Doctor Montes-Pepe Blanco: el dúo calavera

Francamente, no tenía pensado escribir ningún artículo para hoy martes, 15 de julio, porque el tema de la pinza progre entre Religión Digital y El País estaba dando mucho de sí y se me había ocurrido dejarlo un día más para que el fluir de las noticias no hiciera alejarse, bastante, de la actualidad digital, tal post.

Sin embargo, tengo que decir que los de siempre, los laicistas con ínfulas de dominadores de la vida ajena (unos con posibilidad vía BOE y otros con posibilidad de praxis médica) han hecho imposible mi inicial voluntad de dejar la tecla quieta, al menos, durante un día.

Y la cosa es como sigue.

En el mundo de la política las cosas no suceden por pura casualidad sino, al contrario, con una cierta premeditación o, por decirlo así, con un acuerdo que, siendo de ideas, sólo puede producir lo que produce: aberración, barbaridad y temeridad.

Parece ser que una vez más hay dos personas que se han puesto de acuerdo en decir algo. Tal parece la concordancia que da la impresión de que hubieran firmado un manifiesto a favor de la eutanasia que no es, sino, el asesinato legalmente autorizado.

En realidad, la coincidencia ha sido tal que bien podemos decir que parecen dichas por la misma persona cuando, en realidad, se trata de dos bocas de donde han salido las palabras que, oídas al mismo tiempo, parecería que se trata, sólo, de un eco.

Lo peor de todo es que, aquí, quien tiene la voz cantante es el profesional de la medicina y quien resulta ser el eco adormecido es el simpático dirigente del PSOE caracterizado por una actitud tan simple como escaso su talante democrático.

Y ya es hora de que vayamos con los nombres de los individuos sobre los que, hasta ahora, sólo se les ha nombrado la acción (nefasta y aberrante) que de sus cerebros y corazón ha emergido por su boca porque ya sabemos que Jesucristo dijo aquello de “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca”, recogido en Lc 6:45.

Y aquí ya sabemos lo que se habla que es, precisamente, lo que rebosa de sus corazones.

Antes que nada, hay que decir que, aunque, a primera vista podría parecer que los dos defensores de la muerte dulce (que es la forma de llamar a la eutanasia que tienen los defensores de lo políticamente correcto) andan, aunque con el mismo calzado, por caminos distintos, no es tal realidad la cierta sino que se trata de dos vías que han acabado uniéndose y llevan, ahora sí, el mismo recorrido.

Pepiño

Eso es lo que pasa cuando uno oye (aunque sea en letra impresa digital) declaraciones hechas por el doctor Montes y por el denominado “número dos” del PSOE, don José Blanco López, más conocido como don Pepe Blanco, más conocido como Pepiño.

Lo dicho por uno y por otro tiene, ¡qué casualidad!, exactamente, el mismo sentido e incluso, a veces, palabra por palabra, lo mismo dicen.

Así, el doctor al que se le imputó una praxis médica, digamos, singular, en el hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), es el promotor de la denominada Declaración de Santander que dice lo siguiente:

Montes y firmas

Los abajo firmantes, reunidos en el marco del curso de verano organizado por la UIMP y titulado “Muerte digna: asistencia ante la muerte”, declaran que:

1. Ha llegado el momento para debatir en la sociedad española, diferentes cuestiones relacionadas con el final de la vida, como el suicidio asistido y la eutanasia.

2. Es absolutamente necesario desmitificar la realidad de la muerte, tanto en la sociedad en general como en el ámbito sanitario y hacer pedagogía positiva de la misma.

3. La adjetivación de “nazismo” o de “homicidio eutanásico” son falsas insultantes y están fuera de la realidad, de los planteamientos eutanásicos manejados en la actualidad, tanto desde el punto de vista filosófico, medico, científico, teológico, jurídico y otros.

