(220) Personalismo, VI: respuestas a algunas objeciones, I

Por más que un ciego pretenda constituirse en guía de muchos, no podrá. Tendrá que confiar en los que ven, reconocer su invidencia, considerarse heredero de lo visto por otros. Sólo así tendrá futuro en el camino, y podrá llegar a la meta, a su fin último.

Esta dependencia de otros es la esencia de la Tradición y de las tradiciones, alma del catolicismo y de la razón, es decir, de la filosofía.

Con el personalismo ocurre algo similar a lo que ocurre con todo pensamiento huérfano, concretamente con la via moderna. Por más que pretenda, presuntuosamente, superar el tomismo, no sólo no lo supera, sino que incurre en los graves defectos de razón contra los que tomismo nos previene.

 

En esta serie de artículos antipersonalistas no afirmamos que su fenomenología de la persona no posea elementos de verdad, ni que carezca de voluntad de ortodoxia.

Denunciamos su vulnerabilidad, su debilidad interna y su falta de coherencia conceptual. Afirmamos que no sólo no es la filosofía oficial de la Iglesia, como algunos, temerariamente, pretenden; sino que no es, ni siquiera, una filosofía. Más bien es una ideo-sincrasia surgida de la idiosincrasia moderna; eso sí, con un sincero anhelo de ortodoxia.

El personalismo es católico, aunque no es tradicional. Precisamente por ello, no es recomendable. Porque ser católico y no ser tradicional acaba pasando factura. Se desemboca en la heterodoxia teológica con pasmosa facilidad. Häring y su Teología de la Anomia es la prueba. Amoris lӕtitia es la prueba. La crisis eclesial actual es la prueba.

Porque toda mala filosofía es fruto del modernismo. Y aunque bienintencionadamente pretenda ceñirse al Magisterio, terminará dando pie a cambios y mutaciones doctrinales, generando crisis, estableciendo principios de ruptura.

El absolutismo de la praxis, por tanto, caracteriza fundacionalmente el personalismo, y conduce inevitablemente al absolutismo de la pastoral. La doctrina queda relegada, bajo esta perspectiva, a una labor de escritorio de fariseos y rigoristas, que ignoran, según se dice,  la singularidad de la persona y sus circunstancias.

Dedico este artículo de la serie, y los siguientes, a responder a algunas objeciones y consultas que algunos amigos, conocidos y lectores, me han realizado, tanto en este blog de esta santa casa de Infocatólica, como en otros lugares, ocasiones y contextos.

I.- ¿ES EL PERSONALISMO UNA FILOSOFÍA?

Objeciones por las que parece que el personalismo sí es una filosofía en sentido cristiano.

1.- El personalismo es filosofía en sentido cristiano aunque no tenga un sistema propio. Ser sistemático no es condición indispensable para que un constructo conceptual se constituya como filosofía.

2.- El personalismo es filosofía en sentido cristiano aunque proponga una metafísica diferente de la tradicional. Es posible una metafísica alternativa, al margen de aquella que la Escolástica sistematizó sobre el fundamento de la filosofía griega. 

3.- El personalismo es filosofía en sentido cristiano aunque subordine la razón a la voluntad. No es necesario que en filosofía el entendimiento preceda a la voluntad.

 

CONTRA ESTO, está la Palabra de Dios, que en Colosenses 2, 8, advierte: «Mirad que nadie os engañe con filosofías falaces y vanas, fundadas en tradiciones humanas, en los elementos del mundo y no en Cristo.»

 

RESPONDO: Bajo el punto de vista de la regla de fe católica, no toda filosofía merece tal nombre. porque existen filosofías vanas y falaces que, con sistema o sin sistema, engañan a la razón y la confunden con ideas erróneas o tendentes al error. Porque estas filosofías erróneas, aunque contengan algún elemento de verdad, surgen del deseo de independencia y del espìritu de vértigo, siempre ansioso de cambio y novedad. Y se caracterizan por su anhelo de independencia respecto a los saberes heredados, y por su afán de autonomía respecto a la providencia de Dios.

Por ello, bajo el punto vista católico, universal, no toda filosofía merece este nombre. Por eso «los supremos pastores de la Iglesia siempre juzgaron ser también propio de su misión promover con todas sus fuerzas las ciencias que merecen tal nombre, y a la vez proveer con singular vigilancia para que las ciencias humanas se enseñasen en todas partes según la regla de la fe católica, y en especial la filosofía, de la cual sin duda depende en gran parte la recta enseñanza de las demás ciencias.» (LEÓN XIII, Aeterni Patris, 1879)

 

A LAS OBJECIONES

1.- La necesidad de sistema deriva de la íntima conexión que existe entre la filosofía cristiana y la teología. Pues de esta armonía depende que la teología sirva a la mente católica como ciencia. Por eso León XIII, en el mismo documento, afirma que «Puestos así estos solidísimos fundamentos, todavía se requiere un uso perpetuo y múltiple de la filosofía para que la sagrada teología tome y vista la naturaleza, hábito e índole de verdadera ciencia. En ésta, la más noble de todas las ciencias, es grandemente necesario que las muchas y diversas partes de las celestiales doctrinas se reúnan como en un cuerpo, para que cada una de ellas, convenientemente dispuesta en su lugar, y deducida de sus propios principios, esté relacionada con las demás por una conexión oportuna; por último, que todas y cada una de ellas se confirmen en sus propios e invencibles argumentos.» 

