6.09.14

(21) De pelagianismos varios y males que nos aquejan, I

En este post y otros más seremos un tanto negativos y molestos. Porque nos proponemos exponer algunos males que nos aquejan, y no es agradable. Pero es necesario, porque hay mucho que mejorar en la Iglesia.

Nosotros no compartimos la pastoral de la avestruz, que consiste en enterrar la mirada y no ver el peligro, porque es mejor pensar que vamos bien. En general, vamos mal si creemos que nosotros sólo por nosotros podemos arreglarlo. Sólo el Señor puede arreglarlo. La prueba, es que allá donde la Nueva Evangelización da fruto, se intenta frenar el orientalismo insano de la New Age  y se predica la primacía de la gracia contra el voluntarismo pelagiano y semipelagiano, y de múltiples maneras: centralidad de los sacramentos y de la oración, respeto al Magisterio de la Iglesia, cuidado de la belleza de la Liturgia, etc. 

El hundimiento del catolicismo en España impone medidas reformadoras urgentes.Y a nadie se le oculta que, como venimos diciendo, el Evangelio de la Gracia necesita ser anunciado a diestro y siniestro, con oportunidad o sin ella. Comprobaremos también cómo, con la moda novaeriana, vuelven y revuelven antiguas herejías y desviaciones, como una tentación permanente.

Vamos a ello.

1 Ser cristiano durante los tres cuartos de hora de la Misa y poco más. Y al salir, volver de nuevo a vivir como burgués liberal, partido de risa ante la idea de la penitencia, el infierno o la castidad. ¿A quién se le oculta que este camino era el camino de la inconversión?

2 Si el párroco permite que se den masajes reiki o sesiones de yoga en la parroquia, tendrá unos parroquianos muy relajados y masajeados, pero que apostatarán.

3 El atractivo de la New Age reside en que colma los deseos insanos de auto-redención al margen de la gracia. Quiere convertir la Religión Revelada en religión natural, en constructo y conquista humana. Por eso el éxito descomunal del orientalismo novaeriano en España: por el pelagianismo autorredentivo que hemos heredado.

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3.09.14

(20) De las virtudes naturales del perro y su relación con el poder de Dios

Lo cierto es que mi perra Mika me mira con escepticismo: ¿con qué objeto filosofas tanto?-parece que me dice . No gusta de filosofías, la premoción física le resulta insustancial, prefiere un hueso, pasear por un parque o por la playa o correr tras una piedra. Pero fiel, sì que es. Cariñosa, sí que es. Siempre se alegra cuando llego a casa y procura tener a toda la familia reunida, ladrando cuando alguien se aleja demasiado.

Un perrillo con una antorcha encendida  acompaña siempre a Santo Domingo de Guzmán, como emblema del sueño de su madre, la beata Juana de Aza.

Un perrito salía de su seno con la luz de una  antorcha encendida en la boca. Acude la madre en peregrinación al monasterio de santo Domingo de Silos, a que le expliquen el sueño. Y allí comprende que su hijo iba a encender el fuego antorchado de Jesucristo en el mundo por medio de la predicación, y a combatir toda impostura de doctrina mediante su santidad de vida y su palabra ardiente y precisa. En agradecimiento, puso a su hijo por nombre Domingo.

Desde entonces, dominicanus es un abrazo etimológico simbólico de Dominus (Señor) y canis (perro), significando “el perro del Señor” , el guardían fiel de su Viña, la predicación de fuego contra toda impostura que amenace al Rebaño.

Cuando surgió el novedoso molinismo, los dominicos españoles, capitaneados por el preclaro Domingo Báñez, clamaron al cielo como una antorcha que ladra. En su escrito a la Inquisición, los hermanos dominicos se presentaron a sí mismos como perros que ladran para proteger la fe católica:

“es propio de nuestro deber, como fieles perros (…)  ladrar contra las doctrinas peligrosas, (…)  incluso si fuese necesario, morder con ferocidad”

Cuando la explicación molinista fue permitida, los perros dejaron de morder, por fidelidad. Pero no de ladrar, que un perro si no ladra no es perro, sino gato. Y el perro bueno es fiel pero no mudo.

El perro es símbolo de la predicación y la vigilancia leal. Pero ya no entendemos su lenguaje cánido. A los que ladran contra los males que nos aquejan los llamamos profetas de calamidades y miramos a otro lado. Preferimos creer que todo va bien, y que nadie nos diga que vamos mal, o que algo o alguien amenaza al rebaño de Cristo.

