12.10.14

(31) En que se sigue hablando de los peligros de la técnica en la Cultura de la Muerte

Continuamos en este post con la reflexión sobre la técnica en la postmodernidad, y su instrumentalización mágica por la cultura de la muerte. Sé que el tema os ha dejado un tanto estupefactos. Por eso, a continuación, os propongo algunos puntos más de análisis.

La Carta Encíclica de Benedicto XVI Caritas in Veritate, en su capítulo VI,  nos va a servir de mapa de ruta.

El nº 68 empieza muy sólidamente. Deja sentado el principio que ha de orientarnos en esta reflexión:

La primacía del ser.

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11.10.14

(30) De la técnica postmoderna y su ataque a la Ley Natural

El nominalismo voluntarista postmodernocuyo actual instrumento de dominio es la técnica, considera la naturaleza de las cosas como el enemigo número uno de la felicidad humana.

A este principio de ataque a la Ley Natural le viene como anillo de poder al dedo el pensamiento de la Nueva Era. Sencillamente, porque la técnica postmoderna es magia, onto-alquimia de género, robotización esotérica del alma humana y tecnificación pelagiana.

1 La técnica postmoderna, al servicio de la cultura de la muerte, tiene un principio alquímico, una fuerza antropocéntrica en combate contra la Ley Natural, con el objeto de transmutar las esencias y jugar a ser dioses. 

2 Asistimos a un revivir de la Goeteia, como apunta  Budziszewski en “Lo que no podemos ignorar”:

Goeteia es la “antigua práctica cuyo objetivo consistía en acumular poder saltándose la naturaleza, deformando sus formas, aniquilando lo creado“  (Edit. Rialp, Madrid, 2005, pág. 266)

”Esta es la esencia de la goeteia. No hay naturaleza; no hay nada dado; la realidad será lo que decidamos. Magia negra”. (Edit. Rialp, Madrid, 2005, Pág. 267)

3 La técnica postmodernista se ha comprometido ampliamente en el ataque a la naturaleza de las cosas y el desafío al Creador. Aquí la biotecnología tiene un componente pseudoespiritual alternativo al cristianismo. Así lo explica Budziszewski:

“La prioridad de los proyectos de clonación no es resolver la esterilidad de las parejas, sino crear confusión sobre la identidad humana. La eugenesia no apunta ante todo a curar una enfermedad, sino a que la criatrura destrone al Creador. (…) Estos movimientos “son la goeteia del futuro” (Obra cit., pág. 266)

4 Hay que estar permanentemente mostrando la verdad frente a los enredos del lenguaje de la goeteia postmoderna. La manipulación de los términos para alterar la realidad es lo que conduce a utilizar lo que Budziszewski denomina “embrujos goéticos". Llamar al aborto interrupción del embarazo no es más que eso, un embrujo lingüístico para alterar la realidad del hecho. Por esto habla este autor de la

“necesidad de abstenerse de la terminología (de la cultura de la muerte) contaminado de embrujos goéticos” (Obra cit. pág. 268)

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6.10.14

(29) Del hombre máquina que vuelve, y la inutilidad de la New Age

0 La New Age pretende combatir el mecanicismo moderno con su irracionalidad, y el resultado es catastrófico. Mucha gente hastiada del vacío mecanicista se hunde en el pensamiento novaeriano y su pseudometafísica mágica.

1 La New Age es una tentación demoníaca –para huir del materialismo mecanicistaLos extremos se tocan. Contra su irracionalismo van surgiendo formas de filosofía mecanicista atea, por ejemplo en psicología, biotecnología, educación. Pero el círculo se cierra y el ahogo espiritual va en aumento. Sólo Cristo puede arreglarlo.

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2 La sensación desagradable y tenebrosa que nos invade cuando contemplamos obras de arte desproporcionado y absurdo,  formas portadoras de ese espíritu asimétrico o simétrico-artificial que inspira profundamente el arte postmoderno y la cultura de las sociedades apóstatas

–y disfrazado de utilitarismo técnico, en que la asimetría es técnica constructiva, por influencia oriental. Es la opresión terrible del mundo exclusivamente irracional del mecanicismo absurdo, que de forma tan impresionante denuncia Kafka en “El proceso". La asimetría irracional y la simetría mecanicista son formas hermanas del voluntarismo antropocéntrico.

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4.10.14

(28) De disonancias y remolinos, y del sentido común

Os costará un poco leer este post, lo reconozco. Pero os animo a ello. 

Porque es importante darnos cuenta de la gravedad de la deconstrucción postmoderna de la razón,  y cómo ello afecta a la vida cristiana.

Con la deconstrucción de la metafísica, lo vertiginoso se apropia del ethos, y transmuta la moral cristiana en ética existencial y experiencialista.