Una filosofía cristiana que merezca el nombre de tal, necesita un sistema, un cuerpo de conceptos y principios interconectados, porque la teología lo necesita. 

 

2.- Sólo hay una metafísica, porque sólo hay una verdad, porque sólo hay una realidad, porque sólo hay una razón. Esta verdad, que forma un conjunto de verdades interconectadas, fue comenzada a descubrir por la Veterum sapientia, es decir, la sabiduría antigua, debidamente redimida por la mente cristiana tradicional. Como afirma de nuevo León XIII «Bajo este respecto es grande alabanza de la filosofía el ser considerada baluarte de la fe y como firme defensa de la religión. Como atestigua Clemente Alejandrino, «es por sí misma perfecta la doctrina del Salvador y de ninguno necesita, siendo virtud y sabiduría de Dios. La filosofía griega, que se le une, no hace más poderosa la verdad; pero haciendo débiles los argumentos de los sofistas contra aquella, y rechazando las engañosas asechanzas contra la misma, fue llamada oportunamente cerca y valla de la viña». Ciertamente, así como los enemigos del nombre cristiano para pelear contra la religión toman muchas veces de la razón filosófica sus instrumentos bélicos; así los defensores de las ciencias divinas toman del arsenal de la filosofía muchas cosas con que poder defender los dogmas revelados.»

 

3.- No puede haber filosofía cristiana si la razón se subordina a la voluntad, porque invierte el orden natural del juicio. Esta inversión, recordémoslo, es la esencia del voluntarismo nominalista, causa del agnosticismo modernista. León XIII, en su maravillosa carta encíclica de 1888, Libertas praestantisssimum, 5, sobre la libertad, muy oportunamente, nos lo recuerda, fundamentando la libertad humana en la autoridad de la razón sobre la voluntad:  «De modo parecido, la voluntad, por el solo hecho de su dependencia de la razón, cuando apetece un objeto que se aparta de la recta razón, incurre en el defecto radical de corromper y abusar de la libertad.».

No puede, por tanto, de ninguna manera,  una filosofía que se precie de tal, y de cristiana además, promover la subordinación de la razón a la voluntad, porque ésto es  lo propio de las ideologías. La voluntad de dominio es el acto propiamente independentista de la via moderna. 

La preminencia de la razón sobre la voluntad es garantía de la libertad del alma humana. Porque «creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia» (Santo Tomás de Aquino, S.Th., 2-2, q. 2 a. 9; cf. Concilio Vaticano I: DS 3010). Un acto del entendimiento, no de la voluntad.

Es imposible, por tanto, una filosofía cristiana que subordine el entendimiento a la voluntad, porque es 1º) antinatural, y 2º) anti-sobrenatural.

Una filosofía voluntarista de este calibre no puede armonizarse con las exigencias de una sana teología católica. Quedaría pulverizada y reducida a mero situacionismo antropocentristaLa preterición de la dimensión doctrinal de la fe, en pos de un experiencialismo personalista, no puede tener sino consecuencias nefastas sobre la vida de los creyentes.

Hay que superar el personalismo para superar la crisis.

Quiero terminar recordando el pasaje de la carta encíclica de San Juan Pablo II, Fides et ratio 106, de 1998, en que el pontífice exhorta a una rehabilitación institucional del pensamiento escolástico. Se trata del llamado a recuperar precisamente eso que el personalismo quiere ignorar:

«Mi llamada se dirige, además, a los filósofos y a los profesores de filosofía, para que tengan la valentía de recuperar, siguiendo una tradición filosófica perennemente válida, las dimensiones de auténtica sabiduría y de verdad, incluso metafísica, del pensamiento filosófico.»

 
LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI
 

David Glez. Alonso Gracián

 
 

21 comentarios

  
Ricardo de Argentina
Enseñó Santo Tomás que un pequeño error en los principios, se hacía un grande error en las últimas consecuencias.

Los modernistas se pueden (y deben) convertir, pero el modernismo no se puede canonizar.

Pretender hacer una casa católica con ladrillos modernistas es un sinsentido, un error de base.
Quienes sólo conocen el modernismo y quieren ser ortodoxos, merecen y necesitan ayuda. Pero quienes desprecian los "materiales" probadamente católicos -como el tomismo- y eligen en cambio chatarra modernista para una tarea pretendidamente ortodoxa, lo que se merecen y necesitan me parece que es otra cosa...

