal (independientemente de que, por otra parte, este medio no evita realmente la transmisión de algunas enfermedades, como por ejemplo el Sida, y, en este sentido, la intención de quien recurre a un preservativo no consigue tampoco evitar el contagio sino, a lo sumo, disminuir hasta cierto punto las posibilidades del contagio).

 

b. La cooperación a la anticoncepción

El problema de conciencia sobre la cooperación al acto infecundo puede afectar a cualquiera de los dos cónyuges (aunque suele presentarse con más frecuencia la consulta de parte de esposas angustiadas por este drama). La cooperación puede ser:

 

1º Cooperación formal subjetiva: es cuando se comparte la intención anticonceptiva del cónyuge. El acuerdo con la conducta del agente principal puede ser explícito (si se aprueba el delito con palabras o simplemente con los hechos) o implícito (cuando uno se queja reiteradamente del número de hijos, o de los dramas que puede acarrear un nuevo embarazo, etc.). Es siempre intrínsecamente inmoral, y no puede prestarse nunca bajo ningún pretexto, ni siquiera para salvar la propia vida.

2º Cooperación formal objetiva: se trata de la cooperación prestada a una acción de suyo intrínseca­mente mala (o sea, por su propia naturaleza). Puede considerarse que una acción es intrínsecamente mala si la misma está viciada en su naturaleza desde el principio del acto, no cuando, habiendo comenzado lícitamente, se vicia en el transcurso de su realización[6].

El ejemplo que podría colocarse aquí se da cuando el varón, contra la voluntad de la mujer, realiza el acto conyugal usando preservativo, o la mujer, contra la voluntad del varón, desea hacerlo utilizando un diafragma. La calificación moral del acto del cooperador no cambia por el hecho de que se esté en desacuerdo con la intención del agente principal; por tanto, hay que decir que jamás es lícito cooperar de este modo por tratarse de una acción intrínsecamente inmoral desde el principio[7]. Mausbach dice que es una cooperación siempre ilícita y la llama «cooperación formal implícita o material en acto perverso»[8]. Por eso, suele decirse que, si el marido es el agente principal respecto de la mujer (o viceversa), quien padece el acto debe defenderse como si fuera un invasor extraño[9], y si a pesar de su resistencia se da un atropello a viva fuerza, debe rechazar el consentimiento interior al placer que se produzca en este último caso (aunque ya no estamos frente a una situación de cooperación sino de «violencia o de injusta imposición por parte de uno de los cónyuges, a la cual el otro no se puede oponer»[10]).

3º Cooperación material (o como la llaman otros: «puramente material»[11]): es la del cónyuge que presta su cooperación con disgusto y desagrado a un acto que de suyo respeta la estructura fundamental del acto conyugal (los vistos más arriba al tratar de la “forma apta”), pero que se vuelve infecundo exclusivamente por acción del agente principal. La cooperación se considera puramente material si se dan conjuntamente tres condicio­nes: «1. La acción del cónyuge cooperante no debe ser en sí misma ilícita. 2. Deben existir motivos proporcional­mente graves para cooperar en el pecado del cónyuge. 3. Se debe procurar ayudar al cónyuge (pacientemente, con la oración, con la caridad, con el diálogo: no necesariamente en ese momento, ni en cada ocasión) a desistir de tal conducta»[12].

Un caso podría ser, por ejemplo, cuando la relación comienza de manera apta y, antes de culminar, el marido eyacula fuera del lugar indicado sin el consentimiento de la mujer.

Por tanto, el cónyuge inocen­te puede cooperar, siempre y cuando haya causa grave y no esté de acuerdo con la inten­ción del cónyuge que lleva la iniciativa en el acto, porque en este caso el acto no ha sido intrín­seca­mente inmoral desde el principio, sino que empezó bien y terminó mal por parte del agente princi­pal. El cónyuge inocente pone un acto que, de suyo, cumple la condición esencial de estar abierto a la vida; es el cónyuge culpable quien contradice luego esa potencialidad.

 

Concretando estos elementos, podemos decir:

  1. La cooperación voluntaria que se presta al cónyuge que usa preservativo o algún medio de barrera, es siempre pecado, porque desde el comienzo ambos cónyuges aceptan o toleran un acto objetivamente viciado.
  2. La cooperación de la esposa al acto sodomítico del esposo (es decir, consumado en lugar innatural, a sabiendas por parte de la mujer), es también cooperación al pecado del marido.

 

3. La regulación natural de los nacimientos

El recurso a los ritmos temporales (períodos naturales infecundos) para regular la natalidad, cuando hay serios motivos para hacerlo, «es profun­damente diferente de toda práctica anticonceptiva, tanto desde el punto de vista antropológico como moral»[13]. Reservar las relaciones sexuales para los períodos infecundos es un acto «no conceptivo» (pues de tales relaciones no puede seguirse una concepción por razón de la misma naturaleza) y no «anticonceptivo», puesto que los esposos no hacen nada en contra (anti) de la naturaleza (no alteran la biología con píldoras o inyecciones, ni la estructura del acto con métodos de barrera). Es importante que el confesor comprenda esta diferencia esencial (antropológica y moral) para corregir los errores de concepto y lenguaje de sus penitentes (que a veces hablan de «método anticonceptivo lícito»).

En línea de principio es lícito para los esposos regular los nacimientos (tanto el número, cuanto la periodicidad de los mismos) recurriendo a los medios naturales, es decir, a los períodos infecundos de la mujer, siempre que haya causa suficiente para hacerlo.

En cuanto a los motivos que pueden considerarse causa suficiente dependen de varias condiciones concretas que mudan de matrimonio en matrimonio. Pueden indicarse principalmente tres:

 

  • Indicación médica ante el grave peligro que podría correr la vida de la esposa con un nuevo embarazo o el peligro de transmitir a los hijos graves enfermedades hereditarias.
  • Situación económica angustiosa que haga delicado aumentar momentá­neamente la familia con un nuevo hijo.
  • La frecuencia de los embarazos que haga conveniente espaciarlos por razones económicas, médicas, etc.

 

En este último “etc.” entra a jugar la conciencia recta de los cónyuges, es decir, cuando vean en conciencia y frente a Dios (y no por un mero egoísmo) que por el momento no será conveniente traer nuevos niños al mundo.

En este ámbito, la Iglesia no da un “listado” de “hasta dónde es conveniente” o qué significa “espaciarlo por razones económicas”. A la Iglesia le corresponde dar, en este ámbito, los principios morales. La aplicación la verán en cada caso los esposos de cara a Dios.

Sea como sea, hay que recordar siempre que a Dios no se le cae una hoja de un árbol sin que Él al menos lo permita; menos se le va a caer un hijo…

 

Podría llegar a ser lícito, incluso, el recurrir a los períodos infecundos para evitar definitivamente nuevos nacimientos, por el resto de la vida. Se entiende que tal caso se plantea sólo cuando hay motivos muy graves e irreversibles (en el orden de la salud física, por lo general). De todos modos siempre debe quedar abierta la posibilidad de un nuevo hijo si desaparecieran tales obstáculos.

Es pecaminoso recurrir a los períodos infecundos sin motivo o sin causa suficiente.

 

P. Javier Olivera Ravasi

Para Que no te la cuenten…

26-6-2017

 

 

Para descargar el artículo completo, hacer clic AQUÍ

 

 



[1] Tomamos distancia aquí levemente de la nomenclatura tradicional, que engloba ambos actos en “complementarios”.