En la obra maestra de Murillo, El regreso del hijo prodigo, 1668,  un perrillo blanco se alegra del abrazo del padre y del hijo arrepentido, apoyando sus patas en las rodillas del pródigo, para arrimarse al perdón sobrenatural, como participando a migajas de tanta misericordia. Por el gozo que transmite este perrillo de pintura, participamos del gozo del padre y el hijo, y parece que a nosotros también nos llega tanta alegría sobrenatural.

También aparece el perro en el viaje de Tobías 6, 1.

“El joven partió con el ángel, y el perro los seguía”

 Su perro le acompaña con fidelidad, y más adelante por dos veces se dice que les seguía (a él y al Ángel). Ahí aparece su presencia familiar, protectora, fiel. Canis lupus familiaris.

San Antonio María Claret titula así el Capítulo XVII de su impresionante Autobiografía:

 "De algunos animales domésticos de que me he servido para estimularme a la práctica de las virtudes” Vemos qué virtudes son esas pretende practicar inspirándose en la conducta del mejor amigo del hombre:

 "670. Canes muti qui non valuerunt latrare.

1.° El perro es un animal tan fiel y tan constante compañero de su amo, que ni la miseria, ni la pobreza, ni los trabajos, ni otra cosa alguna es capaz de hacerle separar de su dueño. Lo mismo debo hacer yo; tan fiel, tan constante he de ser en el servicio y amor de Dios, que pueda decir con el Apóstol que ni la muerte, ni la vida, ni otra cosa alguna pueda separarme.

 671. 2.° El perro es más leal que un hijo, más obediente que un criado y más dócil que un niño. No sólo hace voluntariamente lo que el amo le manda, sino que además mira la cara del amo para conocer su inclinación y voluntad, a fin de cumplirlas sin esperar que se lo mande, lo que hace con la mayor prontitud y alegría, y aún se hace participante de los afectos del amo; por manera que es amigo de los amigos del amo y enemigo de sus enemigos. Yo debo practicar todas estas bellas cualidades en el servicio de Dios, mi querido Amo.

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31.08.14

(19) En que se dan Avisos de vida espiritual, para centrarse en Cristo, V

De nuevo os traigo Avisos que puedan ayudarnos a centrarnos en el Señor. Los anoto tal cual, sin ordenar. Me gusta reflejarlos así, con cierta soltura, dando zancadas de un lugar a otro, como si camináramos de prisa y no quisiéramos detenernos a clasificar por temas, sino reposar en ellos según van surgiendo, por necesidad, o porque me preguntan y respondo en el Señor.

1 Nuestras miserias. No es bueno detener nuestra mirada en ellas, sino en el Espíritu Santo que las limpia.

2 El sentido común, en el mundo irracional que nos rodea, es movido también por el Espíritu Santo

3 Me doy cuenta de la locura que es ser cristiano. Y es que, hoy día, ser razonable es también una locura.

4 Toda plenitud reside en Cristo, y empresa vana es andar buscando en otra parte

__________

5 No orar es perderse. Pero si te pierdes, ora.

6 No es la Teología la que ha de ilustrar la Liturgia, sino la Liturgia la que ha de ilustrar la Teología, como la savia al fruto.

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30.08.14

(18) De demonios que se van y luego vuelven, o los peligros del makyo

En el contexto de la Nueva Evangelización, continuamos analizando los problemas que conlleva la intromisión de prácticas orientalistas de la Nueva Era en un contexto cristiano.En este caso, continuamos un post más profundizando en el zen.

Amigos, nada nos falta, y ningún don de la gracia nos habrá de faltar si permanecemos firmes en el don recibido, con el auxilio de Dios.

Como nos dice el Apóstol:

5 En efecto, habéis sido colmados en Él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento,

6 en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en vosotros.

7 Por eso, mientras esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no os falta ningún don de la gracia.

8 Él os mantendrá firmes hasta el fin, para que seáis irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. (1 Cor 1)

Toda plenitud reside en Cristo, y empresa vana es andar buscando en otra parte. Nada hemos ir a buscar fuera de nuestra fe. Porque si dejamos nuestra casa vacía, otros vendrán a ocuparla.

43 Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares áridos en busca de reposo, y al no encontrarlo,

44 piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Y va y la encuentra vacía, barrida y ordenada.

45 Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; vienen y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio. (Mateo 12)

No nos imaginamos hasta qué punto el mundo antiguo estaba asolado por demonios. Y cuando digo mundo antiguo, me refiero no sólo al que había antes del cristianismo, sino al Mundo Caído alejado del poder sanador de Cristo. Porque  el Verbo Encarnado todo lo hace nuevo, y cuanto está alejado del Agua de la Vida, está árido, y los demonios vagan por ahí. Todo lo que no es vivificado y renovado por Cristo, es mundo antiguo, viejo y caído.

