Que la responsabilidad recaiga en las Parroquias me parece estupendo.
No se puede obviar un cierto reverdecimiento de la vida parroquial.
Yo tengo varias experiencias de vida parroquial y he decir que las tres bastante satisfactorias, y diferentes. Naturalmente no es lo mismo organizar un grupo parroquial vivo y activo en un pueblo de Castilla, en un barriode Barcelona o en una ciudad-dormitorio de Madrid, las condiciones son muy diferentes, pero está claro qu se puede y se debe.
Cuandouna parroquia toma conciencia de sí misma puede poner en marcha un potencialinusitado.
No se trata ya de organizar "club sociales" como se hizo en el postconcilio, o un "club juvenil" como se ha hecho muy frecuentemente.
En cuanto en la parroquia se promuve la aparición de un grupo de Liturgia, un grupo de Oración (yo qué sé, el Rosario, el Breviario o las Flores, en ppio. da unpoco igual), un grupo que cante, un consejo parroquial, etc... resulta que salen.
Y saliendo,además, resulta que elcura comienza tener tiempo para lo que debe hacer: atender el despacho y sobre todo las confesiones.
A mí me parece que lo que Alcalá pretende es volver a la práctica anterior al Concilio; una vez demostrada la ineficacia de retardar la edad de la confirmación.
Es duro decirlo, pero se trata de un intento desesperado más por parte de nuestra Iglesia de evangelizar de alguna forma a una juventud que se les escapa a chorros.
El primer comentario no lo entiendo (debe haberse borrado algo, ¿no?).
Tulkas, llevas toda la razón: Las parroquias son la iglesia nuestra de cada día, real y variada como la vida misma. La "briega" de la pastoral es parroquial, por eso me echo a temblar cuando los "inventores" y "planificadores" empiezan a movilizarse. En sustancia, pienso que un buen párroco (recalco "buen") sabe cuando procede administrar un Sacramento, si un chico de 9 años está "apto" para confirmarse o una niña de 7 años puede recibir la Comunión. Pero eso (salvo excepciones) no ocurre, y la pastoral de Sacramentos de Iniciación debe atenerse a ciertas normas para guardar cierto orden en la Diócesis y las Parroquias.
Personalmente, veo congruente guardar el orden Bautismo/Confirmación/Comunión; incluso la Confirmación en edad infantil, como fue practica común hasta 1970, más o menos. Lo que no apruebo son los "cambios pastorales" que han conducido en 40 años a alterar la práctica tradicional de los Sacramentos y ahora, con ciertas estructuras creadas, volver a remover y re-empezar las mudanzas de edades, catequesis etc.
Todo esto confunde. A los fieles y a las parroquias.
Hermenegildo, en gran parte se trata de eso que dices. Pero:
- ni se vuelve tal cual a la práctica tradicional
- ni los nuevos planes servirán para "retener"
Entiendo que es, en gran medida, un mero "ensayo", un "tanteo". Ya digo que las peculiaridades de una diócesis "nueva" como Alcalá pudieran explicar la novedad, pero insisto en la necesidad de criterios firmes y menos "movibles".
Otro detalle más: Véase y compruébese que cuando un Obispo quiere, una Diócesis puede separarse de la práctica común de las otras y establecer normas distintas etc. ¿Me explico? Pues eso: Para regular la edad de la Confirmación y sus anejos, sí...¿Y para otras cosas no? Al final, cuando un obispo quiere, se puede lo que sea, y cuando un obispo no quiere, no se puede ni siquiera lo debería estar obligado (pienso, por ejemplo, en todos los obstáculos y "silencios" para la celebración de la Misa y el Rito tradicional etc.)
Bueno, lo cierto es que teológicamente hablando el orden sacramental es Bautismo-Confirmación-Comunión, eso es indiscutible. Otra cosa, efectivamente, es pastoralmente hablando. Pero como que los intentos post-conciliares han sido un sonado fracaso, con un sentido pelagianista, no puede menos que ser acertado la vuelta a la práctica anterior que además es teológicamente cierta. El problema, a mi entender, es una pastoral, digamos, "herética", con lo que daría igual la Confirmación antes o después de la Primera Comunión. Así que, una pastoral seria, en plena comunión con la Tradición de la Iglesia, y la Confirmación antes de la Primera Comunión. El problema va a ser, en esto como en todo lo demás, "adversus haereses", como tan bien explicó S. Ireneo de Lyon...
Motu Propio, respecto a lo último que comentas, estoy preparando un artículo que publico esta mañana. Echale un vistazo por que tu perspectiva me parece más que apropiada para el tema que trata.
Si es que tenía que haber sido publicista, jejeje ;).