(225) Genealogía de lo político-teológicamente correcto, II: diálogo sin tradición, diálogo sin sentido

1.- Sobrevaloración del diálogo.- Hoy día apelar al diálogo es políticamente correctísimo, también en teología y filosofía, también en pastoral. Todos invocan al dios diálogo como panacea y medicina. ¿Creerán tal vez que el diálogo sustituye a la gracia? ¿Creerán tal vez que es la triaca milagrosa, y no hay veneno que se le resista? ¿Esta pelagianada de órdago, esta concepción experiencialista del diálogo, no será más bien el disfraz de una pastoral pirronista?

¿Serán los signos de interrogación la marca del apocalipsis? ¿La contraseña de la bestia liberal, en la frente y en la mano?

Este pensamiento itinerante que pregunta sin querer respuesta, y que nunca descansa porque odia la certezas, ¿será tomado con el tiempo como lo propiamente catolico? Dios no lo quiera. Pero lo cierto es que se ha constituido alternativa contra la apologética, testimonio sin predicación, encuentro que renuncia a hacer prosélitos, alternativa personalista a la doctrina. La fe teologal, ¿acaso ha dejado de ser asentimiento a verdades reveladas, para hacerse diálogo? ¿Es convertirse, ahora, conversar con Dios de tú a tú, de causa primera a causa primera?

Es tal la sobrevaloración del interrogativismo mutuo, que ha vuelto innecesario el derecho penal, las condenas del Magisterio, el anatema y la plegaria. ¿Todo se puede conseguir dialogando? ¿Será que para muchos es fin y no medio?

 

2.- Pero no es un diálogo tradicional.- Más bien es rey desnudo y espada sin filo; un diálogo que no busca el convencimiento, ni confesión a la limón de la fe; sino favorecer intercambios y encuentros, y acaso prologar comisiones y programas y comisiones y programas y comisiones y programas de buena voluntad intraeclesial, o ecuménica, o interreligiosa, o interdoctrinal, pero poco más. Se queda siempre en monólogo, poco más que un cruce de autobiografías que blablean unas a otras, sin más traza que un garabateo de comunicación. 

 

3.- ¿Sócrates sí, mayéutica no?.- Lo que hoy día se considera político-eclesialmente correcto, se sintetiza en su noción-talismán: diálogo. En el pensamiento católico tradicional, sin embargo, esta palabra se reserva en exclusiva para el método socrático, figura natural de la escolástica apologética: mediante preguntas y respuestas sanadoras, el maestro removía los problemas y obstáculos que trababan la mente de su interlocutor, dejando en evidencia la inconsistencia de sus prejuicios mediante la ironía y la argumentación guiada.

Todo el diálogo estaba encaminado a que el otro descubriera la verdad y la razón preambulara su fe. Platicar de Dios era labor de cirujano y Sócrates era su Hipócrates. Trabajo mundano era chamuyar a diestro y siniestro. ¿Para qué tanto hablar, si no se va a llegar nunca a nada? ¿Hay meta o no hay meta? ¿Es el discurso propio un fin en sí mismo, o un instrumento de Dios, según la Escritura: «Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios os exhortase por medio de nosotros» (2 Cor 5, 20)?

4.- Es muy positivo que Gabriel Marcel (1889- 1973) apelara a un socratismo cristiano.- Falta que hace. En este sentido, su aportación al pensamiento católico contemporáneo no podría haber sido más enriquecedora. Sin embargo, sus prejuicios antisistema le jugaron una mala pasada. Su neosocratismo quedó en esbozo autobiográfico, como una sobredosis de pensamiento interrogativo. Era una concepción del diálogo más dramatúrgica que filosófica. Como alternativa a tener un sistema, tiene un diálogo. Lo cual, cuando el interlocutor es enemigo (llámese modernismo) es un error fatal. 