4. El ser humano, aun en medio de su vulnerabilidad, y en tanto que persona, disfruta del derecho a la autodeterminación, libertad, dignidad y otros, que le permiten disponer de su vida, lo que le permitiría afrontar la muerte a la luz de su decisión personal

5. Es recomendable establecer y registrar dicha expresión de su voluntad en un documento de instrucciones previas, testamento vital u otros, así como de manera verbal, lo que evitaría conflictos (como la obstinación terapéutica) que no contribuyen a mantener una calidad de vida y de muerte.

6. El suicidio asistido, y la eutanasia van más allá de los cuidados paliativos, aun cuando estos estuvieran bien implantados en todo ámbito de la sanidad pública estatal. Los cuidados paliativos no resuelven todos los problemas relacionados con el dolor y el sufrimiento físico, psíquico y existencial

7. Aunque la constitución y la legislación vigente deben seguir garantizando el derecho a la vida, también deberían garantizar el derecho a una muerte digna. El legislador, ha de reconocer que la regulación actual del código penal en su artículo 143.4, es insuficiente para garantizar este derecho, por lo que habría que encaminarse claramente hacia la despenalización del suicidio asistido y la eutanasia.

8. Los profesionales de la sanidad que acepten las prácticas eutanásicas y/o de ayuda médica al suicidio, han de realizarlas bajo determinados criterios y deben estar legalmente protegidos. Una buena regulación y una buena praxis, evitarían practicas clandestinas, así como caer por “la pendiente resbaladiza”

9. Estas prácticas no se imponen a la totalidad de los ciudadanos, si no que pertenecen al ámbito de la libertad de elección personal de aquellos que quieran disfrutar de este derecho.

Por lo tanto, y a la luz de todo ello, reclamamos que se reconozca todo lo anterior. Que los partidos políticos promuevan este debate de una forma seria, responsable y sosegada, creando una comisión en el congreso de los diputados que definitivamente estudie estos temas. Asimismo, hacemos una llamada a que la sociedad civil se implique en este debate y a la que le concierne muy directamente. De la misma forma, solicitamos que participen en el mismo, filósofos, profesionales asistenciales, juristas, teólogos, personalidades de la cultura, científicos, investigadores y medios de comunicación.

Por último, animamos a las diferentes personas, instituciones, medios u otros a adherirse al presente comunicado
.”

El texto que aquí se ha reproducido es algo más que una manifestación de una voluntad puramente aniquiladora del ser humano. En realidad es la indicación exacta de hasta dónde se puede llegar exagerando la disponibilidad de la persona sobre su vida (se habla de “suicidio asistido” y de “eutanasia” con toda desvergüenza) ignorando que la vida no es propiedad de la persona misma (!mucho menos de otra¡) sino, en todo caso, de Quien la creó que es, exacta y precisamente, Dios.

A esto, don José Blanco dice que “Acontecimientos que han pasado en nuestro país ayudaron a madurar. Incluso algunos acontecimientos cinematográficos: la película Mar adentro’ convulsionó a la sociedad. Hay que dar respuestas“.

Con esto quiere decir exactamente, lo mismo que la citada Declaración de Santander: “Ha llegado el momento para debatir en la sociedad española” dice el punto 1 de la Declaración.

Además, se dice en la Declaración de Santander que “ De la misma forma, solicitamos que participen en el mismo, filósofos, profesionales asistenciales, juristas, teólogos, personalidades de la cultura, científicos, investigadores y medios de comunicación”. Con esto lo que se busca, evidentemente, es el mayor consenso para, al fin y al cabo, implicar a más personas en tamaña aberración contraria a la vida humana.

Ante esto, don José Blanco ha dicho que el debate sobre la eutanasia se concluirá “con un amplio consenso“.

Y eso es, exactamente, lo mismo que lo dicho por el doctor Montes en la citada declaración.

Ahora bien, que utilice, el alto cargo socialista, el tema de la película “Mar adentro” para justificar la necesidad de legislar sobre la eutanasia (es de suponer que para aprobar tal práctica) no me negarán Udes. que no deja de ser, sino, una muestra de su simpleza y su falta de escrúpulos políticos y humanos.