[2] El denominado “sexo anal”, por el grave riesgo de eyaculación de parte del hombre, por no ser el lugar habitual que predisponga al orgasmo femenino y por lo antinatural del acto en sí mismo, es considerado por moralistas serios (vgr. San Alfonso María de Ligorio) como sodomía y, por ende, ilícito incluso como acto preparatorio. Hay también algunos autores que plantean que, si termina en vaso legítimo (eyaculación dentro de la vagina), sería lícito.

[3] Pontificio Consejo para la Familia, Vademecum sobre algunos temas de moral conyugal, 2002, 3,5.

[4] Pontificio Consejo para la Familia, Vademecum sobre algunos temas de moral conyugal, 2,4.

[5] Ídem, 2,5.

[6] Decimos «viciada en su naturaleza» para subrayar que lo que está viciado desde el origen, en este tipo de cooperación, es el mismo acto elegido (el cual es en sí mismo inmoral) y no sólo la «intención» del agente principal.

[7] Ésta es la opinión comúnmente sostenida por los moralistas. Por ejemplo, Royo Marín (Royo Marín, O.P., Teología moral para seglares, T., I, nº 554; II, nº 626), Mausbach (cf. Mausbach-Ermecke, Teología Moral Católica, Pamplona 1974, vol. T. III, nº 23, 335), Zalba (cf. M. Zalba, Theologiae Moralis Compendium, B.A.C., Madrid 1958, I, nº 1544).

[8] Mausbach, III, nº 23, 335.

[9] Cf. Respuesta de la Sagrada Penitenciaría del 3 de abril de 1916.

[10] Pontificio Consejo para la Familia, Vademecum sobre algunos temas de moral conyugal, 3,13.

[11] Cf. Royo Marín, O.P., Teología moral para seglares, T. I, nº 554.

[12] Pontificio Consejo para la Familia, Vademecum sobre algunos temas de moral conyugal, 2,6. Pío XI dice «… no se descuide en disuadir y apartar del pecado al otro cónyuge» (Casti connubii, AAS 22 [1930] 561).

[13] Pontificio Consejo para la Familia, Vademecum sobre algunos temas de moral conyugal, 2,6; cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio, 32.


PARA SUSCRIPCIÓN A LOS POSTS VÍA WHATSAPP, seguir estas indicaciones:

  1. Añadir a la agenda de contactos de su teléfono este número tal como está: 005491135809554 o bien +5491135809554 (pueden agendarlo como “Que no te la cuenten” o como deseen).
  2. Una vez agregado, enviar un mensaje vía Whatsapp con la palabra “ALTA” (es imprescindible enviar un primer mensaje para poder ser agregado a la lista).

Ya está. A partir del próximo post comenzarán a recibir automáticamente las nuevas entradas en sus teléfonos.

27 comentarios

  
Alejandro
No me gusto el artículo. Cae en una casuística ya superada. Creo que en estas materias la moral no debe entrar en detalles que realmente son de mal gusto, como la insistencia en el riesgo de polución. Tantas distinciones y sutilezas me parecen propias de maestros de la ley (y curiosamente provienen de hombres célibes que nunca han practicado lo que explican con tanto detalle). Jesus no predico una moral en estos términos. Hay además distinciones sexuales en distinto grado que muchas veces impiden la perfección del acto sexual. Ojalá no me censuren el comentario
--------------
"Jeús no predicó una moral en estos términos"...: es verdad. Tampoco predicó sobre la Inmaculada Concepción, o sobre la Asunción de María, o sobre el aborto, o sobre... En fin. Si se predica, porque se predica; si no se predica, porque no se predica...
En cuanto "provienen de hombres célibes que nunca han practicado lo que explican con tanto detalle", tiene razón. Los oncólogos, a partir de ahora, no deben hablar más del cáncer hasta que no se agarren una buena leucemia... Dios lo guarde. PJOR
16/07/17 2:41 PM
  
Luisfer
Excelentes posts. No hay que temer a los conceptos.
Somos adultos y es bueno que se hable claro sobre estas cuestiones que generan tantas dudas.
16/07/17 3:47 PM
  
emilio
"Por regla general, se dice que es lícito todo cuanto se haga en orden al debido fin del acto conyugal y que sea necesario o conveniente para facilitar ese acto con tal que se cumplan dos condiciones: 1º) no envuelva peligro próximo de polución y, 2º) se haga con intención de realizar el acto principal o fomentar el amor conyugal.".

1) Por favor, ¿podría indicar si hay sentencia magisterial sobre el tema o solo opiniones teologales?

2) Sobre el peligro de polución, ¿A qué se refiere? ¿solo orgasmo masculino o ambos?

3) ¿El "abrazo reservado" es simplemente una copula sin orgasmo?, ¿con que fin?

4) "Los moralistas señalan que, a la mujer que no ha experimentado el placer completo durante el acto conyugal rectamente realizado, le es lícito procurárselo ella sola o su cónyuge, inmediatamente después del acto sin que ello entrañe una masturbación." ¿Ella sola?, ¿esto quién lo sostiene y dónde, por favor?

Hay muchas cosas extrañas, pero en resumidas cuentas, lo importante es saber que grado de aceptación magisterial tiene todo esto y donde consultarlo. Si solo son opiniones teológicas, es mejor declarar clara y concisamente lo que indica el Magisterio y separarlo de otras cosas que no lo son. Para evitar confusiones.


---------------------------------
1) He leído la discusión que está aquí: infocatolica.com/blog/reforma.php/1402100934-258-castidad-1-gran-virtud#c436678 pero creo que hay un error de comprensión en las citas magisteriales. La masturbación a la que se refiere Pío XII es buscada por sí y no como acto preparatorio.
2) A ambos
3) "El llamado «abrazo reservado»: es la unión física de los esposos (cópula) seguida de la separación sin que se haya producido el orgasmo (a no ser accidental e involuntariamente, es decir: no premeditadamente). San Alfonso dice que de ordinario hay pecado mortal a causa del peligro próximo de polución, a menos que los esposos tengan hecha experiencia de lo contrario. Vermeersch sostiene la licitud cuando hay grave causa (por ejemplo, si no pueden tener un nuevo hijo, ni recurrir a los períodos infecundos) y si el peligro de polución es raro." (Miguel Ángel Fuentes, "Revestíos de entrañas de misericordia", n. 441).
4) También está en el libro de padre Fuentes. Es cuestión de buscar la referencia.

Entiendo que no todas las cosas que dicen los moralistas están en una encíclica...; menos que menos con estos temas.
Los documentos pontificios, como el que se cita en el enlace de más arriba, hacen mención a temas específicos como ser la masturbación en vías de la fecundación artificial o el mero onanismo. Honestamente no creo que exista un documento papal que llegue a estas minucias, de allí que se deba apelar a los teólogos más serios sobre el tema. A mi juicio, la obra del gran dominico español, Royo Marín, lo es. Dios lo guarde. PJOR

Va el comentario dejado por el padre Fuentes en un post del padre Iraburu
---------------
Estimado Padre Iraburu y Fernando:

Yo no quiero entrar en polémica, menos en las interminables. Por eso:

1º De mi parte solo quiero dejar en claro que los textos aducidos por Fernando están mal usados. Solo cito uno. Fernando usa el texto de Pio XII (Idem): "Lo dicho hasta aquí sobre la intrínseca malicia del pleno uso de la potencia generativa fuera de la cópula conyugal natural, vale del mismo modo cuando se trate de los unidos en matrimonio o de los desligados del matrimonio, ya sea cuando el pleno ejercicio del aparato genital es efectuado por el hombre o por la mujer, o por otra parte también actuante, o el efectuado por TACTOS MANUALES o por interrupción de la cópula conyugal; estos actos son pues siempre contrarios a la naturaleza e intrínsecamente malos."
Pero enfatiza la palabra "tactos manuales" dejando de lado que el texto dice claramente que se refiere al "pleno uso de la potencia generativa" y del "pleno ejercicio". Se refiere a la masturbación independientemente del acto sexual pleno, no a los actos preparatorios o unidos al acto sexual naturalmente realizado. Así se usa todo el pensamiento en el artículo.