Xavier Tilliette, en su estudio sobre Gabriel Marcel, afirma:

«Marcel se ha negado siempre tenazmente a darle [a su pensamiento] una forma sistemática; y el único título que tolera para designar su investigación es el de “neosocratismo” o socratismo cristiano» (TILLIETTE, XAVIER: Gabriel Marcel, en La filosofía del siglo XX, Siglo XXI editores, Madrid 1987, p. 179)

 

5.- La con-versación socrática es instrumento de con-versión.- Su fin, el descubrimiento tutorizado del logos; su metodología, darlo a luz, eliminando los obstáculos. 

Por desgracia, la propia concepción de Marcel de los problemas filosófico-teológicos le impedía alcanzar una visión adecuada. Fiel a su cosmovisión existencialista, renuncia al descubrimiento racional de la verdad. Como explica Nicolás Abbagnano:

«El tono existencialista del Diario metafísico consiste exclusivamente en que Marcel se niega a considerar el problema del yo y el problema de Dios como que pueden ser resueltos en el plano objetivo, es decir, por análisis y demostraciones racionales. Pero Marcel llega hasta el punto de ni siquiera considerarlos problemas: el ser, tanto el ser del yo humano como el ser de Dios, no es problema sino misterio» ABBAGNANO, Nicolás: Historia de la filosofía, vol. 3, Hora, Barcelona 1982, p. 365.

 

6.- La elección de un Diario para dialogar es sintoma de asocratismo. ¿Qué sentido tiene una cita con el propio yo, si lo que se pretende es conversar con otro, y además con sentido, y por supuesto con fruto?

Es una seña modernista, más bien: la autocontemplación entendida como aggiornamento: con el mundo, con la Modernidad, con uno mismo. No es diálogo socrático, sino lenguaje interrogativo, fuga de certezas y seguridades, que está de moda. Confraternizar con la Modernidad, que más tranquilo se vive sin enemistades.

Como revela entusiásticamente Xavier Tilliette:

«Mas no es éste el lugar para hacer el elogio de este excelente maestro, de este hombre de dialogo, vulnerable y bueno. Hemos de escrutar brevemente el instrumento primordial del filosofar isagógico de G. Marcel. La elección del diario como método responde a la preocupación dialógica y a la exigencia de un pensamiento interrogativo» (TILLIETTE, XAVIER: Gabriel Marcel, en La filosofía del siglo XX, Siglo XXI editores, Madrid 1987, p. 181)

Vemos con claridad que el personalismo marceliano llama diálogo a un monólogo de sospecha, de autojustificación. Pero un monólogo interrogativo no es un diálogo socrático. 

Resumimos citando una paremia del Siglo de Oro: que allí va la lengua, donde duele la muela. Es decir, que por mucho que el discípulo dialogue consigo mismo, siempre vuelve a su misma falta, a su misma carencia, al mismo problema, a la misma tela de araña, de la que no puede salir sin el auxilio de uno que sepa más. Imposible sin el recurso vivo a una mediación, a un maestro, a un saber heredado. ¡No hay diálogo sin Tradición, sin transmisión!

 
7.- Todo lo que no es tradición es monólogo. Ni siquiera se puede hablar con Dios si no hay tradición, porque falta el numen heredado. Y si el diálogo consiste en mirarse al espejo y conversar con un simulacro, no es un diálogo propiamente cristiano, para hacer prosélitos, sino un charlotear con uno mismo ¿Será que es eso lo que se pretende, no hacer prosélitos? Pero, ¿acaso no ha creído siempre la iglesia que la fe es necesaria para la salvación, y que sin fe es imposible agradar a Dios (Hb 11, 6)?

 Si los errores que, en su problematicidad, ofuscan la razón natural, dejan de ser considerados obstáculos que pueden ser efectivamente salvados y solucionados en bien del prójimo, reduciéndose a misterios irresolubles, ¿qué sentido tiene el diálogo socrático? Deviene autocontemplación.

El proyecto de un socratismo cristiano no apodíctico queda pulverizado en buenas intenciones y poco más. Porque si la mayéutica renuncia a ser un instrumento del logos, para convertirse en desahogo existencial y agenda de dudas, será otra cosa, literatura, arte o teatro, pero no socrática conversación. Será un diálogo sin tradicion grecolatina, ni católica; un diálogo afectado de horror vacui, que hay que rellenar de emociones, para que no quede hueco para la verdad. 

