30.04.17

(175) Elaborando un Mapa de la Crisis, I.- Duda sistemática y modernismo

Con esta nueva tanda de aforismos pretendemos contribuir a la confección de un mapa de la crisis. Es fundamental saber orientarnos en la intrahistoria de la decadencia de la mente católica occidental, eso que eufemísticamente se llama secularización, y que no es más que una autodescomposición. ¿De qué? De la esencia grecorromana y cristiana de Occidente. Nosotros, por eso, no lo aplicamos talmente a la Iglesia en cuanto tal, sino a la mente católica. 

Es la tesis que venimos exponiendo, desde hace tiempo ya, en este blog, a través del estudio de tres grandes síntomas que hemos denominado:

La Gran Impostura, la Gran Reducción, y la Gran Fragmentación, y que se pueden resumir perfectamente con una poderosa imagen, que escribimos así:

BABEL NO SE CONSTRUYE EN UN DÍA.

En pocas palabras, y simplificando mucho: la crisis de la mente católica (nominalismo) produjo una crisis de la mente occidental (cartesianismo, racionalismo y sus metástasis: empirismo, positivismo…) que influyeron, como en un círculo vicioso, en la mente católica (modernismo).

Es importante, pues, saber quién es quién en este proceso de descomposición. Que enmarcamos en el contexto de la brutal batalla producida entre la via antiqua (la Escolástica tradicional) y la via moderna (el nominalismo voluntarista). Ya sabemos que esta guerra la ganó, y la sigue ganando, la vida moderna. Su victoria en la mente occidental dio lugar a lo que conocemos como secularización de Occidente, descristianización, y aún más, por extensión, secularización eclesial, descristianización eclesial.

Y esta crisis tiene un nombre, como decimos: MODERNISMO. Alma tanto de la modernidad como de la posmodernidad.

Es duro decirlo, pero es la realidad. Reforma o apostasía.

Por tanto, a la pregunta: ¿adónde van los pedazos de la mente occidental? Respondemos: a la Nueva Babel, a la crisis eclesial actual. Esos pedazos son piedras de la torre de la división de la gran comunidad cristiana, donde entenderse es difícil, donde se hablan lenguajes conceptuales, filosóficos, teológicos, distintos, tan opuestos, en ocasiones, como molinismo y tomismo, por ejemplo.

Ilustramos, pues, este post, con un recopilatorio de imágenes de Babel. Cuando las iba dibujando, tenía en mente la crisis eclesial en que nos movemos y existimos actualmente. En este post veremos cómo la duda sistemática, en cuanto tiene de burguesa y antitradicional, prepara el camino del futuro Modernismo. La crisis fue preparada. BABEL NO SE CONSTRUYE EN UN DÍA.

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28.04.17

(174) Apología de la Iglesia, contra modernistas

La Iglesia es tradicionalmente belicosa: combate demonios, castiga obstinados, clama contra los pecados del mundo y condena el error.

La Iglesia tradicionalmente es vara de pastor, asustalobos, cazadora de licantropías (llámense así las herejías), protegeovejas, cercado protector y sobrenatural redil.

La Iglesia es tradicionalmente defensiva. Como leona que protege a sus cachorros, que alimenta con el Pan del Depósito.

 

La Iglesia tradicionalmente es sensata. No es amiga de imprudencias, ni querenciosa de novedades, no anuncia baratijas ni promete rebajas, no es importadora de extravíos.

 

La Iglesia es tradicionalmente Guardiana visible del Depósito. No enajena su magisterio en mente de teólogos, ni se embabia en mutaciones, ni balbucea silogismos. Padres y Doctores son su cita.

La Iglesia es tradicionalmente Tradición. Es bíblica porque es Tradición, es magisterio porque es Tradición. Es culto en espíritu y en verdad porque es Tradición.

 

La Iglesia tradicionalmente es cordaje de protección, mosquetón de escalada, arnés y bloqueador, polea para escalada y asamblea de alpinistas (para subir al Sacromonte de Perfección).

La Iglesia tradicionalmente es defensa y protección, blanco muro de la ley contra el abismo; bordillo y salvaguarda de la razón. 

 

La Iglesia es tradicionalmente bella. Lo feo es siempre rostro de innovación, signo de falsedad, figuración de la Caída. Todo lo que no es Tradición es plagio.