Recuerdo que Benedicto XVI menciona en el volumen I de “Jesús de Nazaret”, algo que no hemos de olvidar:

“”Pero el anuncio del Reino de Dios nunca es mera palabra, mera enseñanza. Es acontecimiento, del mismo modo que Jesús también es acontecimiento, Palabra de Dios en Persona. (…)

“Dado que el mundo está dominado por las fuerzas del mal, este anuncio es al mismo tiempo una lucha contra esas fuerzas. “Los mensajeros de Jesús, siguiendo sus pasos, tienden a exorcizar el mundo, a la fundación de una nueva forma de vida en el Espíritu Santo, que libere de la obsesión diabólica” (…) de hecho, el mundo antiguo –según ha mostrado, sobre todo, Henri de Lubac- ha vivido la aparición de la fe cristiana como una liberación del temor a los demonios, que, a pesar del escepticismo y el racionalismo ilustrado, lo invadía todo” (Jesús de Nazaret, La esfera de los libros,  Madrid, 2008, pág. 187)

Unido a esta fuerza liberadora de demonios, está el hecho de la exclusividad del amor que hemos de tener al Dios vivo, que, como vimos en un reciente post, es un Dios Celoso, nos quiere enteramente para Él, y aborrece que andemos coqueteando con ídolos y falsos dioses.

Benedicto XVI, a continuación de lo anterior, continúa citando la Escritura:

“sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios.

5 Pues aun cuando se les dé el nombre de dioses, bien en el cielo bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y de señores,

6 para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros.” (1 Cor 8)

“En esta palabras hay una fuerza liberadora,  el gran exorcismo que purifica el mundo.  (…) El mundo es presentado ahora en su racionalidad: procede de la razón eterna, y sólo esa Razón creadora es el verdadero poder sobre el mundo y en el mundo. Sólo la fe en el Dios único libera y racionaliza realmente el mundo.”

“En su carta a los Efesios, san Pablo describe  este carácter exorcista del cristianismo desde otra perspectiva: “Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder.  Poneos las armas que Dios os da para poder resistir  las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha  no es contra los hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal,  que dominan este mundo de tinieblas” “El Señor nos vuelve a dar en la fe el aire limpio para respirar, el aliento del Creador, el aliento del Espíritu Santo, solamente en el cual el mundo puede ser sanado” (“Jesús de Nazaret, pág.s 188-189)

Para el que ha estudiado el zen, sabe que existe una etapa en el proceso hacia la iluminación, que indica que el alumno lo va haciendo bien, porque es un signo de que realmente está haciendo el vacío en su mente. La razón va quedando progresivamente deconstruida, y la conciencia se vuelve vulnerable.

Esta etapa se denomina makyo.

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26.08.14

(17) De un pequeño lugar del mundo

La enfermería, el claustro, la lavandería, el pequeño jardín de castaños… un diminuto, pobre lugar del mundo. A muchos hundiría en la rutina. Los malos modos de algunas hermanas, las manchas de humedad que hay que limpiar, los mismos trabajos de todos los días… La pobreza del mundo físico donde vivía Santa Teresa del Niño Jesús sorprende por su poquedad. Pero en este espacio gris lo que se despliega ante nuestros ojos no es una vida rutinaria y gris. Es una vida abierta a horizontes infinitos, derramada en torrentes de Gracia y abismos de Amor de Dios, una vida inmensa como un océano de luz, pletórica de gozo interior y luminosa plenitud.

Sorprende el heroísmo sobrenatural que el Espíritu Santo ha hecho madurar en esta  muchacha. Camina entre paredes pequeñas como un gran guerrero entre los muros de una ciudad medieval, dispuesta a conquistar nuevos espacios para Cristo, allende los mares.

En un nervioso jardín conventual, entre las plantas humildes de verde rutinario, se expanden  al cielo grandes motañas de Misterio, movidas por Dios en una muchacha que traslada, con su santidad, grandes moles de caridad de un corazón a otro, por todo el Cuerpo de la Iglesia, y entre todos sus miembros vivos.

En su muy provechoso libro sobre “La libertad interior”, Jacques Philippe incide precisamente en resaltar la pequeñez del mundo que rodeaba a Santa Teresa del Niño Jesús. Recordemos algunos bellos pasajes.

Tras visitar la clausura de las carmelitas de Lisieux y contemplar gozoso y emocionado los mismos lugares que habitó Santa Teresita, escribe:

“Para mí lo más sorprendente fue encontrar todo aquello mucho más pequeño de lo que me había imaginado. Así, por ejemplo, hacia el final de su vida, Teresa recuerda divertida las parrafadas que intercambiaba con las hermanas cuando éstas pasaban camino de la siega hacia un prado que, en realidad, no es más grande que un pañuelo de bolsillo.”

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