Los que tanto critican una Iglesia autorreferencial son autorreferenciales empedernidos. Quieren que la Iglesia les mire a ellos.

 

8.- Misteriosismo y diálogo.- La sustitución, pues, de un diálogo que resuelve problemas, por un discurso monológico que sólo contempla misterios, vuelve inútil el diálogo mismo, que queda reducido a un mero intercambio de incertidumbres existenciales, ¡una catarsis emocional! Es lo ideal para un discurso ecuménico o interreligioso pelagiano, de perfil bajo, que no quiere captar para la propia religión.

 

9.- Esta sobrevaloración del diálogo, que usurpa el puesto que debe ocupar la apologética o la escolástica misma, dificulta notablemente la misión, deshabilita la filosofía, degrada la predicación y condena el polemismo tradicional de Padres y Doctores a mero testimonio existencial.

Si se renuncia a hacer prosélitos, se renuncia a usar la razón (iluminada por la fe) para enseñar la verdad; se renuncia a liberar al otro de las toxinas mentales que enferman su razón, quebrando su necesaria consonancia con la fe.

 

Y 10.- La caída de la metafísica entonces será segura y fatal. Y la crisis de la mente católica, servida. Porque un monólogo situacionista no basta para preambular la fe. Porque en tiempo de crisis, se precisa un principio de racionalidad que se armonice con la fe, en sobrenatural sintonía. Es vital. No hay diálogo verdaderamente socrático, verdaderamente católico, verdaderamente tradicional, si se renuncia a ser faro para el que naufraga. 

¡Hay que iluminar las tinieblas! Porque si no lo hace el católico, nadie lo hará.

 
 
David G. Alonso Gracián
 
Viva la Inmaculada Concepción.
 
 

15 comentarios

  
Alonso Gracián
Gracias a mi buen amigo antimodernista Juan, por el expresivo argentinismo "chamuyar".
15/11/17 4:33 PM
  
Juan Andrés
El uso del diálogo como recurso no conduce a la verdad pues la mayéutica no es necesariamente diálogo en su sentido propio, es más una disputa verbal con el fin de mostrar el error y echar luz a la verdad. En este supuesto alguien tiene que ceder o retirarse derrotado el acabarse los argumentos. Por definición diálogo es "discusión o trato en busca de avenencia", esto es acuerdo o transacción, o "plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos". En ninguno de esos casos el fin es la Verdad, objetivo de todo seguidor de Cristo, sino tertulia de amigos whisky de por medio o simplemente consenso en algo dejando de lado principios y convicciones, plano este en el cual no se puede o debe dialogar. Si el diálogo no versa sobre principios y convicciones se puede formalizar algún acuerdo. Se trata hoy de una muletilla para mostrarnos tolerantes y no discriminadores con nadie a costa de la Verdad pero sin llegar a ningún lado concreto, se trata de levantar puentes para que unos y otros se paseen de un lugar a otro sin molestarse ni buscar, claro está, prosélitos. Como Ud. dice, es puro blablaísmo inane, pero que lindo suena¡. Un cordial saludo.

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A.G.:
Pues sí, es una muletilla del pensamiento político-teológicamente correcto. Gracias Juan Andrés.
15/11/17 4:36 PM
  
GS
Don Alonso:

Frente al pequeño debate que usted tuvo a bien establecer conmigo hace poco y tomando los argumentos expuestos en él de manera muy seria, me atreví a plantear unas tesis en un blog propio, para no importunar más en su casa.
En las hasta ahora tres entradas del blog, me refiero explicitamente a la crítica que hace Sellés a la ilustración, la que cataloga como parte de la sombra voluntarista de Ockham e implícitamente a la afirmación de Don Ricardo secundada por Ud., sobre la manera en que en toda filosofía post Tomista, se piensa con los pies o con "el vientre".

No se si usted tiene permitido sacar públicamente el enlace, si no, puede quitarlo o quitar este post completo, sin ninguna queja de mi parte. Aunque me gustaría que Don Ricardo de Argentina tuviera la oportunidad de leerlo.

https://razonilustrada.blogspot.com.co/


En cualquier caso gracias.