JP II M

Pero ¡qué contrario es tal “Mar adentro” al “Duc in altum” cristiano!

Dijo Juan Pablo II Magno en el Mensaje de Juan Pablo II para la
XLII Jornada Mundial de Oración por las vocaciones 2005
lo siguiente:

Duc in altum!” La llamada de Cristo resulta especialmente actual en nuestro tiempo, en el que una difusa manera de pensar propicia la falta de esfuerzo personal ante las dificultades” (“Llamados a remar mar adentro” 2)

¡Qué falta de respeto a los seres humanos supone, por parte de ciertas personas, negarnos el esfuerzo a sobrellevar las dificultades que en la vida se nos pueden presentar y ante las cuales es posible que exista, existe, una posibilidad de respuesta que no sea la muerte indigna que se procura y prepara!

Y es que, al fin y al cabo, Montes y Blanco son el más exacto ejemplo de dúo calavera.

Pero de calaveras ajenas, claro.

9 comentarios

  
azahar
Me parece muy acertada su exposición, Eleuterio. Sin eufemismos y contundente. No se pueden suavizar los términos ante estas cuestiones vitales, no se puede ser sutil ante lo que se pretende. Aún no hemos tocado fondo, pero vamos abocados a ello o, mejor dicho, nos están arrastrando a ello.

Ya se esperaba, la nueva legislatura iba a ser peor que la anterior. Se ven reforzados y renovados y cada día es una nueva iniciativa que conduce a la destrucción de los valores morales. Y lo peor de todo es que utilizan al pueblo con mediocres argumentos, tales como el ejemplo de una película y catalogarlo de fenómeno social ¿??? Con ello demuestran a qué nivel tienen valorado al ciudadano. ¿Qué se puede esperar de estos dirigentes que se creen con el poder de decidir sobre la vida y la muerte de las personas?

Me gustaría que me dijeran qué es la vida para ellos, qué significa vivir. ¿Disfrutar de unas plenas facultades físicas, de los mayores placeres, de los mejores privilegios…..? Pues yo les digo que un enfermo es vida también y lo seguirá siendo, un feto es vida y podría seguir siéndolo sino se le abortara. La vida se manifiesta de diferentes formas, no sólo de las que unos pocos quieren hacernos creer.


15/07/08 7:25 PM
  
Eleuterio
Azahar

Por desgracia para el género humano la ideología que sustenta al partido socialista y a los otros partidos de izquierda que lo sustentan es, esencialmente, la más contraria al género humano. Por eso creen que tienen el derecho a legislar sobre la vida ajena como si, en verdad, fuera dioses cuando, francamente, no son, sino, personas con muchos complejos por resolver.

Esta legislatura será mucho peor que la anterior porque, además, ya lo dijeron en el último Congreso del PSOE celebrado hace muy poco en Madrid. Quieren hacer las cosas de forma rápida porque ahora se sienten respaldados por los votos. Olvidan que no todas la normas, digamos, legales, son, por eso mismo, morales.

También olvida que las leyes que son intrínsecamente perversas no hay que cumplirlas y que hay que oponerse a ellas con todas nuestras fuerzas.

La vida, para las personas que piensan así se resumen en tener, tener, tener, ser joven, disfrutar mientras puedan, etc. Hedonismo en estado puro. Es decir, todo lo contrario a lo que ha de ser una verdadera vida que se ha resumir en ser, amar al prójimo como a uno mismo y, en fin, seguir una serie de valores que cualquiera puede conocer porque nos los recordó Jesús hace 20 siglos. Nada más y nada menos.

Pero eso, seguramente, para ellos, será sólo algo carca y pasad de moda.
15/07/08 9:24 PM
  
Ana
Es muy triste que la solución a todo sea matar
15/07/08 11:36 PM
  
Eleuterio
Ana

Sin duda, para algunas personas que, en realidad, no aman mucho a ser humano, lo mejor es evitar cualquier referencia al dolor o al sufrimiento.