La Iglesia  ha de seguir defendiendo el poder de la razón. Porque la hermenéutica de la reforma en la continuidad que quería Benedicto XVI no puede realizarse al margen del sentido común y del orden de las certezas.

Un apostolado de la razón es tan propio de la Iglesia como el apostolado mismo.

Hay que defender la razón, afianzarla en la naturaleza humana, reconstituirla con la sana metafísica del Angélico. Y en esta labor de reconstrucción, es imprescindible la gracia y la verdad, que nos vienen con Jesucristo (Juan 1, 17)

Vamos a ello. No será muy larga la caminata. La imagen del gran remolino, del Maelstrom, en cuya cercanía todo se acelera deconstruyéndose, nos acompañará en esta reflexión

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1 Este rechazo a apacentarse en verdades inamovibles, no es más que una muestra de la atracción del Maelstrom, del espíritu antropocéntricamente acelerado de la Postmodernidad.

2 El ansia nihilista de grandes disonancias se refleja en el mundo de las grandes velocidades generadas por la técnica.

2.1. El hombre postmoderno sueña con vivir y pensar a la velocidad de la luz, y lo refleja en sus obras literarias o en el mundo del cine. Y es que la técnica, por su antropocentrismo, es puesta a cooperar con el espíritu del Maelstrom nihilista y hace reales sus sueños.

3 El deseo antropocéntrico de deconstruir la razón es mal fruto del espíritu de disonancia, que resuena en cuanto el Logos es desplazado del centro, y el ruido de esta impostura llena todo logos particular.

3.1. La certeza, que es consonancia de ideas en el entendimiento, es considerada una vulgar estática, mero estancamiento.

3.2 El espíritu del Maelstrom sobreacelera las certezas hasta que de ellas sólo quedan restos, y sobre esos restos edifica la nave que marcha hacia el abismo.

4 Expulsar la razón del orden de la fe conlleva sujetarla al capricho de la voluntad, y sustraerla de la acción integradora de la gracia.

5 La racionalidad de la música es herida por el espíritu de disonancia, que da el paso al  racionalismo técnico artificial, o al irracionalismo salvaje.

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28.09.14

(27) De la pereza metafísica que conduce a la muerte, y su remedio

Una y otra vez caemos en la misma sima y tropezamos con la misma piedra. Y nos desanimamos.

Pero hemos de tener esperanza.

¿En qué?

La Imitatio Christi nos dice en qué no hemos de ponerla:

“No debe poner su esperanza en cosa alguna de la tierra” (L I, c 12,1 )

En cosa alguna de la tierra:

es decir,

ni en el amor, ni en el dinero, ni en la salud, ni en la familia, ni en los jóvenes, ni en la voluntad,

ni en la lotería, ni en un nuevo gobierno, ni en un partido político nuevo, ni en nuevo proyecto educativo,

ni en fabulosos y atractivos programas pastorales, ni en una nueva titulación, ni en los viejos planes ni en las nuevas ideas, ni en los teólogos de fama ni en grandes manifestaciones, ni en la naturaleza humana ni en una nueva declaración de intenciones… ni en cinco millones de firmas hemos de poner nuestra confianza.

En cosa alguna de la tierra.

Hemos de poner toda nuestra esperanza en UNA SOLA COSA, y esa cosa apropiárnosla y aferrarnos a ella. Que a eso nos mueve el Señor. Y luego, si Dios nos lo concede con su divino auxilio, ponerla a trabajar y no hacerla vana, nos cueste lo que nos cueste.

Hemos de poner toda nuestra esperanza en una sola cosa.

Una sóla cosa que no viene de cosa alguna de la tierra, sino que viene de lo alto.

Es lo único, repetimos, que debemos apropiarnos, de forma que apoyemos toda nuestra existencia en ella, y construyamos nuestra casa en su roca. Y dejaremos de caer y tropezar en las mismas simas y piedras.

Ya nos lo dice el Bautista:

“No debe el hombre apropiarse nada que no le venga de lo Alto” (Jn 3, 27)

Sólo debemos, pues, hacer propiamente nuestra una cosa. Una cosa que viene de lo alto.

Veamos cuál es.

La Palabra Divina nos lo dice con claridad.

“Poned toda vuestra esperanza en la Gracia de la Revelación de Jesucristo". (1 Pe 1:13)

En la gracia, en la vida sobrenatural, que juntamente nos viene con la verdad de Cristo, según Juan 1, 17:

“La gracia y la verdad nos vienen por Jesucristo”

No hay nada en la faz de la tierra ni en la propia naturaleza del ser humano que nos traiga por sí misma la gracia. Sólo Cristo Salvador, en su Cuerpo, que es la Iglesia. 

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