InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: 2018

22.01.18

Serie Venerable Marta Robin – Amar y creer

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Amar y creer

 

“Hace falta vivir de la fe, hace falta amar, siempre amar. No se está solo”.

 

Las cosas de la fe, ciertamente, no son sencillas. Es decir, aquello que tiene relación con nuestra fe católica es bien cierto que tiene muchos preceptos, muchas normas que cumplir.

En realidad, esto no es nada malo porque alfombra el camino que nos lleva al definitivo Reino de Dios, llamado Cielo y nos facilita muchas las cosas. De otra forma, no sería nada fácil hallar el cómo se debe hacer para no caer en las trampas del Maligno si las mismas no están más que bien señalas y, por decirlo pronto, sabemos a qué atenernos a tal respecto.

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21.01.18

La Palabra del Domingo - 21 de enero de 2018

 

Mc 1, 14-20

 

14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.’ 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran  pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.’ 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca  arreglando las redes; 20   y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.”

 

 

COMENTARIO

Saber seguir a Cristo 

Juan, como sabemos, anunció que Jesucristo era el Cordero de Dios. Entonces, aquellos que no querían que nada cambiase, lo capturan y encarcelan porque era demasiado peligroso para sus egoístas intereses. De la prisión ya no saldría sino dando testimonio de su martirio. Había sido testigo cualificado del amor de Dios y ejemplo a seguir por todos aquellos que quieren ser fieles a su Padre del Cielo. 

Pero el Bautista ya había cumplido la voluntad del que le envió. Entonces, el Hijo de Dios comienza su labor de proclamación de la Buena Noticia.

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20.01.18

Serie “Al hilo de la Biblia- Y Jesús dijo…” – El poder de Dios en Cristo

Sagrada Biblia

Dice S. Pablo, en su Epístola a los Romanos, concretamente, en los versículos 14 y 15 del capítulo 2 que, en efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza. Esto, que en un principio, puede dar la impresión de ser, o tener, un sentido de lógica extensión del mensaje primero del Creador y, por eso, por el hecho mismo de que Pablo lo utilice no debería dársele la mayor importancia, teniendo en cuenta su propio apostolado. Esto, claro, en una primera impresión.

Sin embargo, esta afirmación del convertido, y convencido, Saulo, encierra una verdad que va más allá de esta mención de la Ley natural que, como tal, está en el cada ser de cada persona y que, en este tiempo de verano (o de invierno o de cuando sea) no podemos olvidar.

Lo que nos dice el apóstol es que, al menos, a los que nos consideramos herederos de ese reino de amor, nos ha de “picar” (por así decirlo) esa sana curiosidad de saber dónde podemos encontrar el culmen de la sabiduría de Dios, dónde podemos encontrar el camino, ya trazado, que nos lleve a pacer en las dulces praderas del Reino del Padre.

Aquí, ahora, como en tantas otras ocasiones, hemos de acudir a lo que nos dicen aquellos que conocieron a Jesús o aquellos que recogieron, con el paso de los años, la doctrina del Jristós o enviado, por Dios a comunicarnos, a traernos, la Buena Noticia y, claro, a todo aquello que se recoge en los textos sagrados escritos antes de su advenimiento y que en las vacaciones veraniegas se ofrece con toda su fuerza y desea ser recibido en nuestros corazones sin el agobio propio de los periodos de trabajo, digamos, obligado aunque necesario. Y también, claro está, a lo que aquellos que lo precedieron fueron sembrando la Santa Escritura de huellas de lo que tenía que venir, del Mesías allí anunciado.

Por otra parte, Pedro, aquel que sería el primer Papa de la Iglesia fundada por Cristo, sabía que los discípulos del Mesías debían estar

“siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3, 15)

Y la tal razón la encontramos intacta en cada uno de los textos que nos ofrecen estos más de 70 libros que recogen, en la Antigua y Nueva Alianza, un quicio sobre el que apoyar el edificio de nuestra vida, una piedra angular que no pueda desechar el mundo porque es la que le da forma, la que encierra respuestas a sus dudas, la que brota para hacer sucumbir nuestra falta de esperanza, esa virtud sin la cual nuestra existencia no deja de ser sino un paso vacío por un valle yerto.

La Santa Biblia es, pues, el instrumento espiritual del que podemos valernos para afrontar aquello que nos pasa. No es, sin embargo, un recetario donde se nos indican las proporciones de estas o aquellas virtudes. Sin embargo, a tenor de lo que dice Francisco Varo en su libro “¿Sabes leer la Biblia? “ (Planeta Testimonio, 2006, p. 153)

“Un Padre de la Iglesia, san Gregorio Magno, explicaba en el siglo VI al médico Teodoro qué es verdaderamente la Biblia: un carta de Dios dirigida a su criatura”. Ciertamente, es un modo de hablar. Pero se trata de una manera de decir que expresa de modo gráfico y preciso, dentro de su sencillez, qué es la Sagrada Escritura para un cristiano: una carta de Dios”.