2º Dice Fernando que así piensan la mayoría de los autores modernos. ¿Podría indicar qué teólogos del presente o del pasado enseñan lo que él dice referido a los actos complementarios del matrimonio y no a la masturbación (necesitaría nombres y obras para poder corroborar la exactitud del pensamiento)? Todos los autores que yo he citado son los fieles al magisterio. El término "modernos", se usa en alguna literatura para referirse a los que son infieles. En este caso sería falso, puesto que los que no son fieles al matrimonio aceptan la anticoncepción, la masturbación, el uso de pornografía, etc. El P. Iraburu puede aportar una larga lista de ejemplos que ya ha aludido en sus obras.

3º Si este punto le causa problema moral al sr. Fernando, siempre tiene la posibilidad de consultar a la Congregación para la Doctrina de la Fe, o incluso, a través de un confesor de confianza, a la Sagrada Penitenciaría (esto último como caso de conciencia personal, porque, según el principio de la moral tradicional, incluso si lo que sostiene el sr. Fernando está equivocado, mientras él esté absolutamente convencido de que es así, debe seguirlo en conciencia, aunque no puede imponerlo a los demás como opinión teológica personal si no está avalado por serios y fieles autores; ésta es la praxis usada siempre por san Alfonso).

En Cristo y María

Padre Miguel A. Fuentes
16/07/17 3:52 PM
  
Mariana
Padre: ¡¡¡Que gran decepción!!!
Se que no me publicarán este mail. pero no dejo de manifestar mi tristeza.
El sexo anal es sexo entre animales.
Con esa boca que lo practican comulgan?
Corresponde aun sacerdote hablar de estas cosas.
Y la pureza en el matrimonio no existe?

Perdón Padre, pero me ha decepcionado.

--------------
¿Por qué no habría de publicarlo? No entiendo la decepción...; lo del sexo anal está más que aclarado.
De si "corresponde" a un sacerdote hablar de estas cosas..., la verdad que el "munus docendi" a veces hace que uno hable de cosas que preferiría callar. No sabe cuánta gente me ha escrito para agradecerme estos posts que ayudan a clarificar las conciencias.
Por haberla decepcionado, lo lamento. Yo a quien no quiero decepcionar es a Dios. PJOR
16/07/17 3:58 PM
  
Jes
Buenos días. Muy buen artículo, gracias por escribirlo. Aunque con todo respeto disiento en un punto: el sexo oral siempre es pecado, sea de modo completo o incompleto como acto preparatorio antes del acto conyugal; simplemente porque ambas modalidades de estimulación oral siguen siendo actos contranatura. Al menos así me lo explicó un sacerdote confesor y así también lo explica el conocido teólogo Ronald Conte. Dentro de la unión conyugal siempre hay que buscar la santidad.
Saludos.
----------
Cómo estimule marido a mujer preparando el acto matrimonial para el acto conyugal concreto, no es cosa que el confesor deba preguntar. El riesgo, según los más autorizados moralistas, es el peligro próximo de polución. Dios lo guarde. PJOR
16/07/17 4:16 PM
  
Maite C
Querido P.Javier:

Sobre el comentario que le ha dejado Alejandro.

Entiendo que se refiere a las formas demasiado vulgares de su digamos predicación. Hay maneras y maneras de enfocar situaciones y tampoco es cuestión de entrar en detalles que resultan escabrosos.
El tema ya de por sí delicado, hay que llevarlo con elegancia para conseguir la finalidad adecuada, y más todavía siendo un sacerdote que predica sobre el sexo matrimonial.

Tampoco su respuesta ha estado a la altura de las circunstancias. Claro que Jesucristo no predicó sobre la Inmaculada Concepción o sobre la Asunción de María sí su Madre estaba a su lado y por lo tanto vivía. La Inmaculada Concepción es Dogma de Fe proclamado por S.S. el Papa Pío IX. La Asunción de María a los cielos fue proclamado Dogma de Fe por S.S.el Papa Pío XII.

Sobre el aborto: NO MATARÁS es el quinto mandamiento de la Ley de Dios. ¿Como no va a predicar sobre ello siendo el Hijo de Dios?

En cuanto a los oncólogos SÍ pueden hablar sobre el cáncer a medida que se va investigando y sabiendo más cosas sobre tan espantosa enfermedad. No es necesario que la padezcan personalmente.

Con el afecto de siempre.
------
No entiendo haber caído en vulgaridad alguna. Lo lamento. Creo que hay más de uno que asocia catolicismo con puritanismo acá. PJOR
16/07/17 7:32 PM
  
Fernando
Estimado P. Javier, es un error juzgar la moralidad de un acto en razón del fin con que se haga.

El Catecismo dice (nº 1755) que para que un acto sea moralmente bueno tanto el objeto, el fin y las circunstancias deben ser buenos. Así pues resulta incorrecto enseñar que: "es lícito todo cuanto se haga en orden al debido fin del acto conyugal [...]".

Los actos complementarios y preparatorios son honestos solo si sus tres fuentes de moralidad son buenas (Cat. nº 1750).

La masturbación según el Catecismo (nº 2352) es la "excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo". Nótese que en la definición no alude en ningún momento a la polución. La masturbación es un acto gravemente pecaminoso con o sin polución. Es importante recalcar esto: el Catecismo no menciona la polución en ninguna parte. Por lo tanto, es un grave error afrontar la cuestión de la moralidad de los actos preparatorios atendiendo al posible peligro de polución. Habrá que hacerlo por el contrario juzgando la naturaleza misma de esos actos.

Con esto claro es fácil entender por qué el sexo oral, anal o manual son acciones gravemente pecaminosas incluso dentro de una relación conyugal, aunque se hagan con miras al acto sexual completo y aunque no haya peligro de polución. Porque el acto masturbatorio "es un acto intrínseca y gravemente desordenado" (Cat. nº 2352). "Hay actos que, por sí y en sí mismos, independientemente de las circunstancias y de las intenciones, son siempre gravemente ilícitos por razón de su objeto" (Cat. nº 1756). Por lo tanto un acto masturbatorio es pecado mortal se haga dentro o fuera del matrimonio independientemente del fin con que se haga.

Los actos complemetarios son legítimos cuando sus tres fuentes de moralidad son buenas. Por ejemplo un beso, una caricia, un abrazo no son actos sexuales per se y por tanto no existe ninguna razón para su reprobación.

Esta doctrina más desarrolada teológicamente puede consultarse aquí:

www.catechism.cc/articles/QA.htm (Por favor lea el artículo antes de eliminar el enlace pues ahí está expuesta la doctrina de la Iglesia del modo más claro posible).

Espero que no borre el enlace pues el P. Iraburu me permitió publicarlo en uno de sus artículos. Exactamente aquí:

infocatolica.com/blog/reforma.php/1402100934-258-castidad-1-gran-virtud#c437629

Un cordial saludo y gracias por su atención.