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A.G.:
A mí, Ricardo, me parece claro que el personalismo es un constructo derivado del modernismo, aunque tenga deseos de ortodoxia y de hecho se mueva, en general, dentro de la misma.
01/11/17 4:31 PM
  
Gs
Un saludo, me atrevo a participar en su blog, con algunos comentarios.
1. La tradición es importante, pero la dinámica histórica nos muestra que el devenir humano no es un proceso de continuidades, sino de rupturas. La historia finalmente nos habla del cambio y del cambio de estructuras. Desde la aparición de la rueda hasta la incursión del cristianismo, vemos precisamente subvertir la tradición. El mismo Santo Tomas introduce rupturas con el pensamiento aristotélico. Por lo tanto no es la tradición la que se erige como el eje principal del pensamiento humano, sino el cambio.
2. Respecto al sistema. Es claro que los padres de la iglesia trataron de darle un sistema conceptual y filosófico al cristianismo naciente. Pero cuando hicieron esto, es cierto también que involucraron ideas griegas que en nada tenían que ver con la tradición judía.
Aquí hay un asunto de decisión, pero hablar de decisión no es dejar todo en el ámbito de la voluntad. A no ser que hablemos de un algoritmo matemático en el que hay una respuesta verdadera, en el resto de la esfera racional y filosófica, hablamos de argumentaciones fuertes o débiles. Un juez se decide por un veredicto amparado en una argumentación fuerte para el contexto de que se trata. Así mismo en filosofía y teología hubo una decisión argumentada para optar por un marco filósofo determinado.
En otras palabras, el sistema filósofico-teologico católico, no es el resultado algorítmico y unívoco de la verdadera razón, es producto de una elección y al mismo tiempo es una ruptura de la tradición.
3. "Solo hay una metafísica". Ya diría Kant, que cuando uno se adentra en la especulación filosófica en terrenos metafísicos, surgen antinomias irresolubles, que son precisamente tal, por que se pueden dar razones de igual fuerza para diferentes posiciones. Solo puede haber una metafísica verdadera cuando desde la fe se asume una como tal, por ser consecuente con una forma de interpretar la " revelación divina ". Pero esto claro está, no lo puede aceptar el filosofo, porque hacerlo, es destruir el ejercicio del pensamiento mismo.
4. Se me hace difícil ver como un nominalismo voluntarista es propietario de toda filosofía no tomista. Que todos los no tomistas como Kant, Locke, Rousseau, y una multitud de filósofos sean irracionales por sujetar la razón a la voluntad. No lo veo sinceramente, tal vez debería soportar esta afirmación.
Gracias.
01/11/17 5:20 PM
  
Ricardo de Argentina
Me ha despertado interés la parte del comentario de GS donde dice que la filosofía iluminista sometía la razón a los dictados irracionales (obvio) de la voluntad.
¿Es tan así, Alonso?
¿Tiene algo que ver esa posición, con el desprecio a la razón que terminó profesando el Herejísimo, alrededor de 2 siglos antes?
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A.G.:
Está claro que el racionalismo es un voluntarismo, como toda herejía, de una forma u otra.
01/11/17 5:59 PM
  
Milton
Que se le dice a las personas laicas o consagradas que no les gusta la especulación ni filosófica ni teológica y que quieren hablar "aterrizado"?
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A.G.:
Pues que es importante, vital, formarse bien, al menos a un nivel básico, dada la crisis actual y la amenaza modernista, y la ineficacia del personalismo para combatir el error.
01/11/17 6:00 PM
  
Alonso Gracián
Gs,

respondo en este comentario a su punto 4.

Como he demostrado en numerosos artículos, la via moderna, es decir, el nominalismo, es el alma de la modernidad. De su deconstruccionismo derivan todos los ismos que crucifican la verdad, en pos de la idea, la cosa, la materia, el capital, el estado, la persona, la emoción, el afecto, la democracia, la belleza, etc., etc., etc.

Hay un interesantísimo estudio de Juan Fernando Sellés titulado precisamente "La sombra de Ockham es alargada", sobre el influjo ockhamista en las corrientes racionalistas modernas, que analiza la infuencia nominalista en los ismos que configuran la Modernidad.

También en las corrientes irracionalistas derivadas, que conforman el posmodernismo, hay huellas del terminismo de la via moderna.

Todo rechazo deconstructivo del realismo es nominalista.
01/11/17 7:08 PM
  
Ricardo de Argentina
"Está claro que el racionalismo es un voluntarismo, como toda herejía, de una forma u otra."
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¡Epa!, me parece que esto tiene miga.
Sospecho que quiere decir que si no cuentan la voluntad divina ni su gracia, la voluntad humana marca las pautas del universo. Y en eso el hombre reemplaza a Dios.
Lo voy a rumiar.
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A.G.:
Es que realmente en toda herejía hay una desviación del eje, que deja de ser el Logos, para ser la propia voluntad.
01/11/17 7:33 PM
  
Ricardo de Argentina
"...los ismos que crucifican la verdad, en pos de la idea, ..."
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Me parece ésta una muy adecuada y concisa definición del idealismo.
Gracias Alonso.
01/11/17 7:37 PM
  
Mariana
Siempre pensé que el personalismo era un reduccionismo.