Pues bien, en tal “carta” podemos encontrar muchas cosas que nos pueden venir muy bien para conocer mejor, al fin y al cabo, nuestra propia historia como pueblo elegido por Dios para transmitir su Palabra y llevarla allí donde no es conocida o donde, si bien se conocida, no es apreciada en cuanto vale.

Por tanto, vamos a traer de traer, a esta serie de título “Al hilo de la Biblia”, aquello que está unido entre sí por haber sido inspirado por Dios mismo a través del Espíritu Santo y, por eso mismo, a nosotros mismos, por ser sus destinatarios últimos.

Por otra parte, es bien cierto que Jesucristo, a lo largo de la llamada “vida pública” se dirigió en múltiples ocasiones a los que querían escucharle e, incluso, a los que preferían tenerlo lejos porque no gustaban con lo que le oían decir.

Sin embargo, en muchas ocasiones Jesús decía lo que era muy importante que se supiera y lo que, sobre todo, sus discípulos tenían que comprender y, también, aprender para luego transmitirlo a los demás.

Vamos, pues, a traer a esta serie sobre la Santa Biblia parte de aquellos momentos en los que, precisamente, Jesús dijo.

 

El poder de Dios en Cristo

 

Imagen relacionada

Y Jesús dijo… (Mc 2, 9-12)

 

“¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda?’ Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico- : ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’. Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: ‘Jamás vimos cosa parecida’”.

No podemos negar que hay textos bíblicos que son bien significativos, muy claros y, en fin, que vienen muy bien para comprender cuando no se comprende, para aprender cuando no se sabe y para hacer crecer la fe en nuestro corazón.

Aquellos que no querían nada bien al Hijo de Dios siempre estaban esperando la ocasión propicia para hacerlo quedar mal ante los que lo escuchaban. Y es que se creían celosos defensores de la Ley de Dios cuando, en realidad, sólo defendían sus egoístas intereses espirituales.

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19.01.18

Reseña: “Orar y meditar con Santa Teresita del Niño Jesús”

Orar y meditar con Santa Teresita del Niño Jesús                 Orar y meditar con Santa Teresita del Niño Jesús

Título: Orar y meditar con Santa Teresita del Niño Jesús

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Lulu

Páginas: 108

Precio aprox.:   3.99 € en papel –  0.99 € formato electrónico.

ISBN:  5800126420325 papel;   978-0-244-36164-8 electrónico.

Año edición: 2018

 

Los puedes adquirir en Lulu.

 

“Orar y meditar con Santa Teresita del Niño Jesús” - de Eleuterio Fernández Guzmán

 

Continuamos con la publicación de textos dentro de la Colección Fe sencilla. Este libro pertenece al apartado de título Oración.

Vayamos, pues, con la reseña. Y, para eso, reproducimos el primer apartado del libro que bien puede servirnos de presentación del mismo y que se titula, el tal apartado, “Santa Teresita del Niño Jesús.”

 

Cristo como ejemplo.

Así veía Santa Teresita del Niño Jesús al Hijo de Dios. Y como ejemplo no sólo a admirar sino, sobre todo, a seguir e imitar.

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18.01.18

El rincón del hermano Rafael - "Saber esperar". Anhelo que da vida

“Rafael Arnáiz Barón nació el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), donde también fue bautizado y recibió la confirmación. Allí mismo inició los estudios en el colegio de los PP. Jesuitas, recibiendo por primera vez la Eucaristía en 1919.”

Esta parte de una biografía que sobre nuestro santo la podemos encontrar en multitud de sitios de la red de redes o en los libros que sobre él se han escrito.

Hasta hace bien poco hemos dedicado este espacio a escribir sobre lo que el hermano Rafael había dejado dicho en su diario “Dios y mi alma”. Sin embargo, como es normal, terminó en su momento nuestro santo de dar forma a su pensamiento espiritual.

Sin embargo, San Rafael Arnáiz Barón había escrito mucho antes de dejar sus impresiones personales en aquel diario. Y algo de aquello es lo que vamos a traer aquí a partir de ahora.

             

Bajo el título “Saber esperar” se han recogido muchos pensamientos, divididos por temas, que manifestó el hermano Rafael. Y a los mismos vamos a tratar de referirnos en lo sucesivo.

 

“Saber Esperar” - Anhelo que da vida

 

“Señor, tengo un deseo inmenso de cumplir tu Voluntad y nada más que ella; hundirme en tu Voluntad, amarla hasta morir, ahogarme en ella, y vivir sólo para cumplirla…, esto es cierto.”

 

Lo que se puede expresar desde la fe católica alcanza, si es cierto y verdad, altas cotas de espiritualidad si se hace y dice con franqueza y sin inútiles manipulaciones de la fe. Y es que, sabiendo que Dios todo lo conoce nosotros, sus hijos, no es nada extraño que hermanos nuestros como el Hermano Rafael ponga sobre la mesa un anhelo que bien debería ser el cada uno de nosotros.

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