InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Meditaciones de Adviento

14.12.17

Meditaciones de Adviento – Jueves II de Adviento. ¿Puede ser Adviento siempre?

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Esta pregunta, quizá, pueda resultar extraña. En realidad, es una provocación al espíritu y a nuestra alma. Y es que se rompe con el esquema mental que determina que lo que tiene que ser sólo puede ser cuando tiene que ser. 

Con esto queremos decir, con la pregunta que hacemos, si es posible que el tiempo de Adviento se “extienda” a todo el tiempo litúrgico y, por decirlo pronto, natural. Vamos, que si es posible que siempre sea Adviento. 

Aquí caben dos posibilidades: que eso pueda ser posible y que no pueda ser. 

Pensemos lo segundo: no puede ser que Adviento sea todo el año, que sea siempre.

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13.12.17

Meditaciones de Adviento – Miércoles II de Adviento. ¿Qué soñaría la Virgen María?

 

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Quien crea que aquella joven de nombre María, hija de Joaquín y Ana y fiel a Dios Todopoderoso, no tendría miedo a lo que podía pasar, seguramente mostraría que no estaba en el corazón de la Madre de Dios, que no la conoce. 

Ella, sin duda alguna, al decir sí al Ángel Gabriel, sabía que muchos no lo iban a entenderY tan así fue la cosa que su mismo desposado, José, no acababa de comprender cómo era posible que quien iba a ser su esposa, sin haber mantenido relaciones adecuadas para concebir (entonces no existía eso de la inseminación artificial ni nada por el estilo y todo seguía el trámite natural) pudiera estar embarazada. Y no podemos negarle que dudar, sin saber aún, era legítimo.

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12.12.17

Meditaciones de Adviento – Martes II de Adviento. ¿Qué le pedimos al Niño que ha de nacer?

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Podría resultar extraño que se quiera pedir algo a quien aún no ha nacido. De todas formas, también eso se hace de ordinario cuando alguien va a venir al mundo. Queremos decir que padres y familia se hacen idea de cómo será el nuevo ser humano que va a nacer e, incluso, qué podría ser en la vida. Y, aunque esto pueda parecer absurdo no es extraño y, es seguro, que seguirá pasando porque la esperanza y el anhelo son realidades de las que no queremos desprendernos. Es más, no hace falta que nos desprendamos de ellas por la cuenta espiritual que nos tiene. 

Pues eso mismo pasa cuando Quien va a nacer es el Hijo de Dios. Y es que, como ya hemos dicho en estas Meditaciones de Adviento, jugamos con la fe de saber Quién viene y con la ventaja de saber que ya vino

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11.12.17

Meditaciones de Adviento – Lunes II de Adviento. Tiempo de alegría y gozo

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No podemos negar que nosotros jugamos con ventaja. Y debemos aprovecharla y no echarla a perder. 

Con esto queremos decir que este tiempo de Adviento ha transcurrido muchas veces desde aquel primero en el que una joven de Nazaret iba a esperar un hijo que era, nada más y nada menos, que el Hijo de Dios. 

Es de creer que la Virgen María (lo era, ya, en la concepción de su hijo y lo sería durante el parto y luego, siempre) por muchas ilusiones que tuviera en la llegada de aquel niño, el Niño por antonomasia, estaba la buena mujer a la espera. No lo estaba como nosotros ahora (que sabemos que pasó entonces) sino como, al ser la primera vez que transcurría aquel tiempo de espera, debía ser lo que pasara por su corazón. 

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9.12.17

Meditaciones de Adviento – Sábado I de Adviento. Tiempo de penitencia

 

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Por lo general, se tiene como tiempo especialmente penitencial aquel que precede a la Pascua, a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Y es que, sin duda alguna, tenemos mucho por lo que pedir perdón antes de que el Hijo de Dios se entregue por cada uno de nosotros y se deje matar. Por eso creemos que la Cuaresma es, esencialmente, penitencial. 

Sin embargo, otro tanto podemos decir acerca de este tiempo de Adviento, que también es Pascual. 

Nosotros, por decirlo pronto, y aunque el sentido penitencial sea distinto al de la Cuaresma, debemos preparar nuestro corazón: antes de Pascua porque queremos limpiar nuestra alma; ahora, porque queremos, también limpiarla, pero no para un hasta siempre sino para un bienvenido.

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