4.10.14

(28) De disonancias y remolinos, y del sentido común

Os costará un poco leer este post, lo reconozco. Pero os animo a ello. 

Porque es importante darnos cuenta de la gravedad de la deconstrucción postmoderna de la razón,  y cómo ello afecta a la vida cristiana.

Con la deconstrucción de la metafísica, lo vertiginoso se apropia del ethos, y transmuta la moral cristiana en ética existencial y experiencialista.

La Iglesia  ha de seguir defendiendo el poder de la razón. Porque la hermenéutica de la reforma en la continuidad que quería Benedicto XVI no puede realizarse al margen del sentido común y del orden de las certezas.

Un apostolado de la razón es tan propio de la Iglesia como el apostolado mismo.

Hay que defender la razón, afianzarla en la naturaleza humana, reconstituirla con la sana metafísica del Angélico. Y en esta labor de reconstrucción, es imprescindible la gracia y la verdad, que nos vienen con Jesucristo (Juan 1, 17)

Vamos a ello. No será muy larga la caminata. La imagen del gran remolino, del Maelstrom, en cuya cercanía todo se acelera deconstruyéndose, nos acompañará en esta reflexión

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1 Este rechazo a apacentarse en verdades inamovibles, no es más que una muestra de la atracción del Maelstrom, del espíritu antropocéntricamente acelerado de la Postmodernidad.

2 El ansia nihilista de grandes disonancias se refleja en el mundo de las grandes velocidades generadas por la técnica.

2.1. El hombre postmoderno sueña con vivir y pensar a la velocidad de la luz, y lo refleja en sus obras literarias o en el mundo del cine. Y es que la técnica, por su antropocentrismo, es puesta a cooperar con el espíritu del Maelstrom nihilista y hace reales sus sueños.

3 El deseo antropocéntrico de deconstruir la razón es mal fruto del espíritu de disonancia, que resuena en cuanto el Logos es desplazado del centro, y el ruido de esta impostura llena todo logos particular.

3.1. La certeza, que es consonancia de ideas en el entendimiento, es considerada una vulgar estática, mero estancamiento.

3.2 El espíritu del Maelstrom sobreacelera las certezas hasta que de ellas sólo quedan restos, y sobre esos restos edifica la nave que marcha hacia el abismo.

4 Expulsar la razón del orden de la fe conlleva sujetarla al capricho de la voluntad, y sustraerla de la acción integradora de la gracia.

5 La racionalidad de la música es herida por el espíritu de disonancia, que da el paso al  racionalismo técnico artificial, o al irracionalismo salvaje.

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28.09.14

(27) De la pereza metafísica que conduce a la muerte, y su remedio

Una y otra vez caemos en la misma sima y tropezamos con la misma piedra. Y nos desanimamos.

Pero hemos de tener esperanza.

¿En qué?

La Imitatio Christi nos dice en qué no hemos de ponerla:

“No debe poner su esperanza en cosa alguna de la tierra” (L I, c 12,1 )

En cosa alguna de la tierra:

es decir,

ni en el amor, ni en el dinero, ni en la salud, ni en la familia, ni en los jóvenes, ni en la voluntad,

ni en la lotería, ni en un nuevo gobierno, ni en un partido político nuevo, ni en nuevo proyecto educativo,

ni en fabulosos y atractivos programas pastorales, ni en una nueva titulación, ni en los viejos planes ni en las nuevas ideas, ni en los teólogos de fama ni en grandes manifestaciones, ni en la naturaleza humana ni en una nueva declaración de intenciones… ni en cinco millones de firmas hemos de poner nuestra confianza.

En cosa alguna de la tierra.

Hemos de poner toda nuestra esperanza en UNA SOLA COSA, y esa cosa apropiárnosla y aferrarnos a ella. Que a eso nos mueve el Señor. Y luego, si Dios nos lo concede con su divino auxilio, ponerla a trabajar y no hacerla vana, nos cueste lo que nos cueste.

Hemos de poner toda nuestra esperanza en una sola cosa.

Una sóla cosa que no viene de cosa alguna de la tierra, sino que viene de lo alto.

Es lo único, repetimos, que debemos apropiarnos, de forma que apoyemos toda nuestra existencia en ella, y construyamos nuestra casa en su roca. Y dejaremos de caer y tropezar en las mismas simas y piedras.

Ya nos lo dice el Bautista:

“No debe el hombre apropiarse nada que no le venga de lo Alto” (Jn 3, 27)

Sólo debemos, pues, hacer propiamente nuestra una cosa. Una cosa que viene de lo alto.

Veamos cuál es.

La Palabra Divina nos lo dice con claridad.