No sé si esté confundida, pero en mi mente me explicaba a mí misma que era mejor acudir al concepto de hombre para explicar al género humano, [que explica bien lo sustancial y lo accidental del hombre], aunque no me gustaba que se dijera que el hombre era un animal racional, sino un "ser animado sensitivo" y racional [Sto. Tomás explica que esto es lo que significa animal:= animado sensitivo]. Siempre me pareció que decir animal era una mala traducción del latín, pues Sto. Tomás escribió esto en latín.
Sto. Tomás también dice que el nombre de hombre puede ser entendido como nombre de una especie o como nombre del hombre y que el género próximo y la diferencia específica sirven para catalogar al hombre en una especie, pero que no significan lo que "realmente" "es" el hombre, pues el hombre "realmente" es "un ser compuesto de cuerpo y alma".
Cuando leí a Royo Marín explicando que "pero para nosotros los cristianos el hombre es algo más que un animal racional y habría que añadirle: elevado al orden sobrenatural" y a Escrivá Explicar "que habría que inventar el reino hominal" yo quise entender que se refería a un nuevo reino humano, para no reducir al hombre al reino animal.

No sé si mi idea esté muy equivocada.
02/11/17 2:07 AM
  
jaime
Estimado Alonso:
Felicitaciones por la forma contundente de respuesta. Yo también prefiero la claridad expositiva de la suma a ciertas vaporosidades.
Y sin embargo...
La cita que hace de la Fides et Ratio está mal traída: que el Papa se refiera a la filosofía escolástica es una interpretación suya, no lo que dice el Papa. Juan Pablo II admira en Santo Tomás la capacidad de hacer presentar la fuerza del Evangelio a autores paganos (griegos, musulmanes o judíos), desde su propia forma de hacer filosofía. Y en la encíclica que ud. cita se nos invita a que SIN OLVIDAR las aportaciones de Sto Tomás, hagamos lo mismo hoy (véase parrafo 85).
Igual de insensato me parece el escolástico que desprecia todo lo presente como el contemporáneo que desprecia todo escolástico. Y hoy abundan más los segundos que los primeros.

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A.G.:
Jaime, sólo hay una filosofía tradicional de valor perenne: la filosofía escolástica, entendiendo ésta como el conjunto de principios y verdades que Padres y Doctores, en especial San Agustín y Santo Tomás, extrajeron de la Veterum Sapientia (que diría S Juan XXIII), y desarrollaron en síntesis armoniosa con los datos de la revelación. No hay otra.

Más en concreto, como enseña San Pío X en la Pascendi:

Lo principal que es preciso notar es que, cuando prescribimos que se siga la filosofía escolástica, entendemos principalmente la que enseñó Santo Tomás de Aquino, acerca de la cual, cuanto decretó nuestro predecesor queremos que siga vigente y, en cuanto fuere menester, lo restablecemos y confirmamos, mandando que por todos sea exactamente observado. A los obispos pertenecerá estimular y exigir, si en alguna parte se hubiese descuidado en los seminarios, que se observe en adelante, y lo mismo mandamos a los superiores de las órdenes religiosas. Y a los maestros les exhortamos a que tengan fijamente presente que el apartarse del Doctor de Aquino, en especial en las cuestiones metafisicas, nunca dejará de ser de gran perjuicio."


Cuando se refiere Ud a lo que S Juan Pablo II aprecia del Aquinate, omite una parte fundamental: que da por hecho que hay que contar con los contenidos de la doctrina tomista:

"Un puesto singular en este largo camino corresponde a santo Tomás, no sólo por el contenido de su doctrina, sino también por la relación dialogal que supo establecer con el pensamiento árabe y hebreo de su tiempo. En una época en la que los pensadores cristianos descubrieron los tesoros de la filosofía antigua, y más concretamente aristotélica, tuvo el gran mérito de destacar la armonía que existe entre la razón y la fe. Argumentaba que la luz de la razón y la luz de la fe proceden ambas de Dios; por tanto, no pueden contradecirse entre sí."


Y tras comentar estos contenidos, concluye:

"El Magisterio de la Iglesia ha visto y apreciado en él la pasión por la verdad; su pensamiento, al mantenerse siempre en el horizonte de la verdad universal, objetiva y trascendente, alcanzó « cotas que la inteligencia humana jamás podría haber pensado ».51 Con razón, pues, se le puede llamar « apóstol de la verdad ».52 Precisamente porque la buscaba sin reservas, supo reconocer en su realismo la objetividad de la verdad. Su filosofía es verdaderamente la filosofía del ser y no del simple parecer."


Por tanto, en Fides et Ratio, S Juan Pablo II expresa admiración por mucho más que el detalle parcial que ud. menciona. Conecta el realismo con la filosofía del ser, y lo propone como apòstol de la verdad. Admira y expone precisamente eso que hace decir a San Pío X que escolástica es, esencialmente, la doctrina y el método de Santo Tomás.