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A.G.:
GS, tuvimos una buena conversación al respecto.

Más que post-tomismo, yo diría que antitomismo. Es la esencia del asunto.
15/11/17 5:08 PM
  
Haddock.
Está en el manual de todo exorcista:

CON LOS DEMONIOS NO SE DIALOGA.


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A.G.
Así es, con el Enemigo nada de dialogo.
15/11/17 5:09 PM
  
Juan Donnet
Gracias a vos David, por tu lucha por la verdad, desde el conocimiento y la inteligencia de la Revelación de Cristo.
15/11/17 7:23 PM
  
Luis Fernando
Los "dialogadores" de hoy son como los retóricos de la Grecia clásica pero con infinita menos clase.
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A.G.:
Sin duda, menos clase, y más mala leche, jeje. Tienen muy buenos sentimientos hasta que se otea en el horizonte la verdad objetiva, y hay que confrontar el error. Entonces se revuelven contra la razón.
15/11/17 7:55 PM
  
Curro Estévez
Quien no comparta esta reflexión merece ser castigado con horas interminables de diálogo ecuménico...
No digo interreligioso porque sería demasiado cruel.

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A.G.:
Cualquier cosa para evitar un dialogo interminable...
15/11/17 11:11 PM
  
Maribel
Recuerdo una frase que se me quedo gravada , de la pelicula del exorcista que decia con el diablo no se dialoga .
Yo creo que tenemos que dejarnos de lo politicamente correcto y andar alerta con estas cosas.
16/11/17 12:17 AM
  
Ricardo de Argentina
Exactamente Alonso, el gran problema de la Iglesia es que donde los documentos escriben "diálogo", hay quienes leen "chamuyo"...
16/11/17 12:25 AM
  
Ricardo de Argentina
GS, acepté tu amable invitación, muchas gracias. Me ha servido para darme una idea de cuáles son los ejes rectores de tu pensamiento.
Creo que es muy importante que sigas leyendo y participando de Infocatólica. Estimo que que eres una persona con muchas inquietudes y con mucha buena voluntad, por lo que sabrás sacar un provecho abundante de este excelente portal.
16/11/17 12:30 AM
  
Marisa
Estimado Alonso:
1- "¿Todo se puede conseguir dialogando?"
Sí, y no (a la vez!!). Todo se puede conseguir dialogando, porque ya no hay totalidad alguna -a priori desterrada como condición para el diálogo- sino simplemente "partes" que asumen roles de "todos" en ciertas circunstancias y sólo entendibles desde ellas, siempre cambiantes por definición.

2- "¿Será que para muchos es fin y no medio?".
Sí, y no (a la vez!!) El diálogo es fin en sí mismo, porque no hay verdad allende la comunicación misma. La verdad se constituye, surge y se define "en" y "por" la comunicación.
Por tanto, este fin, es también medio para otro fin (no explícito) que consiste en la supresión de la inteligencia por la voluntad. Una voluntad que se disfraza de inteligencia pero se reconoce por sus actos: el tiránico y fatal relativismo resultante que, por decreto, deja sin efecto precisamente el principio de no contradicción.
16/11/17 7:33 AM
  
GS
Ricardo:
Gracias por aceptar mi invitación y por leer y claro que seguiré participando en este portal de vez en cuando porque me enriquezco mucho cuándo lo hago.
Gracias a Don Alonso por su generosidad en compartir el enlace.
16/11/17 10:44 PM
  
jaime
Siento ser la voz discordante. Y encima ahora no me atrevo a decir que escribo para propiciar el "diálogo".

Sacan las cosas de madre. Es evidente que tras la insistencia en el diálogo se puede esconder una fe vacilante. Pero aquí se ha dicho y jaleado que con los demonios no se dialoga. ¿Están insinuando que cualquiera que no tenga la gracia de estar en la Iglesia de Cristo es un demonio? Ya sé que me dirán que no han dicho eso, pero es lo que dan a entender con las analogías. Lo siento, pero aquí hay comentarios ofensivos para quien no sea católico. Y luego nos quejamos de la belicosidad del musulmán.

