InfoCatólica / La Mirada en Perspectiva / Categoría: Sobre la Gracia

27.08.16

(146) Entre el voluntarismo y Lutero

La herencia de la Modernidad es un sobresaliente antropocentrismo capaz de todo, es decir, de nada bueno. Frustrado de tanto tienes que ser capaz, tienes que ser capaz, durante mucho tiempo pensó el católico que la vida cristiana consistía en hacer lo que Dios nos pide, y que ser santo, hacerse sacerdote, dedicarse a la vida contemplativa o irse de Misión, es simplemente cuestión de generosidad.

Pastorales de este estilo, cansinas y herrumbrosas como viejas llaves oxidadas, mantuvieron cerradas las puertas de gracia, resistiéndose a la alabanza y sobrevalorando la parte humana como el sumando clave en la ecuación.

Y es que el semipelagianismo ha sido durante demasiado tiempo la mala figura del catolicismo. Ya enarboló su bandera el presuntuoso Erasmo, que todo lo sabía, para mal luchar contra Lutero. E hizo creer a muchos que ser católico es ser voluntarista y creer que con la sola y libre voluntad se puede vencer al diablo y al pecado, si uno en verdad se lo propone.

Pero los tiempos de esta impostura han pasado, y en medio de una crisis mastodóntica que nos desafía, o se es apóstol de la gracia, o la identidad católica está perdida, y con ella también la santidad.

23.11.14

(44) Que si te apoyas en ti mismo perecerás

1.- Llevamos demasiado tiempo aplaudiendo al hombre, pervirtiendo el humanismo, y repitiendo, con boca satisfecha de sí misma: sea el ser humano engrandecido. Sea rey el ser humano de sí mismo. Nosotros no queremos que el hombre sea indigno, sino que, como clama el salmista (Sal Vg 69,5), “Sea Dios engrandecido”, ¡Magnificetur Deus! ¿¿Por qué?? Te lo repite el salmista:  -porque somos…

“un pobre mendigo”, ego autem miser sum et pauper (Sal Vg 69, 6)

 2.- El pobre PIDE, no se gloría de sí mismo, y ruega con boca de lágrima:

“apresúrate, oh Dios, a prestarme auxilio, tú eres mi ayuda, y mi libertador, oh Señor, no tardes! (Sal Vg 69,6) Domine, ne tardaveris!

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17.11.14

(42) Que pidiendo al Señor que nos convierta, nos convertiremos

Pidamos sin cesar:

¡Conviértenos, Señor, y nos convertiremos!

En el capítulo 5 de las Lamentaciones, ante el pecado, abandono y calamidad del Pueblo de Dios, exclama el profeta:

21 ¡Vuélvenos hacia ti, Señor, y volveremos!

No dice el autor sagrado, a secas: “volveremos a Ti”.

Sino: “Vuélvenos a Ti, Señor, y volveremos.”

En la Vulgata se dice:

21 converte nos Domine ad te et convertemur

Conviértenos, Señor, y nos convertiremos a Ti.

Piden al Señor que les convierta. ¿Es que acaso ellos no pueden convertirse por sí mismos, ellos solos? No.

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13.11.14

(41) Que dejar hacer a Jesús es fruto de su gracia, y su Palabra es respuesta

La gracia del Hijo de Dios responde a tu cabezonería, que le discute, y te convence.

Y sólo tras recibir la gracia de la palabra divina eres libre, y dejas hacer a Jesús, ahora.

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Me impacta un pasaje de Mateo 3 que suele pasar desapercibido, pero es tremendo: Jesús viene a ser bautizado por Juan. Y Juan se lleva las manos a la cabeza, y dice: ¿cómo va a ser eso???

Si. Le discute al Señor. ¡Él! Y mira que Juan es santo de verdad.

Porque… no te creas que Juan era un loco, o un mediosanto, un extravagante, o poca cosa en virtud. Era un santazo.

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