Por otra parte, en estos artículos he venido afirmando que no todo en el personalismo es erróneo, y que lo bueno que tiene ha sido aprovechado por los Papas. Por tanto, no rechazo todo del personalismo. En esta serie estoy analizando sus carencias y defectos. Si lee atentamente estos artículos, comprobará que yo no afirmo que todo sea falso en el personalismo, sino que no es una filosofía estrictamente hablando, y que no es la filosofía oficial de la Iglesia. Y que tiene defectos de sistema que lo hacen ineficaz contra el modernismo.
02/11/17 1:03 PM
  
GS
Un saludo Sr. Alonso:
Entiendo que lo que digo en el punto cuatro de mi primer post apunta a una molestia que se abre en dos vertientes:
La primera, tiene que ver con subsumir toda filosofía moderna al nominalismo voluntarista y la segunda considerar que ese nominalismo voluntarista es finalmente como usted lo dice, un rechazo al logos, es decir a la razón, quedando entonces como conclusión, que toda filosofía no tomista, se reduzca a una ideología y que el racionalismo sea finalmente un irracionalismo encubierto.
Respecto al primer punto, es claro que Duns escoto y Ockham, abrieron las puertas al pensamiento moderno, que sus críticas a la escolástica de su tiempo hayan puesto los cimientos para una nueva manera de hacer filosofía, para una nueva manera de pensar. Pero de ahí no se puede colegir que toda filosofía moderna sea un reciclaje sin más de los planteamientos de Ockham o que no hayan posturas que ofrezcan propuestas de miradas sintéticas (como superación de las contradicciones) a los viejos problemas . La debilidad de una filosofía (como la que usted señala posee el personalismo) no es precisamente alejarse de la ortodoxia, la ortodoxia no es en sí misma lo deseable, ni el valor supremo que hay que proteger a toda costa. Es por esto, que en varios puntos de mi primer post, hablé de como el pretender petrificar una posición filosófica es contrario a la filosofía misma, pretender entronizar una tradición es destruir al pensamiento mismo y volver el ejercicio de la filosofía un mero ejercicio sofístico. Desde el punto de vista teológico reconocer la tradición como algo dinámico, como algo que cambia dentro de lo que permanece no es ajeno a la iglesia católica, no existe eso de crisis, pues la iglesia finalmente es una comunidad viva, y el espíritu va donde quiere. La sensación de crisis viene de idealizar tiempos ajenos imaginándose que todo antes fue mejor, calmo y tranquilo (cosa que nunca ha sido).
La segunda cuestión tiene que ver con la afirmación de que la voluntad se opone a lo racional. Es curioso la cita que usted pone del Aquinate:
“creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia»”
Imperio significa aquello que manda, es decir, según entiendo yo de esta cita, la voluntad humana (movida por la primera causa que es Dios), manda al entendimiento que acepte la verdad divina. Pero bueno no creo que Santo Tomás fuera voluntarista en el sentido que usted pretende englobar a todos aquellos que hablan de voluntad, Claro.
Una forma valida de ver este asunto, es que hablar de un acto de entendimiento puro, limpio, no es válido sino para las maquinas (cuando tengan pensamiento propio), lo cierto es que en los seres humanos entender y querer a pesar de ser cosas distintas, no se dan por separado. Zubiri habla como la inteligencia sintiente es al mismo tiempo inteligencia posidente. Ha habido casos en el que al afectarse la parte del cerebro que maneja las emociones (es decir no hay apetito volitivo) los sujetos comienzan a tener comportamientos inmorales a pesar de reconocer en teoría normas morales racionales).
Que Kant por ejemplo, hable de la autonomía de la voluntad, como lo señala muy simplificadamente el Señor Selles, no lo hace un voluntarista irracional automáticamente, hacer un análisis así, es realmente querer satanizar el concepto de voluntad.
Hablar de la voluntad para Kant es hablar de una voluntad racional, la cual consiste en que ésta no se deja imponer de manera heterónoma los principios morales sino que obedece al deber. Deber explicitado en el imperativo categórico descubierto por la razón del sujeto. La razón por sí sola no consigue nada sino es obedecida por la voluntad, la cual finalmente hace que un comportamiento sea meritoriamente llamado moral.
Finalmente, hacer del tomismo una filosofía perenne, una filosofía Non Plus Ultra, es precisamente convertirla en un ismo en el sentido que usted dice, un ismo que destruye el pensamiento filosófico y el teológico (visto este último como disciplina filosófica), convertirla en una ideología, valga decir lo mismo de cualquier dogmatismo, bien sea catolicismo, protestantismo o cualquiera de estos pretendidos y acabados metarelatos que todo lo tienen solucionado, inclusive antes que surjan nuevos problemas.
Sapere Aude.
Muchas gracias


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A.G.:
De ningún modo afirmo que la voluntad se oponga a lo racional. Lo que estoy afirmando y exponiendo es que la voluntad tiene un papel propio y característico, y no debe usurpar la función que es propia del entendimiento. Es lo que se llama voluntarismo.
02/11/17 5:56 PM
  
Alonso Gracián
GS,

la mención del papel de la voluntad (movida por la gracia) en el acto de fe, que es un acto del entendimiento, se debe a que hablamos de creencia, y no de ciencia.

La voluntad debe mover al entendimiento porque, aunque el acto de fe es propiamente suyo, se siente rebasado por el carácter suprarracional del objeto de fe, y debe ser movido a creer.

Pero esto en modo alguno significa que la fe sea un acto de la voluntad. Lo que significa es que la fe no es conocimiento de ciencia ni de evidencia, sino de creencia. Y que la voluntad debe auxiliar al entendimiento, pero sin suplantarlo.

La influencia del nominalismo, via moderna, en los ismos que configuran la Modernidad, es evidentísimo. No afirmo que todos estos ismos sean el mismo nominalismo original, sino que son frutos de su toxina, de ahí la cita del interesantísimo estudio "La sombra de Ockham es alargada".