------------------
Nadie está juzgando aquí la moralidad por el fin. Es una mala interpretación.
He leído todo lo anterior. Dejo el enlace; pero en todos sus comentarios creo que hay un error de comprensión. Llama "masturbación" a los actos complementarios y esto no es así. La Iglesia actos complementarios, aquellas intimidades que coadyuvan al acto conyugal completo (penetración del miembro viril en la vagina de la mujer y eyaculación dentro de ella), actos que, de por sí, a veces resultan hasta un acto de caridad entre los cónyuges.
Lo que Pío XII condena y ud. entiende aisladamente es no sólo el onanismo conyugal sino también la utilización de ese producto para posibles fines médicos (de allí que sea un discurso destinado "A LOS PARTICIPANTES EN EL II CONGRESO MUNDIAL DE LA FERTILIDAD Y LA ESTERILIDAD").
Es decir: hay, a mi juicio, un error de comprensión. Acto complementario no es lo mismo que masturbación-
El Catecismo, en los números que cita, es más que claro; creo que está tomando los términos aisladamente y allí está el problema.

Fin, objeto y circunstancias del acto moral de los acto complementarios, no sólo deben ser buenos sino que, quitado uno, viciarían el acto.
Además: en los actos complementarios, el fin no es "obtener un placer venéreo", sino disponer los cuerpos para ese doble significado del acto conyugal: unitivo y procreativo.

Y me pregunto ya que ud. lo admite: ¿no habría que también condenar los besos entre los esposos antes del acto conyugal, pues estarían estimulando los órganos genitales y podrían hacer caer en el orgasmo a algunos de ellos?

Dios lo guarde.
PJOR
16/07/17 8:07 PM
  
Maite C
Soy católica, apostólica y romana. El término "puritanismo", en mi caso, me resulta despectivo y es una forma de no saber lo que contestar.

Mi opinión sobre la moral sexual está dentro de lo que la Iglesia y los Santos Padres han enseñado desde sus inicios. Y Vd. a estas alturas debiera saberlo.

---------------
Soy católico, apostólico y romano.
Mi opinión sobre la moral sexual está dentro de lo que la Iglesia y los Santos Padres han enseñado desde sus inicios. Y Vd. a estas alturas debiera saberlo.

Lo de puritanismo, si le cabe el sayo póngaselo y si no, déjelo pasar. No me corra que también corro. Qué tanto! PJOR
16/07/17 8:34 PM
  
¡!
1.- Según creo hay sacerdotes que, si no recomiendan, que no lo sé, (quizás como fin que justificara...) aceptan que se se usen preservativos y el que se confiesa o tiene dirección espiritual con este sacerdote, tan tranquilo.
2.- Eso de que la mujer que no haya llegado al orgasmo en la relación con su marido, pueda acabar ella sola sin que eso sea masturbación, suena fatal.
3.- Qué dice la Iglesia de la cantidad de matrimonios que se casan sacramentalmente y no tienen ni idea de todo esto, salvo que la Iglesia no acepta los anticonceptivos.
Y qué dice la Iglesia de ellos si alguno de los cónyuges se va convirtiendo y profundizando en la fe, pero no el otro. Pueden dar respuestas fáciles sin soluciones como: allá películas. Pecáis los dos -ojo, mortalmente- hagáis lo que hagáis y "yo" me lavo las manos?. Si os abstenéis como si no, puesto que en el segundo caso, raro sería que el no convertido acepte cambiar lo que el otro daba por bueno antes de convertirse. Traducido: no os acompañé (tan de moda) antes de vuestro matrimonio, ni os formé, ni os indiqué dónde hacerlo, ni me importó y ahora si tú tienes peligro de muerte eterna tampoco me importa?
16/07/17 8:46 PM
  
¡!
¿Responsabilidades?:
1) de la Iglesia (en primer lugar puesto que es la que posee el conocimiento) al admitir al sacramento a multitud, repito, multitud no formada o no convencida de esta doctrina, y de no impartir cursos prematrimoniales muy claritos;
2) de los propios contrayentes que no han buscado formación ni intentado coherencia entre la fe de la Iglesia y la suya propia antes del matrimonio.

-----------------------
Pues ahí está el punto. Como yo no caso a nadie sin que sepa bien estos puntos, preferí publicarlos. Y ahora resulta que a algunos les parece que un sacerdote no debe hablar de esto... Si se predica claramente, es porque se predica; y si no de dice nada, es porque no se dice nada... Se citan a los teólogos más serios en la materia, intentando ser lo más claro y delicado posible y a algunos así y todo les cae mal... ¿Quién entiende a algunos? PJOR
16/07/17 8:47 PM
  
Jes
Buenas tardes. Sólo quería agregar algo más que podría iluminar estas cuestiones. El Santo Padre Pio XII en su "Discurso al colegio de obstetras católicos" de 1951, casi al final del mismo, trata la cuestión de estos actos preparatorios, rechazándolos:
"Este hedonismo anticristiano con frecuencia no se sonrojan de erigirlo en doctrina, inculcando el ansia de hacer cada vez más intenso el gozo en la preparación y la ejecución de la unión conyugal; como si en las relaciones matrimoniales toda la ley moral se redujese al regular cumplimiento del acto mismo, y como si todo el resto, hecho de cualquier manera que sea, quedara justificado con la efusión del recíproco afecto, santificado por el sacramento del matrimonio, merecedor de alabanza y de premio ante Dios y la conciencia. De la dignidad del hombre y de la dignidad del cristiano, que ponen un freno a los excesos de la sensualidad, no se tiene cuidado"

Pienso que evitar estas prácticas es tener más respeto y cuidado por el cuerpo Templo del Espíritu Santo, no es puritanismo.
Pienso también en tantas infecciones virales que se transmiten por el contacto oro-genital: es un hecho que, sino en todos los casos, sí está comprobado el hecho de contraer cáncer de faringe.
Por último Le digo a MARIANA:
No te preocupes por este punto, que no cae dentro de la Doctrina de la Iglesia; se puede opinar distinto. Sigue escuchando a tu "sensus fidei" que nunca erra.
Saludos y buenas tardes.

-------------------

Conozco el texto de Pío XII y acabo de re-leerlo. Pueden encontrarlo aquí

Es clara la alusión que está haciendo allí el Papa Pacelli a las prácticas que disocian del doble significado (unitivo y procreativo) donde, al hablar frente a Obstetras y parteras, está planteando claramente los fines primarios y secundarios del matrimonio contra la corriente: procreación y educación de la prole, por un lado y, unión de los esposos y remedio de la concupiscencia por otro.

Es decir: Pío XII está condenando el disociar en el acto conyugal estos fines, no los actos complementarios dentro del acto conyugal, sino separados del acto completo.

El acto preparatorio, siguiendo a Pío XII, no puede ser hecho "de cualquier manera que sea", como bien dice él y ha repetido el padre Iraburu en su respectivo post, el padre Fuentes y yo mismo aquí. Dios lo guarde. PJOR
16/07/17 8:53 PM
  
¡!
Yo agradezco que usted se meta en esto. Desde luego si el tema es importante-vital literalmente hablando y no solo para esta vida temporal, ¿cómo calificaríamos el no hacerlo?.
Entonces, ¿que respuestas hay o daría usted para losmatrimonios tipo 3?. Porque sobre la formación que la Iglesia debe dar no hace falta decir nada porque se cae por su propio peso. Si no lo hacen... o si permiten que haya sacerdotes que engañen dando a entender que en esto (anticonceptivos) lo que a la pareja le parezca o que no hay pecados mortales o no hablan en estos términos... mal el sacerdote y mucho peor el que lo permite?