Dicen, por eso, que a lo mejor las personas no quieren sufrir y que la mejor manera de que no sufran es, efectivamente, matándolos.

Y es que no debemos olvidar que lo que se trata es de MATAR. No es algo que podamos dejar pasar porque lo que pretende es quitar la vida a un ser humano para que no sufra que es como si doliéndonos un dedo pusieran sobre la mesa la solución de cortarnos el brazo porque, sin duda, ya no nos dolería el dedo.

El derecho a matar a otra persona no se lo puede atribuir nadie. Ni leyes, ni normas ni nada de nada pueden ser admitidas si consisten en proporcionar muerte como solución de problemas. Eso no es admisible ni se puede permitir por muchos votos que tengan quienes hagan tal aberración posible.

De todas formas, la muerte no es, en estos casos, la solución sino, muy al contrario de lo que piensan ellos, el mayor de los problemas porque supone la transformación de lo seguro pero no se sabe cuando en lo posible cuando yo quiera. Y eso, se diga lo que se diga, es una aberración y una barbaridad.

Es, además, una absoluta falta de humanidad.
15/07/08 11:54 PM
  
Ana
dice una doctora de paliativos que si un enfermo pide morir es que ella le ha fallado que el enfermo cuidado, atendido y con su familia normalmente no quiere morir y algo de esto sabrá ella. Nuestros padres no están a salvo cuando sean mayores aunque nosotros no queramos que los maten y los llevemos para que los curen nos pueden devolver un cadaver igual que ocurrió en aquel hospital de triste memoria.
16/07/08 12:06 AM
  
Eleuterio
Ana

Bien cierto es eso quedice la doctora a la que hace Ud. referencia. Muchas veces fallan, quizá sin tener culpa las instituciones pero otras también fallan las propias familias del enfermo que "para que no sufra...".

Creo que ya me entiende.

Efectivamente, a partir de ahora no estaremos, nadie, a salvo, de los matarifes oficiales. Aunque podemos consolarnos, y ya sé que no está bien decir esto, pensando que ellos tampoco lo estarán.
16/07/08 12:19 AM
  
azahar
No creo que haya ser humano que pida morir, pese a lo enfermo que se encuentre, siempre existe la lucha por la vida, es algo innato. Si ello llega a ocurrir, puede ser debido a lo que comenta Ana, que falla su entorno. La familia, amigos, médicos, atención hospitalaria, el amor a Cristo, todo es fundamental para que ese enfermo encuentre un sentido a su estado y, llegada su hora, pueda morir con la dignidad que le corresponde.

No se le puede ofrecer la vía de la muerte, ni por decisión propia ni ajena. Se le ha de ofrecer el significado de la vida y no se puede perder de vista ese concepto. Vida frente a muerte, siempre. Esperanza frente a vacío.


16/07/08 12:39 AM
  
Eleuterio
azahar

Lo más importante es, quizá, no tener qu encontrar sentido a la vida porque ya lo tiene de por sí sino encontrar el sentido que también tiene el dolor y el sufimiento.

Ejemplo de tal sufrir lo encontramos, entre otras personas, en Juan Pablo II Magno que, a lo largo de los útimos años de su vida (y más en los últimos días que recordamos con agradecimiento) supo manifestar, con su saber estar cristiano y sufriente, hasta dónde se puede llegar reconociendo, en el dolor, una gracia de Dios; uno de los que a mí me gusta llamar "sabores divinos"
16/07/08 1:11 AM
  
azahar
Totalmente de acuerdo, Eleuterio.

Por razones de voluntariado, he visto a personas abrazadas a un crucifijo y encontrando sentido a su dolor y sufrimiento. La vida ya lo tiene por sí misma, es verdad.
16/07/08 1:23 AM

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