La voluntad no es un problema cuando cumple el papel que como potencia Dios mismo le ha asignado. La crisis comienza cuando tiraniza al entendimiento, degenerando en deconstructivismo, en agnosticismo. La crisis de la metafísica, en sentido cristiano, es alma del pensamiento moderno, y ha sido producida por la toxina nominalista.

02/11/17 6:07 PM
  
Alonso Gracián
Es hábito común, tanto de personalistas profesionales o docentes, como de católicos aficionados al personalismo, o de mentalidad personalista, hablar de forma negativa del tomismo, con cierto tono de superioridad, como creyéndolo superado; o incluso con animadversión, o con cierto tono de sospecha.

Otros autores que se estiman personalistas enseñan y difunden que el personalismo es una superación del tomismo.

Pues bien, en realidad, el personalismo es un antitomismo, y no sólo eso, es un antiescolasticismo, entendiendo por escolástica el conjunto de principios y verdades descubiertas por la mente católica, sirviéndose de la filosofía grecolatina debidamente corregida y, por así decir, redimida.

El tomismo es filosofía del ser. El personalismo, sin embargo, al igual que su paralelo teológico, la Nueva Teología, no gira en torno al ser. Su centro está puesto en valores, tales como la belleza, la libertad, la dignidad humana, la subjetividad, el afecto, etc.

El personalismo, heredando el concepto de dignidad humana del renacimiento, en especial de Pico de la Mirandola, de base profundamente nominalista, identifica el ser con la dignidad humana entendida como libertad tanto para el bien como para el mal, esto es, libertad como potencia absoluta.

Esta es la causa de su conexión con el semipelagianismo, con el pelagianismo, también con el pelagianismo a la luterana, del libre examen del ser, por así decir.

De este concepto dinámico de las esencias se deriva su alergia al orden de las mediaciones, de las causas segundas, del providencialismo, de las tradiciones.

Lo expongo así, de forma muy sintética. Lo iremos viendo en sucesivos artículos.
02/11/17 8:49 PM
  
Alonso Gracián
Dicho lo anterior, sostengo que la no centralidad del ser suscita una tendencia fuerte al protestantismo, por la negación de la metafísica.

El personalismo ve con buenos ojos el protestantismo, porque en su interior late el mismo libre examen del ser y la misma centralidad de la libertad personal.

Se prueba con hechos: Lutero, declarado testigo del Evangelio.

El tomismo, sin embargo, no hace libre examen del ser, porque está absolutamente sometido a la verdad revelada como principio iluminador, y la voluntad subordinada a la razón.
02/11/17 9:05 PM
  
Alonso Gracián
La subordinación personalista de la razón a la voluntad, por cierto, conduce a una pastoral experiencialista: bajo este prisma, la Iglesia va al mundo a dar testimonio, no a predicar.

Son tópicos personalistas:
La Iglesia va al mundo a dar testimonio de la verdad (pero no a predicar)
La Iglesia es misionera porque testimonia (pero no porque hace prosélitos)
La Iglesia dialoga con los cismáticos y herejes (pero no enfrenta sus errores mediante la apologética).

En general, la subordinación del ser a un valor concreto es el error fundacional del personalismo y de la Nueva Teología, y su defecto más nocivo, porque traducido en pastoral desemboca en experiencialismo [y por eso se dice que la fe es encontrarse con Jesús y no profesar doctrinas],

y traducido en teología moral conduce al situacionismo [y por eso se dice que lo importante no son las normas sino la persona y su existencia concreta, etc].

En estos dos puntos se constata su relación interna con el modernismo.
02/11/17 9:41 PM
  