..............................
Ud llama "matrimonios tipo 3" a esto (copio): "3.- Qué dice la Iglesia de la cantidad de matrimonios que se casan sacramentalmente y no tienen ni idea de todo esto, salvo que la Iglesia no acepta los anticonceptivos.
Y qué dice la Iglesia de ellos si alguno de los cónyuges se va convirtiendo y profundizando en la fe, pero no el otro. Pueden dar respuestas fáciles sin soluciones como: allá películas. Pecáis los dos -ojo, mortalmente- hagáis lo que hagáis y "yo" me lavo las manos?. Si os abstenéis como si no, puesto que en el segundo caso, raro sería que el no convertido acepte cambiar lo que el otro daba por bueno antes de convertirse. Traducido: no os acompañé (tan de moda) antes de vuestro matrimonio, ni os formé, ni os indiqué dónde hacerlo, ni me importó y ahora si tú tienes peligro de muerte eterna tampoco me importa?"

Respondo por mí: no caso a quien no sepa que está seguro de lo que está haciendo. Y esto desde hace años.
En cuanto al cónyuge que se va convirtiendo, como pasa muchísimas veces, deberá intentar cumplir con la misión evangelizadora en su matrimonio respecto de su pareja, como pasa en muchísimos aspectos de la vida.
Por último: si hubo causal seria de nulidad, pues entonces podrá plantearse.
Dios lo guarde. PJOR
16/07/17 9:11 PM
  
Jes
Gracias Padre Javier por este debate. Tal vez, algún día el Espíritu Santo nos acerque más a la Verdad, no para ver quien tiene razón, sino para que Ella nos posea a nosotros como dice el Emérito Benedicto XVI.
Dios lo bendiga.
16/07/17 10:44 PM
  
¡!
Perdone, pero no vale lo de que tiene que evangelizar dentro del matrimonio, si lo que se crea es una tensión muy fuerte, durísima y prolongada 1) de no saber si estás en pecado mortal y no puedes salir de él por causa del cónyuge. Puedes evangelizar ¿y qué, si estás en pecado mortal año tras año y no ves cambio y en teoría hasta estás comulgando sacrílegamente aunque los curas te digan que no, en base a nada?, 2) lo del tema de nulidad ¿no lo son todos los matrimonios que no comulgan con la fe de la Iglesia sobre el sacramento que teóricamente están contrayendo del que no saben casi nada?. Y si lo fueran, ¡qué menuda pinta tiene!, abordar la verdad. Y para ella no valdría con que la Iglesia dijera: hombre, no podemos anular el 90% de los matrimonios porque en ese caso los que lo hemos hecho mal somos nosotros... Pues mejor una vez rojo que ciento amarillo.. Porque tampoco es de rigor que cuando alguien se encuentra con este horror 1) el 90% de los curas le digan que estás casada aunque no hayan analizado nada ni te digan por dónde tirar respecto a lo expuesto anteriormente, 2) si inicias el proceso, directamente te has cargado el matrimonio si fue válido. Panorama fenomenal, como se ve.
Y mientras, los sacerdotes que no hicieron lo que debían, quizás porque no creían en nada de esto ni en la posibilidad de condenación, tan ricamente, de aplauso en aplauso y tan felices y creyendo, me parece a mi, cosas contrarias al CIC.
16/07/17 10:47 PM
  
Juan Argento
Padre, disiento con dos puntos.

El "peligro de polución", como su nombre lo indica, se refiere solamente al hombre, porque solamente en el hombre el orgasmo está directamente asociado a la función reproductiva. No hay ningún problema moral en que la mujer tenga un orgasmo en el juego previo, porque facilita el acto en sí.

Relacionado con esto, la consideración correcta de la estimulación oral en el juego previo es totalmente asimétrica. La de la mujer al hombre, en la inmensa mayoría de los casos, es totalmente innecesaria, injustificada y contraproducente para los fines del acto. La del hombre a la mujer, todo lo contrario.
16/07/17 11:05 PM
  
Fernando
Estimado P. Javier, estoy de acuerdo con Ud. en que acto complementario no es lo mismo que masturbación siempre que se indique que se quiere decir exactamente con acto complementario.

El sexo oral, anal o manual no son actos complementarios sino actos masturbatorios. ¿Por qué? Porque violan la naturaleza misma del acto sexual, insisto, aunque no acaben en polución.

"[A la masturbación] Le falta, en efecto, la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto de un amor verdadero. A esta relación correcta debe quedar reservada TODA actuación deliberada de la sexualidad." (CDF, Decl. Persona humana, 9).

El sexo oral, anal o manual no son propiamente una relación sexual. No son actos unitivos ni procreativos. Por ello la CDF muy claramente dice que TODA actuación deliberada de la sexualidad debe quedar reservada a la unión sexual de los esposos.

Los autores suelen justificar estos actos negando su naturaleza masturbatoria porque según ellos se hacen dentro del "contexto" de un acto sexual completo, lo cual contradice la enseñanza de la Iglesia que señala que las circunstancias o el fin nunca cambian la moralidad de un acto intrínsecamente malo. Un acto malo no se convierte en honesto por hecho de seguirle un acto bueno. Un robo bancario no se justifica por un acto posterior en el que se done ese dinero a la caridad. Cada acto debe ser evaluado en sí mismo en cuanto a su moralidad.

¿Por qué el papa Pío XII condena el uso de la masturbación para la obtención de semen con fines medicinales? No por el hecho de la polución. La polución no es mala en sí misma. De lo contrario la polución nocturna, que es resultado de un proceso natural, sería pecado lo cual es absurdo. La obtención de semen mediante la masturbación es siempre un acto intrínsecamente desordenado por el uso indebido de la facultad sexual no por el hecho de que acabe en polución.

Por consiguiente, carece de sentido la distinción que hacen algunos moralistas entre actos completos (acto sexual acabado) e incompletos (acto sexual sin polución). Porque una masturbación es igual de pecaminosa tanto si acaba en polución como si no lo hace.

¿Por qué los besos, abrazos, y caricias (no sexuales) son actos legítimos? Ya se lo he dicho. Porque no son actos masturbatorios. Y si de ellos resulta una polución involuntaria (cosa sumamente improbable salvo casos raros de eyaculación precoz) no se le podría imputar como pecado. Como no lo es que el esposo vea desnuda a su mujer antes de la cópula conyugal.

Un cordial saludo y gracias por su atención.
-----------------
Se sigue confundiendo, a mi juicio, o al menos no se ve claro, que las relaciones íntimas y los actos complementarios/preparatorios no son masturbación, sino sólo eso: complemento o preparación para el acto conyugal completo. Incluso a veces un deber de caridad para que el acto no se convierta (habitualmente de parte del esposo a la esposa) como un uso de la mujer como simplemente un acto utilitarista.
Lo de Pío XII, ya lo he dicho, debe ser tomado en su contexto y no a buenas y primeras. No está hablando de los actos preparatorios/complementarios, sino acerca de la entonces incipiente experimentación médica.
De lo que queda discutido, al menos, creo que hasta aquí llegamos. A mí tampoco me convencieron las páginas que ud. trae a colación en inglés y que ud. va traduciendo prolijamente. Hay claras descontextualizaciones.