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27.04.17

(173) De gracia y gloria

 

Ella, pensando que era el Hortelano, buscaba en Él Tierra Nueva.

Y vio que allí no había flores viejas ni manzanas picadas; sino un aroma irresistible a tiempo florecido, querencioso de gloria y perfección.

Como un crujir de nueces frescas se entreabría la Heredad. El Hortelano mismo era el santuario, y el azul con que regaba.

Y zanahorias y judías verdes dejaban su aroma en la palma agujereada de su mano, gloriosa de cruz.

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22.04.17

(172) Combatiendo el voluntarismo I.- Comencemos con diez aforismos

La importancia de combatir los lugares comunes del voluntarismo es de primer orden. No sólo por los obstáculos que interpone en la vida cristana, sino porque su antropocentrismo radical interfiere en la intercomunicación de gracias de los miembros de la Comunión de los Santos: hace estéril el trabajo apostólico y frustra muchos caminos de santificación.

Por su propia dinámica interna, conduce al pecado mortal por sobrevaloración de las propias capacidades, generando una grande división en la Iglesia, por obcecación de la mente cristiana.

El semipelagianismo es Babel. Son tantos los virus de sistema que introduce, que bloquea la acción de los dones del Espíritu Santo, (que introducen un modo sobrehumano de obrar), y quebranta el desarrollo normal de la gracia santificante.

Glosemos pues, en diez muy breves aforismos, este axioma de la doctrina católica de la gracia:

 

La gracia divina ilumina el entendimiento e impulsa la voluntad hacia el bien moral, asegurando el obrar libre, es decir: la elección y realización de la obra saludable.

 
 
1.- El hombre que quiere el mal moral no actúa como hombre libre, sino como esclavo voluntario.
 
2.- Dios no puede querer el mal moral.
 

3.- La posibilidad de pecar NO es una libertad.

 

4.- Dios da a todos un auxilio suficiente para que puedan cumplir los preceptos de su ley, porque Dios no manda lo imposible. Es con su gracia eficaz que los cumplen efectivamente, de forma que “si es dada a este pecador es por misericordia, y si es negada a este otro es por justicia (II-II, q. 2, a. 5).

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17.04.17

(171) Del odio a la razón católica

Comienzo del Catecismo de San Pío X:

3.- ¿Quién es verdadero cristiano? - Verdadero cristiano es el que está bautizado, cree y profesa la doctrina cristiana y obedece a los legítimos Pastores de la Iglesia.

4.- ¿Qué es la doctrina cristiana? - Doctrina Cristiana es la doctrina que nos enseñó Nuestro Señor Jesucristo para mostrarnos el camino de la salvación.

5.- ¿Es necesario aprender la doctrina enseñada por Jesucristo? - Es necesario aprender la doctrina enseñada por Jesucristo, y faltan gravemente los que descuidan aprenderla.

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1.- La minusvaloración de la doctrina es heredera del odio a la razón, que es el afecto paradigmático del modernismo. Un pseudopiadoso y desconfiado creer que la doctrina cristiana enseñada por Cristo y los apóstoles, no es la misma que la doctrina defendida por la Iglesia —que la expone con razonabilidad, aun siendo en parte supra-racional.

 

2.- Existe un odio a la razón natural que es un odio fideísta.

 

3.- El ataque a la doctrina es, ante todo, ataque al hecho fundacional de la razón católica: es decir, que el logos de la criatura sea consistentemente iluminado por el Logos divino.

 

4.- La toxina de la crisis eclesial es el pirronismo: la negación de la razón católica. Y en sus múltiples formas, una de ellas la reducción pastoral del sensus fidei en pos de un encuentro personal con Cristo. Este es el drama de la situación actual.

 

5.- La moral cristiana no es itinerario de discernimiento de valores, no es movimiento sin fin hacia un nueva etapa, siempre inconclusa de maduración; sino participación absolutamente universal, y por ello eficazmente particular, de la Razón divina.

 

6.- Toda crisis de la razón deviene en Babel, que es ruina del lenguaje de la fe, e incomunicación con Dios y con los miembros de su Cuerpo.

 

7.- Amanece la apostasía y atardece la razón.

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