GS
Sr. Alonso.
Lo primero es agradecerle por establecer este dialogo tranquilo.
Permítame insisto solo un poco más:
Usted dice: “De ningún modo afirmo que la voluntad se oponga a lo racional. Lo que estoy afirmando y exponiendo es que la voluntad tiene un papel propio y característico, y no debe usurpar la función que es propia del entendimiento”.
Pero vaya, si está diciendo precisamente eso, que la voluntad se opone a lo racional. Veamos, si la voluntad es diferente a la razón, quiere decir que por definición no es racional, porque si es racional entonces no hay problema ninguno y se confunde con ésta. El problema surge cuando la voluntad que no es racional, no se somete a los dictados de la razón, porque se desvía de lo que la razón nos muestra como verdadero.
Si hablamos de voluntarismo, el maestro en este tópico, sin duda alguna es Schopenhauer, para él precisamente una de las principales características de la voluntad es su independencia e irracionalidad. No podría ser de otro modo. Por eso usted mismo en la respuesta a una pregunta de Ricardo, le contesta de la siguiente manera: “Es que realmente en toda herejía hay una desviación del eje, que deja de ser el Logos, para ser la propia voluntad”. Hablando del voluntarismo como herejía.
Si entendemos logos como razón ¿qué otro camino queda al desviarse de él, sino la irracionalidad?
Por otra parte, no considero que el personalismo sea una negación de la metafísica, es una superación si de una forma de entenderla. La metafísica tradicional está plagada de abstracciones, formalismos y esquemas de un grado de generalización tal, que termina por desconectarse de toda experiencia del ser humano concreto. Este ser humano concreto no es simplemente un individuo, es una persona. La metafísica tradicional y luego la metafísica idealista se alzaron en sus elucubraciones sobre el ser de tal forma, que al volar tan alto, fueron incapaces de generar propuestas verdaderas para aquellos que sufrían, para los oprimidos por sistemas sociales y políticos injustos, para los conflictos que terminaron con dos guerras mundiales y millones de muertos y tragedias. Por eso, el punto de partida ahora no será el ser, sino la persona humana, aquella a través de la cual podremos llegar a la realidad, como dice Zubiri, a aquella realidad que contiene al ser y constituir así por lo tanto una metafísica diferente, tal vez mucho mejor soportada.
Los tópicos del personalismo que usted enuncia, son a mi juicio tópicos del evangelio de Jesús. Jesucristo vino a predicar la salvación a la persona concreta, al pobre, al pescador, al enfermo, al oprimido, no vino a hablar de los dogmas, es más criticó a aquellos que ponían doctrinas como el sábado por encima de la persona.
Respecto al proselitismo, me acuerdo hace muchos años como una joven protestante amiga mía, dentro de un estudio bíblico que hacía en su iglesia, se proponía en su trabajo de grado convertir al evangelio a tres personas en un lapso de tiempo determinado. Es decir, la evangelización se ha vuelto un ejercicio de mercadeo, en el que a través de técnicas de venta y estrategias de publicidad, se coloca el producto Jesús e iglesia y se adquiere un prosélito que a su vez se convertirá en un multiplicador del mensaje en su “mercado natural” (las famosas células, que son familia y vecinos). Ese creo no es el sentido del evangelio, no lo es sumar números de miembros y diezmos.
Ya dice la escritura que es el espíritu el que hace germinar y crecer la semilla de la buena nueva.
Gracias.
03/11/17 6:24 AM
  
Alonso Gracián
GS,

no se lo piense tanto, la cosa es muy simple: se filosofa, se piensa, se razona, se argumenta con la razón, y la razón es el oficio propio del entendimiento. Es de cajón.

No se puede pensar con la voluntad, sino con la inteligencia.
03/11/17 12:19 PM
  
GS
Pues claro que es de cajón, pero introducir el falso dilema de voluntad o razón y basándose en esto, querer meter en la primera toda filosofía moderna y contemporanea para terminar tildándolas como irracionales, es falso y ahí si supremamente arrogante, esa es verdaderamente la discusión.
Gracias
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A.G. :
Precisamente eso es lo que denuncio en el post, la enemistad entre voluntad y entendimiento que introduce el personalismo.

El tomismo defiende su armonizacion.

03/11/17 2:39 PM
  
Ricardo de Argentina
GS, como me da la impresión de que tu argumento no exige la alta sapiencia de Alonso para contestarlo, es que yo me atrevo.

No me parece falso que la filosofía moderna -o modernista, si queremos precisar un poco- sea irracional.
Eso ya se ve en los principios: si se le da prevalencia a la voluntad por sobre la razón, entonces se está induciendo a "pensar" con el corazón, o con el vientre. Y eso es irracional. Aunque la tal disparatología se vista de "racionalismo", es totalmente irracional.

En la práctica, el irracionalismo modernista se manifiesta de mil maneras diferentes. Mencionaré dos de las más gruesas:

Cuando el idealismo afirma que el hombre es incapaz de conocer la cosa en sí misma, es que están pensando con los pies. Porque el hombre que tal cosa diga, ¿cómo se atreve a afirmar eso, si se reconoce incapaz de conocer al hombre en sí mismo? ¡Esto es irracionalismo en estado químicamente puro! Y estamos hablando de un pilar fundamental de la filosofía moderna.

Otro fruto maduro de las seudo filosofías modernistas es la Ideología de Género. Aquí se avanza un paso más, y grande: la voluntad no se impone sólo a la razón, sino que también se impone ¡a la mismísima realidad!. Su lema es: SOY LO QUE QUIERO SER.
Si eso no es irracionalidad a la enésima potencia, entonces es que yo soy el Papa Francisco II.
03/11/17 5:36 PM
  
jaime
- El tomismo defiende su armonización en forma de subordinación (la voluntad sometida a la razón).
- Pero el personalismo, si pone la voluntad (entendida como amor, no como mero ejercicio de autonomía) por encima del entendimiento también las subordina una a la otra.
- Sed contra, San Juan dice que Dios es el Logos (Jn 1,1), pero también dice que Dios es amor (1Jn, 4, 8).

Al margen: En todo esto estamos dando por supuesto que las palabras tomismo, personalismo o modernidad, etc, son unívocas. El otro día me recomendaron "La primacía del amor", de P. J. Wadell, precisamente para una visión del tomismo, desde Santo Tomás mismo, menos racionalista. La discusión sobre sistemas filosóficos (concédame la palabra, D. Alonso) así en abstracto me parece bastante menos fecunda que la discusión sobre problemas a los que los sistemas intentan responder. Cuando la discusión ya no es cómo entiendo yo esto (lo que sea), sino qué dijo fulano o sotano, algo me dice que pierdo el tiempo.