El Magisterio, estrictamente hablando sobre el tema, no ha dado doctrina sobre el tema, de allí que intervengan los teólogos y moralistas. En esto (y no es un escape por la tangente), no he hecho otra cosa que citar al padre Miguel Fuentes que sigue a Mausbach, Royo Marín, etc.
Dios lo guarde. PJOR


16/07/17 11:23 PM
  
Menka
Padre, me es incómodo decir esto, pero hay que hacerlo: el "sexo oral" es una guarrería.
16/07/17 11:44 PM
  
Juan Manuel
Pues yo le agradezco que escriba al respecto, San Josemaria Escrivá de Balaguer hablaba de la santa desvergüenza, y creo que predicar sobre esto saltándose los prejuicios y los temores hace mucho bien. Caso contrario, sólo hablarían del tema los que dicen que da lo mismo todo, los anticonceptivos, la pornografía, etcétera.

Al que sólo pide textos magisteriales. Bien, no sé cuánto hay escrito al respecto, pero sospecho que no hay bulas, motus proprio o enciclicas al respecto. Las intervenciones de los Papas no pueden siempre e inequívocamente tomarse como magisterio ordinario. Y en lo que no está legislado, cabe el sentido común, la conciencia y la opinión de los teólogos. Y si no hay acuerdo, que cada uno siga su conciencia.

Saludos.
17/07/17 12:25 AM
  
Esperando a Cristo
P. Javier, mil gracias por este escrito. Verdaderamente los católicos que queremos llegar al Cielo , estamos ayunos la más de las veces de este tipo de información . Le querría preguntar si hay un máximo de veces que se puede realizar el acto sexual completo a lo largo de un día. Un sacerdote me dijo que sólo se podía hacer una vez , ya que hacerlo más veces incitaría a la lujuria. ¿Es así ? Muchas gracias, Dios le guarde siempre.

-------------
Le respondo con lo que el Padre Miguel Fuentes declara en el libro que estamos siguiendo:

b) El débito conyugal

438. Obligación. En el aspecto positivo, el matrimonio impone el débito conyugal, es decir, el deber moral de prestarse a la unión sexual natural («copula coniugalis»). De aquí hay que decir que cuando uno de los cónyuges pide razonablemente el acto conyugal, el otro tiene la obligación de concedérselo por justicia y bajo pecado mortal.
Para que tal petición sea justa, debe reunir ciertas condiciones, es decir, que sea:
• Justa: dentro de los límites del derecho, o sea no para practicar el acto en forma pecaminosa.
• Firme: o sea, que si el otro cónyuge mostrase falta de disposición momentánea, el que lo solicita insista en su petición.
Admite parvedad de materia, por ejemplo, si uno de los cónyuges se negara alguna vez por indisposición o por alguna causa razonable.

439. Excepciones: hay causas que excusan de la obligación de prestar el débito conyugal; éstas son:
• Por adulterio del cónyuge: el culpable no puede exigir el débito, aunque puede pedirlo; y una vez perdonado ya no se le puede volver a negar a menos que reincida en el adulterio; el culpable no puede negarse al inocente.
• Por encontrarse privado del uso perfecto de la razón al pedirlo: por ejemplo por embriaguez perfecta o por estar drogado.
• Por petición ilícita: cuando es pedido para ser realizado de modo innatural o con peligro del hijo que está gestándose.
• Por petición inmoderada: cuando es pedido con excesiva frecuencia o en épocas peligrosas para la mujer.
• Por enfermedad contagiosa del cónyuge que lo pide.

17/07/17 12:52 AM
  
Juan Argento
-------------------------
Como me pidió, no publico su comentario. De todos modos, el caso es en sí mismo (independientemente del fin laudatorio) pecaminoso porque disocia la sexualidad del acto conyugal, único "ámbito" donde puede ejercerse lo que estamos tratando. Gracias igual por su comentario. Dios lo guarde. PJOR
17/07/17 1:12 AM
  
clara
(es el mismo comentario anterior pero he corregido 2 verbos que al escribir el corrector modificó incorrectamente)

Pater. Felicidades por su artículo. Aunque es tema de consulta en confesión, hay muchísimos matrimonios que no se atreven a consultarlo y se quedan con la duda por vergüenza de hablar de estos temas íntimos. La relación conyugal es bella y querida por Dios. Pues sepamos cómo la quiere Dios.
Sólo una duda. Pensaba, porque así lo dicen sacerdotes de sana doctrina, que es lícito para la mujer soportar el acto conyugal con preservativo xq lo quiere el esposo, aunque ella no.
Gloria a Dios por su claridad en la verdad.
---------------------------------
Como señalé en el post, siguiendo al padre Fuentes, reitero (las referencias de las citas están en el post): "cuando el varón, contra la voluntad de la mujer, realiza el acto conyugal usando preservativo, o la mujer, contra la voluntad del varón, desea hacerlo utilizando un diafragma. La calificación moral del acto del cooperador no cambia por el hecho de que se esté en desacuerdo con la intención del agente principal; por tanto, hay que decir que jamás es lícito cooperar de este modo por tratarse de una acción intrínsecamente inmoral desde el principio[7]. Mausbach dice que es una cooperación siempre ilícita y la llama «cooperación formal implícita o material en acto perverso»[8]. Por eso, suele decirse que, si el marido es el agente principal respecto de la mujer (o viceversa), quien padece el acto debe defenderse como si fuera un invasor extraño[9], y si a pesar de su resistencia se da un atropello a viva fuerza, debe rechazar el consentimiento interior al placer que se produzca en este último caso (aunque ya no estamos frente a una situación de cooperación sino de «violencia o de injusta imposición por parte de uno de los cónyuges, a la cual el otro no se puede oponer»[10])."

La solución, creo, es el diálogo fuera de la relación conyugal con su marido, insistiendo en buscar la unión primero de almas y luego de cuerpos e incluso mostrando que no es el único modo de mostrar el amor la relación conyugal, cuyo fin primario es la procreación y educación de la prole (no lo olvidemos) y, segundo, el remedio de la concupiscencia.
Dios la guarde.
PJOR
17/07/17 1:55 AM
  
Anastasia
Estoy de acuerdo con lo que expresa Juan Argento más arriba. El pudor o la higiene me llevarían a evitar ciertas acciones. Pero entiendo plenamente cuándo son lícitas y cuándo no. Por otro lado , pienso que muchos aquí opinan desde la absoluta teoría o soltería y deberían abstenerse.
17/07/17 3:59 AM
  
Anastasia
También debo decir que es muy importante el concepto de sodomía que establece San Alfonso María de Ligorio refiriéndose al sexo anal, aún como acto preparatorio. Hasta la ciencia hoy en día, ver Jerome Lejeune, explica el riego de contraer y provocar enfermedades cuando se realiza esta práctica. No hay que ser oscurantistas respecto a la ciencia. Así que sigo a San Alfonso y no al otro teólogo.
17/07/17 4:15 AM
  
Javier Olivera Ravasi

Mi teología moral la estudié en el Instituto del Verbo Encarnado, de donde me fui luego de seis años de sacerdocio; estudié con el Padre Miguel Fuentes quien, entre otros autores de seria doctrina, seguía (y sigue) a Royo Marín.


 


Pero antes quiero hacer un proemio brevísimo:


 


La casuística moderna, lamentablemente, se encuentra infectada de la espiritualidad de la Devotio moderna que intenta regular hasta los detalles más íntimos de la vida matrimonial como los que estamos tratando.