Al texto de Alonso: ciertamente escribe ud. con garra. Se nota la influencia de Bloy. Pero vengo observando en este post y anteriores que bebe de fuentes secundarias para hacer sus comentarios. Me parecería más serio que comentara realmente las obras, las ideas, o las proposiciones de los autores que critica.

San Agustín debió ser un modernista taimado avant la lettre, porque escribió unos soliloquios, es decir, un monólogo centrado en el yo egoísta, donde no habla de sustancia y accidente, potencia o acto; no hacía escolástica, por tanto no creía en la metafísica. Ramón Llull era un miserable modernista porque se fue a tierra de moros a convertir musulmanes predicándoles la palabra de Dios pero conversando con ellos (no a modo de altavoz que repite sin importarle a quién tiene delante). La gesta misionera de la Iglesia en América se reduce a publicar o enunciar el Evangelio en voz alta, nada de aprender el idioma del enemigo pagano para comprender su vida y de ahí acercarle al Dios verdadero (Bernardino de Shagún no existió). Porque en el fondo, como todos sabemos, Dios se hizo Palabra no para que el hombre la acogiera y respondiera con su vida, estableciendo un diálogo entre la creatura y el Creador, sino para que todo el mundo se enterara de cuál es la doctrina que hay que repetir. Y no se enteran, peor para ellos.

(Suplico se lea esto cum grano salis, y no con belicosidad. No se me enoje nadie).


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A.G.:
Para hablar de los tópicos es preciso recurrir también a las fuentes difusivas de ellos, entre ellas los manuales filosóficos/teológicos de uso común. Es importante acudir a ellos, porque son creadores de tópicos, son divulgadoras del paradigma.

Respecto al resto de su comentario. Creo que es evidente que existe una notable crisis de la mente católica, que el diálogo es un lugar común invocado con insanía obstinada, y que tiene un papel fundamental en la filosofía y teología que se lleva estudiando desde hace tiempo en seminarios e instituciones docentes. Por eso no podemos meter la cabeza bajo tierra, como el avestruz, y creer que no existen fallos de sistema, o no querer verlos. La educación filosófico-teológica de los últimos ciencuenta años es muy deficiente, y en ella tiene un papel relevante un conjunto de tópicos de los cuales hay que hallar su genealogía, para poder liberarnos de ellos.

Respecto a que en este blog se hacen comentarios ofensivos hacia los no católicos, eso no se lo tolero. Dice Ud.. "¿Están insinuando que cualquiera que no tenga la gracia de estar en la Iglesia de Cristo es un demonio?" Eso es un juicio temerario, una tergiversación bastante fea. En ningún post he escrito nada ofensivo contra nadie. Jamás ofendo ni llamo demonio a nadie. O se modera Ud. o no le publico más.
17/11/17 10:22 AM
  
Ricardo de Argentina
Jaime, una cosa es la mala leche y otra muy diferente, una "voz discordante".
No confundas ni te confundas.
18/11/17 4:18 AM
  
jaime
Estimado Alonso:
No me refería a ud. Siento que no hayan visto la referencia. Mi comentario iba por este que pueden encontrar más arriba:

"Recuerdo una frase que se me quedo gravada , de la pelicula del exorcista que decia con el diablo no se dialoga. Yo creo que tenemos que dejarnos de lo politicamente correcto y andar alerta con estas cosas.

Si ud. no dice nada como moderador ante ciertos comentarios, entenderá que da a entender que está en cierto modo conforme. Porque cuando no lo está bien que lo hace ver.

Y puesto que es la segunda vez que se me amenaza con cerrarme la boca, y se me acusa de mala leche (Ricardo), cuando explícitamente pedía que no se hiciera así, creo que mejor es replegarme.

Un cordial (de verdad) saludo a todos.

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A.G.:
jaime, no hace falta que se repliegue ni que deje de comentar ni de disentir, que está en su derecho. Simplemente no utilice expresiones con acritud, y ya está. Es lo único que le pido.
20/11/17 7:27 AM

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