Una Nueva Institucionalidad

Una Nueva Institucionalidad

Síntesis de un retiro espiritual ofrecida a las Hermanas Dominicas de la Presentación, en Bogotá, Colombia. El punto central es superar esa idea de que lo propio del “carisma” y del carácter “profético” de la vida religiosa se pierde o disuelve inevitablemente en las estructuras del “poder.”

1. ¿Por qué es necesario lo “institucional” en la vida religiosa?

  • Los procesos de formación requieren estabilidad.

  • No es posible establecer metas a largo plazo sin claridad en cuanto a recursos, propósitos y personas.

  • Las obras menores o nacientes—típicamente obras misioneras—requieren apoyo y cuidado constantes.

2. ¿Qué factores han hecho antipático lo institucional?

  • Hay causas endógenas y exógenas.

  • Las endógenas son principalmente: Incoherencia “horizontal” (imagen vs. realidad); incoherencia “vertical” “(meta vs. realidad); hipertrofia de los mandos medios; comunicación deficiente; ambiciones, carrierismo; codicia y corrupción; abusos y privilegios absurdos; secretismos e intrigas; soberbia y servilismo; deriva de objetivos ("servir a muchos señores").

  • Las principales causas exógenas son: Postmodernidad: individualismo, fragilidad, subjetivismo, miopía; y secularismo: cientificismo, consumismo, hedonismo, masonería (y otros intentos sistemáticos de desacreditar y diezmar a la Iglesia).

  • Todo intento de avanzar hacia una “nueva institucionalidad” supone atacar esas causas con transparencia, honestidad, audacia y perseverancia.

3. ¿Hay además razones propiamente eclesiales para desconfiar de los institucional?

  • En cierto sentido, sí las hay. El mensaje de Cristo, su praxis, su palabra, resultan imposibles de comprender si no es en el ámbito de la sencillez, el desprendimiento y la confianza en Dios que caracterizan a los humildes y a los pobres. Esto solo basta para que miremos con distancia y precaución todo lo que presente una Iglesia aliada con los poderes, riquezas o intereses de este mundo. La Historia de la misma Iglesia muestra que cuando abundamos en esos bienes llegan los peores males.

  • Y sin embargo, la conciencia de la pobreza como elemento constitutivo de la acogida y la predicación del Evangelio debe ser cuidadosamente separada de multitud de manipulaciones ideológicas, sobre todo aquellas que entiende como pobreza sólo lo económico y que por tanto anuncian una salvación en términos únicamente materiales o si acaso sociales y culturales. Una mirada al Evangelio muestra que Cristo quiere acercarse a sanar muchas otras miserias y que la primera de ellas es siempre el pecado. Además, no es pecado ser primero si se trata de ser el primero en el servicio. Lo cual muestra el potencial de bondad que puede tener la autoridad.

4. ¿Tenemos testimonios de uso de la autoridad en el NT?

  • Desde el comienzo mismo de la Iglesia. Los apóstoles no son miembros más dentro de la comunidad cristiana. Son ellos los que “enseñan” (Hechos 2); son los primeros en cuanto a los dones que Cristo ha dado a su Iglesia (Efesios 4) y sobre ellos y los profetas se sostiene el edificio mismo de los creyentes (Efesios 4). Ejercen una autoridad real, que incluye la facultad de expulsar (excomulgar) a quienes han cometido faltas gravísimas para que entren en razón y en vías de arrepentimiento (1 Corintios 5).

  • Es verdad que los Evangelios nos presentan con honestidad que los apóstoles pugnaban de modo casi infantil por “quién es el primero” pero en esto hay que anotar dos cosas: En primer lugar, que Cristo no da un tratamiento igual sino que de modo consistente trata a Pedro, Santiago y Juan como testigos especiales. Segundo, que las pugnas entre ellos cesan con el don del Espíritu Santo.

  • La imagen, pues, que nos deja la Escritura, una vez recibidos los dones de la Pascua y de Pentecostés, es la de una Iglesia claramente jerárquica pero no en un pacto de poderes, ni tampoco marcada por la ambición por el poder, sino como verdadera comunidad en que los distintos carismas, dones y ministerios están al servicio de los demás.

5. ¿Lo institucional no supone un freno a la vitalidad de un carisma?

  • Claramente el amor de Dios es abundante para todos y “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo) pero no somos iguales ni en nuestra constitución física, salud, dones, anhelos, capacidades, carismas o posibilidades. Ni la democracia con su lógica de las mayorías ni menos el comunismo pueden retratar la obra que el Espíritu va construyendo en nosotros y a través de nosotros.

  • Gobernar, desde la conciencia de lo que es la Iglesia, supone una conversión del corazón y del lenguaje. No deben reñir el bien del individuo y el bien común de la comunidad pero ello supone una mirada atenta a Dios Espíritu que da los dones a las personas y dirige a su plenitud las comunidades. ¡Necesitamos líderes, pastores y superiores enamorados de la voluntad divina! Obrando así, el ejercicio de la autoridad en el Espíritu es a la vez un servicio de escucha a lo que el mismo Espíritu suscita como nuevas iniciativas en su pueblo.

  • Lo institucional, así entendido, es una expresión del fruto que ya ha dado la obra del Espíritu en la comunidad, y al mismo tiempo, es un cauce abierto a nuevas obras, inspiraciones y perspectivas. El río corre y el cauce es firme: se necesitan mutuamente, aunque siempre está claro que el cauce está en función del río.

  • Es importante recordar la parábola del grano de mostaza o la imagen de la ciudad puesta en lo alto del monte: la Iglesia ha de ser grande, no para arrogancia sino para expresión de la grandeza de su Autor y la grandeza que pueden confiadamente encontrar quienes se acerquen a Ella. Tener como horizonte una Iglesia pequeña, escondida o acomplejada no es un servicio a quienes necesitan una referencia que les guíe y una casa grande y dotada que les pueda acoger en tiempo de necesidad.

  • Así que el gran desafío es fortalecer la institucionalidad pero solamente como un camino para fortalecer la caridad y el servicio a todos, especialmente los más necesitados.

4 comentarios

  
Emilio
Me temo que el bisturí no es el utensilio adecuado para el "magma" de nuestro tiempo. Pero hay que reconocer, como he hecho en ocasiones anteriores, la gran clarividencia del análisis.
20/06/15 12:20 PM
  
Silvia Liliana Sueyro
Para Dios lo mejor.El servicio es mejor cuando hay humildad.Recibir el don que nos toca y darlo al servicio de nuestra Madre la Iglesia.
02/07/15 9:44 PM
  
Silvia Martinez Ramirez
De tiempo atras Sacerdote Fray Nelson mi Dios lo esta utilizando a usted para recibir direccion y precisamente necesitaba con urgencia esta informacion .De antemano Gracias por la docilidad.
20/07/15 12:12 AM
  
Silvia Martinez Ramirez
Gracias Sacerdote Fray Nelson requería este análisis.
20/07/15 12:14 AM

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