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A.G.:
La cuestión reside en el funcionamiento natural de las potencias. Tal y como Dios ha creado al ser humano, el entendimiento y la voluntad tienen unos papeles muy concretos, que si se invierten de forma antinatural, se producen fallos de sistema.

Y el nominalismo es eso, hacer fallar al sistema.

Todas estas formas de pensamiento en que la voluntad usurpa el papel que naturalmente pertenece al entendimiento, tienen en común la pérdida del valor supremo, es decir, del ser.

El voluntarismo no es más que arrancar la consideración del ser, en cuanto valor supremo, de la mente católica. Entonces la voluntad se convierte en potencia absoluta, y el ser humano, es decir, la causa segunda, se cree causa primera.

Por eso es necesaria la discusión sobre sistemas filosóficos, porque es preciso captar su esencia, para comprenderlos bien, y diagnosticar los males que han producido, uno de ellos el voluntarismo.

Recuerde, además, jaime, que este análisis no se hace por gusto, sino con un fin claro: encontrar las causas de la crisis eclesial, e investigar si con la llamada "filosofía" personalista se le puede hacer frente, o si por el contrario es preciso recurrir a la tradición filosófica de la Iglesia, cimentada en suelo más firme.
03/11/17 5:54 PM
  
Alonso Gracián
Ricardo,

acertado comentario el tuyo. En definitiva es esto que dices:

si se le da prevalencia a la voluntad por sobre la razón, entonces se está induciendo a "pensar" con el corazón, o con el vientre. Y eso es irracional. Aunque la tal disparatología se vista de "racionalismo", es totalmente irracional.


Acertada también la mención de la ideología de género como paradigma del voluntarismo. Recordemos además que fue un humanista del Renacimiento, icono del personalismo y de la Nueva teología, quien puso sus bases, Pico de la Mirandola, [recordemos sus tesis: el hombre puede ser lo que quiera, no tiene una sustancia definida, y en ello reside su si dignidad, etc.]

¿No se dan cuenta los personalistas de la grande irresponsabilidad que supone menospreciar el uso tradicional de conceptos como sustancia, esencia, naturaleza, etc?
03/11/17 8:08 PM
  
GS
¡Vaya!

Es bastante sorprendente como con al ánimo de establecer dilemas inexistentes, ustedes llegan a plantear sin inmutarse cosas contradictorias.
1. Afirmar con orgullo un oxímoron como el siguiente: El racionalismo irracionalista, es verdaderamente digno de los anales de la simplificación filosófica. Con el fin de dividir todo de manera arbitraria y simplista por decir lo menos, terminan por equiparar sin más, filosofías como la de Descartes y Leibniz, el idealismo alemán con el personalismo, Hegel con el empirismo, Kant con Zubirí, racionalismo con irracionalismo, ¡bueno!, todo finalmente se vuelve igualmente satanizado, se hacen desaparecer las diferencias, para sostener una complaciente manera de ver al mundo de las ideas como una película de policías y ladrones que los hace sentirse cómodos y seguros.
2. Esto igualmente sucede con los niveles de análisis, las dos "maneras gruesas" en las que de RIcardo dice de como el irracionalismo modernista se expresa claramente, son verdaderos malos ejemplos de como aplicar un reduccionismo analítico. Finalmente ustedes resultaron más ockhamistas que el mismo Ockham, aplicando a diestra y siniestra e indiscriminadamente el principio de parsimonia.
3. Que en el juicio de la razón práctica y científica, la voluntad termine decidiendo que juicios son los que más se acomodan al constructo teórico o al sistema de pensamiento, no hace que una multitud de filósofos y científicos, sean unos tontos y locos, ignorantes e imbéciles que pensaron con los pies o con las tripas. Afirmar esto si que es el colmo de la vanidad. Las decisiones son producto de una argumentación racional (esto lo afirme en mi primer post) es por eso que uno puede hablar de voluntad racional, de decisión racional.
4. Si la alta sapiencia de don Alonso tal y como lo afirma Ricardo, no se dignó a contestar tajantemente y de manera fehaciente, mis tontos argumentos, se perdió una buena oportunidad para enseñar a los lectores las respuestas correctas. Pero si don Alonso tuvo la generosidad de contestar como pienso que si lo hizo de forma interesante, entonces a Don Ricardo o no le satisficieron las respuestas de Don Alonso o simplemente no las entendió.

Finalmente a Don Alonso le agradezco la oportunidad de este dialogo. Estos debates pequeños son enriquecedores en la medida en que nos muestran las debilidades de nuestras propias argumentaciones, los vacíos de nuestro saber o las lineas de reflexiones futuras. Al menos, ese es mi caso. He aprendido mucho, he conocido planteamientos que no sabia y que tendré que seguir profundizando.
De verdad muchas gracias.
Hasta otra oportunidad.

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A.G.:
GS,

gracias a Ud. Y coincido, y seguro que Ricardo también, en que es provechoso y bueno conversar sobre estos temas, y muy necesario, tal y como está el patio. Yo agradezco siempre un debate de estas características, objetivo, aséptico y enriquecedor.

Continuaremos, si Dios quiere. No se pierda el próximo post de la serie, jeje
04/11/17 10:08 AM

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