¿Por qué si no –como ud. señala en la página que me envió- (www.catechism.cc/articles/saint-thomas-aquinas-marital-chastity.htm) Santo Tomás no despacha más que en dos o tres textos el tema sin hilar demasiado fino? Dejo nomás el interrogante pues aún yo mismo debo replantearme la necesidad o no de tocar estos temas en público.



 


Dicho esto, voy al punto:


 


1)      En los actos preparatorios, “no vale todo”.


Esto quedó claro en la rta que el mismo Padre Fuentes le dio a ud. al sentirse malinterpretado por ud. aquí:


 


http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1402100934-258-castidad-1-gran-virtud#c436678



Estimado P. Iraburu:
Le agradezco mucho que me haya hecho conocer la crítica que el Sr. Fernando hace a lo expuesto por mí en mi libro “Revestíos de entrañas de misericordia. Manual para confesores”, acerca de los llamados en moral "actos complementarios del matrimonio".
La respuesta que usted da a quien le escribe coincide exactamente lo que yo digo allí y en otros lugares. Jamás he dicho que en los actos complementarios o preparatorios del acto conyugal completo “valga todo”. Eso es lo que siempre he refutado, como puede ver en otros escritos míos. Es muy distinto decir "vale todo", que decir, como es la expresión que he usado allí, "todo cuanto se haga en orden a", que es una manera de expresar la regla del "tanto cuanto", y tiene un sentido determinativo, no indeterminativo como lo anterior.
El principio que ha sido objeto de crítica no es, en realidad, mío, sino el que ha enseñado siempre la teología moral católica. De hecho el sr. Fernando también engloba en su crítica a Royo Marín, Arregui-Zalba, y añade un “etc.”, donde podría poner a Noldin (de quien principalmente he tomado lo que él critica: cf. Noldin, De usu matrimonii, Summa Theologiae moralis, Complementa, I. De sexto praecepto et de usu matrimonii, n. 94), y Mausbach, G. Grisez y muchos otros.
Como usted muy bien aclara, no todo es lícito, y apela usted precisamente al ejemplo que siempre uso cuando se me pregunta al respecto: la estimulación mirando pornografía, que constituye un acto de adulterio para ambos cónyuges aun cuando lo hagan de común acuerdo y juntos y en orden a sus actos conyugales, pues miran deseando a quien no les es lícito mirar de ese modo.
En mi libro “La castidad ¿posible?”, he escrito:
“Otra ofensa al matrimonio proviene del uso deshonesto de su sexualidad. Entendámonos bien. A los esposos es lícito no sólo los actos sexuales completos (la unión sexual perfecta) sino todos los actos que se ordenan a ella (actos preparatorios) y los actos que tienen como fin fomentar el amor conyugal (caricias, besos, abrazos, conversaciones, tactos, etc.). Los esposos no obran mal mientras se encuadren en estos actos y tengan como propósito algunos de los fines del matrimonio (la unión sexual o fomentar el mutuo amor). Es un abuso de su sexualidad, en cambio, los actos que sean plenos (o sea, que terminen en el placer sexual pleno) sin implicar la unión sexual del modo natural. Por tanto, se deben considerar ofensas a la castidad, la masturbación aunque sea practicada de común acuerdo, las relaciones sexuales plenas realizadas de modo innatural (los hoy en día tan mentados sexo anal y sexo oral), y las caricias que pueden ocasionar un orgasmo sin unión sexual” (Ed. Edive, 2006, p. 173).
Como puede observarse allí he mencionado como pecados, los que mi crítico piensa que yo no considero pecado.
Sin embargo, como usted bien le hace ver, no pueden ser considerados pecados los actos preparatorios que buscan la estimulación para poder realizar adecuadamente el acto conyugal, y es un error considerar que se puedan encuadrar dentro del concepto de masturbación. Por otra parte, la expresión "la masturbación consiste en 'todo' acto sexual voluntariamente realizado fuera de la cópula conyugal, independientemente de que acabe o no en polución, o de que se ordene a un fin bueno (procreación, amor conyugal, etc), dentro o fuera del matrimonio. Los medios y el fin deben ser rectos, pues cada acto depende de su propia moralidad, no de un tercero", es un error moral o, por lo menos, una exposición ambigua; pues los actos se distinguen entre sí cuando se quieren como objetos totales moralmente diversos, pero no si son momentos de un mismo acto, lo que vale para los actos buenos y para la distinción numérica de los pecados (cf. Royo Marín, Teología moral para seglares, 1983, I, n. 246).
Me parece que es muy claro cuanto dice Mausbach, quien no puede ser sospechado como un autor progresista (“Teología moral católica”, III, 23,3): "Entre los actos incompletos se cuentan los que preparan la plena unión sexual o son como un eco posterior de la misma. Algunos cónyuges están en un error de conciencia respecto a estos actos. Los consideran moralmente ilícitos, cuando, en realidad, si no se realizan con el propósito deliberado de masturbación, están legitimados por el acto indudablemente lícito de la unión plena, a la cual tienden. Tales actos pueden ser reprochables desde un punto de vista estético, o perjudiciales desde un punto de vista psicológico, e incluso, si van contra el amor debido, moralmente ilícitos, por faltar a la caridad. Pero no son contrarios a la virtud de la castidad ni al orden moral del matrimonio".


2)      La página a la cual ud. remite www.catechism.cc es de un ignoto –por mí- teólogo a quien me tomé el trabajo de leer en estos días. Más allá de la crítica que se le puede hacer respecto de su visión y profecías propias acerca de Garabandal, a la fecha (vencida, por cierto) de “el gran castigo” que debía venir al mundo, etc., etc., tiene una colección de textos interesantes aunque extrapolados de distintos autores y teólogos.


Creo que uno de los textos más importantes que trae es el de Santo Tomás (a quien me tomé el trabajo de leer en su fuente original). Santo Tomás no llega a entrar en este tema de los actos preparatorios/complementarios, por cierto, pero sí boga por la decencia de la relación conyugal y, por los textos que he leído (el comentario a las Sentencias y la Suma Teológica) plantea siempre lo mismo: el acto debe ser siempre abierto a la vida.


Pero así como no regula la duración de la cópula, tampoco dice qué deben y qué no deben hacer los esposos en el acto previo.


El autor que ud. cita, intenta regular incluso la posición sexual que los maridos deben tener al momento de yacer juntos (la “posición del misionero”; no entro en el tema…), que Santo Tomás simplemente esboza por arriba sin entrar en detalles, diciendo que el acto conyugal (coito) debe darse en vaso debido (vagina de la mujer).



3)      Con respecto al tema de la masturbación y polución, el pecado –como decía más arriba el Padre Fuentes- está en que es un acto desligado de la finalidad procreadora y unitiva de la sexualidad, de allí que se le llame también “pecado solitario”; los tocamientos, roces, besos, etc., dentro del matrimonio, no sólo son lícitos sino parte del mismo lenguaje conyugal que, como límite (ya lo he dicho en mi texto) tienen no sólo la fidelidad (no podría un matrimonio ver pornografía para excitarse pues estarían faltando a la fidelidad) sino también la caridad y prudencia con el cónyuge.


Es importante tener en cuenta que cuando se sostiene con moralistas serios (y no laxos) que el mal llamado “sexo oral” (esta denominación parecería estar reservada en realidad para la culminación indebidamente) está permitido como parte de los actos preliminares, seguimos la línea no sólo de Royo Marín, sino también de Noldin (1904), Jone, Mausbach y otros tantos teólogos ortodoxos que no pueden ser tildados de “progresistas”. Tenga en cuenta que estos escribieron antes del Concilio Vaticano II, con nihil obstat y bajo el Santo Oficio, una institución mucho más activa que la actual Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.