“Poned toda vuestra esperanza en la Gracia de la Revelación de Jesucristo". (1 Pe 1:13)

En la gracia, en la vida sobrenatural, que juntamente nos viene con la verdad de Cristo, según Juan 1, 17:

“La gracia y la verdad nos vienen por Jesucristo”

No hay nada en la faz de la tierra ni en la propia naturaleza del ser humano que nos traiga por sí misma la gracia. Sólo Cristo Salvador, en su Cuerpo, que es la Iglesia. 

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23.09.14

(26) De las primicias del Espíritu en el agua de la lluvia

Tiempos duros, sombríos y recios. No viene mal un poco de belleza, y a eso me he aplicado en este post. A contemplar un poco. Unas nubes sobre un charco, en el pavimento, mientras oraba camino de casa, dieron pie a esta contemplación. Sirva como consuelo y recreación orante, y de intermedio.

Se lo dedico a la Santísima Virgen y al Niño chico de su mano, saltando entre charcos, que va jugando.

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1 Todas las calles son la calle que llega hasta el Sagrario.

2 Mira que el Sagrario es el centro del mundo, y allí estás recogido en tu Salvador

3 Cuando eras niño, hacías estallar el agua llovida de los charcos, junto a la puerta del templo. Y cuando entrabas en Misa con tu madre, la lluvia cesaba y te arrimabas al Misterio de su mano.

Ahora que eres hombre, contemplas la verdad reflejada en el espejo de la lluvia, como un esbozo de pintura italiana sobre el azogue del pavimento.

“pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.” (1ª Cor 13, 12)

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17.09.14

(25) De impertinencias y tonterías y el misterio de la gracia

Donde está el Espíritu de Cristo allí hay libertad 2 Cor 3:17

En este post os invito a reflexionar sobre algunas de esas tonterías e impertinencias varias a que tan aficionados eran y son pelagianos y semipelagianos. Lo hacemos con ánimo amistoso y doctrina recta, y no descartamos tomarnos un café con ellos siempre y cuando moderen sus lenguas y no se pongan jartibles hablando de la voluntad una y otra vez.

1 Calvinismo: libertad 0% gracia 100%

Pelagianismo: libertad 100% gracia 0%

Semipelagianismo: libertad 50% gracia 50%

Doctrina verdadera y católica:

libertad 100% y gracia 100%
Y el resultado es 100%, no 200% ¡Misterio tremendo!

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Plena gracia para plena libertad.

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15.09.14

(24) Del disparate novaeriano y otras lindezas pseudoespirituales

1 La necedad del apóstata no descansa hasta que por un milagro de la gracia se convierte.

2 Todavía andas con Anthony de Mello y Enomiya Lasalle investigando cómo meditar contemplándote el dedo gordo del pie. Y mientras tanto Cristo hablándote al oído y arrimándose a ti, ¡que no le escuchas!

3 Paulo Coelho, Bucay, y demás apóstoles de la auto-redención, ni pueden ni son capaces de auto- redimirse. ¿Vas a serlo tú, que eres un simple lector de sus libros?

4 Consumir libros de autoespiritualidad como se comen hamburguesas o se va al espá: qué locura hedonista: gnosticismo de centro comercial.

5 La Postmodernidad considera simplemente irrelevante la capacidad de la razón humana para alcanzar verdades. De esta irrelevancia se alimenta el deseo de un conocimiento de consumo, que es como la comida rápida de la inteligencia gaseosa.

6 Las maldades sutiles y diisfrazadas son más difíciles de combatir que las evidentes y encaradas

7 Están siempre con el mismo cuento de una libertad que vale igualmente para el bien que para la elección del mal ,como si esa indeferencia electiva fuera lo propio y esencial de la libertad humana. Y quieren potenciar esa indiferencia con técnicas de psicología transaccional, que elimine toda huella de responsabilidad y de culpa, no sea que sufra la autoestima. ¡Qué camino, perfumado de incienso novaeriano, hacia la esclavitud!

8 Y siguen empeñados en resaltar la voluntad como causa principal y autónoma de la aceptación de la gracia, ¡¡Que no!! ¡Que la voluntad nada saludable puede por sí misma sin la gracia! Tampoco la voluntad tecnificada y deconstruida por el zen novaeriano. ¿O acaso el ki puede substituir a la gracia?

9   Qué aburrido es autosalvarse. Sencillamente, porque es imposible. Y todo lo que no viene de Dios es cansino hasta la muerte.

10 León Bloy tuvo que elaborar una Exégesis de Lugares Comunes para purificar el catolicismo burgués de su época. Nosotros tendremos que redactar un Manual del Disparate.