De hecho, los manuales tradicionales casuísticos sostenían que el peligro más bien se daba ante la posibilidad de semen desperdiciado durante los actos preparatorios  (vea Berthier, en su “Consultor del Clero”).


Los manuales de confesores distinguían incluso (¡hasta San Alfonso lo hace!) “sodomía perfecta” y “sodomía imperfecta” (esta entre hombre-mujer), de allí que incluso algunos planteen la licitud de la práctica del sexo anal como acto preparatorio –cosa que yo niego por las razones que ya aduje en mi escrito. El problema es que todo ello con el respectivo nihil obstat y bajo el permiso del Santo Oficio durante tiempos pre-conciliare. De ser herejía/error, el Santo Oficio o la Penitenciaría hubiesen intervenido.


Veamos sólo un ejemplo. El Padre Heribert Jone (Moral Theology, 757) en la década del ’40:


"Imperfect Sodomy, i.i., rectal intercourse, is a grave sin when the seminal fluid is wasted (…). Excluding the sodomitical intention it is neither sodomy nor a grave sin if intercourse is begun in a rectal manner with the intention of consummating it naturally or if some sodomitical action is posited without danger of pollution. - Positive co-operation on the part of the wife in sodomitical commerce is never lawful, hence, she must at least offer internal resistance. However, she may remain externally passive, provided she has endeavored to prevent the sin. She thus applies the principle of double effect and permits the sin to avert the danger of a very grave evil which cannot otherwise be averted; it remains unlawful for her to give her consent to any concomitant pleasure."


           


4)      Con respecto a Pío XII, quisiera comentarle lo siguiente a partir de sus alusiones.


Pío XII dice a los participantes del II Congreso acerca de la esterilidad y fertilidad (http://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/speeches/1956/documents/hf_p-xii_spe_19560519_vous-nous-avez.html)


"Lo dicho hasta aquí sobre la intrínseca malicia del pleno uso de la potencia generativa fuera de la cópula conyugal natural, vale del mismo modo cuando se trate de los unidos en matrimonio o de los desligados del matrimonio, ya sea cuando el pleno ejercicio”


Lo que claramente Pío XII está aquí condenado aquí es el desperdicio de semen fuera del vaso correcto. El pleno uso de la potencia generativa se refiere a la eyaculación. El texto no contradice a Jone, Berthier y al resto de los teólogos (incluso pre-conciliares, insisto) pues todos ellos salvan el "pleno uso de la potencia generativa", al estar integrado en el coito vaginal.


Algo análogo sucede en el discurso frente al Congreso de la Unión Católica Italiana de obstétricas


"Este hedonismo anticristiano con frecuencia no se sonrojan de erigirlo en doctrina, inculcando el ansia de hacer cada vez más intenso el gozo en la preparación y la ejecución de la unión conyugal; como si en las relaciones matrimoniales toda la ley moral se redujese al regular cumplimiento del acto mismo, y como si todo el resto, hecho de cualquier manera que sea, quedara justificado con la efusión del recíproco afecto, santificado por el sacramento del matrimonio, merecedor de alabanza y de premio ante Dios y la conciencia. De la dignidad del hombre y de la dignidad del cristiano, que ponen un freno a los excesos de la sensualidad, no se tiene cuidado"


Lo que Pío XII está pidiendo es templanza incluso en las relaciones conyugales. Se trata de una reacción frente al mundo hipersexualizado que está despertando a mediados del siglo XX. No está condenado el gozo, sino criticando un exceso de búsqueda de placer (algo análogo a lo que Santo Tomás plantea en Summa Theologica, II-II, Q. 154, a. 8). De nuevo, no es un “vale todo” (como ud. en uno de sus comentarios hizo decirle al paso y sin querer –seguramente- al Padre Fuentes).  Si la línea de Jone y Berthier –por citar sólo a algunos- fuese contraria a estos pensamientos, Roma en los años 40-50 lo hubiese explicitado. El Santo Oficio era más activo que la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, como ya señalé antes.


En conclusión, estos autores anteriores al Concilio Vaticano II sostenían estas posiciones y sus libros servían para confesores, con el permiso de Roma.


Por último: es llamativo que el Vademecum para lo confesores sobre algunos temas de moral conyugal  (http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/family/documents/rc_pc_family_doc_12021997_vademecum_sp.html) no entre a legislar sobre el tema específico, pero sí agregue que son importantes los documentos “de pastores y teólogos que han desarrollado y profundizado la materia” (n. 2). 




Lo dejo aquí entonces; espero le sirva mi respuesta.


Dios lo guarde


PJOR
24/07/17 2:39 PM
  
Jes
Buenas noches Padre Javier. Gracias por la información sobre dicho teólogo, pues era necesario saber sobre la veracidad de sus teorías.
Con todo respeto Padre, aún discrepo sobre la licitud del "mal llamado sexo oral", pues, seamos sinceros...no hay mucha diferencia que con el digamos "verdadero"...Le repito y disculpe mi insistencia, como me dijo mi sacerdote confesor, la estimulación oro-genital se encamina hacia dicho acto completo, por eso no es lícita. Además, está comprobado que estas acciones libidinosas aumentan el riesgo de infecciones faríngeas, es decir, que se pueden contagiar las mismas infecciones que se transmiten vía genital. Por último quisiera leer específicamente en los moralistas que usted citó en dónde aceptan o aconsejan explicitamente tales prácticas. Sólo eso. Muchas gracias. Saludos Padre.
--------------

Le recomiendo leer los comentarios de más arriba donde se dio la discusión. Allí hay algunos citados, pero no son todos. En el siglo XVIII ya se trataban estos temas por parte de los moralistas. Entre los modernos, quien habla con expresa mención es el padre Knotz, cuyo texto completo puede verse aquí

De ser perjudiciales a la salud, si tiene información precisa y comprobable, le pediría que la aportara. Dios lo bendiga. PJOR
25/07/17 1:19 AM
  
Jes
Hola Padre. Una de las noticias está en Infobae: "Confirman que el sexo oral provoca cáncer bucal" (búsquelo así en google). Después otra más en Efesalud:¿puede el sexo oral provocar cáncer de garganta? Esta otra en Clarín: El sexo oral puede provocar cáncer de garganta. Y esta otra en elperiodico.com: Los médicos confirman que el sexo oral puede causar cáncer.
Con respecto al sacerdote polaco Ksawery Knotz OFM: su argumento no es magisterio, como se puede deducir de su libro Kamasutra Católico, donde él sólo da su opinión de que tales actos (que estamos analizando) serían lícitos, pero no todos los sacerdotes aceptan su pensamiento. Disculpe si me alargo. Saludos.

-------------
Le agradezco si puede dar más fuentes que los diarios. Lo de Knotz fue sólo un ejemplo. Las fuentes están, entre otras, en los comentarios. Dios lo guarde. PJOR
25/07/17 2:02 AM
  
Alfredo M. A
Creo que no es suficiente decir con que se pueda dar cáncer es ilícito (puede serlo por otras razones, pero no esa) el "mal llamado sexo oral", ya que entonces fumar cigarrillos sería pecado... u otros alimentos (si los hay) que a la larga provocan cáncer... digo.
25/07/17 4:45 PM

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.